Mostrando entradas con la etiqueta Milagros de una puta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Milagros de una puta. Mostrar todas las entradas

sábado

1 / BERTE BAILAR ES ESTREYARSE Y HADORAR LA BASURA [hgv/amc]


-Ta -se agarró la entrepierna el Bolo para que la muchacha no siguiera lamiéndolo. -Yo sabía que no iba a andar.
-No te quemes, bebé -se ajustó el body fluorescente Shirley. -Esto le pasa a muchos.
-Les pasará a los que te adoran.
Ella miró el reloj:
-Recién son y media. Si querés irte ahora te cobro menos.
-¿Por qué changás?
-Esas son cosas mías.
-Anoche te vi hacer el strip en el pub y te escribí un poema -usó la sábana como un taparrabos el muchacho de rostro payasesco y escarbó en un bolsillo del pantalón que estaba en el suelo: -Tomá.
Ella desarrugó la hoja con pocas ganas y le costó mucho deletrear en voz alta el jeroglífico manchado de vino:
-Berte bailar es estreyarse y hadorar la basura. Ta lindo. Pero lo mío no es un strip. Es un casamiento con Dios que trabajé en el Laboratorio de Artes.
-Con razón te entró la Virgen.
-No te entiendo.
-Es salado de entender. Tendrías que ser un hombre: es como un antifaz que de golpe les entra a algunas chiquilinas entre la nariz y el pelo.
Entonces Shirley se tiró al lado del muchacho y le agarró la mano y demoró un rato largo en contar:
-A mí me violó mi primer padrastro cuando estaba en jardinera y sentí que me morí. Pero el año que terminé la escuela mi madre se juntó con un jugador del Atenas que se sentaba a tomar mate de tardecita y me enamoré. Y un domingo que nos quedamos solos le empecé a pasar por adelante en bombacha y él me dijo: Aflojá que me vas a enloquecer. Y yo le contesté: Eso es lo que quiero. Y después que me sentó me quedé acariciándole la cabeza. Porque a mí hay hombres que me hacen acordar a Jesús.
-¿Sos católica?
-No. Mi madre no me dejó tomar la comunión.
-Y cuándo empezaste a changar.
-En la zafra de Lobos. Aunque la que cobraba era mi madre, que se juntó con un farero. Ahí empecé a desnudarme bailando. Porque en el liceo me habían prestado un libro de Shirley MacLaine que me encantó. A mí me pusieron Shirley por la actriz.
-Ta: ahora te entró la Virgen.
-Y cómo es.
-Es la Virgen más preciosa y más triste que vi.
-¿Me dejás acariciarte la cabeza?
-Dale.
-Yo soy adicta al sexo, Bolo. Pero sentir que alguien me mira como si fuera mi Hijo con mayúscula es mejor que cojer.



jueves

2 / BESOS EN LA ESCALERA [hgv/amc]


El cirujano cardíaco tiró el tercer condón a los cuarenta y cinco minutos de entrar y se sentó a llorar a gritos con las piernas afuera de la cama:
-Hoy me salió el divorcio y ahora me siento muerto.
-Pero si vos hiciste lo que pudiste, papito -le alcanzó un whisky Shirley. -Un año de terapia colectiva no lo aguanta ni Benedicto XVI.
-No me digas papito.
-Ta. Y vos no me sigas hinchando las pelotas con que tenés una hija de mi edad porque te suspendo seis meses. Como a los futbolistas que agarran merqueados. ¿Por qué no te quedás toda la noche y jugamos a la luna de miel?
-Tengo una operación a corazón abierto en Montevideo dentro de tres horas. Pero además me siento muerto porque ayer batí un récord de gaguera que habría que mandar al Guinness.
-Ah, y yo me río de Janeiro. Si ya sabés que un fachero de cincuenta pirulos con yate y avión propio como vos es lo máximo, man. Tendrías que ver a un banquero porteño jubilado echando baba de Viagra: esa es la peor gaguera que conozco.
-Sí. Pero ayer me agarró la mursimónica con una instrumentista y terminé echándolos a todos a la mierda y me sentí en el infierno mismo. Y mirá que para mí el quirófano es sagrado. Es el único lugar del mundo que me importa.
-Llorar es bueno.
El hombre con rías de canas esponjadas a lo Richard Gere pidió más whisky por señas y demoró en desembuchar cadavéricamente:
-La instrumentista ya tiene veinte largos y no te digo que sea más linda que vos porque eso es imposible.
-Gracias, mi amor.
-Decime eso otra vez.
-¿Que quebrarse está bueno?
-No: decime mi amor.
-No te pongas estúpido. Bueno, y después de encerrarte la llamaste y te la cojiste en la camilla de los corazones abiertos. ¿Y te creés que eso es un récord?
-No. A mí lo que me mata de esa mina es la cara. Dios mío: qué cara tiene. Y de golpe me enloquecí y me puse a besar los escalones por donde había salido. No te enojes.
Shirley había estado a punto de acariciarle la nuca al hombre que se secaba con el resplandor jediondo de la sábana y se ovilló sonriendo:
-Date vuelta, papito. ¿Nunca pensaste que yo tengo trucha de Virgen de iglesia?
-Claro. A mí las que me cagaron la vida fueron ustedes.
-¿Y esta trucha te gusta? -desempozó un odio de fosforecencia jurásica la muchacha, señalando un grumo barroso caído del último condón. -¿Nunca pensaste que Satanás está atrás del altar, grado 5?
-Tranqui, pitufa. Yo ya tengo que irme. Te juro que me aliviaste.
-Mirá que estas curaciones valen otros cien dólares.



miércoles

3 / MALA LECHE [Milagros de una Puta]

El hombre ensanchado como un huevo usaba un collarín de yeso y tenía una degeneración infantil estancada pícaramente en los ojos azules.
-González, mucho gusto -le metió un dedo en la entrepierna a Shirley mientras la majuga chiflaba atrás de la puerta: -Capaz que me conocés de la televisión. Aunque eso fue hace mucho. ¿Un memazo puede ser? De parado, nomás.
-¿Whisky?
-No. Mi esposa es Jueza Penal y tiene más olfato que un ciego. Y si sabe que vine a ver tu strip me tengo que mudar a un hotel. Da pereza divorciarse.
-Arrimate a la cama.
-No. Me gusta que se arrodillen. Y mirá que a mí me ordeñan las nenitas del asentamiento donde manda comida mi mujer. Con Naná somos amigos hace siglos: la llevé varias veces a la televisión. Pero a ustedes las odio. Mirá, servime un whisky y por lo menos lo huelo mientras me ponés el forro.
Shirley trajo la copa y encontró al hombre con una estampita de la Virgen del Sagrado Corazón en la mano izquierda.
-Mirá la tarjeta privada que se mandó a hacer mi mujer. ¿Vos sabés que lo único que te falta para ser idéntica a María es tener un corazón con una vincha de espinas?
-Gracias.
-Aunque Ella debió de ser más puta que vos porque me imagino que el Hijo no le podía permitir que cobrara -carcajeó babeándose el collarín González: -¿Vos sabés que cuando tomé la primera comunión la mastiqué pensando que Jesús era puto? Dale: ordeñá con ganas, carajo.
-Dejame respirar.
-¿Y no escuchaste hablar de una película que se llama El cuerpo de Cristo donde el loco se coje a los discípulos? Contestame con la cabeza, nomás.
Shirley dijo que sí sacudiendo el perfil de camafeo y la media melena apenas sobredorada en la peluquería.
-Y mi mujer vive mandando cadenas de mails para que prohiban la película. No se puede creer. ¿Te das cuenta que le están haciendo bruto favor mostrándolo como un bufarreta, por lo menos? Mirá que si no acabo no cobrás. Y desde que me fijaron fecha para operarme de la columna soy como la Cenicienta. Y ya son once y media. Ay, rubia: qué anguila tenés.
Entonces González eyaculó dejándole caer el whisky arriba a Shirley, que tiritó:
-Son cincuenta.
-Que te paguen los ángeles -carcajeó el gordo al volver del baño: -Tomalo como una invitación de la casa. Con Naná fuimos juntos a la escuela y al liceo y ella siempre dijo que mi problema es que tengo mala leche congénita.
La muchacha se quedó lamiéndose la cara y de golpe vio a la Inmaculada en el suelo y manoteó el celular y llamó a la Jueza para avisarle que el señor González había dejado una felatio sin pagar en lo de Naná y una tarjeta privada que podía retirar en portería.





