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miércoles

21 / LADY MACBETH SE BAÑABA CON LOS BORCEGUÍES PUESTOS [Milagros de una Puta]

Shirley llevaba media hora sentada contra la Torre del Vigía viendo subir la luna cuando un Gol estacionó chirriantemente en la esquina de la plaza y la hizo tiritar. Y enseguida una mujer ajirafada se le acercó espantando a los teros y rebasó la rasposidad del alboroto aleteante:
-No me digas que ahora se te ocurrió imitarle la forma de rezar a Leonardo Regusci. ¿Qué cantabas?
-Gení y el Zeppelin.
-Ahí va. Y capaz que pretendés que te traigamos las cámaras de En trozos en la Punta para seguir colaborando con el calentamiento global. Dos notas en dos semanas. Sos insaciable, nena.
Shirley se subió el escote de la malla nacarada pero no contestó.
-Decime: ¿y el strip-show donde te casás en pelotas con Dios fue idea tuya?
-Yo ya nací casada con Dios.
-Qué prodigio. Lástima que ni siquiera llegaste a conocer a Jesús de Punta del Este.
-Vos lo mataste antes. Tampoco conocí a Ignacio de Loyola ni a Juan de la Cruz. Y trato de imitarlos.
-¿Así que vos también pensás que Leonardo Regusci fue un santo? ¿Y qué tenés que hacer para ser un santo?
-Aprender a lamerles la mierda a los pobres de espíritu.
-Típica filosofía de una yirita -se sacó un tacón alfilerado para espantar a un tero que la sobrevolaba peligrosamente Federica Finkbein. -Y me dijo J.R. que también creés en Satanás.
-No precisás creer. Lo llevamos atrás del corazón y tiene la voz verde. Y aunque sea un bicho bravo no hay que darle pelota: ladra pero no mata.
Entonces la partenaire del programa chatarrero más famoso de Buenos Aires fingió clavarse el zapato entre las nalgas y preguntó:
-Leíste El genio de Bukowski.
-Todavía no tuve tiempo de leer a Bukowski.
-¿Sabés que me gustaría sacarme una foto con un zapato así? Porque cada vez que J.R. me obliga a ordeñarlo rezando el Nadanuestra me tengo que duchar y enjabonar vestida y me gasto medio sueldo en pilchas.
-Pobrecita -se abrazó a sí misma la chiquilina reverberando como una magnolia empapada por el estrellerío. -¿Y por qué no se la mordés?
-¿Entonces es verdad que en el quilombo zafaste de chupársela? Nada menos que a Jorge Rigoletto.
-Fue Satanás el que me defendió. Justo estoy en la parte de los Karamazov donde Iván se enloquece.
-Esos son libros viejos.
-Sí, pero ahí aprendés que creer en la nada es un mal peor que el mal. El pobre Satanás existe, por lo menos.


martes

22 / MADEMOISELLE BUTTERFLY [Milagros de una Puta]

-¿Así que la conductora number one te confesó que le gustaría sacarse una foto con un zapato clavado en el culo como el personaje cascarria de Bukowski? -carcajeó grotescamente Mariana Ventura: -Claro, el éxito del Laboratorio es muy fuerte para ella. Y todavía se la tiene que chupar al patrón rezando el Nadanuestra. Pero mató a Leonardo.
-Hoy me quedé dormida mientras cuidaba a Naná y soñé que Leonardo nos hacía llover una piñata de estrellas y gritábamos No fim tudo dá certo -le aceptó el porro Juana a Shirley: -Yo creo que era la frase que le gustaba más en el mundo.
-Ese dicho yo lo escuché por primera vez en San Lorenzo cuando aprendí el candomblé de Yemanjá -le explicó la ex-prostituta negra y rapada a la tallerista multimedia: -Es lo que dijo Juan el Zebedeo después que vio la tumba vacía de Jesús.
-Y en español no tiene mucha gracia: Al final todo es verdad. Y no está en el Evangelio, tampoco. Es un logion folklórico. ¿Qué te pasa, pitufa? ¿Te pegó mal el porro?
-No: me pegó precioso -pareció contemplar una altura remota con los pechos arqueadísimos Shirley: -Me acordé de un cumpleaños donde hice de piñata. Y me despedazaron.
La negra torció una mirada de susto hacia Juana y acarició el pescadito rojo que tenía tatuado en la nuca la chiquilina:
-¿Por qué no te tirás a sestear un rato?
-Está todo bien, en serio. Pero me había olvidado del Giocondo. Era un pibe de mi clase que se agarró un cáncer en la pierna y el último cumpleaños lo festejó en silla de ruedas y aquello parecía un velorio. Entonces me fui corriendo a casa y arranqué una cortina y volví vestida nada más que con eso y eché a las gurisas y me subí a la higuera y les dije a los guachos que iba a hacer de piñata.
-¿Y cuántos años tenías?
-Ya tenía doce o trece y me le sentaba a escondidas a mi padrastro, aunque todavía no se me había ocurrido cojer con nadie más. Y les empecé a mostrar los pies y les pedía que saltaran a tironearme la cortina y mientras iba quedando desnuda al Giocondo se le pusieron los ojos como el dos de oro. Era igual que si estuviera pensando No fim tudo dá certo.
Juana se agarró la cara y la negra manoteó el porro y le volvió a acariciar el tatuaje a Shirley:
-¿Y después?
-Todo mal. Porque no me dejaron ni acercarme a la silla de ruedas y terminaron arrastrándome al baldío de las quemas. Volví a casa chorreando leche y mi madre me reventó a cinturonazos y nunca más fui a un cumpleaños y los guachos empezaron a cagarme a pedradas porque no me dejaba con cualquiera. Pero el día que enterramos al Giocondo soñé que era una piñata con forma de mariposa.
-Tenés huevos, pitufa.
-Y el muerto se reía igualito que la Gioconda.


lunes

23 / EL PROFETA DISIDENTE [Milagros de una Puta]


