miércoles

OCÉANOS DE NÉCTAR (LA NOVELA CAPITAL DE LA CIENCIA FICCIÓN URUGUAYA) 27 - TARIK CARSON


1ª edición WEB: Axxón / 1992
2ª edición WEB: elMontevideano Laboratorio de Artes / 2019

EPÍLOGO

DOS (6)

-Votemos con la placa -sugirió Veintiuno, al ver que nadie hablaba-. ¿La prioridad de los observadores será, o no será, la condición que llaman Hipocresía? Pies a esta notable condición se ha referido Trece, si no me equivoco.

Trece hizo un gesto de aprobación y sus colores resplandecieron con los tonos del orgullo.

-Si hay tiempo, me gustaría acotar algo -dijo Cinco-. Pongámoslo así. Las prioridades podrían ser tres. Oro, Coito y lo que llaman Hipocresía. Votemos las prioridades.

Los Ciphers meditaron durante un largo rato y luego manejaron sus placas con agilidad.

-Será otro el orden -anunció Veintinuo-. Primero se programará la Hipocresía, por ser el primer instrumento de dominio, sin el cual no se podrá obtener el Oro. Luego vendrá el Oro, con el cual se puede obtener todo el coito que se desee. Y finalmente el Coito y la inconsciencia y los desatinos producidos por sus espasmos. Las cualidades siguientes, de menor porte, como pueden ser los aditivos genéticos de pavo real, o un hedor sexual ultrapotente, podrán ser dispuestas por nuestros técnicos.

Trece levantó la mano.

-Ahora me referiré a la estrategia. Considero que debemos seguir permitiendo que nos avisen. Pero, que siga siendo la gente común la que lo haga. Y sin que pase de eso. Según los números, la conciencia de que estamos acá, o cerca de ellos, allí mismo en la Tierra, está casi plenamente afirmada. Debemos ir algo más lejos, con muestras más continuas de nuestra presencia. Podríamos llegar al límite de que sepan que “realmente” existimos, pero que, por algo, aun o hacemos el contacto. Así sus lazos con los jefes políticos y religiosos serán más débiles cada década que pase. Si tuviéramos que contactarnos, el trauma sería inferior y el desastre sería atenuado.

-¿Cuánto dicen las probabilidades que podrá extenderse esta mascarada? Nos hace demasiado mal, Más, diría, ningún Cipher de esta colonia creo que esté satisfecho con esta misión galáctica. La misión de la vida no puede ser esta. Ya hace demasiado que estamos en la misión y hemos perdido la memoria. No recordamos las funciones más dignas que cumplimos en otras zonas del Universo.

Hubo un largo silencio.

-Lástima que ese no sea el tema que tratamos hoy -dijo finalmente Cinco con voz débil-. Podríamos volver a solicitar un relevo al Códex. Es verdad. Pero este no es el momento.

Trece digitó en la plaza, creyendo que era más conveniente proseguir con el tema prefijado. Era un experto en el cálculo de probabilidades. Anunció:

-Es imposible saber cuánto durará la guardia. Centurias, milenios, ¿quién lo sabe? Los humanos son imprevisibles. Tal vez mañana empiecen a descargar bombas atómicas sobre Copérnico o en el Mar de la Serenidad, como lo llaman. Tal vez de repente adhieran en mayoría a la conducta aconsejada por sus santos, y sea innecesaria la presencia del Códex. Porque, me pregunto, si no fuera así, de esta última manera… ¿Qué tendríamos que hacer?

Hubo un silencio y los Ciphers se concentraron en sus placas. Cuando terminaron de calcular hubo un mayor silencio.

-Nadie lo sabe -afirmó Trece despidiendo colores con un brillo que a algunos le pareció excesivo.

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