
por HUGO GIOVANETTI VIOLA
un webguión seccionado en 40 episodios y escrito como base para una miniserie televisiva que producirá elMontevideano / Laboratorio de Artes
VIGÉSIMA ENTREGA
EPISODIO XX
Edward Harley y el mariscal Sebastián Abreu se baten a pistola en la quinta del Paso Molino.
PRIMERA HISTORIA 1 / INT. DÍA
Acuña de Figueroa se entrevista con Artecona en el Cabildo y le cuenta que acaba de solicitarle a Juan Mendoza la quinta del Paso para la realización del duelo a pistola.
Artecona: ¿Pero Harley se enloqueció del todo?
Acuña de Figueroa: A mí me convenció de que lo que está haciendo le resulta tan imperioso como respirar, Excelencia.
Artecona: Lo que está haciendo es entorpecer la estrategia de acercamiento entre el ejército pacificador y la provincia garrapateada por el anarquismo.
Acuña de Figueroa: A Harley le repugna profundamente la política encubridora de falsos bienestares.
Artecona: Pues que lea a Maquiavelo.
Acuña de Figueroa: Se lo sabe de memoria.
Artecona (pegando una patada en el suelo): Vamos inmediatamente a buscar a Abreu al Fuerte y yo me ofreceré como padrino. Esto será muy triste.
Acuña de Figueroa: Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.
Artecona: Con poesía no logramos nada.
Acuña de Figueroa: A veces logramos todo.
SEGUNDA HISTORIA 1 / INT. DÍA
Julia golpea en la librería de Harley, que la hace pasar y vuelve a cerrar con llave.
Harley: Es difícil creer que ya te hayas enterado de todo.
Julia: Paloma vino corriendo a casa apenas terminó la reunión de Acuña de Figueroa con su padre.
Harley: ¿Y el padre qué le contó?
Julia: Ella escuchó a escondidas.
Harley (besando una rosa que Julia trae en el escote): Todavía no soy un hombre digno de tu pureza, mi amor.
Julia: ¿Y por qué esta locura? ¿No me escribiste en la tarjeta que la cosa es ser feliz?
Harley: Pero para ser felices tenemos que dar la vida.
Julia: ¿Y si te matan qué hago?
Harley: A lo mejor te sirve para entender que quiero ser tu esposo y no un príncipe azul.
Julia: No te entiendo.
Harley: El amor es más difícil que la guerra, Julita.
PRIMERA HISTORIA 2 / INT. DÍA
Artecona, Acuña de Figueroa y Abreu toman cognac en una salita del Fuerte.
Abreu: Eu nao me lembro de lo que dije meando en el zaguán de la Casa de Comedias. Es un duelo de locos.
Acuña de Figueroa: Por algo pasan las cosas.
Artecona: ¿Qué os sucedió en la frente, mariscal?
Abreu (haciendo fondo blanco y volviendo a servirse): Me puse una corona de espinas en la Casa de Ejercicios Espirituales.
Artecona (mirando a Acuña de Figueroa): Y a un hombre de esta entereza se lo acusa por injuriar alevosamente al prójimo.
Abreu: Y además me estragué as costas con el látigo.
Acuña de Figueroa: El libertinaje siempre termina en el crimen o en la mutilación, mariscal.
Artecona: ¿Y tampoco se toma en cuenta que Abreu se suplició en la mismísima celda de la Inmaculada? ¿Eso no es una prueba suficiente de amor celestial?
Acuña de Figueroa: La Inmaculada intercederá mañana por quien merezca amor.
Abreu: Naide merece nada.
SEGUNDA HISTORIA 2 / INT. DÍA
Magdalena entra en un dormitorio donde Juan Mendoza está rezando el rosario.
Magdalena: Toma. Qué hombre piadoso.
Juan Mendoza: Podrías golpear, carajo.
Magdalena: La última vez que invadiste mi alcoba con colmillos de violador inglés no te escuché golpear.
Juan Mendoza: Vasimbora, putarraca.
Magdalena: No me digas que estás rezando para que Harley mate al mariscal Abreu y Paloma se quede sin matrimonio.
Juan Mendoza: Me enteré que acompañaste al meón degenerado a la Casa de Ejercicios Espirituales.
Magdalena: ¿Hasta eso te da celos?
Juan Mendoza: No. Lo que me da es asco.
Magdalena: ¿Y por qué me sumaste a la conjura que hay para lapidar a ese pecador arrepentido? ¿Te olvidaste que la quinta donde van a batirse se compró con mi dote?
Juan Mendoza: Y mis guampas con tu lengua.