Shirley entró al camarín del pub y encontró las rosas que le había mandado el empresario mafioso y deshizo el florero a patadas. Y a los cinco minutos Enzo Comendatore se anunció percutiendo imperativamente sobre el compensado del sucucho y ella gritó:
-Está abierto.
-Espero que mis memorias te gusten más que mis regalos -se sentó sin pedir permiso el hombre ya viejo y de rostro rojísimo y redondo mientras extendía un libraco titulado El profeta disidente.
-No sabía que también se dedicaba a escribir.
-Tuteame, por favor. Es una recopilación de mi cariño por los combatientes que cayeron soñando con la utopía. Y espero tu clemencia, porque vi la entrevista que te hicieron en la televisión y parece que tuvieras cuarenta años en lugar de veinte. Y me imagino que no debés haber terminado ni el liceo.
-Tengo dieciocho, terminé el liceo y llevo nueve meses haciendo todos los talleres del Laboratorio de Artes que fundaron Leonardo Regusci y Zen.
-Ah, el famoso Jesús de Punta del Este -señaló un póster el hombre de pelo y barba-candado grises, y leyó altisonantemente el graffiti que lo coronaba: -El consumismo salvaje es capaz de incendiarnos la fe para vender tristeza. Suena bien, aunque parece de la época de la modernidad sólida. ¿No leíste a Zygmunt Bauman?
-Todavía no me dijiste qué te pareció mi casamiento con Dios.
-Me puso más en palo que si lo hubiera hecho Shirley MacLaine. Y reconozco que llamarle performance a un strip-tease condimentado con Beethoven implica una interesante asimilación del acambalachamiento lipovetskyano. Bueno, pero además te vine a contratar para que me lo hagas en el yate. Solitos, por supuesto.
Entonces Shirley buscó en el espejo el sótano sicótico que le congelaba los lentes al mandamás y se tapó el escote:
-¿Por qué no leés a algún autor que te explique que el Espíritu Santo no se vende, hienita? Acá no nos importan los paraísos con cielorraso que prometen ustedes.
-¿Y tu culo sin performance cuánto vale?
-Yo trabajo en el primer piso con tarifa de quilombo, siempre que acepte al cliente.
-¿Y a mí no me aceptás?
-Mirá: el otro día vino tu hijo el gay a tomar leche invisible y le di de las dos tetas y casi no le cobro. Pero a vos no te agarraría ni para que me tragues los pedos.
Y mientras Enzo Comendatore se levantaba con la cara color grafión la muchacha abrió El profeta disidente y le hundió una uñaza tarantular:
-Yo sabía que en cualquier línea que vichara iba a encontrar basura. Al compañero colgado le rodaron desde los ojos dos lágrimas capaces de estrujar el corazón de un pueblo. ¿Por qué no usás la retórica y la obviedad para ganar ochenta palos verdes como Dan Brown, por lo menos? Y ahora andate porque te las rebano con un cacho de florero y después ni siquiera van a poder tratarte de boludo.

domingo

24 / EL POZO DE LA BONDAD [Milagros de una Puta]


para Chico Buarque

Todavía no me dijiste en qué posición querés que te pose -empezó a desnudarse Shirley en el atelier de laTorre / Laboratorio de Artes.
-Es que don Hugo nunca me explicó cómo se hace para depurar un esqueleto tan triste -tardó en confesar el muchacho-hombre de mirada enjoyadamente perruna.
-Muy poético -se sentó en el suelo agarrándose las rodillas la chiquilina con complexión de garza. -Pero tampoco me hagas parecer una anoréxica.
-Lo mejor es que no poses, si no tenés ganas.
-¿Ganas? Ya debe hacer una semana que poner la performance en el pub y trabajar en el quilombo me dan el mismo asco, ¿entendés? Esta mañana leí por cuarta o quinta vez El pozo y te juro que me siento muchísimo peor que Eladio Linacero. Porque en la última página el tipo cierra los ojos y sonríe en paz. Yo eso ni lo concibo.
-Bueno, pitufa. Cuando vos terminaste de pintar el Cristo en la claraboya parecías Franny Glass tirándole un beso al techo.
-Mirá, loco: no sigan echándole la culpa a las pedradas de los guachos de mierda. Y además no se olviden que Gení siempre anduvo enamorada. Y yo estoy desenamorada de todo.
-¿De Dios también?
-Dios es otro todo, Horacio. Tengo frío.
-Vestite, si querés. Tenemos todo el tiempo del mundo.
-Ah. Yo pensé que ibas a depurarme el esqueleto hoy, por lo menos -murmuró Shirley con una devoción lastimante y enseguida chilló: -Y no me hables más del mundo o te escupo. Te juro que te escupo. Dale, loco. Laburá. Todavía no me dijiste en qué putísima posición querés que te pose.
-Una cosita más. ¿Te enteraste que Juana descubrió que el mejor verso de Gení y el Zeppelin está mal traducido?
-¿Otra vez con Chico Buarque? Yo me voy.
-Esperá un poco, carajo. Tené fe y esperá que acaba de empezar a funcionar la arquitectura divina.
-¿Vos sabés que no parece que estuvieras fumado? Armá otro, dale.
-No te pongas estúpida. El asunto es que cuando se dice que Gení es buena como son pocas se está sustituyendo una frase que dice que Gení es un pozo de bondad.
-No me había dado cuenta.
-Casi nadie se da cuenta. Y lo que ahora querría es que poses con las piernas abiertas y pintar eso: lo que le ve Linacero a Ana María en la aventura de la cabaña.
-Si no fueras Horacio pensaría que sos el peor de los degenerados que me banco allá arriba.
-Pero soy un discípulo de don Hugo y lo que quiero es pintar a Nuestra Señora penetrada por la PAX-LUX del Espíritu Santo.
Entonces la muchacha se tiró boca arriba para ofrecer su tajo y los ojos se le pusieron más dorados que el vellocino.


sábado

25 / EL MUCHO DOLOR DE LOS TRABAJOS PUROS [Milagros de una Puta]


para Carretera Marroquí


El muchacho encorbatado y de largo cogote púrpura se abrió paso pegándoles con un casco de motociclista a los plancha que manoseaban a Shirley en el corredor donde tronaba la cumbia villera y tartamudeó ceremoniosamente:
-Yo necesitaría entrar.
-Estás irreconocible, Pollo -cerró la puerta con los colmillos en guardia la chiquilina.
-Antes que nada, vengo a pedirte perdón por haberte violado en el cumpleaños del Giocondo.
-Uh: eso pasó hace mucho.
-Claro, pero vos tenías doce o trece y yo ya era un pelotudo. Fue lo peor que hice en mi vida.
-Colgá el casco y aflojate: ¿querés un roncito?
-Hoy no quiero tomar nada. ¿Sabés que cuando me subí a la moto en la casa de mi madre no sabía que iba a terminar aquí? Vi dos veces tu performance y además voy a inscribirme en el taller literario del Laboratorio, aunque sigo teniendo una ortografía del orto. Pensar que vos en la escuela ya eras una genia.
-Y trabajo de puta.
Entonces Shirley le chupó un dedo al muchacho casi albino y lo obligó a sentarse sobre el resplandor lila de la cama enlentejuelada:
-Te parecerá joda, pero pasaron cinco años de la violatina y me acuerdo que vos fuiste el único que me hizo gozar a full.
-Y yo me pasé toda aquella noche escribiendo unos poemas de terror. No voy a ocupar, pitufa. Vine porque no me animo a entrar al velorio de mi madre.
-Lo qué.
-Se mató esta mañana y no puedo perdonarla.
-Pa. Y yo tengo pesadillas con los pobres gusanos que le van a comer la maldad a la mía -se trajo la melena con las dos manos desde la nuca la chiquilina y empezó a masticársela como si estuviera achuchada. -¿No escuchaste hablar de un libro que se llama Mujeres que corren con los lobos?
-Mi hermana lo está leyendo.
-Ahí aprendés que perdonar un cien por ciento a alguien que te mató es para santos, loco. Con un cuarenta alcanza.
-Yo no llego ni a un diez.
-Yo tampoco. Pero puedo acompañarte y llorar de verdad, si querés. Ando jodida en serio.
-¿Y para qué querés llorar por mi vieja?
-Fray Luis de León diría que es un trabajo puro. Hoy lo dimos en el taller.
-¿Te animás? -agarró el casco el muchacho que tenía una manzana de Adán igual de larga que la nariz.
Y al otro día la chusma describía maravilladamente el dolor que enloqueció a la putita que trajo el degenerado del Pollo al velorio de la madre.

viernes

26 / LA PALOMA DEL REY SALOMÓN [Milagros de una Puta]

