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viernes

NO PUEDO CON TODO / MINISERIE WEB


OCTAVA ENTREGA

MALENA 4

Malena empezó a carcajear chillando como si se le hubiese activado una alarma de coche y Jean-Paul volvió al sillón y preguntó:
-Estás bien.
-Divino -se secó los chorretes la mujer tsunamizada: -Pero lo que me hace gracia es todo lo que se documentan para fundamentar que María de Magdala no era un chango.
-Fue mucho peor que un chango.
-¿Pero por qué les importa tanto si Jesús se la garchó o no se la garchó o si tuvieron un hijo que dejó descendencia en Europa y todas esas yerbas? Qué buena yerba, loco.
-Es hasch. Me lo trajo Candela de Madrid.
-¿Y ahora está todo bien con Candela? Ella se escribe mucho con Shirley.
-No sabía.
-Claro. ¿No te das cuenta que la pitufa la catequizó y todo? Disculpame.
Entonces la ex-prostituta de opulencia todavía no vencida corrió hasta el ventanal y empezó a hacer arcadas que apenas la enguirnaldaron con una doradísima baba del diablo.
-Me parece que los vomité todos -se pasó el pañuelo hasta la barriga cuando volvió al sofá la mujer barnizada por un resplandor manso.
-Ahora sí te veo bien.
-¿Vos sos brujo?
-Brujos son Dan Brown and Company.
-¿Pero por qué a la gente le cae tan bien que Jesús y la loca hayan sido pareja?
-Porque así ya no son el modelo del Hombre Nuevo conviviendo con la Mujer Nueva en el amor del reino. La loca recién se curó del todo cuando vio a Jesús resucitado. Y a la primera que se le apareció fue a ella.
-Y lo que la gente tiene es miedo de resucitar.
-No tiene fe en el reino.
-Pero todas buscamos al Jesús que nos saque el bobo del fuego.
-Y en estos tiempos mucho más que nunca.
-Entonces la pitufa es un genio. Ese mito se le ocurrió a ella.
-Sí. Primero lo vivió.
-Contigo. Y vos te remetiste.
-Me remetí pero no me enamoré. Porque la adoración empieza en el encantamiento sin brujería, en la piedad o en la fe. Y el enamoramiento en el deseo. Claro que a veces nos confundimos porque la adoración nos produce un deseo de la divinidad.
-Ta -empezó a hipar-carcajear Malena con una machaconería grotesca: -Ahora entendí del todo. ¿Qué fue lo primero que le dijo María de Magdala al Señor resucitado?
-Maestro.
-¿Vos te da cuenta que si hubiera sido el marido le pegaba una patada en los huevos y le decía Pero hijo de mil putas: nos tenías a todos enloquecidos y ahora te aparecés acá hecho una pinturita como si tal cosa?

CANDELA 4

-Bueno -se aplastó la cabeza con la almohada Jean-Paul: -Pero por lo menos viste que cuando le propuse casarnos esa mañana mismo le aclaré que ya sabía que ella no iba a aceptar.
-Y fue ella la que terminó aclarándote que lo de ustedes era un compañerismo del reino y después no te escribió más.
-Me explicó el mito de la Magdalena y se calló por un rato. Gracias a Dios.
-Y a vos -se destapó Candela para sacar un libro de la mesita: -Esto debe sonarte conocido: La proyección del ánima en esa forma tan repentina y apasionada como un asunto amoroso puede alterar el matrimonio de un hombre y conducirle al llamado “triángulo humano”, con sus dificultades correspondientes. Sólo se puede encontrar una solución soportable a un drama semejante si se reconoce que el ánima es una fuerza interior. El objetivo secreto del inconsciente al acarrear tal complicación es forzar al hombre a que desarrolle y lleve a su propio ser la madurez integrando más de su personalidad inconsciente e incorporándola a su verdadera vida. Sólo la decisión penosa (pero esencialmente sencilla) de tomar en serio las fantasías y sentimientos propios puede evitar, en esa etapa, un estancamiento total del proceso de individuación interior, porque sólo de esa forma puede un hombre descubrir qué significa esa figura. Esto lo explicaste en clase cuando yo ya te adoraba enloquecidamente. Pero no me di cuenta que me estaba pasando eso mismo con vos. Ya era una Magdalena. No te quedaba otra que proponerle casamiento a Shirley, Jean-Paul. Y yo creo que fuiste terriblemente heroico por primera vez en tu vida.
Entonces el hombrecito se arrancó la caparazón de la almohada manoteando los cigarrillos, aunque no pudo sonreír:
-Me enteré que te escribís con Shirley.
-Desde que te violé la casilla.
-Mujeres.
-Lobas hechas pelota. ¿No te podrías sentar en la cama?
-Cómo no.
-¿Y perdonarnos?
-Cómo no. ¿Y tener hijos?
-Ya estoy embarazada, tractorcito oriental.
-Entonces voy a tener que dejar de fumar en serio.
-Sí. Tirá de la cisterna y arrancate a tu mamá de los pulmones. Pero mirá que todavía no terminó el noticiero.
-A la mierda. No me digas que te dejó embarazada algún guacho en el hotel.
-No. La putez it’s over. Pero hay algo que no sabés y el jardín tiene que quedar zero killed: el mito de María de Magdala se me ocurrió a mí. Y enseguida pensamos que era muchísimo mejor que te lo maileara la pitufa.
-Y pensar que uno piensa que las conoce.
-Estúpido.

martes

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TODAS SOMOS LA MAGDALENA (III)



