
por HUGO GIOVANETTI VIOLA
un webguión seccionado en 40 episodios y escrito como base para una miniserie televisiva que producirá elMontevideano / Laboratorio de Artes
DECIMOCTAVA ENTREGA
EPISODIO XVIII
Segunda parte del concierto y segundo episodio funesto en el zaguán del norte donde orinaban los caballeros a la salida de las funciones.
PRIMERA HISTORIA 1 / INT. NOCHE
Julia y Selva Primavera salen a escena para continuar el concierto entre grandes aplausos y un renovado y humoso titilar de velas.
Artecona: En esta segunda parte escucharéis un particularísimo dúo formado por doña Selva Primavera Pena y su hija Julia, que además de tañer la guitarra también tiene inspiración trovera.
Selva Primavera: Y que conste que mi arte lírico cultivado desde la niñez nunca pudo expresarse más allá de algunas arias que amenizaron nuestras humildes tertulias fernandinas. Y ahora aparece Julia a proponerme cantar su Mozart poetizado y nos decidimos a ofrecéroslo en este generoso coliseo. La primera canción se llama Otros podrán y está escrita sobre el Andante de la Sinfonía Concertante para violín y viola de Wolgfang Amadeus Mozart.
Cambia la escena y Selva Primavera canta acompañada por la guitarra: Otros podrán / trenzar su amor / libres de culpa y de horror / y escucharán nuestra verdad / como el verdor de una heredad creciendo alrededor. / Otros podrán / ser los profetas de su tierra / sin proteger su corazón como en la guerra / y escucharán la caracola de otro mar / donde nos costó amar tanto como luchar. / Yo puedo hoy / mojar mis manos / con el dolor de mis hermanos / y desbocar mi corazón / como el jadear de una canción porfiada en perfumar. / Yo puedo hoy / lavar la luz de la memoria / y alzar mi amor sobre las sombras de la historia / para ofrecer las llamaradas que lloré / las noches que incendié / el coraje que heredé. / Otros podrán / ser los profetas de su tierra / sin proteger su corazón como en la guerra / y escucharán la caracola de otro mar / donde nos costó amar tanto como luchar.
Después que se produce una explosión compacta de aplausos Julia vuelve a sentarse para afinar el instrumento y levanta un brazo.
Julia (con una sonrisa de dientes casi rabiosos): Ahora debo pediros más paciencia para esperar que temple la estrellera porque la humedad arrecia y todavía no se inventaron cuerdas que no sean de tripa.
SEGUNDA HISTORIA 1 / INT. NOCHE
Josef (mientras Julia reafina): Creo que esa es la copla que Julia recitó en casa mientras yo volaba la pandorga y un pescadero llegó al muelle gritando que Porto había salvado a la monstruo del rollo.
Harley: Esto que acaban de tocar me montó en un Pegaso.
Josef: Yo a veces tengo más miedo que Robinson Crusoe. Pero tengo un solo miedo: no poder volver a ver a mi padre.
Harley: Tu padre va a esperarte.
Josef: ¿Dónde?
Harley: Donde haya paz.
Josef: ¿Y eso es en algún país?
Harley: La paz es una mirada que se puede tener en cualquier país donde no buscás nada.
Josef: ¿Cómo así?
Harley: Mi padre me esperó en una cama y al final me miró y entendí que lo más importante en la vida es encontrar una brasita prendida abajo de la lluvia.
En ese momento Julia termina de afinar y Harley le frota la cabeza a Josef.
PRIMERA HISTORIA 2 / INT. NOCHE
Selva Primavera: Ahora vamos a interpretar el Romance del enamorado y la muerte, una trova medieval anónima. Julia canta las partes del muchacho y yo, según corresponda, las partes de la Parca y de la muchacha.
Julia: Hay otros dos momentos de la tragedia interpretados a dúo.
Julia: Un sueño soñaba anoche / soñito del alma mía / soñaba con mis amores / que en mis brazos los tenía. / Vi entrar señora muy blanca / muy más que la nieve fría / ¿por dónde entrado, amor? / ¿cómo has entrado, mi vida? / Las puertas están cerradas, ventanas y celosías. / Selva Primavera: No soy el amor, amante. / Soy la Muerte, Dios me envía.
Julia: Ay Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día. / Selva Primavera: Un día no puede ser, una hora tienes de vida.
Dueto: Muy de prisa se calzaba, / más de prisa se vestía. / Ya se va para la calle / en donde su amor vivía.
Julia: Ábreme la puerta blanca, ábreme la puerta niña. / Selva Primavera: ¿Cómo te podré yo abrir / si la ocasión no es venida? / Mi padre no fue a palacio / mi madre no está dormida.
