Con un premio Oscar, que ni siquiera
ganó su ex esposo Tom Cruise, Nicole Kidman está en condiciones de demostrar
que es una de las mejores actrices de Hollywood.
A su edad (45 años), tampoco es fácil
demostrarlo. En una época donde los superhéroes dominan el mundo del cine y los
estudios sólo piensan en símbolos sexuales, las historias más profundas suelen
verse en películas independientes que a veces ni siquiera salen del circuito de
los festivales internacionales de cine.
Sin embargo, Nicole parece haber
encontrado el estilo de cine que le gusta, como la sofisticada periodista de
guerra en la película Hemingway & Gellhorn, con Clive Owen, que
estrenó en HBO o el personaje sensual de la más nueva película independiente The
Paperboy, con otras estrellas como Matthew McConaughey, John Cusack y Zac
Efron.
¿Es un verdadero desafío encontrar un
personaje completamente diferente a la verdadera Nicole Kidman?
Eso es lo que me gusta. Siempre trato
de conseguir cierto contraste y variedad. Me convertí en actriz, porque nací en
un lugar muy particular del mundo y siempre quise ir a diferentes sitios. Desde
que era muy jovencita solía hacerlo con mi imaginación, hasta que me di cuenta
que hay un trabajo que te permite viajar, transformándote en personas
diferentes, explorando esas vidas diferentes. Eso es lo que amo tanto.
¿Disfruta los riesgos en su carrera?
No me gusta que me digan que no puedo
actuar en un género determinado ni puedo interpretar algún rol. Soy muy
espontánea y no tiendo a analizar demasiado las cosas. Trato de trabajar por
instinto.
Quiero que el trabajo me estimule. No
me gusta hacer lo mismo una y otra vez y no elijo mi trabajo para buscar que me
admiren.
¿Le tiene miedo al fracaso?
Estoy dispuesta a fracasar, porque
quiero permitirme probar algo nuevo. Me encanta pisar lugares diferentes del
mundo y es lo que todavía me da ganas de trabajar a mi edad (45 años). Cuando
deje de tener esa curiosidad o deseo, simplemente no voy a trabajar más.
¿Los monitores en un estudio de cine
son como los espejos de una casa? ¿Diría que el monitor es el mejor amigo de
una estrella de cine?
Los monitores están siempre en el
estudio, pero nunca los miro. Casi nunca veo mis películas. Prefiero preparar
mi trabajo en la intimidad, tomando las direcciones que mejor siente el
director o directora.
Esa es la relación que me gusta, la
relación con el director de cine. Después, sólo hago lo que es necesario. A
veces es poco, otras veces es mucho. A veces hago investigaciones enormes para
mi personaje, depende del trabajo, claro.
¿Hasta qué punto influye su familia en
la decisión por filmar una nueva película?
La verdad, es algo muy difícil.
Realmente no estoy dispuesta a hacer una película sólo por aprender algo o
sentir un vacío. Estoy muy cómoda en el lugar que ocupo hoy. Por eso es tan
difícil para mi decir “ok, me voy a ir por dos meses y estoy disponible a dejar
la energía y el tiempo que le dedico a mi familia, para ponerlos en una
película”. Es un pedido muy grande.
¿Fue difícil encontrar un balance entre
su carrera y el cuidado de los hijos que tiene con Tom Cruise y Keith Urban?
Mi familia es mi prioridad. Tampoco se
trata de buscar un balance. Lo importante es saber que eso está primero y si lo
demás funciona, lo haré. Estoy mucho más dispuesta a dejar una película o
cualquier proyecto que separarme de mi familia.
¿Las películas independientes se
manejan con horarios más flexibles, que las superproducciones de los grandes
estudios?
En estos días resulta muy extraño
definir el cine independiente, pero en esos términos, es muy difícil conseguir
financiación. Cuando se tiene la suficiente suerte de hacerlas, ahí es donde yo
también encuentro los roles más interesantes, pero estas películas son muy
difíciles de hacer, se necesita demasiada tenacidad del director. Es una
constante batalla por todos los frentes.
¿Este año volvió al círculo de los
festivales de cine, empezando por la vuelta a Cannes con el estreno de dos
películas tan diferentes como Hemingway & Gellhorn y The Paperboy?
Sí, fue maravilloso. Hacía seis o siete
años que no había vuelto al Festival de Cannes y fue un honor que me hayan
invitado otra vez.
¿El lado artístico a veces se cotiza
mucho más que en dólares?