SEXTA ENTREGA

MALENA 3

-Me imagino que debés ser fanática de Idea Vilariño -prendió el porro Jean-Paul y se lo pasó complacientemente a la mujer terrosa.
-Uau. Los poemas de amor me los supe de memoria. Ahora ya se me cayó.
-Ahí tenés un ejemplo precioso y lamentable del enganche de la Magdalena. ¿No viste la película?
-¿La que se llama Idea? La dieron una semana seguida por la tele después que se murió. Pobrecita.
-Pobrecita por qué.
-Porque no entendía nada.
-No sabía ni quién era.
-Ahí va.
-¿Y vos sabés quién sos?
-Bueno, si vine a ver a un detective de almas es porque los demonios se me revolvieron salado -se agazapó Malena exhalando un centelleo de humillación y rencor más pinchudo que el cuarzo.
-Entonces vamos bien. Acá Shirley me leyó un poema tuyo que terminaba preguntando: ¿cuántas mujeres se morirán en mí?
-Pero no termina ahí, macho. Después dice: las que no le temen a los reyes ni a los héroes / las que renuncian sin lamentarse a su herencia titánica / de la que me desvisto en las noches / o aquellas que aceptaron cargar con la cruz que me toque / y se alejan montadas en el falo de luz / para brillar salvajemente.
-Okey. A lo que Idea Vilariño renunció para siempre desde que se engancharon con Onetti fue a tener un falo de luz propio.
-Y vos decís que yo busco eso en tu hermano.
-Ya lo encontraste. Y te lo querés poner como un consolador de los que se encinchaban ustedes. Pero nunca va a ser tu verga.
-Puta que sos delicado.
-¿Sabés cuál es el verso más terrible que escribió Idea en esos poemas tan preciosos? Sin dejarte caer. ¿De dónde? Del altar, flaca. Y en la película se queja de que Onetti nunca la comprendió porque le decía que lo de ella era un amor intelectual, nomás. Y tenía razón Onetti. Ella quería un Jesús para sacarse el miedo.
-¿Y tu amor por la Shirley qué fue? Porque vos te casarás mucho el domingo pero te enganchaste hasta las pelotas con la pitufa. Eso lo veía cualquiera.
Ahora el hombrecito se contorsionó torpemente para pitar del pucho que sostenía la ex-prostituta y fue hasta el ventanal:
-A la pitufa me la mandó Dios para que terminara de entender que puedo ser un santo. Y sentí que la adoraba recién cuando ella se metió en el convento y nos empezamos a mailear.
-¿Y por qué no te casaste con ella?
-Porque los arcoiris juntan a la gente en el reino y no en el mundo.

CANDELA 3

-Antes que siga el noticiero necesitaría saber de una vez por qué te fuiste al hotel la noche de la tormenta -empezó a usar la almohada que estaba en el suelo Jean-Paul. -Fueron tres días dantescos.
-Había que resucitar. Yo tenía que entender con quién iba a casarme. Y a lo mejor vos precisabas resignarte del todo a que Shirley fuera la garcita blanca que te vuela en el pulmón derecho y nada más.
El psicólogo volvió a prender un cigarrillo sin usar el encendedor y tosió como un perro:
-Dale con Shirley.
-A tu María de Magdala la sacaste del water la misma tarde que te pidió para casarse contigo. Y estaba en la tapa del libro que podías cambiar de opinión en cualquier momento.
-A esa muchacha le va a costar muchísimo curarse, Candela. Y ahora es nada más que una pobre monja con los sueños descuartizados.
-¿Tenés que ponerte cursi?
-¿Y vos tenés que amortajarte como en los veranos de las depresiones eternas?
-Hay demasiado humo -gritó casi llorando la mujer-muchacha escultural abajo de la sábana.
-No hay problema: igual te oigo. Seguí con el noticiero.
-Es una radionovela vía mail. La tengo impresa -sacó un brazo para recoger unos papeles del cajón de la mesita Candela: -Suponete que el galán dice: Son las cinco menos cinco de la mañana del domingo y hace dos días que no duermo. La mujer que vino de España para casarse conmigo sigue jugando a las escondidas y capaz que ya se fue para siempre del hotel de la plaza. Estuve escuchando las Ocho estaciones de Vivaldi y Piazzolla ensambladas por Gidon Kremer y tengo unas hermosas ganas de llorar. Hay días que me importás tanto que se me hielan las piernas. Nunca me había pasado con nadie. ¿Cómo puede ser tan rica la vida? Adoro los truenos. Lo que no termino de entender es por dónde entraste tan hasta el fondo de este hueserío triste y dorado que algún día mutará hacia una comprensión más justa. Y sin embargo la cruz es maravillosa. Y a mí nunca me quiso con tanto vuelo ninguna mujer, Shirley.
-Me violaste el correo igual que la CIA -aplastó el cigarrillo contra el parqué Jean-Paul: -No lo puedo creer. Es demasiado sucio.
-No. Son cartas preciosas. Aunque cuando Shirley te contesta que mientras ella esté viva no vas a estar solo y enseguida manda otro correo aclarando que si le toca viajar antes también te va a estar acompañando desde allá parece Corín Tellado.
-Ahora me acuerdo que una vez me dijiste que te habían enseñado un sistema infalible para entrarle a una casilla.
-¿Querés que te lo enseñe?
-No, por Dios. Es muy sucio.
-Sí. Yo hoy le confesé todo al pobre padre Fidel. Creo que no entendió un pito.