Julia: Si no me abres esta noche / ya no me abrirás, querida. / La Muerte me anda buscando, / junto a ti vida sería. / Selva Primavera: Vete bajo la ventana / donde labraba y cosía. / Te echaré cordón de seda / para que subas arriba. / Y si el cordón no alcanzare / mis trenzas añadiría.
Dueto: La fina seda se rompe, / la Muerte que allí venía: / Vamos el enamorado, que la hora ya es cumplida.
SEGUNDA HISTORIA 2 / INT. NOCHE
Juan Mendoza y Artecona sorbiendo rapé en su palco mientras esperan el nuevo intervalo de afinación.
Artecona: Menos mal que ya estamos muy lejos del Medioevo, compadre. Qué visión tan terrible de la vida.
Juan Mendoza: Es un romance hermoso.
Artecona: Pero aterradoramente estragado por la superstición. De esos símbolos se valió el oscurantismo durante siglos para amarranos al yugo de la ignorancia.
Juan Mendoza: ¿Y cuál es la sabiduría que tenemos ahora?
Artecona: La de comprender el mundo a través de la justa razón.
Juan Mendoza: ¿Y usted piensa que los aconteceres de este mundo son por si acaso justos?
Artecona: El dolor se mitiga con la razón.
Juan Mendoza: Y la fe en el amor es lo único que nos salva, aunque nos crucifiquen.
Artecona: Esa sí que es una afirmación del más puro Medioevo.
Juan Mendoza: Es mucho más que eso, compadre. Esa la definición de la pura verdad.
PRIMERA HISTORIA 3 / INT. NOCHE
Selva Primavera: Nuestra última trova es fruto de la poetización que hizo Julita inspirada en el Andante del Concierto Nro 21 para piano y orquesta de Wolgfang Amadeus Mozart.
Julia: Es posible que nosotras nunca podamos escucharlo tocado por una orquesta y captar su hermosura total, pero mi maestra de piano improvisaba horas acollarándole variaciones a esta línea melódica y yo me sentía transportada a la visión de una equilibrista vestida con un traje y una capelina completamente blancos, que caminaba hacia el infinito sobre un hilo de oro.
Selva Primavera: Cuéntales a qué edad empezaste a escucharlo.
Julia: A los cinco años. Y demoré otros veinticinco en decidirme a transcribir los tonos para arpegiarlos con mi guitarrita y tratar de entender qué palabras brotaban desde allí.
Selva Primavera: Hoy queremos dedicarle este insuperable himno al sosiego a los hombres y las mujeres de todas las épocas que nunca desmayaron en la defensa y en la búsqueda de la belleza.
Julia: Y a los que viven entregándonos el tesoro interior de sus estrellas sin pedir recompensa, como todas estas velas que nos permiten vernos el corazón.
Selva Primavera (sobre un ritmo arpegiado de 6/8): No / podrá el horror / hundir la piel del cielo / porque habrá un mar / bajo tu vuelo. / Hoy / soy / hoy / voy / hoy sé quién soy / y hoy doy mi fe / y hoy sé / que no sabrá la belleza / dolernos / porque nunca podrá el sol del agua clara / morir. / No / podrá el dolor / hundir la piel del alma / porque habrá un pez / bajo tu calma. / Hoy / soy / hoy / voy / hoy sé quién soy / y hoy doy mi fe / y hoy sé / que no sabrá la tristeza vencernos / porque nunca podrá el sol del hombre nuevo / morir.
SEGUNDA HISTORIA 3 / INT. NOCHE
Paloma y Porto se despiden frente a una de las ventanas con barrotes que funcionan como balcones para la cazuela, mientras el público se va retirando del coliseo.
Paloma: Nos vemos en la misa.
Porto: ¿Hay fecha estipulada pra el casamiento?
Paloma: Todavía no.
Porto: Lo imposible va a ser encontrar ocasiones pra querernos a solas y en paz, coisiña.
Paloma: ¿Por qué me mirás tanto el escote?
Porto: Porque debaixo tenés el corazón. ¿Y si nos escribimos?
Paloma (iluminándose): Vale. Pero en secreto.
Porto: Yo acharé la manera de que alguien te entregue mis cartas. Necesito contarte o que está acontecédome: nunca sentí algo igual. Cada vez que me lembro de seu olhar se me hielan las piernas. ¿Vocé pode creer?
Paloma (tapándose una sonrisa deslumbrada y burlona al mismo tiempo con el abanico): Y yo te veo cruzando un arcoiris para llegar hasta mí.
Porto: No fim tudo dá certo, soñito del alma mía.