Shirley aceptó filmar una escena de cama junto con un galán porteño de telenovelas que adoró desde su infancia.
-Sos más preciosa de lo que pensaba -le comentó el productor que la vino a buscar al quilombo mientras llegaban a una megatorre: -Hiciste muy bien en exigir rodar con antifaz. Le da un toque Eyes wide shut y de paso no te quemás con este culebrón akusturicado que pagó el propio actor para sentirse artista. Dicen que vos podés ser otra Jennifer Lopez. A mí llamame Bandini, nomás: un futuro John Fante del cine.
-¿Y cuál es el argumento de Las minitas del rey Salomón?
-Es una copia de Adiós a Las Vegas. Un fachero adicto a las nenas que viene a Punta del Este a morir cojiendo y termina pagándole a un chango y cuando se enamora de verdad revienta. Lo dirige mi mujer. Y si no terminamos esta noche se pudre todo.
-Vos sos uruguayo.
-En Buenos Aires ahora conviene decir que sos rioplatense, ¿viste? -frenó de golpe el puer aeternus de ojos muy claros y arqueados como antiparras que tenía el tic de juntar aire natatoriamente: -¿Y sabés que se me acaba de ocurrir hacer algo contigo? La que se va mañana es mi mujer. Yo me quedo hasta el domingo y tengo tiempo para ver tu famosa performance en el Laboratorio de Artes. ¿Dale?
Y en ese momento el celular hizo saltar a Bandini y después de gritar que ya estaba en camino le explicó a la muchacha:
-Encontraron a Pablo paralizado al borde de la sobredosis. La putísima concha de Dios: perdemos tres palos verdes.
-Acordate que el Cantar de los cantares no termina tan mal.
-No me vengas a joder con la Biblia ahora, flaquita. Eso ya es dinosáurico.
La directora le llevaba por lo menos veinte años a Bandini y guió a Shirley hasta el balcón donde Pablo Salomón parecía rumiar la miseria espiritual de toda la humanidad recortado contra las infinitudes espejadas de la rambla y las galaxias.
-Se debe haber quedado duro mirando a ese pájaro muerto -señaló un cuerpo que apenas resplandecía en el suelo la muchacha: -Tráiganme un candelabro que acabo de ver en la mesa de luz, por favor.
-Es una paloma, mi rey -le murmuró hádicamente Shirley al hombre-muchacho que se agarraba las rodillas agachado sobre la cerámica azul. -Y ahora vamos a velarla para que se te abrigue el corazón y podamos casarnos.
Y entre la directora de rostro y pechos muy recauchutados y el asistente pudieron mantener prendido un rato el candelabro y al galán ya canoso se le sobredoró la lucidez y sonrió acariciando a la muchacha con una voracidad conmovedora.
-A rodar -se desnudó Shirley haciéndole una seña a los cámaras y a la deslumbradísima mujer de Bandini. -No quiero el antifaz porque vamos a hacer el amor. Y el uruguayo chanta que te fiola tiene que irse del cuarto. Es un traidorcito.
La encamada duró casi una hora y fue aplaudida a gritos por todo el equipo y al otro día encontraron el cadáver de Pablo Salomón sonriendo igual que la Gioconda.

miércoles

27 / CARNE PARA FUSTA [Milagros de una Puta]


El hombrecito de galera celeste y blanca a rayas se metió por la claraboya sin vidrios y despertó a Shirley con una carcajada.
-Vos no podés ser el Franco de las fotos -se sentó la muchacha tapándose hasta el pescuezo con una sábana llena de lamparones púrpuras.
-Cómo no. Un cliente del más allá. ¿Y sabés quién me manda? Jesús de Punta del Este. Yo soy Judas, chérie.
-Pero vos estás muerto.
-Y vos estás soñando. Preciso que me cagues a latigazos. Anoche le dejaste los riñones hechos carne picada a un marica lorquiano.
-Ese loco no era gay.
-¿Todavía no aprendiste que los verdaderos maricas lorquianos son los hombres y las mujeres que no saben quiénes son y le mienten al cielo? ¡También ése! ¡También! Y se despeñan / sobre tu barba luminosa y casta, / rubios del norte, negros de la arena, / muchedumbres de gritos y ademanes, / como gatos y como las serpientes, / los maricas, Walt Whitman, los maricas / turbios de lágrimas, carne para fusta, / bota o mordisco de los domadores.
-Hoy dimos ese poema en el Laboratorio y me encantó.
-Ese me encantó dejáselo a MacDonald -se arrancó los harapos murgueros el enano que tenía un falo-tripa largo como un tercer brazo. -¿Y qué más dieron en el taller, pitufa?
-A Fray Luis de León. La Exposición del Libro de Job.
-Vestida es mi carne de gusanos, y con terrones de polvo mi cuero se secó, y hizo aborrecible. Ponete mi galera y empezá a volverme un Notser. Dale, puta de mierda.
-El Notser es el Nazareno -agarró el látigo la muchacha y cuando vio la espalda enlentejuelada de gusanos del hombrecito ya tirado en la cama empezó a vomitar.
-¿Por qué me hacés esto, Franco?
-Lo hago por mí, también. Nada más fuerte que el Christiano, porque vence al diablo, y nada más débil, porque es vencido de la carne. Y ahora estamos en tu sueño y además estamos en un cuento del blog del Laboratorio. ¿Cuántos de los que nos leen saben quiénes son y no le mienten al cielo? Pegá. Pegá, carajo.
Y después que los trallazos amasaron una especie de puré de gusanos el gnomo empezó a aullar con el bigotito fosforecente:
-Y dice: Fui sobre mí por carga. Porque el oficio de Jesús Nazareno es tomar sobre sí las cargas de todos.
-Yo tampoco entiendo bien qué mierda quiero, Franco. Porque no puedo ser una artista y un chango al mismo tiempo. Me vendo igual que casi todos los políticos.
-Entonces curate, puta. ¡Maricas de todos el mundo, asesinos de palomas! Madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño / del Amor que reparte coronas de alegría.
Ese mediodía Shirley se despertó como catapultada y se aplastó enseguida las crenchas para comprobar que no tenía puesta una galera pero al entrar al baño arrastrando los pies lo primero que vio fue un gusanito.

martes

28 / PIEDRA BLANCA SOBRE UNA PIEDRA NEGRA [Milagros de una Puta]