viernes

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TODAS SOMOS LA MAGDALENA (II)


SEXTA ENTREGA

MALENA 2

-Bueno, entonces me largo con la segunda cefalea centelleante -carcajeó hasta atorarse Malena y leyó lagrimeando: -Se llama Aquellos. Cuando en la noche de mis ojos clausurados / sus bostezos me devuelvan la hermosura / hablaré / de aquellos titanes adolescentes / que esperando el engrose de mis piernas / me chorrearon noctilucas / negros cometas de la arena / que escondidos en mi espalda acobardada / hundieron su médano en mi luna / falsos héroes de las islas / que nadaron en mi roca vaginal / agotando la belleza de su espuma / hablaré / de aquellos ídolos de tierra / que expectantes de mi boca alcoholizada / me llenaron de racimos y monedas / tristes desechos de pájaros / que en su vuelo hipnotizado / anidaron en mi planta / falsos caminantes de la playa / que ahogaron su voz entre mis nalgas / navegando en la torpeza de sus curvas / hablaré / cuando en la noche de mi alma clausurada / su aliento me penetre las mañanas / y se vacíen sus ríos en mi pecho / hablaré / cuando en la noche de mis ojos clausurados / su alquimia me empape de blancura / y se vuelque serpenteándome la frente.
-¿Traigo un mate? -murmuró Jean-Paul, pálido. -Las consultas con las artistas del Laboratorio casi no son consultas.
-¿Y lo del porrito sale?
-Más tarde.
Y al volver de la cocina el psicólogo cebó los dos primeros mates y se puso los lentes de leer como si los necesitara nada más que para enfocar sobrevoladoramente a la ex-prostituta:
-Odio esquematizar, Malena. Pero me parece que lo que estás viviendo es el duelo por tu madre.
-¿Duelo? -demoró medio Nevada en hacer chirriar una ronquera flemosa la mujer color tierra: -Te parecerá joda, pero yo creo que nunca supe lo que significa esa palabra. En serio.
-Significaría el tsunami de horrores que nos trae aceptar una pérdida. Hay muchas definiciones.
Entonces ella se levantó aplastándose el rulerío y recién al arquearse sobre el sillón de Jean-Paul pareció preguntar con los pezones todavía muy erectos:
-Y qué quiere decir aceptar. No te estoy jodiendo, loco.
-Bueno -sostuvo los lentes con la mano izquierda el hombrecito-juglar y estiró el otro brazo en dirección a la ventana: -En este caso sería como pensar: Ella se fue por allá y yo no me voy con ella.
-Ah. Gracias.
-Sentate, por favor. ¿Saco el porro?
-Sí. Pero aquí hay otro problema, además.
-¿Otro?
-Sí. Estoy metida hasta la perdición con tu hermano. Pero dice la Shirley que es nada más que el enganche de la Magdalena. Y eso no se lo entiendo.

CANDELA 2

Candela tiró la almohada al piso y le sonrió giocondescamente al cielorraso recién encalado:
-Me parece que cuando nos conocimos en la facultad yo nunca te hice sentir que para mí fuiste el Maestro con mayúscula desde el primer momento.
-El Maestro con mayúscula en qué sentido -dejó de sorber el mate Jean-Paul, aunque después se quedó mordiendo la bombilla como si fuera un chupete.
-Jesús, mi amor. Ayer me confesé con el padre Fidel y el domingo me voy a bautizar y a tomar la comunión a los treinta pirulos pero a Jesús lo conozco desde que me obligaron a llorar.
Entonces el psicólogo y ex-docente junguiano se acomodó a lo Buda en el suelo y chistó:
-Pobrecita.
-Y nunca te diste cuenta.
-Nunca me lo dijiste.
-Esas cosas no se dicen, Jean-Paul. O a lo mejor las podés explicar por escrito. Pero hubiéramos sido como los personajes de Dostoievski que se mandaban cartas adentro de la misma casa.
-Y después que me empecé a emborrachar se acabó el espejismo.
-Te transformaste en Judas. De a poco. Pero el día que te esperé con la noticia de que estaba embarazada pasó algo muy espantoso.
Ahora el hombrecito de short y camiseta Hering se tiró a fumar en el suelo y sonrió giocondescamente:
-Tiene que haber sido muy espantoso para que me dejaras y abortaras y terminaras emputeciéndote.
-Dijiste que me querías más que a la otra.
-¿Qué otra?
-El que sabe sos vos.
Jean-Paul prendió un cigarrillo con otro y de golpe contó con los ojos prensados:
-Yo tuve que dejar del todo el alcohol inventando un ritual en el water.
-Eso no me interesa.
-Me parece que sí. Porque cagué un apelotonamiento púrpura de tannat y me arrodillé a limpiar las manchas que quedaron con la mano y decía: Te vas, Satanás. Y tiraba de la cisterna y las manchas de más abajo no salían y las volvía a despegar y decía: ¿No entendiste que te vas, Satanás? Hasta que al final quedó todo limpio y tiré por última vez de la cisterna y dije: Te vas, mamá.
-Ah. La otra era tu mamá.
-Nunca hubo ninguna mina.
-¿Ni en los enganches?
-Tuve alguna contratransferencia igual que vos, Candela. Gajes profesionales.
-Bueno. Pero te aviso que el jardín todavía no está zero killed. El noticiero sigue.

martes

NO PUEDO CON TODO / MINISERIE WEB

QUINTA ENTREGA

TODAS SOMOS LA MAGDALENA (I)