lunes

4 / FE A DOMICILIO [Milagros de una Puta]


Shirley despidió a un paisano que olía a tambo y se puso a jugar con los plancha sin plata que la toqueteaban masturbándose por adentro de los bolsillos rotos. Y cuando la luz negra hizo fluorecer la chatura del clerygman de un cura muy joven en el corredor la muchacha corrió a prensarle las muñecas mientras gritaba:
-Yo quiero a éste.
-Es la primera vez que me ocupo con uno de ustedes -trancó la puerta entre una gritería de estadio: -¿Tomás algo?
-Es que vengo a buscarte para que calmes a un moribundo en San Carlos -sonrió celestemente el muchacho-hombre de acento inconfundiblemente paraguayo: -¿Cuánto me cobrarías? Ando en la camioneta y no demoraríamos más de dos horas.
-¿Cómo te llamás?
-Iván.
-Sentate y me contás bien -le señaló la cama Shirley: -Yo no soy muy católica que digamos.
-Pero dicen que en el show del Laboratorio te casás con Dios.
-Esas son cosas mías.
-El moribundo fue tu segundo padrastro -desvió la cara arcillosa y muy poceada Iván hacia un estante donde brillaba el lomo de Mujeres que corren con los lobos al lado de los peluches.
-El golero del Atenas. ¿Qué le pasó?
-Tiene SIDA. Pero está desesperado porque dice que sólo vos lo podés ayudar a sacarse a Satanás de adentro.
-Te contó lo que hacíamos.
-No. A mí acaban de llamarme. Está desesperado.
-¿Y a vos no te traerá problemas meterte en esto?
-Esas son cosas mías.
-¿De qué parroquia sos?
-De la catedral.
-¿Y yo cómo me saco a Satanás de adentro? ¿Te animás a ayudarme?
-Dale.
Entonces la muchacha se desnudó y caminó hasta la cama como si hiciera equilibrio sobre el Tiberíades.
-Qué vas a hacer.
-Entrar al paraíso. Nada más. Tené fe.
-Tengo fe.
Después Shirley se sentó arriba del cura y lo abrazó con las piernas y los brazos y tuvo un manso orgasmo mientras le acariciaba la nuca murmurando:
-Ven, Señor Jesús.
Y enseguida saltó para vestirse y sonrió:
-Lo demás te lo explico en la camioneta.



domingo

5 / LA CULPA ES DE CHICO BUARQUE [Milagros de una Puta]


La pieza del quilombo tenía una claraboya ovoidal que daba hacia la calle, y Shirley se despertó al lado de un negrazo que tomaba mate esculpido en la marea rosada.
-Opa -bostezó resplandecientemente la muchacha: -Nos quedamos nocau.
-Yo te estoy mirando desde que amaneció.
-No te preocupes que te voy a cobrar la primera hora, nomás. Pero me mataste, Rulo. Tenés una baguette de chocolate suizo.
-Y vos sos Dios.
-No. La Esposa. Mirá lo que terminé de pintar ayer de tarde.
La chiquilina tomó un mate y acarició el glande ya empinado del Rulo antes de descorrer la cortina para descubrir una Virgen constructiva que medievalizaba la claraboya.
-Qué demás.
-La grafiqué en el taller que dirige Horacio, el hermano de Ojos de Plata. Pero la pinté solita.
-Yo ayer traje a los Barra de oyentes al Laboratorio y se colgaron mal con un análisis que hizo Juana de Gení y el Zeppelin. Vamos a dar todo Chico Buarque en español. Lo que no entiendo es por qué a nadie se le ocurre organizar estas cosas en el Penal. Medio mundo se prendería.
-En el Penal y en el barrio.
-El problema es que no hay peso que no vaya para la pasta. Aunque algunos se curarían. Puta madre: anoche los dejé esperando, porque quedé en tocarles la canción en lo del Cagalera Dulce.
-A mi me odian, por más que vengan a franelear y a pajearse en el corredor todas las noches.
-Pero no te olvides que en el barrio te dejabas, pitufa.
-Eso fue hasta que volví de la zafra de Lobos. Mi madre se compró un auto y a mí me regaló un compact-disc de mierda. Entonces me avivé.
-Yo en el Penal no tuve más remedio que vender la baguette de chocolate.
-¿No querés que le pinte una cara? -saltó a la cama Shirley. -A lo mejor podríamos vivir juntos, pero después se pudre.
-Lo eterno no se pudre.
-Y a qué le llamás lo eterno.
-A eso que los católicos le llaman el Espíritu Santo.
Entonces la muchacha le sorbió una gota al glande con gracia de picaflor y señaló irisadamente la claraboya:
-¿Sabés que no quisiera terminar como Gení? Ya estoy juntando guita para poner un geriátrico y dedicarme a actuar y a pintar y a cojerme a los negrazos que me hagan soñar con Dios. Y hoy no voy a cobrarte.
Y después que tomó otro mate y forró al Rulo para montáraselo los Barra le deshicieron a cascotazos la Virgen desde la vereda, igual que en la canción de Chico Buarque.


sábado

6 / QUÉ ME VAN A HABLAR DE AMOR [Milagros de una Puta]