PRIMERA HISTORIA 4 / INT. NOCHE
Selva Primavera y Julia se despiden de Harley y de Josef y cierran el cortinado del camarín, que ahora está lleno de flores y confituras lujosamente envueltas.
Julia (aplaudiendo y dando saltitos como una criatura): ¿Te das cuenta que hasta Lecor vino a besarnos la mano, madre?
Selva Primavera: El único que no vino fue el lobisón del Hueco, gracias a Dios y a la Virgen.
Julia: Debe seguir meando.
Selva Primavera: Shhhh. Chitón que pueden oírnos. Y de seguro que a esta hora no cabrá un alfiler en el zaguán de los meones.
Julia (recogiendo la tarjeta de Harley): Me enamoré del todo.
Selva Primavera: Así que tendré nietos con sangre escocesa.
Julia: No te podés imaginar cómo me alivia que Edward ya se haya despedido para siempre de la guerra.
Selva Primavera: No te alivies demasiado y cuiden la templanza porque el mundo siempre es un volcán.
Julia (recita después de besar la rosa que lleva en el escote): ¿Quién sabe de un agua que cubra el dolor? ¿Quién sabe de un sitio que guarde el amor?
SEGUNDA HISTORIA 4 / INT. / NOCHE
Harley y Josef hacen cola para orinar en el corredorcito de la puerta norte.
Josef (apretándose la nariz): Ahora entiendo por qué a esta salida le dicen el zaguán de los zorrinos.
Harley: Las ciudades son muy sucias.
Josef: ¿En la Escocia también?
Harley: El problema de las ciudades de lo que ustedes llaman la Uropa es que se junta demasiada gente. Y por más progreso que haya, cada vez es más difícil liberarse de la suciedad humana.
Josef: En Montevideo tendría que haber más carros de la basura y albañales como arroyos.
Harley: Pero acá en Montevideo la peor basura es la gente que se quiere arrancar los ojos, Josef.
Y en ese momento sobresale en la oscuridad del zaguán la borrachísima voz del mariscal Abreu.
Abreu: Eu hubiese gostado de escuchar a las damas que actuaron esta noite ensartadas por los carajos de los ingleses cuando invadieron Maldonado.
Harley (agarrándole el hombro al niño mientras se oyen carcajadas): Mejor salimos por la puerta del frente, Josef. Esto da demasiado asco.
un webguión seccionado en 40 episodios y escrito como base para una miniserie televisiva que producirá elMontevideano / Laboratorio de Artes
DECIMOCTAVA ENTREGA
EPISODIO XVIII
Segunda parte del concierto y segundo episodio funesto en el zaguán del norte donde orinaban los caballeros a la salida de las funciones.
PRIMERA HISTORIA 1 / INT. NOCHE
Julia y Selva Primavera salen a escena para continuar el concierto entre grandes aplausos y un renovado y humoso titilar de velas.
Artecona: En esta segunda parte escucharéis un particularísimo dúo formado por doña Selva Primavera Pena y su hija Julia, que además de tañer la guitarra también tiene inspiración trovera.
Selva Primavera: Y que conste que mi arte lírico cultivado desde la niñez nunca pudo expresarse más allá de algunas arias que amenizaron nuestras humildes tertulias fernandinas. Y ahora aparece Julia a proponerme cantar su Mozart poetizado y nos decidimos a ofrecéroslo en este generoso coliseo. La primera canción se llama Otros podrán y está escrita sobre el Andante de la Sinfonía Concertante para violín y viola de Wolgfang Amadeus Mozart.
Cambia la escena y Selva Primavera canta acompañada por la guitarra: Otros podrán / trenzar su amor / libres de culpa y de horror / y escucharán nuestra verdad / como el verdor de una heredad creciendo alrededor. / Otros podrán / ser los profetas de su tierra / sin proteger su corazón como en la guerra / y escucharán la caracola de otro mar / donde nos costó amar tanto como luchar. / Yo puedo hoy / mojar mis manos / con el dolor de mis hermanos / y desbocar mi corazón / como el jadear de una canción porfiada en perfumar. / Yo puedo hoy / lavar la luz de la memoria / y alzar mi amor sobre las sombras de la historia / para ofrecer las llamaradas que lloré / las noches que incendié / el coraje que heredé. / Otros podrán / ser los profetas de su tierra / sin proteger su corazón como en la guerra / y escucharán la caracola de otro mar / donde nos costó amar tanto como luchar.
Después que se produce una explosión compacta de aplausos Julia vuelve a sentarse para afinar el instrumento y levanta un brazo.
Julia (con una sonrisa de dientes casi rabiosos): Ahora debo pediros más paciencia para esperar que temple la estrellera porque la humedad arrecia y todavía no se inventaron cuerdas que no sean de tripa.
