martes

JOSEPH CAMPBELL - EL HÉROE DE LAS MIL CARAS (112)


CAPÍTULO I / EMANACIONES

4. EN EL ESPACIO: LA VIDA (1)

El primer efecto de las emanaciones cosmogónicas es el limitar el escenario del mundo en el espacio; el segundo es la producción de vida dentro de ese marco: la vida polarizada para la producción de sí misma bajo la forma dual de lo masculino y lo femenino. Es posible representar en términos sexuales el proceso completo, como embarazo y parto. Esta idea se encuentra representada en forma soberbia en otra genealogía metafísica de los maoríes:

                          De la concepción el incremento,
                          Del incremento el pensamiento,
                          Del pensamiento el recuerdo,
                          Del recuerdo la conciencia,
                          De la conciencia el deseo.

                          El mundo se volvió fructífero;
                          Se llenó de delicados brillos;
                          Engendró una noche:
                          La gran noche, la larga noche.
                          La noche más baja, la noche más alta,
                          La noche más espesa, para sentirla,
                          La noche para ser tocada,
                          La noche para ni ser vista,
                          La noche que termina en muerte.

                          De la nada la concepción,
                          De la nada el incremento.
                          De la nada la abundancia,
                          La capacidad de aumentar,
                          El aliento vivo
                          Residió en el espacio vado y produjo
                          la atmósfera que está sobre nosotros.

                          La atmósfera que flota por encima de la tierra,
                          El gran firmamento sobre nosotros,
                          residió en el primer albor,
                          Y la luna surgió;
                          La atmósfera por encima de nosotros
                          Residió en el firmamento resplandeciente,
                          Y entonces siguió el sol;
                          La luna y el sol fueron lanzados arriba,
                          como los principales ojos del cielo:
                          Entonces los cielos se alumbraron,
                          el temprano amanecer, el temprano día,
                          El mediodía: el relámpago de día que cruza el cielo.
                          Y el cielo arriba estaba con Hawaiki
                          y produjo la tierra. (27)

A mediados del siglo XIX, Paiore, un gran jefe de la isla polinesia de Anaa, hizo un dibujo del principio de la creación. El primer detalle de esta ilustración era un pequeño círculo que contenía dos elementos, Te Tumu, “Fundamento” (un macho) y Te Papa “Roca Estrato” (una hembra). (28)

“El Universo -dijo Pairore era un huevo, que contenía a Te Tumu y a Te Papa. Finalmente estalló y produjo tres capas superpuestas, la de abajo sostenía a las dos de arriba. En la capa más baja permanecieron Te Tumu y Te Papa, quienes crearon a los hombres, a los animales y a las plantas.

El primer hombre fue Matata, producido sin brazos y quien murió poco después de llegar al mundo. El segundo hombre fue Aitu, que vino con un brazo pero sin piernas; y también murió como su hermano mayor. Finalmente, el tercer hombre fue Hoatea (Espacio del Cielo) y estaba perfectamente formado. Después de él vino una mujer llamada Hoatu (Fructuosidad de la Tierra). Se convirtió en la mujer de Hoatea y de ellos descendió la raza humana.

Notas

(27) Reverendo Richard Taylor, Te Ika a Maui, or New Zealand and its Inhabitanats (Londres, 1855), pp. 14-15.

(28) El pequeño círculo bajo la porción principal. Comparar con el Tao chino, nota, p. 142, supra.

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