El senador precozmente canoso se sentó en la cama dando a entender con una sola seña que venía nada más que a charlar.
-Hoy tengo Havana Club -se agachó Shirley frente al hombre de Estado igual que si fuera la maestra de un kindergarten.
-Con cianuro, solamente.
Entonces ella saltó tan electrificada que se le desbordaron los pezones-ciruelas:
-Mirá que si ya cagaste a tu tercera esposa con otra pendeja es la última vez que pisás aquí, precandidato.
-Esta vez me cagaron a mí. La encontraron volteando en el escritorio del Rabanito a lo Jessica Lange. No se puede entender.
-¿Vos viste Closer?
-Sí. La primera vez que salimos. Y lo peor es que ahora la obligué a que me contara todo con todos los detalles, igual que Clive Owen.
-¿Pero vos entendiste esa película? -se preparó un Cubalibre la muchacha, y la incandescencia de gato persa se le ahondó hasta un celeste sobrehumano.
-¿Y qué podés entender de ese retorcimiento? Además está hecha para que te quedes pensando nada más que en Natalie Portman. Aunque nunca vas a ser más linda ni va a actuar mejor que en El perfecto asesino.
-Así vas gobernar, si ganás.
-Ya ya no quiero ni ganar.
-Qué bien que mienten, macho. Dale, tomate un cóctel.
-No. Un ron puro.
Shirley le alcanzó la copa y se acostó en la alfombra sosteniendo un peluche en cada mano como si fueran títeres:
-¿Alguna de tus gatas te contó que a veces no podemos mirarnos al espejo porque sentimos que nos echaron un balde de mierda en la cabeza?
-Nunca tuve ese placer.
-Claro. Lo único que les importa a los dueños del mundo es pasarla bien. Ya sabo. Pero ahora estás llorando.
-Y por suerte te tengo a vos para entender la vida.
-Mirá que yo no te estoy interpelando, estúpido. No te hagás el canchero conmigo. Y guambia que seré una putita de dieciocho años pero me di cuenta que Julia Roberts se fue con Jude Law para que Clive Owen la dejara de querer. Porque ella no se quería. Y tu esposa se le regaló al Rabanito porque no soporta la posibilidad de llegar a ser una primera dama. Le deben haber echado demasiados baldes de mierda. Y además no cree en nada, porque Dios son ustedes. Pero esa loca siempre va a estar enamoradísima de vos. Este verano la vi en la tele y cuando te mira se pone un poco estrábica.
-¿Y ahora qué carajo hago?
-Lo mismo que hacés con el Presidente de los Estados Unidos. Te arrastrás.
Entonces el senador se fue dando un portazo muchísimo más esperanzado que rabioso.




viernes

7 / EL CORAZÓN EN LA MANO [Milagros de una Puta]


La ex-prostituta negra y de nalgas montañosas se llevó por delante a los Barra para meterse en el cuarto de Shirley y cuando la insultaron los estaqueó desembolsando una 38:
-Rajen a ratonearse adonde Satanás perdió el condón porque le culeo un tercer ojo a cualquiera y alego defensa propia y salgo antes que termine el entierro.
Después cerró la puerta y encontró a Shirley tirada entre los almohadones y los peluches con los brazos abiertos y se sirvió un Havana Club:
-Tenés que apurar a Paco para que te arregle la claraboya. Está entrando un chijete.
-Me la van a romper cada vez que la arregle. Estos pibes son pirañas.
Entonces Mariana Ventura prendió la estufa eléctrica y se sentó en la cama:
-Hay muy poca gente que sabe lo que pasaba entre Leonardo Regusci y yo cuando vivíamos juntos. Y todavía se ríen cada vez que les explico que jamás fue mi macho. Desnudate, pitufa.
La chiquilina con cara de Virgen le robó un trago a la negra rapada y trató de sonreír:
-Vos sabés que si hay que cojer con minas en las fiestitas está todo bien. Aunque nunca va a ser lo mío.
-Y vos también sabés que a mí lo único que me gusta es la verga.
-¿Y a qué estamos jugando?
-Tranqui -apoyó el vaso en la alfombra Mariana mientras se sacaba la minifalda de charol negro. -¿Ese show del strip-casamiento con Jesús lo inventaste recién cuando entraste al Laboratorio?
-Yo pienso que lo debo haber empezado a hacer en la barriga de mi madre -se agarró la cara Shirley. -Por si se les ocurría matarme antes de tiempo.
-Bueno, te desnudás ya o me voy. Y tirá a la mierda esos peluches de una vez, carajo. No estamos jugando.
Y después que la chiquilina menos escultural que floral se sacó el body lentísimamente la mujer-ballena murmuró:
-Ahora te ponés cucharita y dejás que te frote desde el hombro al talón.
-Eso sí que me gusta.
-Claro: y lo que no nos gusta es que nos revienten a pedradas las vírgenes que pintamos en las claraboyas. Pero no podemos seguir llorando toda la vida.
-¿Hoy no salió bien el show?
-Sí. Pero se veía que estabas hecha carne picada y me dio un miedo horrible. Por eso no me aguanté y subí a hacerte la caricia que inventó Leonardo para que yo dejara de odiar a Dios y pudiera dormir.
-Te dio miedo de qué.
-De que pudieras pensar que cuando nos sentimos cadáveres Dios se muere con nosotros. Él está siempre. ¿Okey? Y ahora vas a tener un orgasmito precioso y dormimos tranquilas. Un fabricante de milagros nunca está solo. ¿Okey?
-Ya está. ¿No sacarías el acolchado del placard, mano santa?



miércoles

8 / HAY HUMO EN TUS OJOS [Milagros de una Puta]

Naná bajó al pub del quilombo mariposeando con un abanico chino y se sentó al lado del padre Iván, que esa noche no usaba el clerygman.
-Fijate el público que trae la Shirley -le secreteó a través de la melena platinada el travesti al cura. -En todas las funciones hay hasta Barras mezclados con turistas. Y eso es lo que quería Leonardo Regusci: un theatrum sacrum barroco. A esta chiquilina la prostituyó la madre en la zafra de Lobos a los trece años, y acá empezó a trabajar en los talleres del Laboratorio el mismo día que me alquiló la pieza: baila, pinta y actúa.
-Lo increíble es que haya tenido esa idea de casarse con Dios en forma de strip-tease. Y te aseguro que haber venido a verla me va a costar un problema con el obispo, pero no me aguanté.
-¿Vos sabés que yo justo el día del estreno había empezado con la quimioterapia y fue la primera vez en sesenta años que entendí que la vida es la cruz? Los umbandistas no le damos mucha pelota a eso.
Entonces el escenario se llenó de una gran humareda de plata y la chiquilina apareció descalza y floralizada por una malla color carne que le llegaba apenas hasta los antebrazos y las pantorrillas.
-Lo que va a bailar ahora lo inventó mientras velábamos a un gatito que se llamaba Alfredo -informó apantallándose con el abanico Naná mientras irrumpía el Allegretto de la séptima sinfonía de Beethoven y Shirley giraba implorantemente y casi como boxeando hasta que caía ovillada y terminaba por arrancarse la malla igual que si abandonara una piel ofídica.
Entonces bajó el telón y el humo se bamboleó sobre el rumor crujiente de la platea y el travesti ya no tuvo necesidad de esconder la voz:
-Esto es un intervalo típico de cualquier performance desnudista. Porque si no les aflojás un poco el anzuelo te comen vivo.
-Dónde tenés el cáncer.
-En el pulmón. Eran unos dolores de espalda que me partían en cuatro y los sabios me diagnosticaban estrés como quien dice bingo. Perdí un año y hasta me llegaron a encerrar una semana en una clínica manicómica. Les tuve que pedir yo que me hicieran la tomografía. Y fue cuando vi a la Shirley que entendí que hay que morirse festejando el amor que se evapora hasta de un gatito muerto. Eso lo escribió Juana, la directora multimedia que había adoptado a Alfredo.
Después empezó a sonar Only you y la muchacha rubia apareció vestida nada más que con un tocado y una cola de tul y recorrió el escenario dando pasos nupciales: llevaba un ramo de corolas blancas y el otro brazo lo clavaba dulcemente en el humo.
El trabajo en el quilombo empezaba casi enseguida, y mientras Naná llevaba al cura al camarín para saludar a Shirley confesó:
-Hoy precisaba verla porque me acaban de detectar una metástasis. Y ahora siento que quiero morirme aunque no por depresión. Y eso jamás lo había sentido, padre. Parecerá mentira pero estoy contenta.