SEGUNDA HISTORIA 1 / INT. NOCHE
Josef (mientras Julia reafina): Creo que esa es la copla que Julia recitó en casa mientras yo volaba la pandorga y un pescadero llegó al muelle gritando que Porto había salvado a la monstruo del rollo.
Harley: Esto que acaban de tocar me montó en un Pegaso.
Josef: Yo a veces tengo más miedo que Robinson Crusoe. Pero tengo un solo miedo: no poder volver a ver a mi padre.
Harley: Tu padre va a esperarte.
Josef: ¿Dónde?
Harley: Donde haya paz.
Josef: ¿Y eso es en algún país?
Harley: La paz es una mirada que se puede tener en cualquier país donde no buscás nada.
Josef: ¿Cómo así?
Harley: Mi padre me esperó en una cama y al final me miró y entendí que lo más importante en la vida es encontrar una brasita prendida abajo de la lluvia.
En ese momento Julia termina de afinar y Harley le frota la cabeza a Josef.
PRIMERA HISTORIA 2 / INT. NOCHE
Selva Primavera: Ahora vamos a interpretar el Romance del enamorado y la muerte, una trova medieval anónima. Julia canta las partes del muchacho y yo, según corresponda, las partes de la Parca y de la muchacha.
Julia: Hay otros dos momentos de la tragedia interpretados a dúo.
Julia: Un sueño soñaba anoche / soñito del alma mía / soñaba con mis amores / que en mis brazos los tenía. / Vi entrar señora muy blanca / muy más que la nieve fría / ¿por dónde entrado, amor? / ¿cómo has entrado, mi vida? / Las puertas están cerradas, ventanas y celosías. / Selva Primavera: No soy el amor, amante. / Soy la Muerte, Dios me envía.
Julia: Ay Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día. / Selva Primavera: Un día no puede ser, una hora tienes de vida.
Dueto: Muy de prisa se calzaba, / más de prisa se vestía. / Ya se va para la calle / en donde su amor vivía.
Julia: Ábreme la puerta blanca, ábreme la puerta niña. / Selva Primavera: ¿Cómo te podré yo abrir / si la ocasión no es venida? / Mi padre no fue a palacio / mi madre no está dormida.
Julia: Si no me abres esta noche / ya no me abrirás, querida. / La Muerte me anda buscando, / junto a ti vida sería. / Selva Primavera: Vete bajo la ventana / donde labraba y cosía. / Te echaré cordón de seda / para que subas arriba. / Y si el cordón no alcanzare / mis trenzas añadiría.
Dueto: La fina seda se rompe, / la Muerte que allí venía: / Vamos el enamorado, que la hora ya es cumplida.
SEGUNDA HISTORIA 2 / INT. NOCHE
Juan Mendoza y Artecona sorbiendo rapé en su palco mientras esperan el nuevo intervalo de afinación.
Artecona: Menos mal que ya estamos muy lejos del Medioevo, compadre. Qué visión tan terrible de la vida.
Juan Mendoza: Es un romance hermoso.
Artecona: Pero aterradoramente estragado por la superstición. De esos símbolos se valió el oscurantismo durante siglos para amarranos al yugo de la ignorancia.
Juan Mendoza: ¿Y cuál es la sabiduría que tenemos ahora?
Artecona: La de comprender el mundo a través de la justa razón.
Juan Mendoza: ¿Y usted piensa que los aconteceres de este mundo son por si acaso justos?
Artecona: El dolor se mitiga con la razón.
Juan Mendoza: Y la fe en el amor es lo único que nos salva, aunque nos crucifiquen.
Artecona: Esa sí que es una afirmación del más puro Medioevo.
Juan Mendoza: Es mucho más que eso, compadre. Esa la definición de la pura verdad.
PRIMERA HISTORIA 3 / INT. NOCHE
Selva Primavera: Nuestra última trova es fruto de la poetización que hizo Julita inspirada en el Andante del Concierto Nro 21 para piano y orquesta de Wolgfang Amadeus Mozart.
Julia: Es posible que nosotras nunca podamos escucharlo tocado por una orquesta y captar su hermosura total, pero mi maestra de piano improvisaba horas acollarándole variaciones a esta línea melódica y yo me sentía transportada a la visión de una equilibrista vestida con un traje y una capelina completamente blancos, que caminaba hacia el infinito sobre un hilo de oro.
Selva Primavera: Cuéntales a qué edad empezaste a escucharlo.
Julia: A los cinco años. Y demoré otros veinticinco en decidirme a transcribir los tonos para arpegiarlos con mi guitarrita y tratar de entender qué palabras brotaban desde allí.
