jueves

OSHO / LA SEMILLA DE MOSTAZA


CAPÍTULO 4 (I)

Nada Más Puedo Hacer

CUARTO VERSÍCULO

Jesús dijo: "Desde la mañana / hasta la noche / y desde la noche hasta la mañana, / no piensen / en qué ropa van a vestir".

Sus discípulos dijeron: "¿Cuándo nos serás revelado / y cuándo te veremos?".

Jesús dijo: "Cuando se quiten la ropa / sin estar avergonzados, / y tomen la ropa / y la pongan bajo sus pies / como los pequeños niños y la pisen / -entonces podrán tomar al hijo del ser viviente / y no temerán".


El hombre vive no como es, sino como le gustaría ser: no con su cara original, sino con una cara pintada, falsa. Ese es todo el problema. Cuando naces tienes tu propia cara -nadie la ha perturbado, nadie la ha cambiado, pero tarde o temprano la sociedad comienza a trabajar en tu cara. Comienza a esconder la cara original, la natural, aquella con la que naciste, y entonces se te da muchas caras para las diferentes ocasiones, porque una cara no será suficiente.

Las situaciones cambian, así que necesitas muchas caras falsas, máscaras. Desde la mañana hasta la noche, desde la noche hasta la mañana, miles de caras se usan. Cuando ves que un hombre poderoso se acerca cambias de máscara, cuando ves a un hombre, a un pordiosero que se te acerca, eres diferente. Todo el tiempo, momento a momento, hay un cambio constante en la cara.

Uno tiene que estar alerta sobre esto, porque se ha vuelto tan mecánico que puedes no darte cuenta que va cambiando por sí misma. El sirviente entra en el cuarto: ni siquiera lo miras, como si él no fuera un hombre, como si él no existiera, como si nadie hubiera entrado. Pero cuando entra el jefe en la habitación, de pronto das un salto, tienes una cara sonriente, dándole la bienvenida, como si el mismo Dios hubiera entrado en la habitación.

Observa tu cara, el cambio que ocurre continuamente. Mira al espejo y piensa en las muchas caras que puedes cambiar. Mira al espejo y pon la cara que pondrás cuando te estés acercando a tu esposa; mira la cara que pondrás cuando te estés acercando a tu amado; mírate la cara cuando tienes ambición, cuando tienes cólera; pon la cara como cuando te sientes sexual; pon la cara como cuando te sientes insatisfecho, frustrado. Y observa en el espejo; te darás cuenta de que no eres un hombre -eres una muchedumbre. Y a veces será difícil darse cuenta aun de que todas estas caras te pertenecen. Un espejo puede ser una gran bendición. Puedes meditar en el espejo, cambiar tus caras y mirarlas. Esto te dará un vislumbre de cuán falsa se ha vuelto toda la vida. Y ninguna de estas caras eres "tú".

En el Zen ha sido una de las meditaciones más profundas: encontrar tu cara original, la que tenías antes de llegar a este mundo -y la que tendrás cuando te vayas de este mundo; porque todas estas caras no te puedes llevar contigo. Son tretas, técnicas para engañar, técnicas para defenderse, armaduras a tu alrededor. Estas caras tienen que ser abandonadas, sólo entonces podrás ver a Jesús, porque cuando ves tu cara original, has visto a Jesús.

Jesús no es sino tu cara original, Buda no es sino tu cara original. Buda no está fuera de ti, tampoco Jesús. Cuando dejas caer toda la falsedad y estás desnudo -tan sólo el tú original, sin ningún cambio ni modificación- eres Jesús. Jesús en su absoluta gloria es revelado. No es en el hijo de José en el que él se va a revelar. De pronto tú te vuelves Jesús. Y sólo lo igual puede conocer a lo igual -recuerda esa ley siempre: si tú eres como Jesús, sólo entonces podrás reconocerlo; de otro modo ¿cómo lo reconocerás? Cuando sientas tu propio ser interno, entonces podrás reconocer al ser interno de algún otro.