martes

9 / LO QUE QUISISTE SER [Milagros de una Puta]

El ex-rey del rock argentino le aceptó un Cubalibre a Shirley y ni siquiera preguntó:
-Tenés muchos hombres de su casa o maridos ejemplares que vienen a hacerse dar en secreto.
-Unos cuantos.
-¿Y te dan asco o pena?
-Hay uno que me hace sentir piedad. Y a veces hasta acabo junto con él. Lo que odio es trabajar con los consoladores de encinchar. Hay maquinitas tan lindas.
El hombre sesentón y con trompa de pez-martillo pidió para desnudarse en el baño y al salir estornudó:
-Ahora un Havana puro. ¿Te gustó la película que hicimos con el Laboratorio?
-Me encantó.
-Y a mí me mató tu show. Mañana vuelvo a Buenos Aires y te juro que no piso nunca más la península. Después que filmamos Jesús de Punta del Este me sentí Pilatos mismo.
La muchacha sonrió giocondescamente.
-¿Viste La Pasión? -se tiró en la cama el Rey. -Si no fuera por el jedor a desodorante, este cuarto sería una joyita. ¿Ubicás la película?
-La vi tres veces.
-¿Y qué te pareció el personaje de Pilatos?
-Un pobre hombre.
-¿Entendés por qué preciso consolación o voy a terminar cortándome en cualquier momento? Leonardo Regusci murió cantando desnudo en mi country y yo le di permiso a la verduga para organizar todo. No abrás ningún cajón. A mí no me vas a arreglar con monturas ni con batidoras.
-No entiendo.
-Acostate. Vení y dame un poco la mano, nomás. ¿Vos sabés que recién este verano me llevaron a la catedral a conocer a la Virgen del Carmen del Santander y sentí que creo en algo?
-Es tan linda.
-Sos vos. ¿Cuánto me dijiste que costaba una hora con servicio completo?
-Doscientos.
-¿Y cuánto cuesta ponerse el tocado de novia que usás en el show?
-Eso no tiene precio.
-¿Te puedo pedir que me lo prestes en el nombre de toda la pobre gente?
Entonces la muchacha buscó en el placard la corona y la capa de tul que usaba para casarse desnuda con Dios en la performance del pub quilombero y se las calzó al hombre y lo miró fluorecer ida y vuelta varias veces hasta la puerta entre el perfume rancio.
-¿Cómo me queda?
Shirley siguió sonriendo inmaculadamente.


domingo

10 / SATANÁS SE CALENTÓ [Milagros de una Puta]

El ídolo televisivo porteño y ciudadano ilustre de Maldonado Jorge Rigoletto reseñó frente a las cámaras:
-El año pasado cerramos el primer ciclo de En trozos en la Punta un domingo de pascua. Ese día cubrimos la avant-première de una película rioplatense que ya lleva ganados cinco premios internacionales. Y este verano quisimos lanzar nuestro programa desde el legendario prostíbulo donde se estrenó Jesús de Punta del Este. Esa madama del alma que es Naná no pudo acompañarnos porque todavía está convaleciente, pero fue ella la que nos sugirió que hiciéramos lo insólito. Hola, Shirley.
La muchacha lunarizada por su body de trabajo saludó a las cámaras con un brazo y una inclinación de cabeza botticelliana.
-La audiencia de las dos orillas y todos los que nos siguen por Internet en el mundo estarán pensando qué hace un hombre de familia en esta cama -carcajeó J.R. -Y sin embargo es un orgullo entrevistar a una prostituta que lleva estelarizando cien funciones del strip-show Only you, donde escenifica un casamiento con Dios. ¿Qué me contursi? Y además aclaremos que este ángel de dieciocho añitos también integra el ya mítico laTorre / Laboratorio de Artes que funciona en el prostíbulo.
-Y que ahora dirige Zen, el cineasta que dirigió Jesús de Punta del Este. Porque Leonardo Regusci fue asesinado por el fariseísmo cultural.
-Sin polémicas cuchilleras, please. Hablame de la filosofía que vertebra el proyecto.
-Es una forma de trabajar que coincide punto por punto con la de los jesuitas -se subió el escote que le transparentaba los aciruelamientos azules la muchacha.
-No se puede creer. ¿Y cuáles serían esas coincidencias?
-Primero: cada torrista asume una función de líder. Segundo: consideramos esencial adaptarnos a los códigos de la época, por más pedorra que sean. Tercero: tratamos de que el amor a la belleza se enganche con la adicción a lo fashion, como pasó con Gardel y los Beatles. Cuarto: lo único que nos importa es la heroicidad de la tribu.
-¿Y vos hablás así y changás?
-Esas son cosas mías.
Y después que terminó la entrevista J.R. se quedó en el cuarto y jadeó babosamente:
-Tengo tiempo para un memazo, gata. Pero te aclaro que una partenaire del canal me hizo adicto a que me la chuparan rezando el Nadanuestra. Bueno, a vos que sos culturosa te va a encantar, porque lo inventó Hemingway. Es como un Padrenuestro al revés. Vas chupando y diciendo: Nada nuestra que estás en la nada. Bienaventurada sea tu nada. Venga tu nada. Danos hoy la nada nuestra de cada día y perdónanos nuestra nada así como nosotros perdonamos la de los demás. No nos dejes caer en Dios y líbranos de Dios. Amén. Dale. Apurate, que estoy atrasadísimo.
-¿Y si Satanás se calienta porque ni lo nombrás y te muerde la verga? -le rebrilló un hervor jurásico a la muchacha ya arrodillada.
Entonces el ídolo chatarrero se tapó la entrepierna y después de subirse el cierre metálico sin sacarse el condón volvió al mundo irreal.


sábado

11 / TE FALTA VOLAR [Milagros de una Puta]

