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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE LECOR / UNA HISTORIA DE ADORACIÓN


por HUGO GIOVANETTI VIOLA

un webguión seccionado en 40 episodios y escrito como base para una miniserie televisiva que producirá elMontevideano / Laboratorio de Artes

VIGESIMOPRIMERA ENTREGA

Alboroto alrededor de la agonía de Edward Harley, que todavía respira con una paz de rosa en la quinta maloliente del Paso Molino.

EPISODIO XXI

PRIMERA HISTORIA 1 / INT. DÍA

Martín entra en la barbería cargado de verduras.

Martín: Ya está toda la plaza apostando a si hubo sangre.

Cliente: ¿Cómo pudo haber sangre si el retador no le dejó caer ni un guante al mariscal, don Cipriano? Eso ya está laudado.

Barbero: ¿Entonces es verdad que Harley no ofendió al portugo?

Cliente: No. Le mandó el padrino porque lo escuchó mofarse insultantemente de las fernandinas en el meadero de la Casa de Comedias.

Martín: Y pensar que Juan Mendoza quiere enlazar a la Palomita con ese tiburón.

Barbero: Pobre Espíritu Santo.

Cliente: Esos duelos son operetas.

Barbero: Pobre Harley.

Martín: ¿Por qué? Si él buscó el pleito, maestre.

Barbero: Hay culpas que nos matan.

Cliente: Pues hoy no muere nadie.

SEGUNDA HISTORIA 1 / EXT. DÍA

Porto camina rodeando el palomar de la quinta del Paso Molino y aparece Paloma.

Paloma (con los ojos irritados de llorar): Abreu y Artecona deben estar llegando al Portón y el pueblo de cotilla.

Porto: Y los que apostaron que iba a haber sangre ya festejarán el desplume.

Paloma: Pero a mí hay un misterio que todavía me escuece la alma. ¿Qué fue lo que gritó Edward antes de perdonarle la vida al Judas?

Porto: Rezó un Paternoster igual que si cantara un himno.

Paloma: ¿Y eso se hace en los duelos?

Porto: Eu nunca tiña visto. Y Edward ya había estipulado que lo iba a facer y Abreu tiró por eso. Foi más forte que él.

Paloma: ¿No pudo soportar que le perdonaran la vida?

Porto: O que nao pode soportar Satanás es la fe.

Paloma (grita): ¿Y tener fe es rezar un Padrenuestro para que te criben la cabeza?

Porto: No, coisiña. Lo que importa en la vida es escuchar lo que nos pide Dios.

Paloma se va corriendo y Porto se persigna.

PRIMERA HISTORIA 2 / EXT. DÍA

Aleijadinha apoya el montón de ropa en el suelo arenoso y golpea en el rancho de Yemanjá del Mar Dulce.

Yemanjá del Mar Dulce (entreabriendo con desgano y pasando parpadeantemente del bostezo al escalofrío matinal): ¿Qué acontecéu?

Aleijadinha: Recién vieron llegar el carruaje de Artecona al Cabildo y Abreu bajó a saludar a Pintos Araújo y dipois siguió pal Fuerte.

Yemanjá del Mar Dulce: ¿Y Harley?

Aleijadinha: Dizque se está muriendo.

Yemanjá del Mar Dulce: Tanta puta vergoña y Exá siempre calladito. ¿Vas a entrar?

Aleijadinha: No. Obrigada.

Yemanjá del Mar Dulce: ¿Y Porto qué se fizo?

Aleijadinha: Se debe haber quedado en la quinta emponchando a la menina con olhos de arcoiris.

Yemanjá del Mar Dulce: ¿Y la yegua madre?

Aleijadinha: Dizque ahora le atacó por brincar con Abreu en la Casa de Ejercicios. El río mierdoso es un chocolate al lado de esta gente.

SEGUNDA HISTORIA 2 / INT. DÍA

Pandora entra a la caballeriza de la quinta y Baltasar suelta la pala y prende una targanina.

Baltasar: ¿Ya le hablaste?

Pandora: Sí. Y le dije todo lo que se me ocurrió.

Baltasar: ¿Cómo así?

Pandora (dando vuelta un balde para sentarse): Fui dejando llegar la alma desde la tripa, como si fuera un cólico.

Baltasar: ¿Y ella?

Pandora (enderezándose desorbitada): Aquí faltan los alazanes. No me digas que la cachonda pegó la espantada y no escuché ni el carro.

Baltasar: Y le robó el cochero a ña Selva. Pero seguí contando, carajo.

Pandora: Lo único que me acuerdo es que terminé diciéndole que en el mundo habría un millón de gente con el coco colado pero que el señor Harley no se podía morir.

Baltasar: ¿Y ella?

