Mostrando entradas con la etiqueta Gardel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gardel. Mostrar todas las entradas

lunes

LA HISTORIA SECRETA DEL DÍA QUE GARDEL Y CHAPLIN SE CONOCIERON EN NIZA

 


por Walter Santoro

Cada 11 de diciembre, se celebra un nuevo aniversario del nacimiento de Carlos Gardel y por consiguiente el Día del Tango. Su legado fue pasando a través de varias generaciones sustentado por la pasión de gardelianos que mantienen vivo su recuerdo, pero las nuevas generaciones se han distanciado y, en general, no conocen su gesta, que es un ejemplo digno para ser recordado.

El recorrido que hizo El Zorzal es siempre destacable, pero hubo una parte muy singular en su historia que lo liga al genial Charles Chaplin y a su amigo y director de orquesta Julio De Caro, nacido también un 11 de diciembre, pero de 1899. Conociendo aquello que los unió podríamos afirmar que marcó el nacimiento del cine gardeliano y la consagración del cantor criollo.

 

El cine sonoro: una nueva ambición cobraba forma en su mente

 

Nueva York, 1927. Lugar y año en que el cine comenzó a tener sonido y llegó a Buenos Aires. La novedosa tecnología tuvo algunas resistencias de parte de los miembros de las orquestas de tango que creían que significaría la ruina para ellos. Pese a las protestas, los primeros equipos de sonido arribaron y a principios del 1930 Argentina se convirtió en el país que más películas importaba de los Estados Unidos después de Gran Bretaña.

En 1929, una nueva ambición cobraba forma en la mente de Carlos Gardel: la idea de filmar lo obsesionaba y la Argentina parecía ser el lugar obvio para lanzar esta nueva carrera. Quería colaborar en una película y lo que más deseaba era protagonizar un largometraje en cualquier parte y de cualquier modo, aunque tuviera una vaga idea de

En busca de ese proyecto, el 1 de octubre de 1930, Carlos Gardel, José Razzano y Francisco Canaro firmaron un convenio para el desarrollo de obras musicales y cinematografías, que decía: “(...) Los nombrados constituyen una sociedad denominada ‘Unión Argentina’, Sociedad Difusora de Obras Musicales y Cinematográficas, la que tiene por objeto: representar, administrar, percibir y adquirir obras musicales con o sin letra, (difundir estas en discos fonográficos (por cualquier procedimiento mecánico o eléctrico), en ediciones impresas en papel, grabaciones en rollos para auto-piano y en todas las manifestaciones del cinematógrafo”.

A fines de octubre, estarían filmando en los estudios de Federico Valle lo que denominaron “films con sketch” o “encuadres musicales”.

Debido a que se trabajaba con grabación de sonido directo se tomaron algunas precauciones para asegurar el aislamiento sonoro aunque las soluciones elegidas fueron bastante primitivas. El director Eduardo Morera adquirió un género utilizado para trapo de piso y lo recubrió con una sustancia que los bomberos usaban para sortear la acción del fuego. El resultado de este sencillo procedimiento debió haber sido alentador ya que después se lo aplicó en los estudios de Radio Belgrano y en los del Río de la Plata, de Francisco Canaro. Para tapar el sonido de la cámara Bell & Howell que se utilizó en el rodaje se recurrió a un simple almohadón, prestado por una vecina del estudio.

Así, Gardel filmó una serie de 15 cortometrajes, dirigidos por Morera, pero en el proceso de procesamiento se perdieron cinco y quedaron diez para su exhibición. Hace pocos años apareció El quinielero, la cinta número once, por lo que solo se habrían perdido cuatro de ellos.

Todos los films permitían el lucimiento de Gardel en la promoción del novedoso film sonoro. En uno de ellos dijo: “Aquí ando, hermano, dispuesto como siempre a defender nuestro idioma, nuestras costumbres y nuestras canciones con la ayuda del film sonoro argentino”. El hecho fue trascendente, tanto en la vida del hombre que nos ocupa como en el mundo del espectáculo, porque su innovación generó el primer video clip de la historia.

Los cortos se estrenarían recién el 3 de mayo de 1931 en el Cine Astral, con un programa especial, donde aparecerían por fin anunciados: Carlitos Gardel en su primer film sonoro: Viejo smoking, Padrino pelao y El carretero, como complemento de “Ángeles del infierno” de Artistas Unidos. Los cortos continuarían alternándose en cartel durante todo el año y también los años siguientes, especialmente después de que Gardel filmara en París.

El Zorzal pretendía utilizar estas filmaciones para promocionar no solo sus canciones sino también su potencial en la actuación. Pero sentía que su futuro estaba en Europa...