La luz puede reconocer a la luz, la luz no puede reconocer a la oscuridad. ¿Y cómo la oscuridad podría reconocer a la luz? Si eres falso no podrás reconocer a un hombre real, y Jesús es el más real, lo más real que es posible. Él no es un mentiroso; es auténtico, y si estás mintiendo con tu vida continuamente -tus palabras, tus gestos, todo es una mentira- entonces ¿cómo podrás reconocer a Jesús? Es imposible. Entonces en tu desnudez total reconocerás al Jesús interno; sólo entonces lo externo será reconocido. Lo interno primero tiene que ser reconocido, porque el reconocimiento puede venir sólo de la fuente más interna de tu ser. No hay otro modo.

Existe uno de los dichos judíos más antiguos: que comienzas a buscar a Dios sólo cuando lo has encontrado. Parece paradójico, pero es absolutamente cierto; porque ¿cómo comenzarás a buscarlo si no lo has encontrado, si no lo has encontrado dentro de ti, si no lo has realizado dentro de ti? Sólo entonces comienza la búsqueda, pero entonces realmente no hay necesidad de buscar. La búsqueda comienza y termina en el mismo punto, el primer paso es el último paso.

Sólo un paso existe entre tú y lo divino. No hay dos pasos, así que no hay camino. Sólo un paso: deja todas las falsedades que te has puesto encima, deja todas las máscaras prestadas.

Pero ¿por qué tenemos muchas caras? ¿Cuál es su necesidad y cuál es el miedo de dejarlas? Toda su mecánica tiene que ser entendida, sólo entonces estas palabras estarán claras para ti.

Primero: nunca te has amado a ti mismo -de otro modo no habría necesidad. Te odias a ti mismo, y si te odias esconderás tu cara. Si te odias, ¿cómo podrás revelar tu cara a otros? Tú mismo la odias, tú mismo no la quieres ver, entonces ¿cómo la podrías revelar a otros? ¿Cómo es que ha ocurrido que te odias a ti mismo? Todo el condicionamiento de la sociedad depende de crear odio en ti por ti mismo, una auto-condena, una culpa. Religiones han existido, sacerdotes han existido, la sociedad existe -todo tipo de explotación existe en la semilla básica de que tú te odias a ti mismo.

¿Para qué tendrías que ir ante un sacerdote si no te odiaras a ti mismo? ¿Cuál es la necesidad? Cuando te odias te sientes culpable; cuando te odias sientes que es necesaria alguna transformación; cuando te odias piensas que necesitas una ayuda -alguien es necesario para que te cambie, para que seas digno de que te den amor. Tus padres te dicen: "¡Tú estás mal, esto está mal, aquello está mal!". Continuamente van diciendo: "¡No hagas esto, no hagas aquello!".

Escuché que un pequeño niño quería jugar en la playa con la arena. La madre dijo: "¡No! Porque la arena está húmeda y malograrás tu ropa". Luego, el pequeño quería ir cerca al agua. La madre dijo: "¡No, absolutamente no! Está resbaladizo y te caerás ahí". Después el pequeño niño quería ir a correr y saltar, y la madre dijo: "¡No! te puedes perder entre la gente". Después el niño pidió helados, el vendedor de helados estaba cerca. La madre dijo: "¡No! Porque eso siempre crea problemas con la garganta y es malo para la garganta". Entonces ella le dijo a una persona que estaba de pie a su lado. "¿Alguna vez has visto un niño tan neurótico?".

Y el niño no es neurótico -la madre es neurótica: jugar con la arena no es neurosis, ir al agua no es neurosis, correr y jugar no es neurosis, pero una mente neurótica siempre dice: "¡No!". Una mente neurótica no puede decir: "¡Sí!" -porque una mente neurótica no puede permitir la libertad, ni para sí mismo ni para otro. ¿Cómo podrá la mente neurótica permitirte libertad? Y esta madre... y casi todas las madres son así -y todos los padres. Recuérdalo, cuando llegues a ser una madre o un padre, todos son así. La libertad es destruida, y el niño es forzado, poco a poco, a sentir que él es neurótico, que él está mal; a cualquier cosa que proponga hacer se le dice :"¡No!".

Escuché de un pequeño niño que fue a la escuela por primera vez, de regreso la madre le preguntó "¿Qué has aprendido?". El niño dijo: "Por primera vez aprendí que mi nombre no es No. Siempre sentí que mi nombre era No -¡no hagas eso, no vayas ahí, no seas así!". Así que el niño estaba pensando: "Mi nombre es No. En la escuela aprendí que ese no es mi nombre".