El director ya me había dicho “Mira, no
tenemos recursos económicos. Vas a tener que peinarte y maquilarte sola”. Y a
mí me pareció bien. Ese mismo día me metí al baño, me puse un falso bronceado,
unas pestañas postizas y una peluca platinada y así me saqué fotos en
posiciones provocativas para mandarlas por mensaje de texto al director Lee
Daniels. Así fue como empezó todo, aunque no puedo decir lo que me dijo el
director, cuando recibió mis fotos (risas), pero digamos que le gustó bastante.
Ni siquiera tuvimos tiempo para
ensayar. Solamente hicimos unas pruebas de maquillaje donde pude meterme en el
personaje y hasta cuando me trajeron un par de zapatos blancos pedí que los
ensuciaran para que no verme bien. Desde ese entonces, empecé a vivir como el
personaje de Charlotte.
Con el mismo director Lee Daniels de
Precious, la película The Paperboy sigue la historia de un periodista (Matthew
McConaughey) que investiga el asesinato de un policía de Florida, pensando en
la inocencia del condenado (John Cusack). En paralelo, el hermano menor del
periodista (Zac Efron) se interesa por ayudar en la investigación, hasta que se
enamora del personaje de Nicole Kidman, pero ella realmente quiere casarse con
el supuesto asesino.
¿Cómo logró mantenerse todo el tiempo
en el personaje, sin ser la superestrella que todos conocen?
Necesitaba meterme en cierto lugar para
interpretar un personaje donde no podía salirme demasiado para verme yo misma.
Con John Cusack, nunca antes nos habíamos conocido como John y Nicole. Nos
conocimos como los personajes y ayudó muchísimo con la actuación. Como actriz,
hacía tiempo que venía buscando algo tan crudo y peligroso, en términos de
actuación de este estilo. En la película The Paperboy, incluso yo había
sido la última que eligieron. Había conocido al director Lee Daniels, cuando él
estaba promoviendo Precious y yo tenía mi película Rabbit Hole.
Nos cruzamos en fiestas diferentes y
como me había encantado la película Precious, se me ocurrió que podía
ser una buena idea trabajar en sus manos, para ver hasta dónde podía llevarme.
Los directores llevan siempre algo diferente a los actores y esto es lo que Lee
consiguió de mí.
¿No se sintió incómoda en ciertas
escenas osadas como cuando tiene que orinar encima de Zac Efron?
En aquel momento no me sentí incómoda,
aunque a lo mejor me sienta incómoda al ver la película, pero así es la
actuación. Mi trabajo es hacer lo que me pide un guión, sin censurarlo, sin
juzgar en términos de lo que yo pueda pensar como Nicole Kidman. Es la única
forma de interpretar la verdad.
¿Hizo alguna investigación especial
para encontrar la verdad de su personaje?
Me senté con otras cinco mujeres que
también se enamoraron de otras personas que están en la cárcel. Me contaron
historias que me sorprendieron. Me dio pánico. Tanto miedo, que le dije al
director “No sé si puedo ser tan real como estas mujeres”. Y después, de alguna
forma lo logramos. Nunca más tuve dudas.
¿No dudó cuando supo que Zac Efron iba
a interpretar al jovencito que se enamoraba de su personaje?
La verdad, me impresionó la actuación de
Zac (Efron). Fue bastante difícil, pero gracias a la buena dirección, con Zac,
creamos algo bastante diferente, por decirlo de alguna forma.
¿Cambiaron algo en el guión por la
diferencia de edad que tiene con Zac?
Agregamos una frase, cuando en la
película él se acerca a decirme que quiere que yo esté con él y Charlotte le
dice “¿Realmente vas a querer estar conmigo?” Para mí, ése es el estilo de amor
que puede darle a él, porque es muy dura con el jovencito, demasiado dura. Lo
tiene que dejar ir, porque si permite que se enamore de ella le destruiría la
vida. Ella lo sabe. Es lo que más me gusta del personaje de Charlotte, cuando
libera al personaje de Zac.
¿Es posible imaginar una película
terminada cuando recién empieza a leer el guión o está en medio de un rodaje?
Yo voy hacia donde me lleva la marea.
Ninguna escena es igual. Siempre trato de encontrar algo nuevo. Me gusta jugar.
Es como un experimento de laboratorio donde se exploran los diferentes caminos
y como resultado a veces se encuentra la luz o surge algo demasiado oscuro. Así
es como se descubre probablemente una buena actuación.
(EXCELSIOR)






















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