CAPÍTULO
I / EMANACIONES
4.
EN EL ESPACIO: LA VIDA (1)
El
primer efecto de las emanaciones cosmogónicas es el limitar el escenario del
mundo en el espacio; el segundo es la producción de vida dentro de ese marco:
la vida polarizada para la producción de sí misma bajo la forma dual de lo
masculino y lo femenino. Es posible representar en términos sexuales el proceso
completo, como embarazo y parto. Esta idea se encuentra representada en forma
soberbia en otra genealogía metafísica de los maoríes:
De la concepción el
incremento,
Del incremento el
pensamiento,
Del pensamiento el
recuerdo,
Del recuerdo la conciencia,
De la conciencia el
deseo.
El mundo se volvió
fructífero;
Se llenó de delicados brillos;
Engendró una noche:
La gran noche, la
larga noche.
La noche más baja, la
noche más alta,
La noche más espesa,
para sentirla,
La noche para ser
tocada,
La noche para ni ser vista,
La noche que termina
en muerte.
De la nada la
concepción,
De la nada el
incremento.
De la nada la
abundancia,
La capacidad de
aumentar,
El aliento vivo
Residió en el espacio
vado y produjo
la atmósfera que está
sobre nosotros.
La atmósfera que
flota por encima de la tierra,
El gran firmamento
sobre nosotros,
residió en el primer albor,
Y
la luna surgió;
La atmósfera por
encima de nosotros
Residió en el
firmamento resplandeciente,
Y entonces siguió el
sol;
La luna y el sol
fueron lanzados arriba,
como los principales
ojos del cielo:
Entonces los cielos
se alumbraron,
el temprano
amanecer, el temprano día,
El mediodía: el
relámpago de día que cruza el cielo.
Y el cielo arriba
estaba con Hawaiki
y produjo la
tierra. (27)
A
mediados del siglo XIX, Paiore, un gran jefe de la isla polinesia de Anaa, hizo
un dibujo del principio de la creación. El primer detalle de esta ilustración
era un pequeño círculo que contenía dos elementos, Te Tumu, “Fundamento” (un
macho) y Te Papa “Roca Estrato” (una hembra). (28)
“El
Universo -dijo Pairore era un huevo, que contenía a Te Tumu y a Te Papa.
Finalmente estalló y produjo tres capas superpuestas, la de abajo sostenía a
las dos de arriba. En la capa más baja permanecieron Te Tumu y Te Papa, quienes
crearon a los hombres, a los animales y a las plantas.
El
primer hombre fue Matata, producido sin brazos y quien murió poco después de
llegar al mundo. El segundo hombre fue Aitu, que vino con un brazo pero sin
piernas; y también murió como su hermano mayor. Finalmente, el tercer hombre
fue Hoatea (Espacio del Cielo) y estaba perfectamente formado. Después de él
vino una mujer llamada Hoatu (Fructuosidad de la Tierra). Se convirtió en la
mujer de Hoatea y de ellos descendió la raza humana.
Notas
(27) Reverendo Richard
Taylor, Te Ika a Maui, or New Zealand and its Inhabitanats (Londres,
1855), pp. 14-15.
(28)
El pequeño círculo bajo la porción principal. Comparar con el Tao chino,
nota, p. 142, supra.























No hay comentarios:
Publicar un comentario