PRIMERA HISTORIA 3 / EXT. DÍA
Al amanecer del día siguiente Acuña de Figueroa, Artecona, Juan Mendoza y Porto demarcan el campo de honor entre el arroyo Miguelete y el palomar de la quinta del Paso Molino.
Acuña de Figueroa: No hará falta marcar el posicionamiento en la gramilla. Se pusieron de acuerdo en disparar al llegar a los diez pasos.
Juan Mendoza: ¿Y qué pistolas utilizarán?
Artecona: El mejor juego artesanal del General Le-Cor, que nos las facilitó con la condición de que el Cabildo se responsabilizara por haber permitido esta fantochada infame.
Porto: ¿Y es por satisfacción del honor o habrá sangre?
Artecona: Lo más chusco de todo es que el desafiante todavía no se dignó a especificar el punto. Se conocerá in situ.
Juan Mendoza: Las mujeres tampoco tendrían que haber venido. Pero fue una imposición ganancial de Magdalena.
Acuña de Figueroa: Parece que estuvieran balconeando una toraida.
Artecona (consultando un resplandeciente reloj de cadena): Llegó el momento del salvajismo, caballeros. Voy a buscar a Abreu al carruaje. ¿Y Harley?
Acuña de Figueroa: Edward fue a visitar el santuario de la quinta.
SEGUNDA HISTORIA 3 / INT. DÍA
Pandora les sirve el café a Magdalena, Paloma, Julia, Selva Primavera y el doctor Angelillo en la glorieta desde donde se contemplan los jardines de la quinta.
Angelillo: Ayer me comentaron que el deloper está prohibido por el Código de Duelo de 1777. Y es lo que todos estamos esperando.
Selva Primavera: Perdón. ¿Qué es el deloper?
Julia: El tiro al aire que cumple con la formalidad sin pérdida de vida ni de honor.
Paloma: ¿Y entonces para qué se baten?
Pandora: Para sentirse machos.
Magdalena: ¿Y a vos quién te dio permiso para hablar, foca fofa?
Julia: ¿Y si uno tira al aire y el otro lo balea?
Angelillo: Entonces el delope se expone a que no se acepte su caballerosidad.
Magdalena: Ahí volvieron los padrinos. Qué borracho está Abreu.
Julia: Nunca voy a entender a Edward.
Paloma: Con quererlo te alcanza.
PRIMERA HISTORIA 4 / EXT. DÍA
Artecona y Acuña de Figueroa cargan las pistolas y verifican la eficiencia de la operación supervisados por Juan Mendoza y Porto, antes de entregárselas a los duelistas. A Abreu le tiembla visiblemente el pulso y mastica tabaco con los ojos extraviados.
Artecona: Le corresponde al desafiante expresar sus exigencias de satisfacción.
Abreu: Eu ni siquiera recibí una mojada de oreja, caballeros. Nao téin ofensa.
Acuña de Figueroa: En este momento le corresponde expresarse al señor Harley y no a usted, Excelencia.
Porto: Os rogamos que hagáis fe lo antes posible de vuestras aspiraciones, Mister Harley.
Juan Mendoza: Sí. Haced fe y ateneos los dos a las consecuencias. Yo os ofrezco mi casa como un fraterno anfitrión cisplatino.
Harley: A mí me alcanza con un solo tiro, caballeros. Pero antes de tirar debo orar un Padrenuestro en voz alta.
Abreu (escrachando un gargajo oscuro en el pasto): Iso no es coisa mía.
Acuña de Figueroa: Es cosa del desafiante. Si aceptáis poneos de espaldas y daréis los diez pasos.
Abreu vuelve a gargajear y acepta posicionarse. Artecona empieza la cuenta.
SEGUNDA HISTORIA 4 / INT. DÍA
Julia (tapándose los ojos con las manos trenzadas): Mejor contame vos lo que pasa, mamita.
Selva Primavera: Ya llegaron a sus puestos y ahora Harley tuerce la cabeza y parece que le estuviera gritando algo al sol. No entiendo lo que dice.
Paloma: ¿Pero qué repelús le atacó?
Magdalena: Ese hombre está más loco de lo que nos figurábamos.
Paloma: Y Abreu se volvió una máquina de gargajear.
Julia (agachándose de espaldas a los duelistas y empujándose la nuca como para parir): Dicen que muchas veces el desafiante se da por satisfecho con haber obligado al ofensor a enfrentarlo.
Angelillo: También es muy común.
Paloma: No. Ahora está mirando al portugo y levanta la pistola.
Selva Primavera: Tiró al aire. Aleluya.
Magdalena: Pero Abreu está apuntándole.