Pandora (después de estirarse hacia arriba las puntas de la boca): Me hizo así. Y entonces me acordé que hoy Harley también fue al santuario.

PRIMERA HISTORIA 3 / EXT. DÍA

Magdalena llega caminando con el ruedo del vestido muy embarrado al ranchito donde viven Doña Pancha, Rafaela y Josef, y encuentra al niño anudándole las varas a una pandorga.

Magdalena: Venga, Josef. ¿Te ayudo?

Josef: Os agradezco mucho, señora. No es menester. ¿Y Julia?

Magdalena: Está en la quinta del Paso.

Josef: ¿Harley ya tiene alas?

Magdalena (señalando el ventanuco): ¿Allí es donde se posan Petronila y Eulalia?

Josef: ¿No las ve?

Magdalena: Yo no veo ni a mi hijo.

Josef: ¿Quiere pasar?

Magdalena: ¿A qué?

Josef: Os aseguro que mi madre es capaz de peinarle las alas a su hijo.

Magdalena se va corriendo y al llegar a la esquina se cae de cabeza en el barro.

SEGUNDA HISTORIA 3 / INT. DÍA

Julia
y Selva Primavera están sentadas al lado de la cama donde agoniza Harley, con la cabeza vendada y la ropa llena de sangre.

Julia: ¿Te acordás que el otro día Edward nos dijo en el rancho de las Artigas que se había despertado feliz para siempre?

Selva Primavera: Es que yo lo estoy viendo respirar con una paz de rosa.

Julia: ¿Papá murió feliz?

Selva Primavera: Cuando se sosegaba. Porque tenía una voz de lobisón que le mordía el estómago antes de amanecer.

Julia: Yo siento que fui ciega toda la vida, madre.

Selva Primavera: Y yo hasta los quince años. Después que te parí supe que el verdadero sol es el que veía Mozart.

Julia: Yo ahora siento lo mismo.

Selva Primavera: Entonces te casaste.

Angelillo (desde la puerta): El señor Mendoza les pidió a Porto y a Acuña de Figueroa que partieran a comprar el hábito de franciscano para la mortaja. Esto puede durar días o un guiño de luciérnaga.

Julia: Mozart sentía que el sol de este mundo era triste.

PRIMERA HISTORIA 4 / INT. DÍA

Porto y Acuña de Figueroa se bambolean en el carruaje que avanza por la costa en dirección al Montevideo amurallado.

Acuña de Figueroa: Harley me confió recién anoche que el único libro prohibido que quemó en el hornillo fue La filosofía en el tocador.

Porto (contemplando el comienzo del atardecer que aterciopela el paisaje de la bahía): Hizo bien.

Acuña de Figueroa: Y el día que me propuso el padrinazgo me confesó que prefería quedarse ciego antes de seguir asqueándose frente a los rosetones de papier maché y celofán con los que pretenden encandilarnos los mistiquillos arquitecturistas.

Porto (señalando hacia la desembocadura del arroyo Pantanoso): ¿Aquello es lo que llaman el caserío de los negros?

Acuña de Figueroa: Sí. Allí los desinfectan.

Porto: ¿De la religiosidad?

Acuña de Figueroa (ensimismándose): A fe que yo suelo folgarme desgranando coplillas pornográficas, pero La filosofía en el tocador es una descripción insuperablemente repugnante del Apocalipsis ilustrado.

Porto: Ya vendrán tiempos peores.

Acuña de Figueroa (cabeceando y suspirando aliviado): Edward no los verá.

SEGUNDA HISTORIA 4 / INT. NOCHE

Juan Mendoza, Paloma y Selva Primavera cenan informalmente en la cocina de la quinta. Pandora les sirve el vino y la carne fiambre que acompañan con pan y boniatos asados.

Paloma: Julita necesita comer.

Selva Primavera: Sí. Comer y dormir. Habría que armarle un catre al costado de Edward. Yo me sé demasiado bien que el velatorio y el entierro de un amor son batallas con hidras.

Pandora (prendiendo impasiblemente una pipa): ¿El señor ya se murió?

En ese momento irrumpen Julia y Angelillo con expresiones de haber contemplado un refucilo sobrenatural.

Julia: Acaba de hablar. Dijo: Sacale ese carajo de adentro o te mato. Te lo corto y te mato.

Juan Mendoza: ¿Entonces se salvó?

Angelillo: Lo que dice la ciencia es que un cerebro alojado en un cráneo por donde entró y salió una bala no puede seguir en funciones. Pero Edward va a vivir, voto a bríos. Fue un milagro.

Julia: ¿Y va a poder tener una vida normal?

Angelillo: No, hija. El fondo de ojos reveló que Edward se quedó ciego.

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