El Negro Piedra cumplía una condena de cinco años y cuatro meses por rapiña agravada en Las Rosas, pero durante las salidas transitorias estudiaba guitarra y tallereaba sus canciones en el Laboratorio.
-Perdón -le tremolaron las rastas al muchacho desdentado y de córneas sangrientas que le interrumpió a Shirley la lectura de Los hermanos Karamazov: -¿Puedo ocupar a esta hora?
-¿Me estás jodiendo?
-No. Dejé con Lucía. Y tengo que estar de vuelta en el Penal a las siete.
-Pasá. ¿Querés un mate?
-Te quiero a vos, pitufa. Desde que te vi casarte con Dios en el pub sueño con comerte cruda.
-¿Y Ojos de Plata?
-Es mucho para mí. Una muchacha renga y ciega que canta como ella no se merece al padrillo de Las Rosas. A esta altura debo estar cobrando más que vos, Shirley. Por mamadas, nomás.
-Y pensás que yo voy a cobrarte.
-Como corresponde.
-Okey. Desnudate rápido que primero te voy a regalar el show que uso para enloquecer a los plancha. ¿Y cómo hiciste para dejar de querer de golpe a Lucía?
-Yo ya no quiero a nadie -se desvistió el negro con timidez infantil: -Siempre fui una mierda, loca.
Entonces la chiquilina se arrancó el vaquero y la camisa y subió a la cama para menear de espaldas las nalgas apenas defendidas por una tanga-hilo y Piedra se aplastó el sexo maquinalmente con el novelón.
-Soltá ese libro que era de Leonardo Regusci, trolo. ¿Preferís palo? Mirá que yo sé muy bien que a los bufarretas les gusta el vuelta y vuelta.
-No me jodas con eso porque te mato.
-Probá. Pero si ya tenés el alma muerta va a ser medio al pedo, Míster Músculo. No me digas que no se te paró. Y yo que me había ilusionado con una baguette de chocolate.
-Toda tuya. Vení, yegua del diablo.
-No. Primero hay que revolearlas igual que en El graduado. ¿Nunca viste El graduado? La pasan mucho en Retro.
-¿Por qué no te callás?
-Mirá qué hélice, Músculo -empezó a hacer girar los pechos apenas desproporcionados para su cuerpito Shirley y Piedra se tapó los ojos mientras se masturbaba con la otra mano.
-Fuera, carajo -le copió el gesto de expulsión a Dustin Hoffman el negro mientras se eyaculaba en la cara y alzaba una dulcísima sonrisa perlada hacia el techo.
-¿Viste que tuviste que pensar en ella para poder echártelo? Eso se llama amor. Y ahora borrate que estoy llegando al final del juicio de Dimitri.

lunes

29 / NO SE QUERÍA MORIR SIN GARCHAR SIN AMOR [Milagros de una Puta]

-Lo que yo no quisiera es morirme sin garchar sin amor. Me saturé de amor -le explicó a Shirley la prima de Juana que bailaba flamenco: -Y después de perder cinco años comprando hasta los muebles con este desgraciado que jugaba a los novios me dieron ganas de changar como vos y chau. Ya se lo dije a Juana.
-No te zarpes, Grisel. Mirá que este laburo es un dragón sin San Jorge. Y lo que te echa fuego es el culo.
-Por lo menos un tiempito.
-Con un tiempito alcanza para alucinar con los caireles del Titanic y enseguida aparece el iceberg y te sentís un pescado podrido.
-¿Vos ya querés largar?
-Obvio. Lo mío es actuarme todo. Igual que la mina de Shakespeare apasionado.
-Pitufa -carcajeó Mariana Ventura bajando por la escalera que comunicaba el quilombo con el Laboratorio de Artes: -Llegó tu Denzel Washington. ¿O preferís que le llamemos baguette de chocolate?
La ex-prostituta negra y rapada abrió los brazos para hiperbolizar desorbitadamente una cuajadura fálica y murmuró:
-Podrías prestarlo, nena.
-Por mí está todo bien. Hoy ando de tripa triste, además.
-No sabía que tenías marido -se entusiasmó Grisel.
-Dejá. Yo nunca voy a estar casada nada más que con Dios.
Y en el momento que Juana salía del taller multimedia que dirigía en el pub Shirley volvió a bajar un par de escalones y se peinó como si fuera una reina maga:
-Es en serio. A las cinco se vienen las que quieran y van entrando de a una. Yo me borro a buscar whisky y le entran por sorpresa.
-Dale -aplaudió la negra y al rato se olió un sobaco: -Che, habría que prepararse.
-Yo me muero por ir -se estudió en el espejo del ropero Grisel.
-Y yo voy a tener que acompañarlas de chusma, nomás -reprimió una tristeza muy pálida la coordinadora general del Laboratorio.
Y después que la muchacha veinteañera se encerró a producirse Mariana suspiró:
-Lo quería mucho al coso.
-Y todavía lo quiere.
-Pobrecita.
-¡Ay qué terribles cinco de la tarde! -fue salmodiando Juana por el corredor cuando llegó hora de subir al quilombo y empezaron a escucharse los ronquidos y los gemidos y las asquerosidades verbales superpuestas.
-Bueno -demoró en aparecer Shirley envuelta en una sábana y jadeó: -¿Quién agarra?
Entonces la bailarina flamenquera quedó en bombacha y sutien relampagueantemente y apenas entró al cuarto que a esa hora olía demasiado a desodorante le prendieron la luz del techo y encontró nada más que una cama vacía.
-Perdoname -corrió Juana a abrazarle la humillación: -Pero había que curarte.

domingo

30 / ELOGIO DE MOBY DICK [Milagros de una Puta]


para Luis Silva Shultze y por el espejismo de la ánima Alba


S
hirley visitó a Horacio para ver el desnudo que había terminado de pintarle y en el fondo encontró a una viejita probándose una diadema de jazmines.
-Ella es la pitufa que se casa con Dios en el pub, abuela -le explicó la hermana del pintor a la mujer de ciento cinco años.
-Yo soy como una muralla, / y mis pechos como torres -roncó chicharrescamente doña Flor, tapándose el hoyo de una traqueostomía con un índice-zarcillo. -Por eso, a los ojos de él, ya he encontrado la felicidad. ¡Yo cuido mi propia viña!
-Horacio te está esperando en el garage -se apuró a sonreír Lucía, que era ciega de nacimiento y actuaba y cantaba en las obras del Laboratorio.
-Y yo soy Magdalena Tomillo esperando que Justo Regusci resucite en la carreta de Paso del Parque -desparramó un pedo espantoso la vieja. -Y me dicen la señorita Jazmín del País. ¿No me ves las estrellas?
-Son preciosas, señora.
-El problema de las almas es que a veces se nos ponen muy putas.
-Sí lo sabré -no le prestó atención Shirley a las señas que le hacía Ojos de Plata para que se escapara. -Yo trabajo de puta.
-Entonces conseguite un ojo de Moby Dick. ¿Vos no sabías que Artigas tuvo que ponerse el ojo de la ballena blanca para salir a pelear? ¡Déjame oír tu voz, / oh reina de los jardines! ¡Nuestros amigos esperan escucharla!
-Basta, abuela.
-Yo basto. ¿Vos no sabés quién es el Capitán Ahab, Esposa de Dios?
-Lo vi en el cine.
-Ahab es Satanás disfrazado de constructor de torres. En Punta del Este hay uno que vende el paraíso.
-Eso sí que me asusta.
-Prométanme, mujeres de Jerusalén, / no interrumpir el sueño de mi amor.
-Se lo prometo.
-¿Quién es esa que se asoma / como el sol en la mañana? / Es hermosa como la luna, / radiante como el sol, ¡irresistible como un ejército en marcha!
Entonces doña Flor le alcazó la diadema a Shirley sin desengancharse el de dedo del pescuezo:
-Esto te va a ayudar.
-Muchas gracias, señora.
-Más señora sos vos. No te olvides que el ojo de Moby Dick es la fe en el Dios vivo. No se puede contra Ella.
Y en ese momento apareció Horacio y se llevó a rastras a la chiquilina que se acababa de encasquetar la diadema como en el novecientos.
-A mi abuela no hay que dejarla enrollarse, pitufa. A ver qué te parece.
Y cuando le mostró el desnudo donde la flotación de una vulva floral se constelaba cegadoramente en el centro de la tela Shirley se arrodilló.


