LAS CARTAS DE MOZART COMO ESPEJO DE SU POSICIÓN FRENTE AL MUNDO (2)
EL JUSTO MEDIO
(9)
Constanza se ha decidido
a escribir a Nannerl y a Mozart le agradaría que esta respondiera. Su pedido
está impregnado de suavidad y nobleza:
…si deseas -y de hecho yo
lo deseo para ver reflejado en la cara de esta criatura buena el placer que
ello le causa-, si deseas pues honrarla con tu contestación te ruego quieras
incluirme en tu carta. (1)
Tratamos de mostrar la
forma en que Mozart recibe y refleja los fenómenos del mundo: de una manera
equilibrada y mesurada que no llega al extremo de lo abstracto ni al de la
exagerada sensualidad, sino que se mantiene en el medio, lo que evidencia el
equilibrio entre espíritu y naturaleza. El espíritu es siempre lo bastante
fuerte para conservar la forma e, igualmente, también el sentimiento es lo suficientemente
profundo como para vivificar todo. De allí que las cartas sean una lectura que
anima el corazón. El buen gusto y la espiritualidad forman una conjunción tan
encantadora como la música mozartiana.
Lo que Mozart logra sin
proponérselo en este campo tiene que cumplirse necesariamente en el campo de
sus aspiraciones estéticas, según nuestra aseveración de la unidad de la
personalidad. Se puede demostrar fácilmente que su música responde en su madurez
a las normas estéticas clásicas. De vez en cuando surge de sus cartas que Mozart
siente haber logrado en su obra musical su ideal. Elegimos una de las muchas
consideraciones sobre su ópera “Idomeneo”, referente a la cual mantenía una
asidua correspondencia con su padre durante su estadía en Munich. Sus deseos
siempre están dirigidos hacia la misma dirección: nada debe ser exagerado, ya
sea en intensidad, ya a la extensión de la ejecución.
Dígame usted, ¿no le
parece que el monólogo de la voz ultraterrena es demasiado largo? Piénselo
bien, Imagínese el teatro, la voz tiene que difundir espanto -debe penetrar-,
debe parecer verdadera, ¿pero cómo va a causar tal efecto si el monólogo es
demasiado largo y justamente a causa de esa longitud el espectador se convence
cada vez más de su inexistencia? Si en Hamlet el monólogo del fantasma no fuera
tan largo causaría mejor efecto todavía. (2)
Notas
(1) A su hermana, Viena,
20-IV-1782, II, 160.
(2) A su padre, Mannheim,
29-XI-1780, II, 21.























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