MALENA 1

La ex-prostituta de rulerío atallarinado chistó flemosamente:
-Yo no creo en los psicólogos, pero tu hermano me dijo que vos más bien sos un detective de almas.
-Además aquí podés fumar hasta yerba -sonrió como un muñeco el hombrecito de camisa leñadora y cabeza afeitada.
-¿Pero no me vas a joder con que estoy por llegar a la crisis de los cuarenta y todo ese bardo?
-Odio teorizar en consulta.
-Bueno, mirá -escarbó en el bolso para sacar otro paquete de Nevada la mujer de belleza cianótica: -Shirley me pidió que te leyera los dos últimos poemas que le mandé al convento.
-Dale.
-¿Sabías que ella se hizo monja convencida de que vos fuiste el único hombre que le transfiguró la tristeza?
-Shirley no habla de mí, Malena. Habla de un espejismo.
-¿Y Jesús resucitado también fue un espejismo?
-Leé, por favor -le pidió un cigarrillo por señas Jean-Paul a la mujer que humeaba una desesperación canallescamente botticelliana: -O cortamos la consulta.
-Tranqui. Sentate. Ahora entiendo que los del Laboratorio de Artes estamos becados pero nos podés echar al toque.
El psicólogo se acercó a fumar frente a la ventana con los ojos muy prensados.
-Mirá que los demonios de la Magdalena al lado de los míos eran una murguita -desdobló una hoja con olor a marihuana la ex-prostituta: -El primero se llama Amapolas. ¿No te vas a sentar?
-Después que fume.
-Okey. Esto lo escribí el mes pasado. Secretos ropajes de tus maderas / olores impenetrables / la niña trepa al árbol más alto / con amarillo vestido de novia / árbol que se hace escalera / y escalera que me lleva hasta la vejez de mi madre. / Secretas maderas hipotecadas / olores de nísperos y mandarinas / sostiene la niña entonces / la dejadez del calendario / con carnes vencidas / y párpados quebrados. / Secretas maderas abandonadas / olor de repetidos pasos / la niña se eleva hacia el cuarto más alto / con negro vestido de amapolas / cuarto que se hace escalera / y escalones que me llevan hasta la muerte de mi madre.
-¿Puedo besarte la mano? -se aplastó una lágrima Jean-Paul mientras tiraba el pucho por la ventana.
-Pa. Nunca vi dos gemelos más gemelos que vos y Zen. Pero mirá que no me puedo enamorar de los dos.
-No te olvides que yo me caso el domingo.
-Todo bien. Pensar que con Mariana Ventura nos pasábamos jugando a las novias arriba de los árboles allá en San Carlos. Y nos quedamos para empilchar santos.

CANDELA 1

-Mirá: el tractorcito oriental te trae el mate y todo -levantó apenas la persiana del dormitorio Jean-Paul: -Me desperté a las siete y salí a correr y todavía estoy fresco como un jazmín del país.
-Cómo me gustaría que Shirley pudiera verme casándome de blanco -se tapó hasta el mentón la mujer-muchacha de hondura fluorescente.
-Esta mañana siento que vuelo después de años, mi amor. La entrevista que tuvimos ayer con Malena fue lo mejor del mundo.
-Ah. Creí que estabas así porque me hice católica.
El psicólogo se sentó a cebar en la cama y contempló las diagonales de sol que derramaban en la sábana con una sonrisa verdosa:
-Mirá esa polvareda enamorada. Hoy mientras corría me acordé que la primera tarde que fuimos al Hostal del Pez volví a mi apartamento cantando She loves you a grito pelado por la Gran Vía. Y no paré hasta la Puerta de Alcalá.
Candela se rio fuerte:
-¿Así que funcionó bien el mito de la Magdalena con la poeta?
-Un regalo de Dios.
-Bueno, lo inventó Shirley. Y sin haber hecho ningún posgrado reconocido por la International Asociation Analytical Psychology.
-¿Un matecito?
-O-key. Aunque yo siento que nosotros todavía no tenemos zero killed en el jardín.
-Ta. Y entonces yo ahora tengo que fumar o fumar -le alcanzó el porongo el psicólogo de calva perlada a la psicóloga campaneantemente desnuda. -Qué pasa.
-Me llama la atención que hayan dejado de mailearse con Shirley.
-Son rachas silenciosas. Además yo a ella la llevo volando para siempre en el pulmón derecho. Y si fuera poeta le escribiría algo titulado La garza que me habita.
-¿Y cómo definirías lo que fue la pitufa para vos?
-Una compañera del reino.
-Tu María de Magdala.
-Exacto.
-¿Te puedo pedir algo que no te va a gustar?
-Dale.
-Que el domingo nos regalemos las contraseñas del correo.
-Todo bien.
-Borrás lo que se te cante y chau.
-No hay nada que borrar.
-Y por qué te enojás.
-Porque algo viene jodido y estás dándole más vueltas que un ministro de economía.
-Todas somos la Magdalena, Jean-Paul.
-Algunas más que otras.
-Por supuesto. Y ahora te podés fumar toda la caja porque tengo noticias.

viernes

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NADIE PUEDE CON TODO (IV)
CUARTA ENTREGA