sábado

31 / LOS QUE VIVEN DESNUDOS [Milagros de una Puta]

Naná parecía el pellejo de Miguel Ángel en El Juicio Final, pero de golpe manoteó a Shirley y empezó a bambolearse inconteniblemente entre Mariana y Paco.
-Yo vengo lo antes posible -avisó la chiquilina y atravesó corriendo el quilombo aturquesado por el amanecer.
El travesti se había arrancado la máscara de oxígeno y ahora la negra le prensaba los bracitos mientras el hombre engominado lo contenía con la espalda.
-¿No le habrás dado la inyección antes de tiempo, Mariana?
-Mirame un momento, por favor.
Paco se retorció sin dejar de apuntalar a Naná y la negra hizo una seña para darle a entender que el hombre-mujer zumbante y ojicerrado los estaba escuchando.
-Ya viene Shirley -murmuró enseguida: -Recostate tranquila que la pitufa se debe haber tomado un taxímetro para traerte volando lo que le pediste.
-¿Qué le pidió?
-Shhhh.
Y entonces el travesti se dejó caer boqueando sobre los almohadones y pudieron ponerle el respirador hasta que después de un rato largo oyeron crecer la multiplicación de un taconeo muy desparejo y la ex-nurse y ex-prostituta sonrió:
-Fue a buscar al padre Fidel.
El cura octogenario y casi ciego y la chiquilina que apenas se había cubierto el body prostibulario con la campera de Paco avanzaron del brazo hasta la cama y ella le acarició la calva al moribundo:
-Te traje al esposo que nunca nos abandona, corazón.
Naná demoró mucho en tantearle las rodillas pinchudas a Shirley y ella cabeceó:
-¿El vestido? Tu vestido de novia está abajo, en el Laboratorio. Ya me lo probé y mañana lo voy a empezar a usar en la performance.
Y Mariana agregó:
-¿Entendiste que te trajo al esposo?
El padre Fidel se sentó en la cama sosteniendo el bastón con las sandalias rellenadas por medias de distintos colores y salmodió:
-¿Viste cómo tuviste fuerza para hacer lo que había que hacer y sufrir lo que había que sufrir?
-Eso -se abrazó la chiquilina a sí misma: -Aunque a los que vivimos con el alma en pelotas no nos entienda nadie.
-Ya dejó de oírnos, padre -le sacó la máscara la negra al cuerpo-esqueleto mucho más iluminado por el amanecer que por las lamparitas.
-Fuiste muy buena -se arrodilló reverberantemente recortado sobre el ventanal el hombre parecido a Zitarrosa: -Graseras tenemos todos adentro.
-Me imagino que Shirley le explicó que Naná se casó vestida de blanco a los veinte años -le agarró un brazo al cura Mariana cuando llegaron a la escalera.
-Sí. Y preferiría que no me acompañes hasta la catedral. Yo jamás me siento solo.

viernes

32 / CUANDO LA VIDA NOS ROMPE LOS OJOS [Milagros de una Puta]


Ojos de Plata encontró a Shirley recostada contra la Torre del Vigía cantando Gení y el zeppelin y sonrió:
-Ayer saqué los tonos de ese tema en la guitarra.
-¿Vos también te sentís igual que ella?
-Desde que enterramos a Naná ya no veo ni con los ojos del alma -avanzó asegurando el bastón como si pisara medusas la muchacha renga y ciega.
-¿Vas para lo de Mariana?
-Vine a buscarte a vos. Me dijeron que rezás igual que Leonardo Regusci, cantando acá en la plaza. ¿Conocés la leyenda que dice que las garzas rosadas se paran arriba del Marco de los Reyes a vigilar a los santos?
-Me la contó Naná.
-El Negro me pidió perdón en el entierro.
-Estaba desesperado.
-Ahora el que tiene que perdonarse es él mismo. Porque el diablo se ve. Pero la luz del mundo sólo podemos verla cuando la vida nos rompe los ojos.
-¿Eso lo escribió Leonardo?
-Lo dejó grafiteado en la casa de Mariana. Y yo todavía no sé si al Negro le rompieron los ojos o está jugando a los padrillos.
-Ese muchacho está enamorado de vos, Lucía.
-Pero anduvo contigo. ¿Y yo cómo les creo si no me cuentan bien lo que pasó? -trató de sonreír Ojos de Plata, empezando a espejar el amanecer de una gigantesca luna dorada que parecía transformar la plaza en un templo remoto.
-Pasó algo muy asqueroso -se trajo la melena desde la nuca Shirley y empezó a masticarla achuchadamente.
-No me importa lo asqueroso. Lo que preciso es entender cómo un tipo me puede abandonar igual que a un zorrino aplastado en la ruta y al otro día jurarme que nunca quiso a nada ni a nadie más que a mí.
-No te olvides que todavía le quedan dos años de condena, Lucía. Y hay veces que las salidas transitorias lo hacen sentirse en un infierno muchísimo peor que el del penal. Eso les pasa a todos.
-Pero si yo no puedo volver a ver la verdad con los únicos ojos que tengo me enloquezco.
-Okey -parpadeó en dirección a la luna ya redonda la prostituta-actriz: -Se apareció anteayer a ocupar y cuando lo enloquecí revoleándole todo tuvo que taparse la cara y pajearse porque el que adora y vive en una sola carne muchas veces no puede ser infiel. ¿Entendiste? Fue como una prueba del cuatro que le hacés a un borracho.
-Con razón Horacio te hizo posar desnuda, pitufa. Acabo de sentirle el vuelo a la garza rosada que se paró arriba del Marco.
-¿En el Marco?
-Vos no la podés ver. Pero está vigilándote.

jueves

33 / EL ALMA CIMARRONA [Milagros de una Puta]

El encargado municipal de abrir la Torre del Vigía recibió a Zen y a Shirley entre un resplandor carmesí aterciopeladamente anubarrado sobre la plaza donde tomaba el fresco medio barrio.
-¿Otra película? -se frotó las manos el burócrata con cauta simpatía.
-Esta vez van a ser nada más que unas tomas para integrar en un espectáculo multimedia que estamos por estrenar en el pub -sonrió el Director de laTorre / Laboratorio de Artes resignado a que el otro no entendiera.
-Se llama 1818: Artigas y el alma cimarrona -informó la actriz-prostituta más famosa de Maldonado mientras saludaba con dulcísima timidez al pequeño gentío que se amontonó alrededor de la escalerita. -Y la ambientamos pensando en los caserones que dan a esta plaza.
-Puede ser un golazo turístico. Bueno, ustedes ya no precisan una visita guiada -empezó a remontar la humedad caracoleante el profesor que no podía dejar de sondearle los pechos a la chiquilina.
-Para nosotros este monumento es el ícono más importante de toda la costa -se le empapó enseguida la calva a Zen. -Aquí arriba filmé a Leonardo Regusci declarándole la guerra a la península cinco minutos antes de actuar con Dino. Y esa misma noche lo crucificaron.
-Perdón: ¿le declaró la guerra en qué sentido?
-¿Usted conoce la Oda a Walt Whitman de García Lorca? -desnudó los colmillos Shirley.
-En mis tiempos la leí.
-Pero tú no buscabas los ojos arañados, / ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños, / ni la saliva helada, / ni las curvas heridas como panza de sapo / que llevan los maricas en coches y terrazas / mientras la luna los azota por las esquinas del terror -se recogió la melena la chiquilina que tenía un pescadito rojo tatuado en el cuello: -¡No haya cuartel! ¡Alerta! / Que los confundidos, los puros, / los clásicos, los señalados, los suplicantes / os cierren las puertas de la bacanal. Y eso que pensaba Federico de las hienas de Nueva York lo pensó Jesús frente a Jerusalén y Artigas frente a Montevideo. Ser un marica lorquiano es odiar al Espíritu Santo.
-Tranquila, pitufa.
-¿Usted sabe que Artigas se daba baños de estrellas en la azotea de esta torre, profesor?
-Eso es una leyenda.
-Pero para nosotros es verdad -se puso una diadema de jazmines del país Shirley cuando salieron a la pasarela calcinada tormentosamente por el gran telón púrpura.
-Rápido que en cualquier momento empiezan a llovernos las pedradas -ayudó el cineasta a la chiquilina a coronar la azotea donde se desnudó y empezó a girar mejor que cualquier pájaro.
-¿Pero ustedes están locos? -se desorbitó con menos puritanismo que babosería el burócrata. -¿No saben que está prohibido filmar así?