Así lo escribió Julio de Caro en sus memorias y recordaría una charla durante un paseo nocturno con Gardel después de la actuación de su orquesta en el Empire en Niza, Francia, en marzo de 1931. Contó que cuando se dieron la mano para despedirse, Gardel le dijo: “¡No te vayas, Julio! Mirá, Buenos Aires es una gran ciudad; yo siempre añoro tanto esas calles, los amigos, las carreras, pero en verdad, cuando me encuentro en ella me dan deseos de volver, de irme lejos... El público nos quiere mucho, pero se hace muy cuesta arriba quedarse en Buenos Aires para ganarse el pan. ¡No te vayas! Quedate aquí y volvé a Buenos Aires de cuando en cuando, como hago yo”.

De Caro grabó esta conversación en su memoria y, según dijo, era una confesión reveladora en la que Gardel admitía conscientemente que la Argentina ya no era el centro de su vida y su actividad profesional.

Sus cálculos eran comprensibles. Las oportunidades inmediatas se encontraban en el exterior, las compañías cinematográficas norteamericanas estaban muy interesadas en conservar la hegemonía que habían ejercido desde un principio en el mercado hispanoamericano y para ello estaban dispuestas a suplementar su producción estándar con producciones especiales en español.

Hollywood ya estaba produciendo algunas películas en español y la poderosa corporación Paramount se inclinaba fuertemente en esa dirección con estudios no solo en Nueva York y California sino también en Francia, en Saint-Maurice, un anónimo suburbio al sudeste parisino.

 

El viaje que Gardel soñaba: Francia

 

El 6 de diciembre de 1931, Gardel y sus “escobas” (así les decía a sus guitarristas) partieron rumbo a Francia a bordo del Conte Rosso con destino a Niza para continuar el viaje por tren hasta París. Era su tercer viaje en ese buque de la Lloyd Sabaudo.

El 26 de diciembre actúa en el teatro Empire donde nuevamente toma contacto con el público francés, presentándose en los espectáculos de ese Music Hall durante 14 días. Esta partida significó un viraje decisivo en su vida: iba a utilizar todos los recursos a su alcance para lograr su sueño.

En febrero de 1932, El Zorzal regresa a Niza para visitar amigos. A pesar de la Gran Depresión, la Riviera continuaba siendo el centro de diversiones de los ricos y ociosos de Europa. Su temporada invernal atraía una horda cosmopolita de aristócratas, millonarios, acomodados y aún a la realeza europea, como ocurría desde hacía mucho tiempo.

Para entonces, Carlitos había logrado nuevos amigos de la aristocracia francesa y en sus viajes solía frecuentarlos, como el matrimonio Wakefield. Tenía amistad, sobre todo, con la señora Sadie Baron Wakefield, quien sentía una gran admiración y aprecio por el porteño. Seguramente fueron ellos quienes contribuyeron, desde varios puntos de vista, al posicionamiento del cantor en las altas esferas.

Tampoco es sencillo argumentar sobre los hechos que han surgido desde los rumores, que realmente son muchos y variados, pero sí podemos afirmar de su amistad estaba bien consolidada. Gardel pasaba su tiempo en compañía de los Wakefield y es probable que el Chrysler motor 12070 fuese un regalo de la señora Sadie o del marido, así como tantos otros regalos. Y en varias de las fotos conocidas de Gardel en Niza, se lo ve cercano a la esposa de Wakefield.

En marzo de ese año, Julio de Caro, director de una de las mejores orquestas de tango y que iniciaba una gira por Europa y debía actuar en el Palais de la Mediterranée, llega a Niza. El jueves 26, su orquesta debutó en el casino en una centelleante función de gala. De Caro mismo cuenta la anécdota:

“Instalada la orquesta en el escenario y yo, a punto de hacer mi primera presentación en el Palais de la Mediterranée, impresionado por la dimensión de aquel salón colmado de público, sentí vacilar mis piernas... Y no era para menos poder, a duras penas, mantenerse en pie por sobrehumano esfuerzo. En ese crucial instante, abierto el cortinado, se dejó oír una voz en francés, partiendo de la multitud, requiriendo un minuto de silencio. Señoras y señores, he viajado ex profeso desde París hasta esta maravillosa Costa Azul, no esta vez para admirar su paisaje sino para acompañar en su noche de debut a este compatriota mío, gran intérprete del tango argentino... que, al igual que yo, les brindará lo mejor de su espíritu en la música y, ya que ustedes me dispensaran el aplauso del éxito, pido otro para Julio de Caro. Terminado el discurso, ya acostumbrado a la luz de los reflectores, pude localizar a Carlos Gardel, parado al lado de su kilométrica mesa, cuyos invitados serían unas cien personas, destacándose elegantísimo dentro de su impecable frac”.

