por RUBEN TANI
2. Metafísica: arquetipos y símbolos universales (1)
Con la primer línea argumental, Torres relaciona su metafísica y con su
estética, cuando afirma que “la Idea es algo viviente, engendradora, creadora;
estática y dinámica y por esto también un signo también puede ser algo viviente”,
ya que la Idea contiene virtualmente este principio dual; aquello que se llamó
Verbo, el Nous de los griegos, el Logos de los ocultistas. Tal principio crea
el Arquetipo de aquello creado y por crear. Este principio sería el órgano,
abstracto y material, que reúne los opuestos. Representa la trinidad de algunas
religiones y el triángulo simbólico, base de su doctrina constructivista. El
principio creador está presente en las religiones y mitos de Caldea, Egipto,
Grecia y América. Menciona estudios que suponen que Moisés conocía la ciencia
que interpreta la Cifra de la Vida y la Armonía; y según la Escuela Filosófica
de Alejandría, siglo III-V, d. C., el alma y la geometría están en la Idea. El “mito
del hombre abstracto y la doctrina constructivista” presenta dos aspectos: el
Alma y la Geometría. (Torres, 1944:708-711). Apelando a los términos de macro y
microcosmos, afirma, el “hombre universal es figura simbólica del Cosmos”, aunque
Platón y Pitágoras “son unos iniciados en el esoterismo egipcio” sus doctrinas
se basan en la lógica. (1944:753-754). (3)
Inspirado por esta tradición, Torres considera que el Universo es real y en
él la vida y la eternidad no tienen comienzo ni fin. En ese círculo de
eterno retorno de la vida, la idea confiere una unidad interna en cada cosa
(ser vivo o inanimado) esa unidad en el hombre es el yo y en el Universo es
Dios. Cada ser vivo o cosa es todo y es parte, excepto la Unidad que es el
principio de todo. Dentro del Cosmos todo tiene la misma importancia, el
hombre, el sol, el insecto, ya que la verdad no está en las cosas. “está en las
leyes”. (Torres, 1935:144-148 y, 1944: Lecc. 40 y 361).
Por esta razón, “los fundamentos del arte plástico, no difieren de las
leyes del universo, puesto que tienen que ser las mismas”, así, esta identidad
de las leyes que comparten todas las artes, así como los principios éticos,
religiosos y estéticos. (Torres, 1947: fasc. 1, 16-18). En este caso, el
concepto de “parte no refiere a algo material o formal sino a una composición
interna concreta, en la que la “figura gráfica” forma parte de un
conjunto, como símbolo de cada cosa y considera que el triángulo
representa las tres partes de cada cosa. (1935:145-148).
A partir del concepto de parte y de todo, Torres considera que todo objeto,
ser vivo o inanimado, es parte y todo a la vez, ya que la unidad es el principio
de todo, “es simple y no consta de partes”, es lo puro y es la Idea.
(1935:144-148). La pura Idea Abstracta representa la Unidad y la armonía, es el
arquetipo que caracteriza a cada individuo concreto y establece la distinción
entre el yo y el no yo. Esto hace imposible pensar al individuo separado del
todo y que sea una totalidad en sí mismo; más importante que el saber
individual es relacionar “nuestros actos con la verdad”. (Torres,
1944:579-582).
Todo es parte del Universo Real cuya Unidad es la Idea, que no tiene partes
y es Unidad de la Vida sin principio ni fin, y es símbolo de eternidad, en cada
ser vivo o inanimado, que es todo y parte a la vez y esta “totalidad vincula
ideas estéticas, éticas y religiosas”. (Torres, 1947; fasc. 1, 16-18).
Con respecto a la multiplicidad y la pluralidad consideradas dentro de la
circularidad y la unidad del Universo conforman un ciclo completo y cerrado y
los tres términos del triángulo refieren a los tres aspectos: (a) lo simple a
la Idea, (b) lo dual a la Vida y (c) lo múltiple a la Realidad.
Por esto, considera que, Tres, es la ley o clave de la composición de una cosa
u objeto. Esta certidumbre abre las puertas del conocimiento con el fin de no
imitar las cosas sino crear (o conocer) formas. Porque “el arte es una obra
humana independiente, que existe y subsiste por sí misma; y que toma su base en
su razón de ser, que es el construir de acuerdo con las leyes de la armonía”.
(Torres, 1935:114).
Según Torres, el “andamiaje metafísico” de su teoría, es para fundamentar “la
idea o sistema de construcción intuitiva” y la regla ética que “sustituye al yo
por el nosotros”. (1944:923-926). Este orden metafísico universal nos permite
ordenar, clasificar y generalizar sobre las cosas, teniendo en cuenta que, las
cosas y sus figuraciones, “son nada, apariencia”. (Torres, 1935:2).
Notas
(3) Westman menciona que de la lectura del platónico Proclo, Kepler concibe
que el alma es capaz de simbolizar, es intermediaria entre el Nous y lo
sensible y relaciona los arquetipos eternos con el mundo sensible. (Westman,
1990:180-181). A diferencia de la caracterización del mito “primitivo” que hace
Mircea Eliade (2000:26-27), en Platón y en Torres García el mito alegórico se
transforma en un discurso racionalizado y se convierte en pensamiento
metafísico, aunque mantiene el carácter mágico, cosmogónico y trascendental del
discurso mitológico.























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