SHIRLEY 4

-Se me acaba de ocurrir que todo lo que querría decirte ahora está en una canción de Silvio Rodríguez -se levantó Jean-Paul para buscar un disco en la biblioteca chirriantemente desordenada: -¿Escuchaste Te conozco?
-De Silvio tengo los últimos, nomás.
-Escuchá.
Esta vez el hombrecito se sentó arriba del escritorio y se sacó los lentes para morderles una patilla con una doradísima concentración y enseguida del fraseo guitarrístico más agarrador que uñoso el cubano ronqueó:
-De niño te conocí / entre mis sueños queridos / por eso cuando te vi / reconocí mi destino. / Cuando pensaba que ya no iba a ser / lo que soñara / de pronto vino. / Tanto que yo te soñé / y tanto que no te hallaba / que al cabo me acostumbré / a andar contando de nada / cuánto nos puede curar el amor / cuando renace de tu mirada. / Te conozco / te conozco desde siempre desde lejos / te conozco / te conozco como a un sueño bueno y viejo / es por eso que te toco y te conozco.
Y durante el segundo solo instrumental la muchacha enfocó el jardín y pareció absorber una especie de espesura inasible que le recompuso el esqueleto hasta la saciedad y se clavó una uñaza en el tercer ojo mientras Silvio Rodríguez volvía a jadear:
-El lago parece mar / el viento sirve de abrigo / todo se vuelve a inventar / si lo comparto contigo / la única prisa es la del corazón / la única ofensa es tener testigos. / Te conozco / te conozco desde siempre desde lejos / te conozco / te conozco como a un sueño bueno y viejo / es por eso que te toco y te conozco.
-Entendí -sonrió Shirley: -Aunque da un poco de lástima tener que explicar cosas como los arcoiris. Me imagino que viste Notting hill.
-Hace mucho.
-Y te debe haber parecido una porquería rosa.
-Bueno, por lo menos tiene dos versiones de She. Y la primera la canta Aznavour.
-Esa es impresionante. Y te recomiendo verla subtitulada en el clip de Youtube. Pero me parece que no le diste la menor pelota a la escena donde Julia Roberts se arranca la máscara de la fama y le dice a Hugh Grant que ella es nada más que una flaquita pidiendo que la amen. Eso no es el The End de Hollywood con chupón salvador, sabio junguiano. Y la mujer termina embarazada: la pareja duró.
-Sí. A eso no le di pelota.
-La tendrías que sacar de nuevo y verla con tu ex. Yo ya tengo que irme. Capaz que vuelvo el sábado.
-Okey. Y ahora quiero pedirte un favor especialísimo -se embutió payasescamente la boina Jean-Paul: -¿Puedo acompañarte hasta la puerta de la mano?
-Dale -se le puso la cara del mismo color que la minifalda a la muchacha: -Como si fuésemos novios.
-Hay que desenterrar ese sueño de tu jardín, corazón. Zero killed.
-Me conocés de veras.

CANDELA 4

Shirley usaba un vaquero y un blusón blanco que la hacía avanzar voladoramente por la PAX-LUX del jardín entubado.
-Qué querrá -se tanteó los bolsillos Jean-Paul sin encontrar la pipa.
-Quiere conocerme, estúpido.
-Te agradecería tanto que te calmaras.
-Pa. Es igualita a vos.
-En qué sentido.
-¿No te podrás callar en el momento justo una vez en la vida?
Y Candela casi corrió para abrazar a Shirley entre un estrellerío de jazmines y la cuerda de la ropa murmurando:
-Me moría por conocerte en vivo, pitufa. Sos divina.
Entonces la chiquilina le frotó la espalda como si fueran amigas de años y sonrió sin apuro:
-Bienvenida.
-Sentate con Jean-Paul que voy a hacer un mate.
-Tengo muy poco tiempo, pero te acepto uno.
El hombre de calva púrpura ahora balanceaba las piernas sentado contra la tabla donde quedaban restos de molleja y la caja con moscas ahogadas en el chocolate.
-¿Qué tal la misa?
-Un milagro de amor. Fue lo mismo que si Aznavour estuviera cantándome She en el altar todo el tiempo. Pero vine para saludarlos y contarte que anoche soñé que era la Virgen y vivía en tu pulmón derecho.
-Qué lindo.
-Fue un milagro, Jean-Paul. Porque cuando me desperté ya estaba decidida a meterme en un convento.
-¿Monja? -saltó Candela al rato, alcanzándole el segundo mate: -Bueno, tía: la verdad nos hace libres y te confieso que a los curas no me los trago mucho, pero a ellas siempre las adoré. Parezco Holden Caulfield.
-Vamos a ver qué pasa con mi murga de mujeres -devolvió el porongo Shirley y enseguida de despedirse se dio vuelta para caricaturizar un pase taurino: -Mira que en el Laboratorio no tenemos profesores de flamenco, guapetona.
-¿Escuchaste el sueño que me contó? -señaló el doblón de la luna que se hinchaba entre los pinos Jean-Paul, abrazándose a sí mismo.
-Por supuesto. Y ella te lo contó con un volumen calculado para que yo la escuchara, además.
-Tenías razón, Candela: anoche tuve una fantasía carnal mientras veía el short-cut. Porque cuando el locutor la carga en brazos Shirley se transforma completamente en la Virgen. Y soñé con poder acariciarle el pelo igual que a una esposa.
-Bueno, vamos a arreglar un poco este cuchitril donde recibís a tus pobres pacientes o me voy a un hotel. Quiero sábanas limpias.

martes

NO PUEDO CON TODO / MINISERIE WEB

NADIE PUEDE CON TODO (III)