Luego de esas palabras de enorme aliento, renació la calma, e interpretó su primer tango reflexionando sobre el “milagro de evolución” operado en su amigo, el oscuro cantor de barrio, el Morocho del Abasto, que se había transformado mágicamente en este aplomado hombre de mundo que se codeaba grácilmente con la alta sociedad de Europa.

 

Chaplin llega a Niza

 

La estrella de cine más célebre del mundo, Charles Chaplin, que iniciaba un peripatético año lejos de Hollywood mientras gozaba de la gloria de su reciente film Luces de la ciudad (1931), había recibido los halagos de Londres y París.

Sadie Baron Wakefield, junto a Charles Chaplin y Carlos Gardel en Niza. Se cree que esa reunión fue el festejo de cumpleaños del genial comediante.

Luego de múltiples agasajos por el lanzamiento de esa película, Chaplin, agotado, huyó a la Costa Azul a visitar a su hermano Sydney y a su amigo Frank Jay Gould, propietario de los Majéstic Hotel y del Casino de Niza donde Gardel tenía contrato para actuar.

Gould utilizaba la figura de Chaplin por su fama internacional para promocionar sus inversiones en la costa francesa y tras el arribo a Niza del genial cómico, organizó una cena en el casino de Juan Les Pins y hubo varios invitados, entre ellos Gardel. Existe el rumor de que Chaplin invitó al Gardel a su mesa y compartieron una botella de champagne.

A mediados de abril, Mrs. Wakefield agasajó al gran actor inglés, aparentemente por su cumpleaños, e invitó a May Reeves, una bailarina con quien Chaplin estaba iniciando un breve y no publicitado romance, que dijo sobre aquella velada: “Había unos cuarenta invitados. [El cuarto estaba iluminado por lámparas chinas.] Chaplin estaba en muy buena forma. Un cantor argentino, acompañado por un guitarrista, cantó en su honor mientras Chaplin, instalándose detrás del bar, se llevaba a la boca una enorme botella de coñac y cortaba una torta gigantesca con un cuchillo descomunal”.

Más tarde, cuentan esas crónicas hogareñas, para deleite de los presentes, Chaplin improvisó algunos sketches cómicos y es muy probable que Gardel cantara para él por lo menos en una ocasión. En las fotos que se conocen del evento se los ve muy cercanos.

Estos festejos, por gratos que fuesen, no podían durar para siempre. Tanto Gardel como de Caro debían trabajar. El director de Caro y su orquesta siguieron rumbo a Italia; Gardel regresó a París a fines de abril para reanudar sus actividades y seguir adelante con sus planes de filmación.

Todas estas reuniones en la Rivera francesa, con los más ricos de Europa, junto a la figura de Charles Chaplin, contribuyeron a afianzar, aún más, a Gardel dentro del corazón de todos los franceses, abriéndole las puertas de par en par, para logran su nueva ambición.

No es certero y no se puede afirmar de qué manera Charles Chaplin y los eventos (fiestas) del mes de abril del 1931, en Niza, contribuyeron a los deseos de Gardel, pero sí se sabe que diez días después había firmando contrato con la Paramount francesa.

Conjeturemos: Chaplin era el actor más famoso de la época y producía sus propias películas en su propia compañía, United Artists, que era competencia de la Paramount. Por aquellos años, el mercado latinoamericano de películas estaba liderado por las películas norteamericanas y Gardel era el mejor prospecto para esta empresa que buscaba “filmaciones en habla hispana”.

Seguramente, entre los directivos de Paramount existió la idea de que podrían llegar a perder a El Zorzal o simplemente la cercanía que se puede observar en las fotos tomadas en las fiestas de Gardel junto Chaplin influyeron en ellos asimilando que Gardel podría firmar con Chaplin... Conjeturas, pero es seguro que algo sucedió.

Estas hipótesis podrían confirmarse con el contrato que Carlos Gardel firmó el 1° de mayo del año 1931 para la producción de su primer largometraje, Las luces de Buenos Aires. Producción que dejó, además, su gran potencial como actor.

 

En la puerta del sueño: Gardel en la pantalla grande

 

La compañía de revistas Romero-Bayón Herrera había comenzado a actuar en el teatro Palace a mediados de febrero como La Revue Argentine de Buenos Aires, recibiendo muy buenas reseñas. Gardel y dos dramaturgos comentaron los problemas formales de una película (el tema sería definitivamente argentino) y se acercaron a la Paramount.

Puede decirse que esta producción de ambiente argentino se concreta debido a la iniciativa del propio cantante y de quienes escriben el argumento: Manuel Romero y Luis Bayón Herrera, destacados autores teatrales que a la sazón se hallan en la “Ciudad Luz”, cumpliendo una cruzada artística, al frente de la Compañía de Revistas Porteñas del teatro Sarmiento. Además, tendrá gran importancia la exitosa gestión que realizara ante la empresa el cinematografista chileno Adelqui Millar, quien luego asumiría la dirección de la película. Se cree que fue vital para el éxito de las negociaciones.