-Mirá qué atardecer -sonrió Naná mientras Mariana Ventura le acomodaba las almohadas para que se calzara la máscara de oxígeno: -Me hizo acordar a lo más lindo que escribió Leonardo: Un segundo de puro amor te vuelve todo amor.
-Y dicen que ese verso lo soñó en una siesta -se contorsionó Shirley para enfocar la gigantesca luna rosada que acababa de irrumpir en el ventanal.
-Sí. Le pasó lo mismo que a Paul con Yesterday.
-¿Y vos sabías que Cátulo Castillo decía que la letra de Mensaje se la dictó Discepolín durmiendo y nunca quiso firmarla él? -se pañueleó el escote y el cráneo rapado la ex-prostituta color borra de café recién hecho: -Vamos a apagar el acondicionador a ver si la tardecita nos refresca de veras. ¿Te ponés el oxígeno o no te lo ponés?
-Esperá un poco. Te juro que jamás había visto una luna de ese color.
-Es el mismo color de las garzas que se paran en el Marco de los Reyes a vigilar a los santos.
-¿Eso es una leyenda?
-No hay ninguna verdad del alma que no termine hecha una leyenda, corazón. ¿Vos cómo te enterás de quiénes son los orixás? Y además esto yo lo vi, porque la garza apareció enseguida que Leonardo se mudó a casa.
-Qué divino.
-Yo creo en todo -se arrancó el bikini arqueando su aduraznada perfección adolescente Shirley, que estaba tirada en la alfombra: -¿Quién te regaló este abanico?
-Mi ex-marido trucho -le sonrió a la ventana el travesti dueño del quilombo: -¿No sabías que a los veinte años yo me casé de blanco y todo? Duró un mes.
-Claro -se apoyó un cigarrillo en la oreja la negra. -Yo una vez vi la foto colgada en tu despacho, al lado del Cristo que pintó Leonardo cuando era chiquito.
-Sí: cuando me sentía muy muerta la desempolvaba unos días. Pero desde que empezó a funcionar el Laboratorio de Artes y el pub nací de nuevo. Nunca podré entender por qué tuve esa suerte.
-La suerte no existe, nena. ¿No escuchaste lo que se pasa diciendo Zen? Que todo es arquitectura divina.
-Y pensar que hay tanta gente que no quiere creer.
-Ponete un rato el oxígeno -se colgó el Nevada apagado Mariana en la trompa sin maquillar. -Si no después te agarra la tos. Y hoy pasaste precioso.
-Vos naciste enfermera.
Y enseguida de enmascararse con el pico de plástico Naná se acarició la cabeza pelada como un huevo y murmuró:
-¿Vos sabés que recién después de la metástasis y la segunda quimioterapia empecé a sentir que ahora tenía una peluca invisible y era de puro amor? Y me di cuenta que la mayoría de la gente no sabe lo que hace. Y nos perdoné a todos.
Entonces Shirley se sentó a refrescarse desnuda en la ventana y fue como si el rosado cósmico la vistiera de garza.


viernes

12 / LÁGRIMAS DE GAUGUIN [Milagros de una Puta]

El encargado general del quilombo encontró a Shirley mirando La noche oscura de Saura y terminó un cigarrillo sin hablar, hasta que la muchacha le puso pausa al DVD y sonrió doradamente:
-Ahora me hice adicta a San Juan de la Cruz. La veo todos los días.
-Yo me di cuenta que podía actuar y encaré el espectáculo de Zitarrosa cuando los muchachos del Laboratorio consiguieron esa película.
-Che, no te gastes en tomarle las medidas a la claraboya porque no pienso arreglarla. Ya le puse una cortina más gruesa y el chijete se banca.
-¿Pero vos te creés que los Barra te van cagar a pedradas toda la vida? ¿Te siguieron jodiendo?
-Por ahora no.
-Me parece que todavía no te diste cuenta que ayer J.R. empezó la temporada de En trozos en la Punta sentado en tu cama, pitufa. Ahora sos la ídola total.
-Pero sigo siendo una puta. Y a ellos les gusta jugar a Gení y el Zeppelin.
-Lo que pasa es que pintaste a Nuestra Señora en la claraboya de un quilombo. Y estos pibes son diablos de asentamiento.
-¿Y para qué estudié la técnica de vitral? Y de últimas el responsable intelectual fue Horacio. Porque me consiguió un boceto torresgarciano que había hecho don Hugo y pudo más que yo. Mi casa es este cuarto.
Entonces el hombre parecido al máximo milonguero uruguayo se sentó en la cama y flamenqueó como si estuviera encepado en la guillotina y le quedaran veinte segundos para despedirse del mundo:
-Me quedé en tus pupilas mi bien / ya no cierro los ojos / me tiré a lo más hondo / y me ahogo en los mares / de tu partida de tu partida.
-Uau -se rio fuerte Shirley: -Queda mucho mejor hecho a lo Zitarrosa que a lo Juan Luis Guerra.
-Es que yo acabo de tomar la comunión a los cincuenta años pero me cuesta horrores tenerle amor a la gente. Lo único que me salva es pensar en Jesús.
-Bueno, ahora lo que te falta es ser una sola carne con Jesús. Claro que para las mujeres es muchísimo más fácil. Yo a los once años me le senté a mi padrastro y después de acabar me quedé acariciándole la nuca como si fuera el Hijo con mayúscula. ¿No viste cuando Saura hace casarse a San Juan de la Cruz con la mujer-espejismo que se le aparece adentro de la celda? Ella es Jesús allí. Y después aguantás todo.
-Nunca lo había pensado.
Shirley le cebó un mate al hombre engominado y corrió la cortina para incrustar el perfil de altar en la mañana.
-Morite, puta de mierda -le gritó un Barra muy drogado desde la vereda y le raspó la frente con un pedregullazo.
-Te dije -corrió un armarito para tapar la claraboya la muchacha inundada por dos rías bermellón que le culebreaban hasta la boca igual que en los milagros.


jueves

13 / NUNCA LO PUDO DEJAR DE QUERER [Milagros de una Puta]

-Permiso -pegó dos nudillazos la Jueza Penal en la puerta entreabierta de Shirley. -Vengo por la felatio que dejó sin pagar mi marido.
Eran las dos de la tarde, pero la muchacha tenía que ayudarse con una portátil para leer tirada en la cama.
-Mirá que el portero no me dio tu nombre -aclaró la elegantísima mujer ya rolliza. -Pero te vi en la tele y reconocí enseguida la vocecita del teléfono. Y además pude entrar porque nos conocemos mucho con Naná. ¿Son cincuenta, verdad?
Shirley cerró el libraco y recogió el billete sin hablar, aunque antes se arregló avergonzadamente la melena para taparse un vendaje cuadrado.
-No me digas que estás leyendo el libro de Javierre sobre San Juan de la Cruz.
-Me lo prestó el padre Iván. ¿Quiere un mate?
-Bueno -se frotó las manos la Jueza. -¿Vos sabés que ya hace un año que compré esa biografía en Madrid y todavía no tuve tiempo de terminar la introducción?
-Está excelente. Aunque Javierre no entendió un caramelo de La noche oscura de Saura. Sentate en la cama, si querés.
-Gracias. Un matecito a esta hora para mí es el paraíso -miró la estufa apagada la mujer del ex-productor televisivo Sinforoso González. -¿No tenés frío?
-No mucho.
-Me imagino que mi marido te trató horrible.
-Yo estoy hecha para que me escupan y me revienten a pedradas, como dice la canción de Chico Buarque. Pero el señor González insultó a Jesucristo.
-Debe haber dicho que era marica. Eso se lo escuchó gritar al padre desde que nació. Y cuando yo se lo escuché gritar a él le arañé toda la cara y fue santo remedio.
-¿No te pegó?
-¿Estás loca? Chillaba como un perrito. Claro que después que engordé se le desató una locura total y terminó dándole una paliza a una de ustedes y la dejó tirada en un motel sin saber si la había matado. Y cuando el cirujano plástico de San Carlos le propuso pagarle un programa por canje a Sinforoso se le ocurrió mandarles a hacer narices Barbie a las chiquilinas nuestras y las dos aceptaron.
-Perdoná que me ría.
-No hay problema. Y te agradezco que me hayas llamado a casa para escracharlo. Lo milagroso es que se le haya caído acá adentro mi tarjeta personal y supieras dónde encontrarme. Ayer me enteré que ahora se está haciendo oralizar por las nenitas del asentamiento donde mandamos comida con la parroquia.
-Pero vos lo querés.
-El peor pecado del mundo es abandonar el amor. Y yo nunca pude dejar de quererlo. Sinforoso está enfermo desde que íbamos a la escuela y me di cuenta tarde. ¿No me dejarías sacarte una foto con el celular? De este lado no se te ve la venda. Así. Perfecto. Ahora cuando se opere de la columna se la voy a colgar en el cuarto para que no se olvide que Dios siempre defiende a los que no se achican.


