Fin
y principio (1)
En la apertura de la
exposición del grupo Cercle et Carré, en abril de 1930, Torres García
dictó una conferencia frente a quienes representaban lo más selecto de la
abstracción europea. En ella marcó en forma inequívoca su posición y estableció
las líneas fundamentales de su Universalismo Constructivo. La circunstancia, la
jerarquía de los presentes y lo directo de las palabras de Torres García
denotan su tremenda capacidad para la franqueza y la falta absoluta de
consideración por la conveniencia, ya que su conferencia se trató en gran
medida de una réplica a los postulados del arte purista y en particular al
Neoplasticismo, buscando incluirlos y trascenderlos a la vez.
(…) Es indudable que si
basamos una concepción plástica sobre la idea pura del espacio, y ese espacio
está vacío, y dentro de esa nada nos imaginamos una construcción ideal
basada sobre la relación de las medidas, es, evidentemente, la concepción más pura
que podamos tener de un ordenamiento plástico. E inclusive podemos agregar
la idea del espacio puro y hacerla dinámica. Pero, ¿es ella completa con
respecto al hombre? El cristal es perfecto y podemos admirarlo, ¿pero podemos
amarlo? Por lo tanto, frente a este tipo de concepción plástica, la
otra mitad del hombre permanece inactiva. La única actividad humana frente
a una realización plástica pura es la inteligencia. Basada sobre ella,
únicamente a ella impresiona. Encaro un arte más completo (55)
A fin de lograr ese arte
completo, Torres García propuso integrar a las investigaciones artísticas los
valiosos hallazgos de las principales vertientes del arte moderno:
Neoplasticismo, Cubismo, Dadaísmo y Surrealismo.
Si la referencia al
Neoplasticismo, con la estructura desnuda como expresión del ritmo y orden
universal parece lógica, la que hace al Cubismo no es rara. El mismo Torres García
había tenido una fugaz aproximación al Cubismo y Mondrian, como muchos otros,
lo había practicado durante su primera estancia en París como una vía hacia la
abstracción, antes de -al igual que Torres García- tomar a la ciudad moderna
como punto de partida de su pintura. El grupo integraba a varios dadaístas como
Arp y Kurt Schwitters, y Torres García se refiere a los poetas dadá como
constructores con palabras, que vacías de sentido normal tienen un sentido
más elevado (56).
Sin embargo, la
referencia que Torres García hizo al surrealismo en la inauguración de la
primera exposición de una agrupación que había nacido en primer lugar como
oposición a su presencia dominante en la escena artística del momento, no pudo
haber causado otra cosa que desconcierto y revela una tremenda convicción
interna. Torres García compartía la aversión que los artistas constructivos
sentían por esta tendencia porque veía que sus obras daban cabida a la expresión
de los más bajos instintos animales existentes en el ser humano (57). Pero
sin embargo, rescataba como un valor positivo la apertura que el surrealismo
había hecho al inconsciente. Para Torres García un arte no podía ser completo
si solamente estaba hecho de forma racional, ya que el resultado solamente
sería percibido por la razón. El arte debía pues operar en varios planos a la
vez. El hombre tiene dos piernas así está en equilibrio – Si ustedes quieren,
tiene dos bases – se apoya en sí mismo y en la naturaleza (…) Hay un arte (58)
que se ha basado sobre los datos del subconsciente - y se percibe inmediatamente
que este arte carece de equilibrio – que mira solamente un lado del hombre.
Pero aquellos que censuran a este arte a veces no se dan cuenta de que caen en
el error opuesto. En efecto, un arte basado también sobre el pensamiento puro,
¿no sería tan desequilibrado como el otro? (59).
Notas
(55) Fragmento de la
conferencia dada en Cercle et Carré. Archivo del Museo Torres García.
(56) Ibídem.
(57) Ibídem.
(58) Se refiere al
Surrealismo.
(59) No se trató en
absoluto de un enfrentamiento con Mondrian, con quien Torres García mantuvo la
más cordial de las relaciones, sino una toma de posición frente a su teoría. El
propio Mondrian parece habérselo tomado con humor. En su conferencia, Torres
García había insistido en la necesidad de buscar el equilibrio entre el
componente racional y el no racional del artista. Según testimonio de Olimpia
Torres, que estuvo presente en el vernissage de la exposición, luego de tomar
algunas copas de vino Mondrian se acercó a Torres García y moviendo levemente
su cuerpo de un lado a otro le dijo con una sonrisa: “Monsieur Torres; il faut
retrouver l’équilibre”.























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