TERCERA ENTREGA


SHIRLEY 3


-Yo preferiría que vieras primero un short-cut que acabamos de filmar -devolvió el mate Shirley, controlándose de reojo la apertura del escote: -Se llama Esto lo aprendí de Onetti. Mi performance le encanta a todo el mundo pero yo en este momento ya no me siento casada con Dios.
-Qué lástima.
Entonces la muchacha se inclinó agarrándose la frente como para vomitar pero recitó carrasposamente:
-¿Cuántas mujeres seré capaz de encontrar en mí? / todas que las se escapan de sus demonios / y se duermen de repente sin saber dónde les pertenece acostarse / sin saber dónde vaciar sus venenos / como borracheras capturadas en frenético baile de almas / ¿cuántas mujeres se morirán en mí? / las que no le temen a los reyes ni a los héroes / las que renuncian sin lamentarse a su herencia titánica / de la que me desvisto en las noches / o aquellas que aceptaron cargar con la cruz que me toque / y se alejan montadas en el falo de luz / para brillar salvajemente.
-¿Y eso quién lo escribió? -tuvo que enmascararse una humedad relampagueante con los lentes de moscón el psicólogo.
-Esto lo escribió Malena. Y le tallereamos el final cinco minutos antes de que saliera en la televisión la noticia del descuartizamiento. Ella quería terminarlo repitiendo los dos primeros versos: Cae una lluvia terrible hoy / pareciera que tengo el corazón enterrado en el camino hasta el frente.
-Eso lo baja mucho.
-Ahí va. Y yo le hice ver a Malena que si lo terminaba con el brillar salvajemente era porque se había decidido a ser del reino y no del mundo. Y que si lo terminaba con la lluvia y el corazón enterrado era porque el mundo la había cagado mal y ya no veía el reino.
-Perfecto.
-Hablar es fácil, loco. El short-cut lo filmamos una semana antes de mi aborto y ahora me puedo ver en la pantalla como si estuviera montada en un falo de luz y con el antifaz estrellado de la Virgen. Pero me acuchillé. ¿Entendés?
-Eso pasa.
-¿Vos te moriste mucho?
-Dos veces: cuando me divorcié y cuando me abandonó Candela. Pero no precisamos nada de nadie para resucitar.
-¿Y vos te creés que a Jesús no le dieron una mano los ángeles?
-No grites.
-A mí me viene haciendo mierda el machaje desde que me violó mi primer padrastro y después me volví ninfómana. Pero nunca tuve un novio que me diera la mano.
-No grites más, pitufa. Por el amor de Dios.
-A mí Dios me abandonó.

CANDELA 3

-Perdoname, mi amor -se dio vuelta para apoyar los codos en el pasto y taparse la cara Candela: -Pero no podía con todo.
-No me digas mi amor.
-La verdad nos hace libres. ¿Te pasaste la vida diciendo que eso es lo más importante que nos enseñó Jesús y hubieras preferido no saber que aborté?
-Lo que no entiendo es cómo pudiste abandonarme por un torero que no existió y volver lo más campante diciendo que ahora querés ser mi esposa -empezó a cucharear el helado ya semilíquido directamente de la caja Jean-Paul.
-Ahora tengo que informarte que en lugar de un torero hubo un toco de guachos. No los tengo contados. Un emputecimiento a lo Gracia César, aunque sin fotografías. Y garchaba llorando.
-Esperá que contrato un altoparlante para que salga a decir que al psicólogo místico de Pinares lo acaban de encerrar en la celda más oscura del mundo. ¿Adónde te escondiste, Amado?
-Mirá que yo tampoco puedo entender cómo aguanté a un borracho que se enganchaba con cada nena que caía al consultorio y después me contaba las bodas arcoíricas.
-Un enganche es una boda digna del reino y no de la carne, flaca. ¿Terminaste el posgrado haciendo un trabajo sobre las mutaciones del ánima y te tengo que explicar eso?
-Yo te conozco mucho, Jean-Paul.
-Yo también me conozco. Y te sigo queriendo.
Entonces la mujer-muchacha de vestido turquesa se puso a arrancar pasto con los dientes y después de rumiarlo y escupirlo chilló:
-¿Cómo podés quererme si estás enloquecido con ese chango intelectualoide que se hace la monjita?
-Mejor armás el escándalo allá adentro, Candela.
-Bueno. Pero entro con la condición de ver juntos la performance del casamiento con Dios y el short-cut. ¿A me vas hacer creer que no tuviste fantasías carnales con la Brigitte Bardot de los asentamientos y los quilombos y la televisión y los blogs fernandinos?
-Mirá que a la B.B. la inventaron los pornógrafos disfrazados de cineastas pero nunca tuvo vuelo. Y Shirley MacLaine Rodríguez es una artista multimedia superdotada.
-Yo me voy ahora mismo -saltó Candela alisándose el vestido y los alones del peinado polvoriento.
-Esperá. Teneme fe.
-Yo ya te tuve muchísima fe y cada vez que volvías borracho y me hacías carne picada con toda tu sabiduría te perdoné debute. A mí sí que me engrupiste con el cuento de la tristeza.
-Shhhh -se persignó Jean-Paul contemplando la horizontalidad dorada que se espejaba en los pinos de la calle: -Ojo que ahí viene Shirley.

