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Me pasé todo el verano buscando
un trabajo pero no pude encontrar ninguno. Jimmy Hatcher consiguió uno en una
fábrica de aviones. En Europa, Hitler estaba consiguiéndoles empleos a los desocupados.
Yo había llenado mi formulario de ingreso junto con Jimmy y la información que
pusimos era la misma, con la única diferencia de que donde se mencionaba el “Lugar
de nacimiento” él escribía Reading y yo Alemania.
-A Jimmy le dieron el
empleo y tiene tu misma edad y fueron al mismo Instituto -dijo mi madre. -¿Por
qué no te aceptaron en la fábrica de aviones?
-Porque esa gente sabe
distinguir a los que no les gusta trabajar -dijo mi padre. -¡Y lo único que a él
le importa es pasarse tirado en la cama sobre su culo haragán escuchando música
sinfónica!
-Bueno, que le guste la
música es algo bueno.
-¡Pero no hace NINGUNA
otra cosas con esas ganas! ¡Para él no es algo útil!
-¿Y qué tendría que
hacer?
-Ir a un estudio de radio
y explicarles que le gusta esa música y pedir un trabajo donde pueda irradiarla.
-Cristo, eso no es tan
fácil. Así no se consigue nada.
-¿Y vos qué sabés? ¿Ya
probaste a pedirlo?
-Te puedo asegurar que
así no se consigue.
Mi padre se metió en la
boca una gran tajada de carne de cerdo. Mientras masticaba le colgaba un pedazo
grasiento que parecía formarle una especie de tercer labio. Después de tragarlo
miró a mi madre.
-Este muchacho no quiere
trabajar, mamá.
Mi madre me miró:
-Henry. ¿por q ué no tenés ganar de comer?
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