Si eres neurótico -y toda la sociedad es neurótica- hay una cadena de neurosis de una generación a la otra. Continúa y continúa; y hasta ahora ninguna sociedad ha sido capaz de crear una sociedad no neurótica, o una era no neurótica. Sólo a veces algunos pocos individuos han sido capaces de escapar de la prisión. Y eso también sucede muy raramente porque la prisión es tan grande... y con cimientos tan fuertes.

El sistema es tan antiguo, es apoyado por todo el pasado, y cuando nace un pequeño niño, es casi imposible pensar que él irá a ser sano y no neurótico. Es casi imposible, porque todo el mundo a tu alrededor está loco y ellos lo obligarán también a ser como ellos. Ellos destruirán su libertad y le crearán el sentimiento de que está mal, de que siempre está mal. Eso crea una condena, una auto-condena, comienzas a odiarte a ti mismo.

Y recuérdalo: si te odias a ti mismo, no podrás amar a ningún otro. ¡Imposible! ¿Cómo poder amar a alguien si te odias a ti mismo? Si en la raíz hay veneno, eso envenenará todas tus relaciones, así que nunca serás capaz de amar a nadie.

Y recuerda lo siguiente que sigue como una consecuencia lógica: si te odias ¿cómo puedes pensar que alguien pueda amarte? Si tú no puedes amarte, ¿quién te va a amar? Así que sabes en lo profundo que nadie te va a amar; y aun si alguien lo trata, nunca le crees, vas pensando que debe estar engañándote. ¿Cómo puede amarte alguien? Tú mismo no puedes amarte. Entonces aun si alguien te ama, eres escéptico, tienes dudas. No puedes confiar y encontrarás medios y maneras para probar que él no te ama. Y cuando se ha probado, estás tranquilo, entonces todo está correcto.

Este odio está en la base de todas las caras falsas -comienzas a esconderla. La ropa existe no por el clima; eso es tan sólo una pequeña parte. Existe para esconder el cuerpo, existe para esconder la sexualidad, existe para esconder lo animal en ti. Pero lo animal es la vida, -todo lo que tiene vida en ti es como el animal. A excepción de tu cabeza, todo es como el animal, así que todo tiene que ser escondido a excepción de la cabeza. Sólo la cabeza, el pensar no es como el animal; eso es permitido. La sociedad estaría muy feliz si se te cortara todo el cuerpo y sólo la cabeza existiera.

Están tratándolo, y los experimentos han tenido éxito. Es posible que todo el cuerpo pueda ser puesto en un lado y que la mente siga funcionando. El cerebro continúa trabajando sólo con aparatos: un corazón mecánico va latiendo, un sistema circulatorio mecánico va haciendo circular la sangre, circulándola en el cerebro -y el cerebro existe sin el cuerpo. Los científicos están haciendo muchos experimentos, y están confusos sobre lo que el cerebro debe estar pensando allá adentro, porque el cuerpo ya no está más ahí -el cerebro debe estar teniendo sueños, teniendo pensamientos, creando sistemas.

Pero en esto han tenido éxito sólo hace unos cuantos años. Pero la sociedad ha tenido éxito con el mismo experimento en una manera distinta: todo tu cuerpo es cortado y separado de la consciencia, sólo tu cabeza es permitida. Si de pronto te encuentras con tu cuerpo sin la cabeza, estoy seguro que no reconocerías que ese es tu cuerpo. Si repentinamente te tropezaras con tu cuerpo sin la cabeza, ¿podrías reconocer que ese es tu cuerpo? Nunca lo viste, aun en el baño nunca has visto tu cuerpo. La ropa se ha vuelto excesiva. No sólo está en el cuerpo, también está en la mente.

Dos pequeños niños estaban pasando por una pared muy grande y querían saber lo que sucedía detrás de la pared. Encontraron un pequeño hueco; era difícil de alcanzar, así que uno de los niños se paró en los hombros del otro, miró por el hueco y dijo: "¡Maravilloso! Hay mucha gente ahí y están jugando, pero todos están desnudos. Parece ser un club de nudistas".

El otro muchacho se emocionó y dijo: "Dime algo más -si es que son hombres o mujeres".