viernes

NO PUEDO CON TODO / MINISERIE WEB

NADIE PUEDE CON TODO (II)
SEGUNDA ENTREGA

SHIRLEY 2

Jean-Paul no tuvo más remedio que colgarse la pipa igual que si fuera un chupete y demoró mucho en contrapreguntar con la calva chorreante:
-En qué sentido querés ser mi esposa.
-No me salgas con la teoría del enganche espejismal entre el ánima y el ánimus porque me la sé al toque -se le rindieron sedosamente las turgencias a la muchacha muy maquillada: -Quiero ser tu mujer desde que te hice pasar al Laboratorio y me besaste la mano. ¿Okey? Y mientras te contábamos la historia del descuartizamiento de Ángel hasta necesité tener hijos contigo.
-Pero en la última mollejada me dijiste que tu verdadero marido siempre iba a ser el Espíritu Santo.
-Eso fue hace dos meses. Y después me atacó la semana de tripa triste más infernal que tuve desde que nací y cuando me despertaba sentía que me habían vaciado una volqueta de mierda en el cerebro. Ni siquiera en el pelo. Me peinaba todo bien pero ahí estaba el loco. Yo pensé que había cagado y vomitado a Satanás para siempre pero volvió peor. ¿Entendés?
-Soy psicólogo, Shirley.
-¿Por qué te dejó Candela?
-Esas son cosas mías.
-Ah, perdón.
-No te ofendas. Yo lo único que sé es que se borró de golpe con un torero porque yo no sabía querer a nadie. Esa fue la sentencia.
-Y ahora la cagó el torero.
-Todavía no sé muy bien cómo fue.
-¿Ella te pedía hijos?
-No. Al revés.
-¿Y por qué no quería hijos?
-Estaba terminando un posgrado y bailando flamenco para pagarse la universidad.
-Puro verso. Tenía miedo. La cagada es que yo le agarré tanto horror al Satanás de las volquetas que quedé embarazada por gusto.
-¿Cuándo?
-Hace dos semanas. Con el negro degenerado que se cree que es mi novio. Y me pasé tres días vomitando y cuando sentí que lo que tenía adentro también era una mierda me lo saqué enseguida. Y ahora tengo que llegar a ser lo que soy pero te necesito a vos, corazón. Y yo sé que te gusto. ¿Vos sabías que hasta el padre Fidel ocupó en el quilombo cuando fue a visitar a Naná? Con ochenta años, loco. Y se puso a llorar porque tuvo una madre muy perversa y todavía es alcohólico.
-Eso no me interesa.
-Yo embrujo al que se me cante. ¿Entendés?
-¿Un matecito?
-Dale. Me zarpé un poco.

CANDELA 2

Jean-Paul había alquilado un minúsculo chalé de veraneo de los años cuarenta, y organizaba las mollejadas en un anti-jardín sin garage y con cuerda para secar la ropa.
-Me imagino que viste La noche oscura de Saura -se colgó un jazmín del país en la oreja Candela.
-Acabo de verla en un seminario que dio mi hermano en el Laboratorio.
-Y yo terminé el posgrado con un trabajo sobre las mutaciones del ánima que plantea esa película.
-¿Traigo el helado?
-Esperá un rato -se tiró en el pasto la mujer-muchacha incendiada por un vestido turquesa de tela de cebolla: -Quisiera hablar de Shirley.
-Todo bien.
-Lo que contás de esa muchacha me hace acordar demasiado a San Juan de la Cruz en la celda.
-Y por qué demasiado -se enchupetó con la pipa el hombre de calva color geranio. -Ojo con el sol, flaca.
-Un ratito, nomás. Vos sabés lo que se extraña este cielo. ¿Esa dama del reino que viste en el short-cut es la verdadera Shirley?
-Todavía no.
-Y el Ángel que apareció descuartizado frente a la Torre del Vigía qué tiene que ver con ella.
-Era el ángel guardián de la pitufa, tal cual: un ex-compañero de clase hijo de un Juez mafioso que le avisó que iban a enfardarles el quilombo con pasta base. Y la mafia lo limpió, por supuesto. Pero una muchacha ciega del Laboratorio lo vio sentado en un ventanal después que lo mataron.
-No te olvides que yo no soy católica.
-Bueno, lo podés tomar como una iluminación en un sentido gnóstico.
-Perdoname, pero la que tiene que haber quedado más descuartizada que nadie es Shirley. Y si se siente igual que el santico en Toledo y no puede encontrar rápido al Amado va a terminar cortándose. Está en la tapa del libro.
-Ella ya hizo un intento en el liceo.
-¿Y ahora por qué anda tan eufórica? ¿Por el short-cut?
-Eso le importa un pito.
-Pero empezó a ir a misa y todo. ¿No se habrá hecho un aborto?
Entonces Jean-Paul se metió en el petit chalet a las zancadas y cuando volvió con el helado murmuró:
-Flaca, yo te llegué a hacer algún comentario sobre lo que se hablaba en la consulta cuando eras mi mujer.
-Ah. Entonces se hizo un aborto.
-¿Por qué no seguís con Saura?
-Mirá que yo te dejé porque estaba embarazada, Jean-Paul. No hubo ningún torero.

martes

NO PUEDO CON TODO / MINISERIE WEB

PRIMERA ENTREGA

Esta miniserie poligráfica, integrada en su primera fase por dos relatos de Hugo Giovanetti Viola (Nadie puede con todo y Todas somos la Magdalena) está siendo adaptada cinematográficamente en cuatro short-cuts unitarios por el Taller Audiovisual de elMontevideano / Laboratorio de Artes que dirige Álvaro Moure Clouzet. En la reelaboración narrativa del guión, la dirección de actores, el trabajo de cámaras y la actuación participan además Martín “Pitu” Ferreyra, Leticia Acosta, Virginia Miller, Andrea Moreira, Luisa Molina, Zen y Edgar March. El primer episodio de esta saga, Esto lo aprendí de Onetti, fue estrenado en julio de 2009 en el Festival de Cine del Mar de Punta del Este (hotel Conrad) y la Fundación Espínola Gómez de Montevideo.
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NADIE PUEDE CON TODO (I)

para mi hija menor


Todo para mí y nada para ti. Todo para ti y nada para mí.