miércoles

14 / A LA TARDE TE EXAMINARÁN EN EL AMOR [Milagros de una Puta]

El padre Fidel encontró a Shirley ya vestida para trabajar y explicó:
-Vine a ver a Naná y sentí necesidad de conocerte.
Entonces la muchacha cerró la puerta y ayudó al viejito rengo y casi ciego a sentarse en la cama:
-Tengo Johnnie y Havana Club.
-Dame un whisky con Coca -se agarró del bastón como si fuese una garrocha el cura más veterano de la catedral. -Soy alcohólico no compulsivo y la voy llevando a grapamiel. Me contó el padre Iván que leíste Mujeres que corren con los lobos.
-Lo repaso todos los días.
-¿Y te siguen apedreando el rancho? Ya se me helaron los pies. ¿Tenés la claraboya abierta o todavía no te animaste a arreglarla? Yo soy muy chusma.
-A mí lo que usted sea no me importa.
-Si no me tuteás me voy.
Shirley le sacó el bastón al cura y se le sentó al lado para incrustarle el vaso en las manos que parecían sostener una paloma.
-Uh, che. Tomá despacio.
Pero el hombre compactamente calvo y de barba muy plateada vació el cóctel chorreándose y le clavó el atunelamiento glaucomatoso de los lentes a la venda que la muchacha no podía disimular con la melena:
-Cómo te lastimaron. Mi amor.
Y de golpe se puso a llorar a gritos y terminó jadeando:
-Acabo de cumplir ochenta años y es la primera vez que me puedo desahogar de verdad. El Señor me mandó a confesarme contigo.
Shirley le apoyó la cabeza en la pierna y sonrió:
-Qué te pasa.
-Mi madre era muy perversa. Y los hijos edípicos no queremos aceptarlo hasta que se ponen peores que la Inquisición.
-Bueno, ahora ya pasó. Ya lloraste.
-Fue algo negro y necesario. ¿No me das otra copa?
-Ni que estuviera en pedo.
Fidel apoyó el vaso en el suelo y empezó a acariciarle la nuca desordenadamente dorada a la muchacha:
-Ojo que aunque dejes este laburo es muy posible que sigas haciendo magia negra.
-¿No te dije que repaso el libro de la Pinkola todos los días?
-No alcanza. Y dejá de casarte en pelotas con el Señor. Cristo no quiere show.
-Estás mamado, viejo.
-Pero soy la primera persona que te pide en el nombre del Espíritu Santo que no juegues con el amor ni con el paraíso verdadero.
-¿Algo más? Se hizo tarde.
-Sí. No te olvides que nunca es tarde para cerrar la puerta del infierno y tirar la llave.



martes

15 / ESTO LO APRENDÍ DE ONETTI [Milagros de una Puta]

para María Esther Gilio


El atlético y bigotudo informativista Uriel Murro emergió entre los Barra que se peleaban por manosear a Shirley en el corredor y ella lo hizo pasar acariciándole hádicamente la corbata. Después el hombre colgó el saco sport y se sentó en la cama y se apuró a confesar:
-Yo acá no pisé nunca, cosita. Pero el otro día te vi en la tele y me embrujaste.
-Y yo ponía el noticiero del mediodía cuando estaba en la escuela nada más que para verte.
-Me imagino que en el Laboratorio de Artes deben dar a Onetti.
-Claro. Acabo de leer El pozo, y me pareció un asco divino.
-Hoy salió una separata literaria que me volvió loco -señaló un semanario que estaba embutido en el bolsillo del saco el hombre cuarentón largo. -Capaz que la leíste.
-No. Yo en las horas libres que me quedan de los talleres y los ensayos me dedico nada más que a San Juan de la Cruz.
-Y de noche fingís gozar.
-Eso es un cuento chino. La mayoría de las muchachas tratan de no engancharse, pero yo preciso sexo.
-¿Y nunca te enamorás?
-Casi nunca -le empezó a chupar un dedo Shirley a Murro. -Y tampoco uso marido. Me caso todas las noches con Dios.
-Tengo que venir a ver tu show. Y aunque ustedes no se dejan besar en la boca, ahora voy a besarte.
-Por favor.
Entonces el hombre se aflojó la corbata y le sostuvo la nuca a la chiquilina para que las lenguas apenas se tocaran como almas de picaflores.
-Escuchá lo que le escribe Onetti a un amigo en 1941 cuando lo abandonó la segunda mujer -sacó el semanario del saco el informativista-galán y abrió la separata. -Tenerla a mi lado y verla ardiendo y en silencio, como una bestia enferma, de su amor por otro, ver su “cara de tierra y sus desesperados ojos” vueltos hacia el recuerdo y la esperanza de otro hombre.
-Pobrecito. Y se nota que a vos también acaban de dejarte.
-Sí. Ella es una pendeja y yo venía de deshacer mi primer matrimonio con dos hijos por cojinchear al pedo. Y cuando pude enamorarme otra vez Dios me pasó la cuenta. Pero ahora quiero hacer otra cosa contigo y sin que sepas qué es.
-Por mí matame, igual.
Murro sonrió en silencio y recogió a la muchacha para llevarla en brazos alrededor de la cama y después de acostarla entre los peluches murmuró:
-Gracias, mi amor. Esto lo aprendí de Onetti. Me voy. ¿Cuánto te debo?
-Ya pagaste bastante. Mirá que te vas comer una silbatina de los guachos por salir tan al toque.
-Pero acabo de salir del pozo para siempre.