34 / LA MITAD DE LA GENTE TE APLAUDIÓ [Milagros de una Puta]

-Parecés Van Gogh -carcajeó sin entusiasmo Mariana señalando la oreja vendada de Shirley. -Y te salió baratísimo, pitufa. Además yo te puedo asegurar que mientras bailaste desnuda allá arriba la mitad de la gente te aplaudió.
-Zen me llegó a filmar dos minutos antes que empezaran los pedregullazos, y eso nos alcanza y sobra para la multimedia. Pero vos viste que cuando bajamos de la Torre los plancha ya tenían cascotes y mientras el profesor le mandaba el mensaje al patrullero puteaba a gritos y nos amenazaba con denunciarnos por atentado violento al pudor, aunque al pasar entre el borbollón me abrazó como si yo fuera el alma cimarrona de veras.
-Y de paso te habrá fregado un poco.
La chiquilina apoyó la cabeza en el lavatorio para que la negra le reforzara el vendaje y chistó:
-Claro que al pub esto no lo jode en nada. Al contrario. Recién llamaron los porteños para venir a hacer una nota sobre el escándalo artiguista y chuparnos algunos flashes del desnudo patriótico. Pero yo siento que muerta Naná murió el quilombo, noire. Capaz que lo de hoy fue la cereza.
-Mejor. La casa la heredó Paco y le podemos tramitar la personería jurídica al Laboratorio de Artes y tenemos dos pisos. Mirá: justo ayer soñé con Larsen. Y me acuerdo que al final había un allanamiento y un asesinato espantoso y guionábamos una película que se llamaba La maldición de Juntacadáveres.
-Yo soñé con la masacre de los gatitos que hubo frente a la Torre. Guarda que duele, loca.
-Perdoná -le cayó un lagrimón en el cigarrillo que le colgaba de la trompa color víscera a Mariana Ventura. -¿Vos sabías que yo estaba sentada en los escalones de la Torre cuando la 4 por 4 los hizo picadillo?
-Sí, me contaron. Y le diste de mamar al que se salvó.
Entonces la ex-prostituta y ex-nurse desnudó una especie de pecho-aleta para acariciarse unas cicatrices que parecían de cuarzo:
-Lo increíble es que Leonardo acababa de llegar en ese momento con un productor español desde Montevideo y me vio darle leche invisible al gatito. Al final lo adoptó Juana.
-¿Y la policía nunca encontró a los bestias de la camioneta?
-¿Y vos pensás que a algún pelucón le importa encanar al diablo? ¿No viste Acaso no matan a los caballos? En español le pusieron Baile de ilusiones y es muchísimo mejor que la novela. Ahí entendés que el mundo yira y chau: si mañana aparece una pendeja descuartizada por los mandamases en el Vigía se abre una indagatoria y sentate a esperar. Y mirá que ahora tengo fe.
-Menos mal.
-Y hoy yo estaba tomando mate y haciéndome la gila en el jardín cuando les mostraste todo y te puedo asegurar que la mitad de la gente te aplaudió.

miércoles

35 / LA CULPA ES DE LARSEN [Milagros de una Puta]

Paco metió la cabeza en la escalera que daba al Laboratorio de Artes para llamar rabiosamente a Shirley y Juana tuvo que interrumpir el análisis hermenéutico junguiano de El astillero.
-El señor Enzo Comendatore vino a hacer una oferta por el negocio -le explicó el heredero de la Casa de Naná a la chiquilina mientras entraban al despacho donde los esperaba el mafioso: -Y me gustaría que conversaran un poco sobre Larsen. Sentate, por favor.
-Mire que ella me odia -advirtió el hombre ya viejo y de anchura sangrienta: -¿Cómo te va, cosita?
Shirley se alisó la blusa y el peinado como una cobra en guardia aunque ni siquiera llegaron a florecerle los dientes.
-Comendatore piensa que el paraíso de Naná merece transformarse en una Casa de Masajes.
-¿No sería un toque digno de Juntacadáveres? -desparramó su ya célebre entusiasmo congelado el ex-asesor de políticos progresistas: -O de Piria. Un Laboratorio cinco estrellas. ¿O hay un arte mayor que el de generar placer? Aunque nos aterre tanto el pequeño milagro de fajarnos comme il faut para deslegitimar los discursos imperantes y optar por la vindicación del deseo identitario. Vos tenés dieciocho años y serás muy genial pero lo que todavía no entendés es que en el Laboratorio juegan a retroceder al cuchitril tribal con los paradigmas new-age que nos vende la Disney War.
Entonces la muchacha se descubrió la oreja que tenía vendada desde que la apedrearon por filmar bailando desnuda en la azotea de la Torre del Vigía y murmuró:
-¿Qué es lo que piensa Larsen cuando termina garchándose a la sirvienta de Angélica Inés y se da cuenta que nunca va a poder entrar a la mansión iluminada?
-Ah. Tanto no me acuerdo.
-Piensa: Nosotros los pobres. ¿Ta? Y pobre quiere decir sin Dios. Y para peor sintiendo que Petrus es Dios. Juntacadáveres es tan pobre que hasta aceptaría la casa de los catorce pilares como espejismo de la eternidad. Un templo hecho por un viejo de mierda que él igual quisiera adorar, porque en el hotel lo besa en lugar de escupirlo. Me parece que vos no entendiste el mensaje hetimasíaco de El astillero.
-Esta gente del Laboratorio delira peligrosamente -le comentó Comendatore a Paco: -Y la prueba es que acaban de armar un quilombo en la Plaza del Vigía que le puede costar todo a la Casa de Naná. Yo sé por qué lo digo.
-¿Eso es una amenaza?
-No. Cualquiera se da cuenta.
-Bueno -se paró Shirley: -Estoy interrumpiendo el taller. Y te aviso que los dieciocho años los tengo hecho pedacitos desde los cinco, loco. Y son muchísimo más que dieciocho pedacitos.
Y al llegar a la puerta se tiró un pedo y graznó casi alegre:
-Tomá. Y soñá con lo que nunca vas a poder comerte.