El pequeño niño que estaba parado en los hombros dijo: "No puedo saber porque están sin ropa".

A un hombre se le reconoce como hombre por la ropa, a una mujer se le reconoce como mujer por la ropa. El pequeño niño está en lo cierto, él dice: "¿Cómo puedo decir quiénes son? No tienen ropa". La ropa es la identidad. Por eso es que un rey no permitirá que uses ropa como él -¡no! Si la gente común comienza a usar ropa como el rey, entonces ¿dónde queda el rey? No puede ser permitido; él debe ser algo especial.

Las ropas son identidades. Y se vuelven tan pesadas sobre ti, aun en tus sueños nunca te ves desnudo, siempre te ves con tu ropa. Esto es algo que ha penetrado muy profundamente. Aun en los sueños nunca te ves desnudo o a la gente desnuda. ¡No! ha entrado en el mismo inconsciente, porque un sueño es un fenómeno del subconsciente. Por lo menos en el sueño debería ser natural, pero incluso ahí no eres natural; las máscaras, las caras continúan.

Toda esta falsedad existe, esta seudo-personalidad existe, porque desde la base te odias a ti mismo. Quieres esconderte, nadie debe conocer tu ser real, porque ¿cómo lo van a poder tolerar si llegan a conocerlo? ¿Cómo lo amarán, cómo lo apreciarán? Ustedes se han vuelto actores, esto es la base del versículo de Jesús.

Jesús dijo: "Desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana, no piensen en qué ropa van a vestir".

No pienses en las caras, en las ropas, en las falsedades. Permanece tú mismo como eres, acéptate tu mismo como eres. Difícil, muy difícil, porque si piensas en ti mismo como eres, de pronto te sentirás intranquilo.

¿De dónde viene esta intranquilidad -porque los profesores te han estado enseñando, y estos profesores son envenenadores de la vida. Realmente, no son profesores, son enemigos. Han estado enseñando: "Este es un animal, ese es un animal -y tú eres un hombre ¿Qué están diciendo? Están diciendo que: "Cualquier cosa que sea animal en ti ¡niégalo!". Y yo te digo: "Que el hombre no es algo contra el animal, el hombre es el animal supremo. No algo en contra -el más elevado, el mismo pico. Si niegas la animalidad, negarás la misma fuente de vida. Y entonces siempre serás falso".

Si haces el amor a una mujer y niegas la animalidad, ¿qué harás? Por eso es que mucha gente se ha vuelto casi incapaz de amar. En el Este, te sorprenderás, creo que el noventinueve por ciento de las mujeres nunca han conocido el orgasmo. Lo mismo también fue el caso en el Oeste, pero ahora está cambiando. El noventinueve por ciento de las mujeres nunca ha conocido ningún éxtasis sexual, porque no se les permitió. Al hombre se le permitió ser un poco como el animal, pero a la mujer nunca. Ellas tenían que estar rígidas mientras hacían el amor, muertas, casi como un cadáver. No debían mostrar ninguna emoción, no debían mostrar que lo estaban disfrutando -porque sólo las mujeres malas lo disfrutan. A una prostituta se le permite disfrutar, pero no a una esposa.

Si ella lo disfruta y llega al éxtasis, entonces el esposo se sentirá herido, porque esta mujer no es muy buena porque debería comportarse como una diosa, no como un animal. Pero comportarse como una diosa, sin ser una diosa, tendrá que crear falsedad. Así que la mujer se echa, muerta, como un cadáver, sin emociones.

¿Alguna vez has observado la palabra "emoción"? Proviene de la misma raíz que "movimiento", "moción". Cuando estás en emoción todo tu ser se mueve, se agita, vibra, está vivo -es salvaje. No, a una mujer no se le permite ser salvaje, estar viva. Ella tiene que permanecer como un cadáver, muerta; entonces ella es una buena mujer, entonces ella ha trascendido la animalidad. Pero si niegas el sexo y dices que eso es animal, entonces tendrás que esconderlo.