Un mes después, firma del contrato en los sets de la Paramount en Saint-Maurice, (la mayoría de las bibliografías establece equivocadamente que los estudios se encontraban en Joinville, en las afueras de París).

Junto a Gardel intervienen en roles destacados los actores Sofía Bozán, Pedro Quartucci y Gloria Guzmán, que pertenecen a la compañía de revistas mencionadas. El elenco es completado por artistas argentinos que se encontraban en la capital francesa: Vicente Padula, Carlos Baeza y Julio De Caro con su orquesta típica, bailarines, zapateadores y otros.

Por esos días, De Caro regresaba a Paris luego de realizar de su gira por Italia. Poco después fue convocado en el Moulin Rouge por Manuel Romero, Carlos Gardel, Mathos Rodríguez y otro desconocido. “Romero me presentó al anónimo señor, quien resultó nada menos que Arnau, el empresario artístico, teatral y productor con el sello Paramount. La cuestión es que les estaba faltando otro elemento muy importante para completar la película: orquestación adecuada para su música de fondo; y viendo los amigos en mí, el ‘Maná” que del cielo les llegaba para su cometido, me designaron por unánime acuerdo, negándome en principio, deseando disfrutar los pocos días previos al debut, y así recorrer lugares históricos y museos, añadiendo algo más a lo estudiado y leído. Por otra parte, dada esta única oportunidad, me parecía un crimen imperdonable desperdiciarla cuando no tenía la menor idea de otro regreso a Francia”, escribió el director sobre el recuerdo de esa convocatoria.

Aquellos remembranzas siguieron: “Además de este importante raciocinio, en cuanto terminase mi contrato en el Empire tenía empeñada mi palabra con el príncipe de Gales debiendo de inmediato proseguir a Londres para actuar con mi orquesta en el palacio, festejando el cumpleaños de Jorge V, rey de Inglaterra, y ya, en este estado, las cosas programadas como en casillero, no quedaba en mi agenda el mínimo espacio para añadidos- extras”.

—Mirá, hermano, vos no podés largarnos parados en esta emergencia; sé que no lo harás, porque te conozco demasiado— le dijo Gardel cuando De Caro se excusó de aquella manera.

—Bueno, —responde el músico resignado— el hombre propone y Dios hace el resto...

—Señor Arnau, ¿qué debo hacer?

—Toda la música, leit-motiv, acompañar con su orquesta a Carlos y a la Bozán; luego, en la película, entrará música regional y en sus manos zambas, estilos y chacareras. Naturalmente, usted pondrá su precio—.

De Caro pidió “de inmediato” 50.000 francos adelantados y 150.000 al finalizar la película, comenzando su parte al siguiente día y, también, rebajando espontáneamente 50.000 francos.

El rodaje de la película duró aproximadamente unos veintidós días. Durante mayo, en el Palace de París, Gardel cumple un brillante ciclo, que se extiende en forma simultánea, con las tareas que desempeña frente a las cámaras en Saint-Maurice. Siendo el inicio de una carrera que solo pudo frenar la tragedia en Medellín.


(infobae  / 17-12-2020)

miércoles

GARDEL: EL ALMA QUE CANTA (77) - HUGO GARCÍA ROBLES

 Reflexión final

 

Al recorrer la discografía de Gardel y asomarse, siquiera ligeramente a ese rico legado de músicas y letras, dejando ahora de lado al intérprete excepcional que las condujo a la perennidad que su arte le agrega, no es posible evitar la admiración. Un cúmulo enorme de creadores, no todos de igual valor, pero que constituyen una suma de alcance artístico y popular sorprendente.

 

Con facilidad viene a la memoria el poema de Borges sobre el tango cuando dice “una canción de gesta se ha perdido en sórdidas historias policiales”. Más allá de esa posible verdad subyacente merece un párrafo la carga que hace del Río de la Plata un nicho de aristas culturales propias y distinguidas.

 

Son incontables las figuras que ofrecen aspectos apasionantes, tanto compositores, como letristas que muchas veces son poetas sin más, de los cuales apenas sabemos los nombres, ignorando los detalles de vidas que no siempre comenzaron en el Río de la Plata. Muchos llegaron con el aluvión inmigratorio y se asimilaron en una medida que solamente su obra permite comprender, simbiosis íntima que enriqueció al estuario y sus ciudades con ecos de los rincones más lejanos del planeta.

