1ra edición: Editorial Roca Viva / Julio 1996
1º edición WEB: elMontevideano Laboratorio de Artes /
2019
II / Psicosis
La
psiquiatría psicoanalítica desde la Teoría del Ser (1)
Hoy se considera que
cualquier disciplina científica constituye sólo una aproximación a la verdad
del campo que estudia. Toda teoría científica tiene un alcance limitado. En el
área de la patología mental ocurre lo mismo que en otros campos de la ciencia,
tal teoría explica mejor que otra un determinado sector de la patología, otro
sector es explicado mejor por otra teoría.
Y aun las diferentes
teorías, en un mismo sector no son excluyentes, sino complementarias.
La investigación
psicoanalítica de las patologías mentales no excluye las investigaciones
genéticas, biológicas o fenomenológicas. Todas contribuyen con su aporte, mayor
o menor, a una única comprensión de las mismas.
Es necesario superar de
una vez por todas, el dualismo cartesiano de cuerpo y mente, que si fue muy beneficioso
para el desarrollo de la física mecanicista del siglo pasado, ha sido
perjudicial para el desarrollo de la psiquiatría.
Hoy existe toda una
reacción, especialmente de parte de algunos físicos, contra el dualismo
establecido por Descartes, reacción que nosotros compartimos.
Cuerpo y mente no son entidades
separadas. Si fueran radicalmente diferentes habría fronteras, ¿y dónde están?,
¿dónde empieza una y termina la otra?
Freud se vio en
dificultades cuando quiso ubicar la pulsión ¿es ella algo psíquico o es algo
que proviene de lo somático y se agrega a las representaciones psíquicas? No
hay fronteras definidas entre lo psíquico y lo somático.
¿En el cuerpo, no
pre-existe el psiquismo? ¿No enseñó Freud que el yo es superficie corporal
proyectada?
Los estados de no
integración que observamos en los enfermos mentales graves también nos conducen
a pensar que cuerpo y mente no son dos entidades independientes, sino una sola
entidad que se manifiesta, fenoménicamente en dos formas diversas.
Si consideramos el
organismo como una unidad se entiende que toda lesión orgánica tiene un
correlato psicológico y a la inversa, toda afección psíquica se acompaña de un
correlato orgánico. De allí el éxito, muchas veces observado de una terapia
conjunta, medicamentosa y psicoterapéutica.
Es sabido que en los
comienzos de este siglo, Freud realizó un gran aporte a la psiquiatría al
mostrar la importancia del dinamismo inconsciente en la vida psíquica.
Especialmente en el campo de la neurosis, su referencia a la libido sexual,
como fuerza energética productora de síntomas, resultó sumamente esclarecedora.
También en las patologías
mentales graves realizó Freud descubrimientos significativos, aunque no
alcanzaron el grado de esclarecimiento logrado en la neurosis.
El saber freudiano es
fundamentalmente un saber sobre las neurosis constituido en base al
descubrimiento del inconsciente sexual como su objeto.
Freud introdujo el modelo
del aparato psíquico para dar cuenta del carácter energético que atribuyó al
psiquismo, influido por la importancia que adquirió el concepto de energía
desarrollado por la física del siglo pasado. Assoun hace notar que el principio
de conservación de la energía desarrollado por Mayer en el campo de la física
fue aplicado por Helmholtz a los hechos fisiológicos, autor que sirvió de modelo
a Freud.
Y el concepto de energía
se relaciona estrechamente con el de fuerza, concepto central en Freud que
introducirá la fuerza pulsional como expresión del dinamismo del aparato psíquico.
Pero este modelo de
aparato psíquico limitado centrado en la pulsión sexual como energía psíquica
predominante, no es más útil para comprender patologías donde el Yo-piel no
constituye más un límite del aparato y donde, por consiguiente, se debilita la
fuerza energética del mismo.
El aparato psíquico freudiano
es un aparato de óptica, a la manera del microscopio o el telescopio, centrado
en el valor de la imagen. El componente elemental, sobre el cual se constituye
el aparato es la representación, concepto central en la psicología y filosofía
del siglo pasado, basta recordar la dinámica representacional desarrollada por
Herbart o “el mundo como voluntad y representación” de Schopenhauer.
Ahora bien, estas ideas
del aparato psíquico limitado individual, recorrido por la energía pulsional
del inconsciente y teniendo como base las representaciones de cosa y de
palabra, sobre el cual se fundamenta la teoría de la neurosis freudiana no
constituye, como hemos dicho, un modelo apropiado para la psicosis.
Es así que a comienzos de
la década del 80 nos pusimos a la búsqueda, junto con otros colegas, de un modelo
que estuviese basado en el narcisismo, que releva en importancia a la
sexualidad en estas patologías graves, modelo transindividual que diese cuenta
cuenta de la pérdida de nuestra realidad euclídea en la psicosis.
Nuestra investigación
estuvo centrada en precisar características del narcisismo psicótico que
entendíamos muy diferentes del narcisismo observado en las neurosis.
Teníamos la convicción
que si podíamos precisar las peculiaridades del narcisismo en la psicosis
habríamos dado un paso importante en la comprensión psicoanalítica de las
enfermedades mentales graves.























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