Angelillo (mientras Harley cae con la cara sangrante): Le pegó en la cabeza.
un webguión seccionado en 40 episodios y escrito como base para una miniserie televisiva que producirá elMontevideano / Laboratorio de Artes
VIGÉSIMA ENTREGA
EPISODIO XX
Edward Harley y el mariscal Sebastián Abreu se baten a pistola en la quinta del Paso Molino.
PRIMERA HISTORIA 1 / INT. DÍA
Acuña de Figueroa se entrevista con Artecona en el Cabildo y le cuenta que acaba de solicitarle a Juan Mendoza la quinta del Paso para la realización del duelo a pistola.
Artecona: ¿Pero Harley se enloqueció del todo?
Acuña de Figueroa: A mí me convenció de que lo que está haciendo le resulta tan imperioso como respirar, Excelencia.
Artecona: Lo que está haciendo es entorpecer la estrategia de acercamiento entre el ejército pacificador y la provincia garrapateada por el anarquismo.
Acuña de Figueroa: A Harley le repugna profundamente la política encubridora de falsos bienestares.
Artecona: Pues que lea a Maquiavelo.
Acuña de Figueroa: Se lo sabe de memoria.
Artecona (pegando una patada en el suelo): Vamos inmediatamente a buscar a Abreu al Fuerte y yo me ofreceré como padrino. Esto será muy triste.
Acuña de Figueroa: Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio.
Artecona: Con poesía no logramos nada.
Acuña de Figueroa: A veces logramos todo.
SEGUNDA HISTORIA 1 / INT. DÍA
Julia golpea en la librería de Harley, que la hace pasar y vuelve a cerrar con llave.
Harley: Es difícil creer que ya te hayas enterado de todo.
Julia: Paloma vino corriendo a casa apenas terminó la reunión de Acuña de Figueroa con su padre.
Harley: ¿Y el padre qué le contó?
Julia: Ella escuchó a escondidas.
Harley (besando una rosa que Julia trae en el escote): Todavía no soy un hombre digno de tu pureza, mi amor.
Julia: ¿Y por qué esta locura? ¿No me escribiste en la tarjeta que la cosa es ser feliz?
Harley: Pero para ser felices tenemos que dar la vida.
Julia: ¿Y si te matan qué hago?
Harley: A lo mejor te sirve para entender que quiero ser tu esposo y no un príncipe azul.
Julia: No te entiendo.
Harley: El amor es más difícil que la guerra, Julita.
PRIMERA HISTORIA 2 / INT. DÍA
Artecona, Acuña de Figueroa y Abreu toman cognac en una salita del Fuerte.
Abreu: Eu nao me lembro de lo que dije meando en el zaguán de la Casa de Comedias. Es un duelo de locos.
Acuña de Figueroa: Por algo pasan las cosas.
Artecona: ¿Qué os sucedió en la frente, mariscal?
Abreu (haciendo fondo blanco y volviendo a servirse): Me puse una corona de espinas en la Casa de Ejercicios Espirituales.
Artecona (mirando a Acuña de Figueroa): Y a un hombre de esta entereza se lo acusa por injuriar alevosamente al prójimo.
Abreu: Y además me estragué as costas con el látigo.
Acuña de Figueroa: El libertinaje siempre termina en el crimen o en la mutilación, mariscal.
Artecona: ¿Y tampoco se toma en cuenta que Abreu se suplició en la mismísima celda de la Inmaculada? ¿Eso no es una prueba suficiente de amor celestial?
Acuña de Figueroa: La Inmaculada intercederá mañana por quien merezca amor.
Abreu: Naide merece nada.
SEGUNDA HISTORIA 2 / INT. DÍA
Magdalena entra en un dormitorio donde Juan Mendoza está rezando el rosario.
Magdalena: Toma. Qué hombre piadoso.
Juan Mendoza: Podrías golpear, carajo.
Magdalena: La última vez que invadiste mi alcoba con colmillos de violador inglés no te escuché golpear.
Juan Mendoza: Vasimbora, putarraca.
Magdalena: No me digas que estás rezando para que Harley mate al mariscal Abreu y Paloma se quede sin matrimonio.
Juan Mendoza: Me enteré que acompañaste al meón degenerado a la Casa de Ejercicios Espirituales.
Magdalena: ¿Hasta eso te da celos?
Juan Mendoza: No. Lo que me da es asco.
Magdalena: ¿Y por qué me sumaste a la conjura que hay para lapidar a ese pecador arrepentido? ¿Te olvidaste que la quinta donde van a batirse se compró con mi dote?
Juan Mendoza: Y mis guampas con tu lengua.