 

En ocasión del homenaje a Gardel realizado en el Teatro Solís de Montevideo en 1960, cuando los 25 años de la muerte del cantor, ya citado antes, hubo una intervención de Francisco Espínola. Este escritor y profesor de análisis literario, más conocido como Paco Espínola, dijo: “Gardel provoca en nosotros, bien lo sienten Uds., un acrecentamiento de dulzura, un acrecentamiento de luz, un acrecentamiento de vida, un acrecentamiento de simpatía. Y estas palabras son las que emplea Mathew Arnold para definir las características esenciales de la cultura. Por eso, porque la acción de Gardel resulta mucho, mucho más importante de lo que al principio se supuso, es que el Municipio de Montevideo le rinde hoy homenaje y, ex – profeso, desde el teatro de tradición más ilustre del país”. Hasta aquí la cita de Espínola.

 

Así es y ello resulta todavía más trascendente cuando esta inserción de lo cultural, a su más alto nivel, se cumple desde la ribera popular. Es decir, al alcance de todos, del pueblo entero, sin excepciones ni excluidos. Por el contrario, más bien es la voz de Gardel una de las fibras más esencialmente imbricada em la identidad cultural del río color de león, cuyas dos riberas son tributarias de ese culto compartido por la voz y el arte de Gardel. Son ese arte y esa voz, columnas maestras del edificio cultural rioplatense, que el mate y el fútbol no bastan a dibujar. Allí y por la magia de esa voz, no hay divorcio en la confluencia que hace del estuario un caudal compartido que ampara a Borges y a Onetti, a Lugones y a Julio Herrera, a Figari, pintor de las orillas y pintor también del tango.

 

No se ha perdido “una canción de gesta en sórdidas policiales”, precisamente porque las salvaguardó la voz, el canto de Gardel. Esta permanencia, esta constancia que desafía el paso de los años, es obra de esa voz que no deja de cantar, que no deja de cantarnos. A nosotros como oyentes, a nosotros mismos, rioplatenses, como sustancia de esa voz.

martes

GARDEL: EL ALMA QUE CANTA (76) - HUGO GARCÍA ROBLES

 Discografía completa de Carlos Gardel (44)

 

Serie Víctor 1934 – 1935 (3)

 

Amargura 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, integrado a “Cazadores de estrellas”, que fue editado comercialmente, al igual que el anterior “Apure delantero buey”.

 

Arrabal amargo 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente a la película “Tango bar”, la última en la que actuó el cantor. “Tango bar” fue dirigida por John Reinhardt sobre argumento de Le Pera. La dirección musical correspondió al argentino residente en Nueva York Terig Tucci y se filmó en febrero de 1935.

 

Sus ojos se cerraron 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente a la película “El día que me quieras”.

 

Volver 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente a la película “El día que me quieras”, una de las interpretaciones más impresionantes del gran cantor.

 

Por una cabeza 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente al filme “Tango bar”.

 

Lejana tierra mía 

Canción con música de Gardel y letra de Le Pera, de la película “Tango Bar”.

 

El día que me quieras 

Canción con música de Gardel y letra de Le Pera, compuesta para la película del mismo nombre. Se ha difundido en la voz de infinidad de cantantes más allá del Río de la Plata.

 

Volvió una noche 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, que nació quizá para alguna película de las proyectadas por la Paramount y que la muerte del cantor impidió realizar. De belleza insuperable, es uno de los grandes tangos de los muchos maravillosos firmados por sus autores.

 

Amor tropical (Sol tropical) 

Rumba con música de Terig Tucci y letra de Le Pera; suena en la famosa escena de “El día que me quieras” en la que Gardel baila con Rosita Moreno.

 

Los ojos de mi moza 

Jota con música de Gardel y Terig Tucci y letra de Le Pera, de la película “Tango bar”.

 

Cheating muchachita 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, que en realidad es “Amargura” con letra en inglés y el autor descartó. Gardel fue muy claro sobre la imposibilidad que le impedía cantar en una lengua que no era la suya.

 

Guitarra mía 

Canción criolla con música de Gardel y letra de Le Pera, que cuenta con las guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol, introducidas en el estudio durante la filmación de “El día que me quieras”. Esta toma es la más difundida de las dos editadas y es el último registro de Gardel cantando, el 20 de marzo de 1935.

 

Palabras de Gardel y Le Pera 

Grabado el 20 de marzo de 1935, la voz del cantor comienza diciendo “Amigos de América Latina, de mi lengua y de mi raza”, promocionando “El día que me quieras”. De modo que esta es la última vez que grabó, aunque no lo hizo cantando.

GARDEL: EL ALMA QUE CANTA (75) - HUGO GARCÍA ROBLES

 Discografía completa de Carlos Gardel (43)

 

Serie Víctor 1934 – 1935 (2) 

Acompañamiento de la orquesta dirigida por Terig Tucci. Las excepciones son “Criollita decí que sí” y “Caminito soleado” donde se emplea piano y guitarras. Mientras, en “Guitarra mía”, acompañan Barbieri, Aguilar y Riverol.

