LAS CARTAS DE MOZART COMO ESPEJO DE SU POSICIÓN FRENTE AL MUNDO (2)
EL JUSTO MEDIO (8)
Así como no encontramos
figuras y comparaciones gastadas en las cartas, tampoco tropezamos con palabras
rebuscadas. A pesar de ello, Mozart siempre tiene expresiones oportunas a mano.
Su estilo no es monótono y casi nunca repite las palabras, muy contrariamente a
Beethoven, cuya indiferencia por tales detalles a veces llama la atención de
manera molesta.
…finalmente vimos un
coche que estaba parado y ¡Ecce!, nuestro postillón exclamó en seguida: Allí
tenemos que cambiar. Por mí… dije yo. Mamá y yo parlábamos cuando un señor
gordo se acercó al coche, cuya sinfonía me resultó conocida -era un comerciante
de Memingen-. Me contempló largo rato, hasta que, al último, dijo: ¿es usted el
señor Mozart, verdad?, para servirle. Yo también lo conozco, pero no sé su
nombre. Lo vi hace un año en Mirabell, en el concierto,. Acto seguido me
descubrió su nombre. (1)
El verbo “decir” es
reemplazado por exclamar, parlar, descubrir.
En el siguiente ejemplo
no sería indispensable variar el verbo, pero Mozart elude repetirlo:
…vea usted, eso es lo que
nos ha inquietado hasta ahora a mi esposa y a mí, y aun nos atemoriza. (2)
Con cuánta precisión se
corresponden los siguientes pares de sustantivos:
¡Oh Dios!, ¡en lugar de
agradecimiento vengo con nuevos pedidos!, en vez de mejoramiento traigo nuevos
deseos. (3)
Con justeza caracteriza
el lenguaje:
…usted sabe que a menudo
se espeta algo en la conversación que produce mayor efecto que si se lo
declamara dictatorialmente. (4)
Mozart se mueve dentro de
los límites de una prosa moderada, pero siempre permanece gráficamente
plástico. El clásico que hay en él no dibuja rasgos difusos, sino marcados y
determinados contornos. Para esto no necesita elegir mucho las expresiones para
parecer original, lo que, además, enturbiaría la expresión de espontaneidad.
Pero sólo unos pocos ejemplos muestran que para un efecto mágicamente limpio no
se necesita selección alguna y que los medios más inverosímiles obran de la
manera más extraña. Estos ejemplos reflejan una animación imposible de ser
esclarecida por el entendimiento, que permanece inconmensurable.
Mozart está celoso y
preocupado:
…duerme más, también
-¡nada de desorden! si no tendré miedo -un poco de miedo tengo ya-. (5)
Las siguientes líneas sin
pretensiones muestran la serena gracia del ritmo de minué:
…su hija, que tiene 15
años, pero es la mayor de sus hijos, es una muchacha muy linda y modosa. Para
su edad tiene mucho entendimiento y serenidad; es seria, no habla mucho, pero
lo que dice lo hace con gracia y amabilidad. Ayer ha vuelto a causarme un
placer indescriptible, ha tocado mi sonata en manera excelente. (6)
Notas
(1) A su padre,
Wasserburg, 23-IX-1777, I, 297.
(2) A su padre, Viena,
5-VII-1783.
(3) A Puchberg, Viena, 12-VIII-1789, II, 432.
(4) A su padre, Viena,
17-VIII-1782, II, 175.
(5) A su esposa, Viena,
25-VI-1791, II, 283.
(6) A su padre, Manhheim,
6-XII-1777, I, 326.























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