lunes

16 / EL PESCADITO ROJO [Milagros de una Puta]


para Andrea Moreira


El Laboratorio de Artes y el pub funcionaban en el subsuelo del quilombo, y mientras Shirley bajaba con el termo y el mate Zen gritó señalando la computadora:
-Tu clip llegó a 15.000 entradas en cuatro meses, pitufa.
La chiquilina apenas sonrió y se sentó en la cama de la responsable de los talleres multimedia, que recién empezaba a sacarse el camisón.
-Qué te pasa. No me digas que te volvieron a llover las pedradas -se le encresparon el sutien y la cabeza de aura griega a Juana.
-Tuve un sueño espantoso -se acarició la cáscara de una herida frontal la actriz-pintora-prostituta: -Y lo peor es que no puedo acordarme de todo. Sé que al principio me empezaban a salir corazoncitos por un pezón y se agrandaban como pompas, pero había que plantarlos. Para que florecieran.
-¿Y qué es lo que te parece espantoso?
-No saber quién soy.
Zen y Juana se miraron.
-Ah, y ahora me acuerdo que yo tenía un fondo tipo jardín -demoró en agregar Shirley, enmascarándose el perfil de frescura liceal con el oro de la media melena estirada a dos manos desde la nuca: -Y plantaba los corazones allí. Pero se pudrían todos.
-¿Vos sabés que nunca te había visto ese pescadito en el cuello? -manoteó y prendió un Nevada con una rapidez inusual el hombre de cabeza afeitada y profundidad muy dulce: -Porque según Onetti, ustedes no tienen pescuezo.
-Me lo tatuó mi segundo padrastro a los once años. Un ex-golero del Atenas que murió el otro día. Yo estaba enamoradísima porque se parecía a Jesús y me le empecé a sentar cuando mi madre venía a Maldonado. Pobre loco: lo embrujé.
-Yo ya se lo había visto -le puso un dedo en el mini-tatuaje Juana a la muchacha y le empezó a acariciar circularmente la espalda. -Y además es rojo, como el pescadito del poema de El pozo.
-¿Vos sabés que hoy me siento peor que el tipo de El pozo? Mirá: hay días que hacer la performance en el pub y ocuparme allá arriba me da el mismo asco.
-Pero acá abajo hacés theatrum sacrum y no desnudismo barato -fingió enojarse Zen. -En este momento están mirando tus bodas con Dios en todos los continentes. Y ya sabés que hay gente que viene a Punta del Este nada más que para verte.
-Pero mi alma es muy puta.
-¿Y eso qué viene a ser?
-Que hay días que lo único que me importa es gozar. Con cualquier cosa. Y cuando cuido a Naná siento que la que tiene el tumor salado soy yo.
-Eso es hipocondría, pitufa.
-Ta: ahora me acordé del final del sueño. El fondo tenía un solo cantero y una noche venía el padre Fidel a avisarme que no siguiera plantando los corazones porque allí habían enterrado a una chiquilina de mi escuela.
Juana y Zen se miraron.


domingo

17 / NIÑA EN LA LLUVIA [Milagros de una Puta]


para María Beer

Shirley se despertó catapultada por el derrumbamiento de un truenazo que hizo tintinear el armarito y se tapó la cabeza con la sábana.
-Padre -murmuró al rato: -No puedo más. Porque no sé quién soy pero sé quién sos vos y el otro día un pibe del cante me regaló un poema y me dijo que hay veces que se me aparece el resplandor de la Virgen como un antifaz entre la nariz y el pelo.
Tronaba tanto que la vocecita apenas rebasaba la sábana-mortaja y de golpe la muchacha abrió un cajón a tientas y sacó una hoja donde se retorcía un jeroglífico que ella pareció darle a leer al cielorraso mientras lo recitaba sin destaparse:
-Berte bailar es estreyarse y hadorar la basura. Y el Bolo me escribió esto a : una puta que hasta las once hace una performance casándose en pelotas contigo en el pub de laTorre / Laboratorio de Artes y después se revuelca con un pueblo porque quiere juntar guita y gozar. Tengo dieciocho años, Señor: no soy merquera ni alcohólica pero cuando me llama Satanás se me cae la careta de la madre del mundo y a veces hasta me gusta que me caguen a pedradas en este quilombo fashion.
Y enseguida se puso a cantar:
-Me he dado cuenta de que miento / siempre he mentido siempre he mentido. / He escrito tanta inútil cosa / sin descubrirme sin dar conmigo. / No amar en seco con tanto dolor / es quizás la única verdad / que queda en mi interior bajo mi corazón / no sé si fue que malgasté mi fe / en amores sin porvenir / que no me queda ya ni un grano de sentir. / Yo sé que a nadie le interesa / lo de otra gente con sus tristezas. / Esta canción es más que una canción / y un pretexto para sufrir / y más que vivir y más que mi sentir / esta canción es la necesidad / de agarrarme a la tierra al fin / de que te veas en mí de que me vea en ti. / Yo sé que hay gente que me quiere / yo sé que hay gente que no me quiere. ¿Vos me seguís queriendo?
Entonces se escuchó el segundo repiquetear de cuatro levísimos nudillazos en la puerta y Shirley pegó un salto más asqueado que rabioso:
-¿Quién es, carajo?
-Soy la hermana del Bolo.
-Pasá. Está abierto.
La niña accionó el pestillo pero lo único que entró en el cuarto fue una ría de agua sucia:
-Mejor me quedo acá y no te empapo todo. Vine a pedirte que me dejes leer el poema que te escribió mi hermano.
Shirley se envolvió con la sábana y al estirarle la hoja muy arrugada y manchada de vino a la chiquilina que no podía tener más de diez años trató de sonreír:
-Cómo te llamás.
-María Santísima. Bolo se murió anoche de meningitis y me parece que en la parroquia tienen muy poca fe, porque la mayoría de la gente llora como si nunca más lo fuéramos a ver.
-¿Y cuándo se enfermó?
-Anteayer. Lo último que me dijo en el sanatorio fue que te había regalado un poema.


sábado

18 / LA INSOPORTABLE INMORTALIDAD DE LA NADA [Milagros de una Puta]


-El famoso licuamiento de la modernidad hace que tu generación ni siquiera me haya oído nombrar -se ordenó la melena sorboniana el hombre ya conmovedoramente desensoberbecido por las nieves del tiempo: -Y aunque no piso un quilombo desde los quince años hoy quiero festejar un triunfo científico y se me hizo imperioso inventar un jueguito como en el in illo tempore.
-A qué querés jugar.
-A la resucitación boca a boca. Y lo que quiero festejar es que no tengo metástasis: me operaron de un cáncer en la vejiga y me dieron un plazo y zafé, como dicen ustedes. Lo que te voy a pedir primero es que te desnudes en el baño mientras yo me preparo.
-Todo bien. Pero mirá que aunque tardemos menos de una hora la tarifa es completa.
Diez minutos después el catedrático de Humanidades llamó a Shirley y la recibió completamente tapado con una sábana.
-¿Y quién te dio permiso para deshacerme la cama? -chilló la muchacha, tropezándose con la almohada y la colcha que habían quedado tiradas al lado de un portafolios y un amontonamiento de ropa que jedía a orina.
-Shhhh. Estoy muerto. Y vos sos el ángel que viene a lengüetearme el big bang del Hombre Nuevo. Y te advierto que va a ser muy difícil que eyacule.
-No te preocupes que me concentro rezando unos Avemarías y te hago volar.
-¿Estás loca? Mirá que todavía ni se me paró, chupacirios new-age. Me estás fajando doscientas lechugas, perrita de la televisión posmoderna. Apurate.
Shirley se arrodilló sobre la cama y cuando destapó el perfil aguileño del hombre que parecía más muerto que un cadáver se atajó ojicerradamente una arcada con las dos manos y empezó a trabajar.
-Sos un ángel con siete pulmones -demoró un cuarto de hora el catedrático en espasmodizar un último corcoveo y sonrió contemplando la baba iridiscente que todavía lo unía al cuerpito de la muchacha. -¿Sabés que en este momento soy capaz de hacerle caso al dios de Saramago y perdonar a Jesús?
-Perdonarlo por qué.
-Por hacernos soñar con la resurrección. Pensar que con la perestroika estuvimos a punto de dar el primer paso alto hacia una conciencia cósmica en un sentido dialéctico fuerte y no fantasioso, pero los burócratas nos suicidaron. Pobre Kosik.
-Mirá que aunque yo integre un Laboratorio de Artes no entiendo un pomo de lo que estás hablando.
-¿No sabés lo que fue la perestroika?
-Más o menos, papá. Y capaz que hubo una rodriguestroika y ni me enteré. Pero ahora apurate vos a cambiarte los pañales, por favor. Esto no es un chiquero, tampoco.
-¿Y vos cómo sabés que yo tengo incontinencia?
-Pero si se debe oler desde La Barra. Dale: envolvete a lo Lázaro y después que te duches yo te alcanzo el portafolios. Y no vengas nunca más a jugar a los cadáveres.
-Y pensar que la generación de ustedes pudo cambiar la vida.