 

Criollita decí que sí 

Cifra con música de Gardel y letra de Le Pera, compuesta para el filme “Cuesta abajo”. El acompañamiento en el piano es de Alberto Castellano, con las guitarras de Gregorio Ayala, Miguel Cáceres y Agustín Cornejo. El gran especialista Boris Puga no descarta a Carlos Spaventa.

 

Caminito soleado 

Zamba canción con música de Carlos Gardel y letra de Alfredo Le Pera, con el mismo acompañamiento del registro anterior, “Criollita decí que sí”. Fue incorporado y compuesto para el filme “El tango en Broadway”.

 

Cuesta abajo 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente a la película del mismo nombre.

 

Mi Buenos Aires querido 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente a la película “Cuesta abajo”, filmada en mayo de 1934 en Long Island para el sello Paramount, bajo la dirección de Luis Gasnier y dirección musical de Alberto Castellano.

 

Amores de estudiante 

Vals con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente al filme “Cuesta abajo”.

 

Golondrinas 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, del filme “El tango en Broadway”.

 

Rubias de New York 

Fox-trot con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente al filme “El tango en Broadway”, rodado entre junio y julio de 1934.

 

Apure delantero buey 

Canción criolla con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente al filme “Cazadores de estrellas”.

miércoles

GARDEL: EL ALMA QUE CANTA (74) - HUGO GARCÍA ROBLES

 Discografía completa de Carlos Gardel (42)

 

Serie Víctor 1934 - 1935 

No es posible establecer con exactitud los acompañamientos de Gardel en cada una de esta serie de grabaciones que son la consecuencia del cambio de sello y de la intervención exitosa del cantor en el cine norteamericano. Terig Tucci, director de la música de varios de esos filmes, autor del libro “Gardel en Nueva York” sin duda participó, al igual que Remo Bolognini, Rafael Galindo, Horacio Zito y Juan Manzo (violines) Vicente Navatta y Osvaldo ,Maccuchi (cellos), Domingo Guido (contrabajo), Joe Biviano (acordeón), Alberto Castellanos, Abraham Thevenet y Joseph Kahn (piano), Eugenio Civelli (guitarra), Walter Fischer (trompeta) y Aníbal Alcaraz (castañuelas). Los nombres se turnaban porque los violines, por ejemplo, no eran más de tres por registro.

 

Amargura 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, que el cantor interpretó en el filme “Cazadores de estrellas”, especie de revista donde desfilan Bing Crosby, Richard Tauber, Los Niños Cantores de Viena, entre otras atracciones. La presente versión fue desechada por Gardel por razones que no se advierten al escuchar la estupenda interpretación.

 

Apure delantero buey 

Canción criolla con música de Gardel y letra de Le Pera, perteneciente al filme “Cazadores de estrellas”, desechada por el cantor. Acompaña el pianista Alberto Castellano.

 

Sus ojos se cerraron 

Tango con música de Gardel y letra de Le Pera, en versión desechada por el cantor. Gardel lo canta en la película “El día que me quieras”, para la cual fue creado.

 

Sol tropical (Amor tropical) 

Rumba con música de Terig Tucci y letra de Alfredo Le Pera, en versión que se diferencia de la toma tradicional en el acompañamiento de la orquesta. Pertenece al filme “El día que me quieras” donde origina la escena del escenario con el baile de Rosita Moreno y la interpretación de Gardel cantándola.

 

Guitarra mía 

Canción criolla con música de Gardel y letra de Le Pera, con acompañamiento de Barbieri, Aguilar y Riverol, en una versión que ofrece diferencias muy sutiles con la otra existente.

martes

GARDEL: EL ALMA QUE CANTA (73) - HUGO GARCÍA ROBLES

 Discografía completa de Carlos Gardel (41)

 

1933 – 1934 - 1935 

Acompañamiento de las guitarras de Barbieri, Riverol, Pettorossi y Vivas en los temas que siguen desde “Quimera” hasta “Promesa” inclusive. Lo mismo para los registros desde “Ausencia” hasta “Tu diagnóstico” inclusive, mientras que “Guitarra mía” cuenta con las guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol. La orquesta que dirige Terig Tucci acompaña los registros que van desde “Amargura” a “Sol tropical” inclusive.

 

Quimera 

Tango con música de Juan M. González Prada y Luis Viapiana, letra de Roberto Aubriot Barboza, ambos orientales.

 

Amante corazón 

Vals con música de Domingo Vivas y letra de Roberto Marano, esporádico autor que en realidad era comerciante y que actuó por su amistad con Vivas, sumando su obvio interés por el reino artístico.