Selva Primavera: Hoy queremos dedicarle este insuperable himno al sosiego a los hombres y las mujeres de todas las épocas que nunca desmayaron en la defensa y en la búsqueda de la belleza.
Julia: Y a los que viven entregándonos el tesoro interior de sus estrellas sin pedir recompensa, como todas estas velas que nos permiten vernos el corazón.
Selva Primavera (sobre un ritmo arpegiado de 6/8): No / podrá el horror / hundir la piel del cielo / porque habrá un mar / bajo tu vuelo. / Hoy / soy / hoy / voy / hoy sé quién soy / y hoy doy mi fe / y hoy sé / que no sabrá la belleza / dolernos / porque nunca podrá el sol del agua clara / morir. / No / podrá el dolor / hundir la piel del alma / porque habrá un pez / bajo tu calma. / Hoy / soy / hoy / voy / hoy sé quién soy / y hoy doy mi fe / y hoy sé / que no sabrá la tristeza vencernos / porque nunca podrá el sol del hombre nuevo / morir.
SEGUNDA HISTORIA 3 / INT. NOCHE
Paloma y Porto se despiden frente a una de las ventanas con barrotes que funcionan como balcones para la cazuela, mientras el público se va retirando del coliseo.
Paloma: Nos vemos en la misa.
Porto: ¿Hay fecha estipulada pra el casamiento?
Paloma: Todavía no.
Porto: Lo imposible va a ser encontrar ocasiones pra querernos a solas y en paz, coisiña.
Paloma: ¿Por qué me mirás tanto el escote?
Porto: Porque debaixo tenés el corazón. ¿Y si nos escribimos?
Paloma (iluminándose): Vale. Pero en secreto.
Porto: Yo acharé la manera de que alguien te entregue mis cartas. Necesito contarte o que está acontecédome: nunca sentí algo igual. Cada vez que me lembro de seu olhar se me hielan las piernas. ¿Vocé pode creer?
Paloma (tapándose una sonrisa deslumbrada y burlona al mismo tiempo con el abanico): Y yo te veo cruzando un arcoiris para llegar hasta mí.
Porto: No fim tudo dá certo, soñito del alma mía.
PRIMERA HISTORIA 4 / INT. NOCHE
Selva Primavera y Julia se despiden de Harley y de Josef y cierran el cortinado del camarín, que ahora está lleno de flores y confituras lujosamente envueltas.
Julia (aplaudiendo y dando saltitos como una criatura): ¿Te das cuenta que hasta Lecor vino a besarnos la mano, madre?
Selva Primavera: El único que no vino fue el lobisón del Hueco, gracias a Dios y a la Virgen.
Julia: Debe seguir meando.
Selva Primavera: Shhhh. Chitón que pueden oírnos. Y de seguro que a esta hora no cabrá un alfiler en el zaguán de los meones.
Julia (recogiendo la tarjeta de Harley): Me enamoré del todo.
Selva Primavera: Así que tendré nietos con sangre escocesa.
Julia: No te podés imaginar cómo me alivia que Edward ya se haya despedido para siempre de la guerra.
Selva Primavera: No te alivies demasiado y cuiden la templanza porque el mundo siempre es un volcán.
Julia (recita después de besar la rosa que lleva en el escote): ¿Quién sabe de un agua que cubra el dolor? ¿Quién sabe de un sitio que guarde el amor?
SEGUNDA HISTORIA 4 / INT. / NOCHE
Harley y Josef hacen cola para orinar en el corredorcito de la puerta norte.
Josef (apretándose la nariz): Ahora entiendo por qué a esta salida le dicen el zaguán de los zorrinos.
Harley: Las ciudades son muy sucias.
Josef: ¿En la Escocia también?
Harley: El problema de las ciudades de lo que ustedes llaman la Uropa es que se junta demasiada gente. Y por más progreso que haya, cada vez es más difícil liberarse de la suciedad humana.
Josef: En Montevideo tendría que haber más carros de la basura y albañales como arroyos.
Harley: Pero acá en Montevideo la peor basura es la gente que se quiere arrancar los ojos, Josef.
Y en ese momento sobresale en la oscuridad del zaguán la borrachísima voz del mariscal Abreu.
Abreu: Eu hubiese gostado de escuchar a las damas que actuaron esta noite ensartadas por los carajos de los ingleses cuando invadieron Maldonado.
Harley (agarrándole el hombro al niño mientras se oyen carcajadas): Mejor salimos por la puerta del frente, Josef. Esto da demasiado asco.






















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