viernes

19 / UÑAS DEL ARCOIRIS [Milagros de una Puta]

Un lunes de lluvia huracanada el quilombo cerró muy temprano y Shirley se arrimó a la barra sin cambiarse y encontró a Paco leyendo un poemario inédito de Jorge Boccanera recién llegado por mail al Laboratorio.
-¿Naná estará despierta? -mostró su copia de Palma Real la muchacha. -Yo también acabo de devorarme a este monstruo. Y es como si me hubieran violado en la selva del paraíso.
-Tal cual -trató de acomodarse inútilmente un mechón rebelde el hombre engominado a lo Zitarrosa. -Naná pasa muy mal la madrugada. Es el desasosiego de la hora del lobo. Entrá, si querés. ¿Vos conocés el libro que le escribió Leonardo a una perra que se le murió en Montevideo?
-De Leonardo conozco solamente canciones.
-Hay un texto que se llama Uñas y dice: Lola me enseñó que la última belleza es un puente floral que ni los aguaceros del espanto pueden despatarrar definitivamente. / Porque la fe instintiva en los vitrales es capaz de cosernos a otro esqueleto. / Uñas del arcoiris. / Se precisan dos almas para que la desesperanza sepa que ella es el verdadero espejismo. Boccanera y Leonardo son muy amigos. Porque según Onetti la muerte es un detalle.
Shirley cabeceó sonriendo y al llegar al dormitorio donde agonizaba el travesti entreabrió apenas la altísima doble puerta esmerilada y Mariana Ventura le hizo una seña para que pasara con el mayor silencio posible.
-Vos no me querés dar la inyección porque las nurses son yeguas de alma -roncó en ese momento el hombre-mujer que ya no podía pesar más de cuarenta quilos.
-Te acabo de explicar que todavía te faltan cuarenta y cinco minutos para el otro pinchazo, corazón.
-¿Sabés lo que me está diciendo la voz de atrás del corazón? Que lo que oímos llover es mierda y que el quilombo y el Laboratorio se van a ir a la mierda enseguida que yo me muera.
-Vos quedate tranquila y no le des pelota a nadie más que a Yemanjá. Ya sabés que Satanás ladra pero no mata.
-Pero quién le aguanta los truenos si no me pinchás, yegua.
La ex-prostituta color borra de café recién hecho echó a Shirley con un brazo pero la chiquilina abrió Palma Real y rezó:
-Hasta que entra la lluvia. Mudo en callado mundo, / color de la omisión y el ninguneo, / tiempo del excluido, hasta que entra la lluvia. / Por la puerta más grande entra la lluvia / y te besa la frente, y le da la palabra a cada cosa.
-Mirá -se acarició el cráneo lunarizado por la quimioterapia Naná. -Me acaban de volver a poner la peluca invisible. Pero ahora es un arcoiris.
Entonces la negra miró a Shirley para que siguiera leyendo y la chiquilina agregó:
-Es remoto y futuro lo que veo / vos conmigo. / En este gran caldero, la cuchara de Dios mezcla la selva.


jueves

20 / LECHE DE VIRGEN [Milagros de una Puta]

El gigante treintón con una gran nariz angulosa y acento gay informó:
-Mi padre es un empresario puntaesteño que se hizo millonario en el exilio pero yo vivo en Italia.
-Sentate -se tapó el escote Shirley. -¿Tomás algo?
-Lo que yo tengo que tomar cuando me siento muerto es leche invisible.
-No te entiendo.
-Es que el otro día te vi en el programa porteño y te juro que no puede haber nadie en el mundo tan igual a mi madre. Y no sé si aquí vendrá algún otro loco que juegue a esto, pero preciso que me des el pecho. Te pago lo que sea.
-Todo bien. ¿Cómo te llamás?
-Alfredo. Y me lo pusieron por Zitarrosa: mi padre llegó ser un capo comunista internacional y mi madre murió cuando yo tenía dos años. ¿Querés ver una foto?
-No, dejá. ¿Cómo querés colocarte?
-Igual que un bebito.
-Pero si ni cabés en la cama.
-Vos sentate apoyada en la almohada y agarrame la cabeza, nomás. Con el resto del cuerpo yo me arreglo.
Entonces la muchacha sacó un gran pezón-higo y cuando el gigante se ovilló y empezó a succionarla con los ojos prensados sonrió rafaelianamente:
-¿Sabés que esto me gusta, Alfredo?
-Porque sos buena. Pero tené cuidado con mi padre porque te vio en la televisión junto conmigo y echaba baba verde.
-¿Cómo se llama?
-Enzo Comendatore.
-Ah. Pero es famosísimo.
-No me digas a mí. Y se crió sintiéndose un Marlon Brando, además. Anoche tuvimos una pelea tan grande porque le dije que entré al movimiento gay que terminó gritándome que merecía reventar igual que mi madre: echando mierda por la boca.
-Bueno, tomá la teta tranquilo. Hay gente que no es gente.
-Mi madre murió en el 79. Estábamos veraneando en la montaña y a ella se le estranguló una hernia y él se debe haber demorado con alguna putarraca romana y cuando llegó no se pudo hacer nada.
-¿Por qué no tomás un rato del otro pecho? Ese pezón está más suavecito porque nunca me lo lastimaron mal, todavía.
Y antes de irse el gigante le besó las dos manos a la muchacha:
-Gracias, Signora. ¿Me dejás que prenda la televisión? Así lo conocés. A esta hora el profeta disidente sale en el especial del verano.
Y a los cinco minutos apareció un hombre sesentón de gelidez mafiosa y pelo y barba-candado venerablemente grisáceos al lado de un cartel inmobiliario que decía ESTAMOS CONSTRUYENDO EL PARAÍSO y Shirley tiritó.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Google+