PRIMERA HISTORIA 3 / EXT. DÍA
Al amanecer del día siguiente Acuña de Figueroa, Artecona, Juan Mendoza y Porto demarcan el campo de honor entre el arroyo Miguelete y el palomar de la quinta del Paso Molino.
Acuña de Figueroa: No hará falta marcar el posicionamiento en la gramilla. Se pusieron de acuerdo en disparar al llegar a los diez pasos.
Juan Mendoza: ¿Y qué pistolas utilizarán?
Artecona: El mejor juego artesanal del General Le-Cor, que nos las facilitó con la condición de que el Cabildo se responsabilizara por haber permitido esta fantochada infame.
Porto: ¿Y es por satisfacción del honor o habrá sangre?
Artecona: Lo más chusco de todo es que el desafiante todavía no se dignó a especificar el punto. Se conocerá in situ.
Juan Mendoza: Las mujeres tampoco tendrían que haber venido. Pero fue una imposición ganancial de Magdalena.
Acuña de Figueroa: Parece que estuvieran balconeando una toraida.
Artecona (consultando un resplandeciente reloj de cadena): Llegó el momento del salvajismo, caballeros. Voy a buscar a Abreu al carruaje. ¿Y Harley?
Acuña de Figueroa: Edward fue a visitar el santuario de la quinta.
SEGUNDA HISTORIA 3 / INT. DÍA
Pandora les sirve el café a Magdalena, Paloma, Julia, Selva Primavera y el doctor Angelillo en la glorieta desde donde se contemplan los jardines de la quinta.
Angelillo: Ayer me comentaron que el deloper está prohibido por el Código de Duelo de 1777. Y es lo que todos estamos esperando.
Selva Primavera: Perdón. ¿Qué es el deloper?
Julia: El tiro al aire que cumple con la formalidad sin pérdida de vida ni de honor.
Paloma: ¿Y entonces para qué se baten?
Pandora: Para sentirse machos.
Magdalena: ¿Y a vos quién te dio permiso para hablar, foca fofa?
Julia: ¿Y si uno tira al aire y el otro lo balea?
Angelillo: Entonces el delope se expone a que no se acepte su caballerosidad.
Magdalena: Ahí volvieron los padrinos. Qué borracho está Abreu.
Julia: Nunca voy a entender a Edward.
Paloma: Con quererlo te alcanza.
PRIMERA HISTORIA 4 / EXT. DÍA
Artecona y Acuña de Figueroa cargan las pistolas y verifican la eficiencia de la operación supervisados por Juan Mendoza y Porto, antes de entregárselas a los duelistas. A Abreu le tiembla visiblemente el pulso y mastica tabaco con los ojos extraviados.
Artecona: Le corresponde al desafiante expresar sus exigencias de satisfacción.
Abreu: Eu ni siquiera recibí una mojada de oreja, caballeros. Nao téin ofensa.
Acuña de Figueroa: En este momento le corresponde expresarse al señor Harley y no a usted, Excelencia.
Porto: Os rogamos que hagáis fe lo antes posible de vuestras aspiraciones, Mister Harley.
Juan Mendoza: Sí. Haced fe y ateneos los dos a las consecuencias. Yo os ofrezco mi casa como un fraterno anfitrión cisplatino.
Harley: A mí me alcanza con un solo tiro, caballeros. Pero antes de tirar debo orar un Padrenuestro en voz alta.
Abreu (escrachando un gargajo oscuro en el pasto): Iso no es coisa mía.
Acuña de Figueroa: Es cosa del desafiante. Si aceptáis poneos de espaldas y daréis los diez pasos.
Abreu vuelve a gargajear y acepta posicionarse. Artecona empieza la cuenta.
SEGUNDA HISTORIA 4 / INT. DÍA
Julia (tapándose los ojos con las manos trenzadas): Mejor contame vos lo que pasa, mamita.
Selva Primavera: Ya llegaron a sus puestos y ahora Harley tuerce la cabeza y parece que le estuviera gritando algo al sol. No entiendo lo que dice.
Paloma: ¿Pero qué repelús le atacó?
Magdalena: Ese hombre está más loco de lo que nos figurábamos.
Paloma: Y Abreu se volvió una máquina de gargajear.
Julia (agachándose de espaldas a los duelistas y empujándose la nuca como para parir): Dicen que muchas veces el desafiante se da por satisfecho con haber obligado al ofensor a enfrentarlo.
Angelillo: También es muy común.
Paloma: No. Ahora está mirando al portugo y levanta la pistola.
Selva Primavera: Tiró al aire. Aleluya.
Magdalena: Pero Abreu está apuntándole.
Angelillo (mientras Harley cae con la cara sangrante): Le pegó en la cabeza.






















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