 

Jujeña 

Tonada con música y letra de Gardel-Razzano, en tercera y última versión que permite escuchar, como en otros casos, a Gardel en dúo consigo mismo. Tal como lo ha explicado Boris Puga, referencia inexcusable gracias a su aporte a la discografía de Gardel, para estos dúos el cantor realizaba dos versiones del tema. Una en la voz alta o primera y otra en la voz grave o segunda. Luego, técnicamente se fusionaban en un solo registro. Ello no ha impedido que se haya editado, en ciertas ocasiones, la versión de la primera voz sola.

 

Promesa 

Vals con música de Eddie Kay y letra de Pablo Osvaldo Valle. Kay en realidad se llamaba Edmundo Tulli, nacido en Roma y llevado de niño a Nueva York por sus padres. En esta ciudad inició sus estudios de música. Volvió a Roma pero en 1929 llegó a Buenos Aires donde se afincó, actuando como gran pianista y director, vinculado a la música llamada clásica y al jazz, género que cultivó con particular dedicación y éxito. Valle era porteño de Palermo, estuvo inmerso en la radiodifusión argentina, creando la primera cadena de broadcastings de su país. Contrrató a Gardel en numerosas ocasiones y ello derivó en amistad.

 

Al pie de la Santa Cruz 

Tango con música de Enrique Delfino y letra de Mario Battisterlla, de poco frecuente denuncia social muy categórica (“se venga de un hombre la ley patronal”).

 

El carretero 

Canción criolla con música y letra del oriental Arturo de Nava, uno de los grandes éxitos del antor que debió hasta a pedido del presidente de Francia.

 

Ausencia 

Vals con música y letra de Francisco N. Biasco, Carlos Gardel y José Razzano, según la etiqueta del disco. En los libros que publicó el payador y cantor rosarino Bianco, conocido como Pancho Cuevas, figura este vals, por cierto dedicado por él a Gardel. Blanco acompañó con su guitarra a figuras de la talla de Gabino Ezeiza, José Bettinotti, Juan Pedro López, Evaristo Barrios, donde se mezclan argentinos y uruguayos en el gran tronco común de lo criollo rioplatense.

 

El que atrasó el reloj 

Tango con música de Guillermo Barbieri y letra de Enrique Cadícamo, uno de los más felices temas de carácter divertido, que retrata al perezoso clínico, al “vagoneta”, deformación de “vago” en el lunfardo.

 

Mi manta pampa 

Zamba con música y letra de Guillermo Barbieri, en segunda versión ya que Gardel la había grabado en 1923.

 

La madrugada

 Canción con música y letra de Saúl Salinas en tercera versión, que Gardel canta aquí en dúo consigo mismo.

 

Mañanita de sol 

Canción criolla con música de Carlos Gardel, letra de Le Pera y Battistella, segunda versión en dúo consigo mismo. La canción fue compuesta para la película “Melodía de arrabal”.

 

Suena guitarra querida 

Estilo con música y letra de Gardel-Razzano, en segunda versión ya que el cantor lo había registrado ya en 1919.

 

Una rosa para mi rosa 

Canción con música y letra de Saúl Salinas, ahora en dúo de Gardel consigo mismo. Antes, en 1917, lo había registrado el dúo Gardel-Razzano.

 

Sanjuanina de mi amor 

Tonada con música y letra de Francisco Martino y Ángel Greco, que canta Gardel en dúo consigo mismo, en segunda versión. La anterior era de 1919 y la interpretaba en dúo con Razzano.

 

El tirador plateado 

Estilo con música y letra de Carlos Gardel y José Razzano, según la etiqueta del disco original, en tercera versión. En realidad los versos de estilo, escrito en 1882, son del oriental Juan Escayola, conocido como Juan Torora, quien fundó hacia 1900 la “Sociedad Los Nativistas de Paysandú”. Gardel lo grabó por primera vez en 1912, para el sello Columbia Records, bajo el título de “Sos mi tirador plateado” y luego en 1917 bajo el sello Nacional – Odeón. La presente es la tercera versión.

 

Mi primer gol 

Tango con música de Miguel Bonano y Horacio Pettorossi, letra de Alejandro Fattorini. Bonano era porteño, bandoneonista, compositor y director, para los versos del aficionado sin mayor dedicación Fattosini.

 

La pastora 

Canción con música y letra de Saúl Salinas, en segunda versión que Gardel interpreta en dúo consigo mismo. Ya la había registrado en 1918 en dúo con Razzano.

 

Tu diagnóstico 

Vals con música y letra de José Bettinoti según la grabación original, aunque según Orlando del Greco pertenece a Francisco Bianco, autor del tema ya comentado “Ausencia”.