San Juan de la Cruz


SHIRLEY 1

La ex-prostituta y artista multimedia de diecinueve años cruzó las piernas apenas defendidas por una minifalda bermellón y le sonrió hádicamente al psicólogo:
-Yo sé que nací siendo una gran mujer. Y ahora me falta nada más que llegar a ser lo que soy. Pero no puedo con todo. Acabo de confesarme con el padre Fidel en la catedral y mañana voy a misa. Tenés que ver la foto de mi primera comunión. Ahí sí que parezco la Virgen tal cual.
-¿Sabés que todavía no entré al blog del Laboratorio a ver la famosa performance donde te casás desnuda con Dios?
-Tengo veinticinco mil entradas y ya la levantaron hasta en páginas japonesas. ¿Cuándo llega tu ex?
-Mañana.
-¿Es más linda que yo?
Entonces el hombre cuarentón largo de cabeza afeitada y camisa leñadora pidió permiso y trajo el mate desde la cocina:
-Así no se puede, Shirley. La consulta la empezamos otro día, si querés.
-Pero yo necesitaba hablar contigo -se encapuchó trayéndose la melena dorada desde la nuca la infanta con esqueleto de mujer ya pinchuda: -Escuchá: Y díjeme (mas ay cuán falsa y loca / salió la mi esperanza). En mi reposo / traspasaré esta vida que me toca. ¿No leíste el Job de Fray Luis de León?
-No podemos leer todo.
-Y además ese libro no lo conoce nadie. Nosotros dimos un capítulo con Juana en el Laboratorio pero yo ya tengo leídas y subrayadas dos veces las setecientas páginas. Y mirá que Fray Luis no es Onetti, Jean-Paul. Acá puede parecerte que todo en la vida es mierda pero no hay ninguna derrota vitriólica, como dicen ustedes. Aunque si los junguianos se dignaran a hermeneutizar a Onetti también descubrirían que hay PAX-LUX.
-En este momento se te ven hasta los pezones.
-Uau. Perdón -se desencorvó ajustándose la blusa sin sutien Shirley MacLaine Rodríguez: -Y te aclaro que mi gran mujer nació siendo media puta, además de media genial y media santa. ¿Okey?
-¿Un matecito?
-Dale. Me encanta que hayas terminado bien con tu ex. ¿Te llegaste a casar con Candela?
-Ella me dejó antes. ¿Sabés de dónde viene la palabra Okey?
-Ni la menor idea.
-No nació de dos letras. Nació del número cero y la inicial de killed. La expresión empezó a usarse en los partes de guerra. Y si querés traspasar la vida que te tocó no podés enterrar ningún sueño asesinado en el jardín. Lo del O.K. me lo enseñó un amigo que vino a verme anoche.
-Ta. Y yo vine a decirte que quiero ser tu esposa.

CANDELA 1

Candela tenía treinta años y acababa de terminar un posgrado de psicología analítica en Madrid, donde siempre se ganó la vida bailando flamenco.
-En Maldonado ya se pusieron de moda las mollejas a la Jean-Paul -abrió un gran óvalo de brasas el psicólogo que usaba lentes negros estilo moscón: -Con los muchachos del Laboratorio hacemos mollejadas en vez de asados.
-Tengo que entrar al blog a ver las famosas bodas de Shirley con Dios.
-Yo recién entré anoche. Pero además mi hermano colgó un short-cut que se llama Esto lo aprendí de Onetti y estuve horas mirándolo. Fue igual que si me encontrara de golpe con El pozo del cine uruguayo.
-¿Es tan terrible?
-No. Al revés. Es una profecía de que el reino reinará, como le gustaba decir a Leonardo Regusci.
-¿Y actúa Shirley?
-No: vuela. La historia está basada en algo que le pasó a ella cuando trabajaba en el quilombo y el personaje termina transformándose en una especie de ícono de la humanidad nueva. Una dama del reino.
-¿Y vos dejaste del todo el alcohol?
-Dos años y dos meses: desde que me vine de Madrid. ¿Pensás que vi la película en pedo?
-En pedo o enamoradísimo.
Entonces el hombrecito reluciente sacó una molleja de la parrilla y se puso a trozarla con agresividad de pájaro carpintero:
-No empecemos, Candela.
-Disculpame.
-Y además acordate que también hace dos años y dos meses que estoy soñando con volver a verte bailar, corazón.
-Opa. Eso sí que no -se le doró lacrimosamente la belleza de bambi a la terapeuta junguiana: -En los últimos tiempos bailar fue una tortura a sueldo, nomás.
-Qué pasó.
-Ay amor que se fue por el aire. Ay amor que se fue y no vino. Me abandonó un torero, igual que a Lady Brett. Quedé peor que el botija que encontraron descuartizado frente a la Torre del Vigía. ¿Sabés que esa noticia tuvo más rating mundial que la del degenerado de Viena?
-Me imagino.
-¿Shirley se trata contigo?
-Ayer hizo una consulta pero no creo que vuelva. Hoy iba por primera vez a misa en la catedral.
-Entonces hoy a la pobre Virgen del Carmen del Santander no la mira ni el cura.
-¿Vamos a comer en paz?
-Ta. Pero más linda que yo no es.

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