martes

36 / EL HIJO LOCO [Milagros de una Puta]


para Jonnathan March


El muchacho gigante y pinchudamente rubio entró al quilombo muy temprano y Shirley lo recibió con una euforia infantil, aunque cuando se empinó para abrazarlo no se besaron.
-Uau. ¿Cuánto llegaste a medir, Angelito? -cerró la puerta la muchacha recomponiendo su rostro profesional: -¿Vos sabés que siempre fuiste el que me gustó más de toda la escuela?
-Mido dos cero cinco -se dejó empujar hasta sentarse en la cama el adolescente de insondabilidad oceánica: -Y me acaban de citar para la selección Sub-20 que juega el sudamericano en Colombia.
-¿Y seguís sin poder besar a nadie?
-Pero la voy llevando. En la vida común choco la cara y en la cancha nos saludamos golpeándonos el pecho. Me costó años entender que sufro de una fobia lábica y paranoica a la mentira. ¿Te puedo pasar el brazo como si fueras mi novia?
-Para eso viniste.
-No. Vine para hablar contigo sobre algo muy importante. Otra cosa que aprendí en la terapia es que te adoro desde antes de nacer. Yo te llamo la celeste. Y desde que empecé a jugar al básquetbol a los seis años cada vez que la pelota va en el aire pienso: Si emboco es porque la celeste me quiere.
Entonces Shirley trató de apoyarle la cabeza en el hombro pero apenas pudo abrigarle el corazón con su melena dorada:
-El hijo loco de la maestra. A mí nunca me gustó llamarte así.
-Soy hijo de un Juez, también. Y anteayer me llegó un mensaje equivocado que le mandó mi padre a un mafioso.
-Qué raro.
-La gente manda tantos mensajes que algún día le erra mal. A mí es la primera vez que me pasa.
-Pero por algo fue. Mirá que en el Laboratorio de Artes yo aprendí que todo es arquitectura divina.
-Yo creo nada más que en vos. Y en el básquetbol, obvio.
-¿Y tu padre hace chanchadas?
-Mi padre y el Fiscal. Y te vengo a avisar que arreglaron para enfardarlos apenas amanezca, Shirley. De noche no se puede.
-¿Vos decís que nos van a allanar para encajarnos tizas? -saltó torciéndose un taco la chiquilina, que tenía una oreja llena de cascarones recién cicatrizados.
-Sí. Y me le metí en el mail a mi viejo y descubrí que lo están planeando hace días con Enzo Comendatore. Me voy porque tengo práctica en Montevideo y ya sale mi ómnibus.
-Gracias, Ángel.
-Yo pude aguantar la vida nada más que porque existían vos y la pelota.
-Y yo en la escuela te llamaba el Príncipe Azul y todas se me cagaban de risa.


lunes

37 / SE REGALAN PIQUITOS [Milagros de una Puta]

Shirley taconeó chirriantemente por el corredor donde todavía no tronaba la cumbia villera y al llegar a la barra encontró a Enzo Comendatore conversando con Paco.
-¿Así que les corriste a todos los maridos? -ignoró a la chiquilina el empresario mafioso que estaba emperrado en comprar la Casa de Naná.
-Hace años -hizo chorrear dos medidas de Johnnie el cantinero-actor que le imitaba el peinado y la manera de hablar a Zitarrosa: -Si ellos meten el hocico el trabajo no rinde. Me compré un 38 y chau maridos.
-¿Y el Laboratorio de Artes les deja mucha guita?
-Eso fue una bendición que fundaron Leonardo Regusci y Zen el año pasado y no se hace por guita. Además ya se autogestiona.
En ese momento entraron unos franeleros muy jediondos y Shirley volvió a su cuarto mientras Paco prendía la música ambiental y algunas otras muchachas emergían fosforeciendo en las puertas del corredor.
-Parecen todas leonas -revolvió el hielo con el dedo Comendatore.
-Lo de la luz negra se le ocurrió a Naná. Te da la sensación de que estuvieran más tostadas que las pitucas y si las junás de día son cadáveres de Larsen. Aquí no les ves los rollos blanco-teta ni la celulitis ni las várices.
-Pero la Shirley no precisa luz negra.
-Uh. Esa es Gardel, botija.
-¿Y los plancha compran las tizas aquí mismo?
Entonces el hombre muy engominado se abrió el saco para rascarse y hacer relampaguear la trompa del 38 que asomaba por la canana:
-Te aviso que si querés distribución estás meando afuerra del tarro.
-Tranquilo, Don Johnson.
-Yo estoy tranquilazo. A ver qué se le ocurre a la pitufa. Escuchá. Siempre los encajeta con un show distinto.
-Esta noche se regalan piquitos -anunció de golpe la chiquilina despampanantemente desprotegida por un body bermellón: -Pero tienen que hacer fila como en la escuela y arrodillarse frente a Nuestra Señora y dejarse acariciar la nuca.
Los plancha se alinearon con asombrosa mansedumbre para esperar el toque turgente y acorazonado, y algunos se masturbaban a través de los bolsillos rotos hasta que la mancha-pétalo del rouge les vencía la barbarie ipso facto.
-¿Les gustó la performance? -volvió a la barra Shirley con un tranco tristón: -Y los acaricié a todos sintiendo que eran Jesús. Fue como una hetimasía de La pietà.
-Perdoname la ignorancia -chupó un hielo el mafioso que ahora también le sacaba jugo al dolor ajeno en mamotretos novelescos sentimentalizados por la jubilación del socialismo y la resistencia antidictatorial: -¿Qué carajo quiere decir hetimasía?
-Es una falsa apariencia de la divinidad. ¿Nunca oíste hablar de los gatitos que masacraron frente a la Torre? Bueno, aquel amasijo era una transfiguración de la cruz. Che, escribidor: ¿vos no habrás nacido un día que Dios estuvo enfermo?

domingo

38 / LOS VERDUGOS LAS PREFIEREN SANTAS [Milagros de una Puta]


Shirley cerró su cuarto y después de explicarles a los plancha que por esa noche no había más joda se fue a sentar con Enzo Comendatore.
-Che, Paco -sacó de golpe un porrito la chiquilina para ensartárselo en la oreja recién cicatrizada: -Me gustaría hablar a solas con ustedes. ¿Podés dejar al Pescado un rato en la barra?
Y apenas entraron al despacho donde colgaba el Cristo que pintó Leonardo Regusci a los cuatro años empezó a tronar larguísimamente y el cantinero-actor parecido a Zitarrosa suspiró:
-Acá se sigue respirando el perfume de Naná.
-Hablando de Naná -se le pusieron muy colorados los cachetes-aletas al empresario mafioso: -El día que conocí a Chico Buarque en un recital que organizamos en Italia a beneficio de la resistencia uruguaya le pregunté si la Gení de la ópera era un travesti pero se hizo el sordomudo.
-¿No me prestás el saco, Paquito? -prendió el porro ovillándose en el sillón de terciopelo Shirley y Enzo Comendatore le sondeó las rodillas igual que si pensara en chupárselas descuartizadas.
Entonces el hombre engominado a lo Zitarrosa le cubrió la desnudez muy mal defendida por el body color sangre a la puta adolescente y se volvió a sentar reacomodándose la hinchazón de la canana:
-¿Qué precisás, pitufa?
-Ver si sale una transa -casi sonrió la chiquilina invadida por una especie de antifaz estrellado: -Porque no pienso traicionar nunca más a la Virgen que llevo adentro. Y Gení no es un travesti, escribidor. Soy yo. Así que llamá rápido al Juez y a la policía y suspendé el allanamiento donde van a enfardarnos dentro de dos horas.
-No te entiendo.
-Rápido -saltó Shirley para sacar el 38 de Paco y sostenerlo con las dos manos: -A vos te importan un carajo el quilombo y el Laboratorio de Artes. Me querés a mí, loco.
-¿Y vos cómo sabés lo del allanamiento?
-Me lo contó un ángel. ¿O te creés que la arquitectura divina deja de funcionar mientras Satanás se hace la paja con los paraísos truchos?
-Y vos querés jugar a Gení y el zeppelin -le reverberó el congelamiento a Comendatore: -Todo bien.
-Llamá rápido. Y si no te hacen caso te van a quedar los sesos hechos puré contra el cielorraso al estilo Hemingway.
-Tranqui, pitufa.
-Dale, carajo. Hoy Dios me permite todo. ¿Entendiste?
Y después que el ex-asesor de candidatos mesiánicos y actual paperback writer hizo las llamadas y se frotó las manos como un destripador en celo Shirley se persignó entre el cascabelear de otro truenazo y devolvió la pistola y el saco murmurando:
-Toda tuya, verdugo.