GARDEL: EL ALMA QUE CANTA (72) - HUGO GARCÍA ROBLES

 Discografía completa de Carlos Gardel (40)

 

1933 

Acompañamiento de los guitarristas Barbieri, Riverol, Pettorossi y Vivas. En el tema “Cuando tú no estás” acompaña la orquesta de Alberto Castellano.

 

Me da pena confesarlo 

Tango con música de Carlos Gardel y letra de Alfredo Le Pera, compuesto para la película “Espérame” filmada en Joinville, Francia, en 1932, dirigida por Luis Gasnier.

 

Cuando tú no estás 

Canción con música de Marcel Lattes y Carlos Gardel, letra de Alfredo Le Pera y Mario Battistella. Compuesta para el filme “Melodía de arrabal”, cuyo primer registro pertenece a la banda de sonido mientras que esta es la segunda toma realizada después.

 

Sueño querido 

Tango con música de Ángel Maffia y letra de Mario Battistella, en segunda y última versión.

 

La novia ausente 

Tango con música de Guillermo Barbieri y letra de Enrique Cadícamo, memorable tema que concilia la bella música con el fino lirismo de sus versos.

 

La criolla 

Canción con música y letra de Gardel y Razzano, segundo registro de los dos puestos en el circuito comercial. Previamente había sido registrado por el dúo Gardel-Razzano en 1917. Ahora la retoma Gardel como solista.

 

Cobardía 

Tango con música de Charlo y letra de Luis César Amadori, espléndido, que alude una vez al contradictorio carácter del amor.

 

Tenemos que abrirnos 

Tango con música y letra de Alberto H. Acuña y Agustín Irusta, cuyo texto linda con el humor y lo festivo a pesar de que alude a una ruptura sentimental.

 

Cantar eterno 

Canción con música y letra de Ángel Villoldo, en tercera y última versión de las que vieron la luz en el circuito comercial. La primera es de 1917 por el dúo Gardel-Razzano mientras que la presente recurre a Gardel en dúo consigo mismo.

 

Rumores 

Canción bambuco con música y letra de Gardel-Razzano, según la etiqueta del disco original, aunque en realidad pertenece a Alejandro Wils (música) y Francisco Restrepo Gómez (letra). Es la tercera y última versión de las editadas comercialmente y en ella Gardel canta en dúo consigo mismo.

 

Madame Ivonne 

Tango con música del rosarino Eduardo “Chon” Pereyra, pianista y compositor, y letra del formidable vate porteño Enrique Cadícamo. Una genuina obra maestra que rescata sin duda muchas historias semejantes y verdaderas.

 

Mirala cómo se va 

Tonada con música y letra de Saúl Salinas, en segunda y última versión de las dos editadas comercialmente. En 1921 la registró el dúo Gardel-Razzano. Salinas (1882-1921) fue uno de los pilares de la canción criolla, era oriundo de la provincia argentina de San Juan.

 

Medallita de la suerte 

Tango con música de Gardel-Razzano y letra de Mario Battistella, con un inesperado contenido religioso poco habitual en el reino de la música citadina rioplatense.

 

Jujeña 

Tonada con música y letra de Gardel-Razzano, en segunda versión de las tres editadas.

 

La madrugada 

Canción con música y letra de Saúl Salinas, en segunda toma de las tres editadas. El registro previo es del dúo Gardel-Razzano y se remonta a 1917. El registro contiene la primera voz que Gardel canta porque posteriormente sumó la segunda, en el registro grave, en versión que se convierte en dúo consigo mismo.

 

Si soy así 

Tango con música de Francisco Lomuto y letra de Antonio Boota. Se trata de un divertido retrato del conquistador criollo, Don Juan del arrabal. Botta fue autor teatral exitoso, especialmente en el género de la revista y se ensayó como director de cine (“Bartolo tenía una flauta”, con Luis Sandrini).

 

Angustias 

Tango con música y letra de Horacio Pettorossi, en tercera y última versión de las editadas, en la que se emplea el recurso de Gardel de cantar en dúo consigo mismo, ya mencionado en anteriores casos.

 

Criollita de mis ensueños 

Zamba con música de Gardel y letra de Le Pera, creada para la película “Espérame”. Gardel canta en dúo consigo mismo, como en el tema anterior.

 

Cara rota 

Tango con música y letra de Julio Falcón, en el tercer y último registro.

 

Milonga sentimental 

Milonga con música se Sebastián Piana y letra de Homero Manzi, segunda versión de esta extraordinaria página que integra la lista de las obras maestras creadas por ambos autores. Vale la pena subrayar que los versos de Manzi otorgan a esta y a otras milongas, siempre con música de Piana, un renovado carácter que cambió la fórmula acostumbrada. Como en “Milonga del 900” la poesía domina y aleja a la milonga de su tradicional aire festivo y canyengue.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Google+