En Norteamérica hace tres o cuatro años, un fabricante de juguetes tuvo grandes problemas, y el caso fue hasta la corte suprema. Y el problema era éste: que creó algunos juguetes con penes y vaginas como los reales. Una niña debe tener una vagina si tiene una cara, un niño debe tener un pene si tiene una cara. Juguetes con órganos sexuales... se metió en problemas, y tuvo que cancelar su producción. Él hizo algo muy hermoso, pero las cortes no lo permitieron, la sociedad no lo permitió ¿por qué tus juguetes no tienen órganos sexuales cuando tienen todo lo demás? ¿Quieres que tu niño no esté consciente de un hecho? Estás creando una cara falsa. Y ¿por qué la gente tuvo tanta cólera contra estos juguetes? ¡Juguetes son juguetes! Pero los sacerdotes, los misioneros, los tal llamados "bienhechores", se volvieron locos y llevaron al hombre a la corte. Y él ha hecho una cosa hermosa, una cosa histórica. Los niños deben conocer todo el cuerpo, porque todo el cuerpo es hermoso ¿por qué esconder? ¿por qué cortar? Un miedo, un miedo profundo de la animalidad. Pero ustedes son animales, es un hecho: puedes trascenderlo pero no puedes destruirlo. Y la destrucción es una cosa: si lo destruyes tendrás un rostro falso, tu máscara será una cosa falsa, tu divinidad será tan solo una máscara.

Si lo trasciendes, entonces tu divinidad será algo auténtico. Pero trascenderlo significa aceptarlo, pasar a través de eso con consciencia, no perderse en eso; pasar a través de eso y superarlo. Negación significa nunca entrar en eso, nunca pasar por eso, simplemente evitarlo. En la vida nada puede ser evitado; y si lo evitas permanecerás siempre inmaduro, juvenil, nunca serás un adulto. La vida debe ser vivida -sólo entonces crecerás. Y llega un momento en el que trasciendes el sexo, pero ese momento llega a través de conocerlo, ese momento llega a través de la experiencia; ese momento llega a través de la profundización de la consciencia y del amor -no a través de su negación, no a través de su represión.

Jesús dice: "Desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana, no piensen en qué ropa van a vestir".

No te pongas nada. No te estoy diciendo que vayas y camines desnudo en la ciudad, pero no te pongas nada encima: simplemente sé tú mismo. Cualquier cosa que la vida haya hecho de ti, acéptala, disfrútala, ¡dale la bienvenida! ¡Celébrala! Estate agradecido a lo divino porque él te ha hecho, cualquier cosa que seas. No la rechaces, cuando rechazas algo en ti, has rechazado a Dios; porque él te ha creado, él te ha creado en esta forma.

Por supuesto, él sabe más que tú. Cuando rechazas algo en ti, has rechazado al creador, estás encontrándole fallas al universo, a la misma existencia. Esto es tonto, estúpido, pero esa gente se ha vuelto muy respetable. Jesús dice que no pienses en lo que te vas a poner, simplemente fluye espontáneamente en la vida. Respóndele a la vida, pero no pongas ninguna falsedad entre tú y el flujo de la vida.

Vive momento a momento sin pensar, porque el pensar es la máscara más profunda. Vas donde una mujer y ensayas en la mente lo que le vas a decir: "Te amo", o "No hay nadie como tú". Si estás haciendo un ensayo, no estás enamorado. De otro modo no hay necesidad, porque el amor hablará por sí mismo, el amor fluirá por sí mismo; las cosas ocurrirán por sí mismas, las flores florecerán -pero por sí mismas, no es necesario un ensayo.

Cierta vez un amigo le preguntó a Mark Twain -él estaba saliendo del salón de conferencias, había dado una hermosa conferencia- el amigo le preguntó: "¿Qué tal? ¿Te gustó tu charla o no?" Mark Twain dijo: "¿Qué charla? Porque hay una que había preparado, y hay una que realmente di, y hay otra que quise dar -¿sobre cuál charla estás preguntando?". Pero ésta es toda tu vida: preparas algo, das algo diferente y querías dar algo absolutamente distinto.

¿Por qué ocurre, tanta división? Porque no eres espontáneo. Uno que es espontáneo necesitará sólo una cosa, nada más -y eso es estar alerta, atento. Entonces responderá en base a su atención. Preparas porque estás inconsciente, no atento. Tienes miedo, tienes temor, porque ¿quién sabe qué situación habrá? "¿Seré capaz de responder o no?" ¡el miedo! Entonces te vuelves falso.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Google+