jueves

AUTÓGRAFOS OLVIDADOS - CÉSAR VALLEJO -

DECIMONOVENA ENTREGA


STEPHEN M. HART / ALGUNOS APUNTES SOBRE LOS AUTÓGRAFOS DE POEMAS HUMANOS ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ (2)

Poemas humanos (3)

‘El acento me pende del zapato…’ (12 de septiembre de1937) (4)

En esta composición, ‘una de las más herméticas de Vallejo’, según James Higgins, el sujeto lirico ‘intuye la presencia de lo siniestro, el cual se le manifiesta como un ruido amenazador (acento), que sin embargo asume un color que percibe visualmente’. (21) La consulta del autógrafo es un ejercicio valioso porque revela algunos indicios sobre el valor semántico de algunas de las imágenes más herméticas. El poema se inicia con cuatro versos, luego tachados, que poseen una semejanza sorprendente con algunas de las imágenes de ‘…Retrocede…’ (véase la discusión arriba): ‘Colorante, cruelísimo, desinterés, tamaño de sueño, cuando / desde su lobo personal, detrás y junto a su alma / por el frío y por labial en el que suenan nuestros labios / como delante (ilegible) los sonidos (ilegible)’ (VI, vv. 1-4, tachados). Después de esta ‘salida en falso’, el poema se inicia de verdad. No evoluciona, sin embargo, sin correcciones; en efecto las enmiendas son varias, y revelan cómo Vallejo crea su poema. Es de notar que Vallejo originalmente usó el verbo ‘colgar’ antes de ‘pender’ para referirse al ‘acento que pende del zapato’, lo que prueba que Vallejo considera el acento como algo concreto, y hasta físico, que puede ‘colgar’ o ‘pender’. El poema demuestra que el proceso de revisión en las manos de Vallejo muchas veces implicaba una purificación del sentido del poema, una supresión de versos no adecuados. Nótese, por ejemplo, que los versos siguientes fueron suprimidos: ‘los que dicen ¡Beba! que me matan / los que dicen ¡Beba! que me escriben’ (VI, vv. 19-20), posiblemente por su poca expresividad poética. Este poema constituye un verdadero palimsesto verbal, y la transformación que se nota entre un sustrato de imágenes y otro posterior a es a veces sorprendente. El estupendo verso, ‘¡Cruelísimo tamaño el de rezar! (V3, v. 15; Silva-Santisteban, III, 161), en su versión anterior decía así: ‘¡Cruelísimo tamaño el de rezar a un chaleco!’ (VI, v. 22). (22) Precisamente podemos aventurar la hipótesis de que la inspiración para el poema naciera de la vista de un vestido -el cual lógicamente sugiere la ausencia de cuerpo humano-, y que luego Vallejo quiso hacer disminuir la inspiración empírica del poema, para así realizar su reacción psicológica con respecto al objeto. (23) El verso, ‘¡Humillación, fulgor, profundo vaso!’ (VI, v. 24), por ejemplo, se convirtió en: ‘¡Humillación, fulgor, profunda selva!’ (V3, v. 16; Silva Santisteban, III, 365). El ‘vaso’ desapareció y la ‘selva’ (imagen mucho más sugerente y misteriosa) surgió en su lugar. En el proceso de creación poética bullen las palabras -algunas desaparecen, otras de repente surgen- llevadas por una intuición del misterio de la vida. Otro verso también desapareció, quizás a causa de su referencialidad excesivamente concreta: ‘¡Chaleco negro, que trata de ser saco!’ (VI, v. 25). Lo que este autógrafo demuestra es que Vallejo revisaba su poesía concienzudamente; al no gustarle la imagen del chaleco, la sacaba de todos los componentes del poema donde apareciera. Conviene subrayarse que la alusión a los ‘fatídicos teléfonos’ (V3, v. 20) en un principio estaba basada en el concepto de ‘fatídicas preguntas’ (VI rev., v. 29). Al pulir el poema Vallejo lo mejora, lo vuelve más misterioso.


Notas

21) César Vallejo en su poesía (Lima: Seglusa, 1989), 88.
22) Es evidente que Vallejo usaba la palabra ‘tamaño’ para designar espacios abstractos o espirituales más bien que físicos. En su libro de apuntes, por ejemplo, leemos la frase siguiente: ‘Su mirada tiene el tamaño que hay de un violín al punto en que muere su sonido a la distancia’; Contra el secreto profesional, 76.
23) Es relevante en este caso citar unas reflexiones del ensayo vallejiano, ‘Negaciones de negaciones’, en donde se refiere al sombrero con una alusividad que hace pensar en el uso de la imagen del ‘saco’ en este poema: ‘Desde el punto de vista del hombre, los sombreros se clasifican en sombreros naturales y sombrero artificiales. Se llama sombrero natural aquel que nace con cada persona y que es inseparable, aun después de la muerte. En el esqueleto, la presencia del sombrero natural y tácito es palpable’; Contra el secreto profesional, 33-42 (38). Parece sugerir que el sombrero, y añadimos el ‘saco’, funciona como imagen del alma de un muerto en el discurso poético del poeta peruano.

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