miércoles

TORRES GARCÍA. INTEGRIDAD DEL ARTE (15) por ALEJANDRO DÍAZ


Fin y principio (1)


En la apertura de la exposición del grupo Cercle et Carré, en abril de 1930, Torres García dictó una conferencia frente a quienes representaban lo más selecto de la abstracción europea. En ella marcó en forma inequívoca su posición y estableció las líneas fundamentales de su Universalismo Constructivo. La circunstancia, la jerarquía de los presentes y lo directo de las palabras de Torres García denotan su tremenda capacidad para la franqueza y la falta absoluta de consideración por la conveniencia, ya que su conferencia se trató en gran medida de una réplica a los postulados del arte purista y en particular al Neoplasticismo, buscando incluirlos y trascenderlos a la vez.

(…) Es indudable que si basamos una concepción plástica sobre la idea pura del espacio, y ese espacio está vacío, y dentro de esa nada nos imaginamos una construcción ideal basada sobre la relación de las medidas, es, evidentemente, la concepción más pura que podamos tener de un ordenamiento plástico. E inclusive podemos agregar la idea del espacio puro y hacerla dinámica. Pero, ¿es ella completa con respecto al hombre? El cristal es perfecto y podemos admirarlo, ¿pero podemos amarlo? Por lo tanto, frente a este tipo de concepción plástica, la otra mitad del hombre permanece inactiva. La única actividad humana frente a una realización plástica pura es la inteligencia. Basada sobre ella, únicamente a ella impresiona. Encaro un arte más completo (55)

A fin de lograr ese arte completo, Torres García propuso integrar a las investigaciones artísticas los valiosos hallazgos de las principales vertientes del arte moderno: Neoplasticismo, Cubismo, Dadaísmo y Surrealismo.

Si la referencia al Neoplasticismo, con la estructura desnuda como expresión del ritmo y orden universal parece lógica, la que hace al Cubismo no es rara. El mismo Torres García había tenido una fugaz aproximación al Cubismo y Mondrian, como muchos otros, lo había practicado durante su primera estancia en París como una vía hacia la abstracción, antes de -al igual que Torres García- tomar a la ciudad moderna como punto de partida de su pintura. El grupo integraba a varios dadaístas como Arp y Kurt Schwitters, y Torres García se refiere a los poetas dadá como constructores con palabras, que vacías de sentido normal tienen un sentido más elevado (56).

Sin embargo, la referencia que Torres García hizo al surrealismo en la inauguración de la primera exposición de una agrupación que había nacido en primer lugar como oposición a su presencia dominante en la escena artística del momento, no pudo haber causado otra cosa que desconcierto y revela una tremenda convicción interna. Torres García compartía la aversión que los artistas constructivos sentían por esta tendencia porque veía que sus obras daban cabida a la expresión de los más bajos instintos animales existentes en el ser humano (57). Pero sin embargo, rescataba como un valor positivo la apertura que el surrealismo había hecho al inconsciente. Para Torres García un arte no podía ser completo si solamente estaba hecho de forma racional, ya que el resultado solamente sería percibido por la razón. El arte debía pues operar en varios planos a la vez. El hombre tiene dos piernas así está en equilibrio – Si ustedes quieren, tiene dos bases – se apoya en sí mismo y en la naturaleza (…) Hay un arte (58) que se ha basado sobre los datos del subconsciente - y se percibe inmediatamente que este arte carece de equilibrio – que mira solamente un lado del hombre. Pero aquellos que censuran a este arte a veces no se dan cuenta de que caen en el error opuesto. En efecto, un arte basado también sobre el pensamiento puro, ¿no sería tan desequilibrado como el otro? (59).


Notas

(55) Fragmento de la conferencia dada en Cercle et Carré. Archivo del Museo Torres García.

(56) Ibídem.

(57) Ibídem.

(58) Se refiere al Surrealismo.

(59) No se trató en absoluto de un enfrentamiento con Mondrian, con quien Torres García mantuvo la más cordial de las relaciones, sino una toma de posición frente a su teoría. El propio Mondrian parece habérselo tomado con humor. En su conferencia, Torres García había insistido en la necesidad de buscar el equilibrio entre el componente racional y el no racional del artista. Según testimonio de Olimpia Torres, que estuvo presente en el vernissage de la exposición, luego de tomar algunas copas de vino Mondrian se acercó a Torres García y moviendo levemente su cuerpo de un lado a otro le dijo con una sonrisa: “Monsieur Torres; il faut retrouver l’équilibre”.

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