sábado

39 / TE TOCA LLORAR [Milagros de una Puta]


Shirley salió del baño con una toalla roja en la cabeza y avanzó desnuda hasta la cama como una garza a punto de romperse.
-Todavía estoy en palo, cosita -señaló la sábana que parecía acamellada por dos barrigas Comendatore. -¿Te sentís bien?
-Ojo que te zampaste dos celestes de angurriento, nomás -sacó un libraco de entre los peluches la chiquilina. -Mirá que ya tuviste un infarto y si la carpa te dura otras tres horas te conviene ir al médico.
-Me duele un poco la cabeza pero me siento el Tigre de la Malasia. No me vas a decir que no gozaste.
-Yo acabo viendo un culo por la calle, papá. ¿Conocés el Job analizado y traducido por Fray Luis de León?
-Por favor. No empieces con los santos.
-Mirá que esto es una joya de la biblioteca personal de Borges. Y además no estoy tratando de enseñarte a escribir porque sos un disidente congénito de la belleza enamorada. Quiero darte las gracias.
-¿Pensás seguir metiéndome el dedo en el orto?
-¿No te gustó?
-Fue un poema. Pero dedos intelectuales no preciso.
-Escuchá: No hay cosa mas cerca ni mas lejos, mas encubierta ni mas descubierta que Dios. Demas de que veces hay, que se asconde a los suyos para fin de probarlos, y ascondeseles tanto, que les parece no tiene acuerdo de ellos, ni ellos hallan rastro dél por mas que le buscan, en que padecen lo que decir no se puede. Y Job lo sentía agora ansí. Pero dice: Mas él supo mi carrera, examinárame como oro que por fuego pasa. Y yo acabo de vomitar y cagar a Satanás en el baño para siempre. Gracias a vos.
-¿Nada más que por obligarte a desembarrármela con la lengua?
Entonces Shirley soltó el libro aladrillado y se cayó en la cama boca abajo y el gángster se asustó:
-Dale, Gení. Arrimate que te hago mimos. Salvaste la Casa de Naná y el Laboratorio de Artes. ¿Qué más querés?
-Quererte -se arrastró la chiquilina hasta el viejo desorbitado.
-Estás chorreando sangre.
-No es nada. Hoy casi te hago puré la sabiola con la 38 pero después transamos en que te iba a dar todo.
-Ya fue. Ya fue, pitufa.
-Todavía no te quise. Mirá: todos los hombres se parecen a Jesús si la Virgen les encuentra el dolor. Quedate quieto.
Y después de corcovear echando una baba verde la infanta le engarfió la nuca a Comendatore y trató de sonreír:
-Pobrecito. Lo que precisabas era llorar como la gente, loco.
Y después se desmayó.


(mañana último capítulo)

viernes

40 / EL ÁNGEL QUE TE MIRA / último capítulo de la webnovela episódica [Milagros de una Puta]

para el antifaz estrellado de Virginia Miller

El prostíbulo más famoso del Este fue cerrado por su nuevo dueño muy poco tiempo después que murió Naná, y el Laboratorio de Artes que funcionaba en el sótano pudo multiplicar las locaciones y los talleres y en algunas piezas se quedaron viviendo ex-prostitutas transformadas en cuadros multimedia. La cotizadísima adolescente Shirley MacLaine Rodríguez había logrado frenar un allanamiento enfardador de pasta base organizado por el empresario progresista Enzo Comendatore ofreciéndosele gratis y sin prohibiciones higiénicas y terminó siendo internada urgentemente para hacerse una operación intestinal, pero el día que dejó el sanatorio se enteró que el mafioso acababa de entrar en un coma cardíaco irreversible y no pudo sonreír.
-El profeta disidente se creía que era eterno -le comentó Mariana Ventura a Lucía Herrera, una actriz y cantante ciega y renga que estaba memorizando el Preludio Nro 1 de Villa-Lobos frente a un ventanal ventoso: -Mucho Viagra, mijita.
Y de golpe escucharon aullar a Shirley en la cocina:
-Noooooooo. Noooooooo. Noooooooo. Noooooooo.
La legendaria negra de cabeza rapada salió corriendo y alcanzó a ver el final de la nota hecha en vivo desde la plaza para el informativo que conducía Uriel Murro.
-No te puedo creer que lo hayan descuartizado así. ¿Te das cuenta que hicieron más o menos lo mismo que con los gatitos?
-Tal cual. Y lo tiraron hace media hora envuelto en dos bolsas desde una 4 por 4. Justo frente a la Torre. Fueron los basureros los que se dieron cuenta que era un muchacho.
-¿Y se sabe quién es?
-El hijo del Juez Penal. Esto es un ajustecito de la mafia del profeta, que gracias a Dios y a la Virgen y a los santos ahora está reventando en el CTI.
-¿Y vos lo conocías?
-Fuimos compañeros de clase.
-Vení, pitufa. Apagá.
Ojos de Plata seguía memorizando a Villa-Lobos frente al ventanal abierto de par en par y Shirley se empezó a morder la melena chirriantemente:
-Le decíamos el hijo loco de la maestra porque no se dejaba besar por nadie. Tenía una fobia lábica. Y hace poco ocupó pero fue para avisarme que nos iban a enfardar. Vino a traicionar al padre para salvarme a mí. ¿Entendés? Y me dijo que en la terapia se dio cuenta que me adoraba desde antes de nacer. Y que desde que empezó a jugar al básquetbol a los seis años cada vez que la pelota iba en el aire pensaba: Si emboco es porque la celeste me quiere. Me decía la celeste.
-¿No podrías aflojarle un poco a la guitarra, Lucía? -se encocoró la negra.
-¿El muchacho medía como dos metros y tenía el pelo rubio pinchudo? -se frenó después de hacer un armónico triple Ojos de Plata.
-Sí. Y se llamaba Ángel. ¿Vos lo conocías?
-No. Pero está sentado en la ventana desde hace media hora y recién te tiró un beso. Ustedes no pueden verlo.


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