domingo

MARÍA NOEL RICCETTO - EL BAILE SIGUE


por Camina Cibils

En estos días María Noel Riccetto, 36, no para de relatar el momento de la premiación en el Benois de la Danse, conocido como el Oscar de la danza. Pero por más que lo repita, sus ojos demuestran que la sorpresa y emoción siguen intactas, así como la valoración de todos los sacrificios que la llevaron a levantar el trofeo en el Teatro Bolshoi de Rusia. 

Compartió el premio con Ludmila Pagliero, bailarina argentina de la Ópera de París a quien Riccetto admira.

"Cuando dijeron su nombre yo pensé: tá, es de ella", recordó la bailarina en la entrevista con Patricia Madrid en El Observador TV. Pero al apagarse los aplausos, sintió su nombre y hasta hoy asegura no creer lo que escuchó. 

"Es como si yo hubiera salido de mi cuerpo, hubiera ido a recibir el premio. Yo miraba todo desde afuera", describió Riccetto. 

Como no tenía un discurso preparado, lo que dijo al recibir el premio fue espontáneo y lleno de emoción. "Esto es mío pero es del país también. Vengo de tan lejos. Somos tan poquitos. Tuve esa sensación", recordó. 

Dijo tener siempre presente la educación gratuita que tuvo en la Escuela Nacional de Danza como parte de una generación de 27 de la que se recibieron sólo 3. Riccetto considera que el premio tiene que servir de inspiración para las nuevas generaciones de bailarinas.

"Ese va a ser mi legado. Así como salí yo, pueden salir otras chicas", afirmó en los estudios de El Observador. "Es un sí se puede", concluyó.

La primera bailarina uruguaya premiada con este galardón recordó los innumerables sacrificios que debió hacer para llegar a donde está hoy. Desde no conocer el "¿qué hacemos después del colegio?" porque siempre tenía ensayos o clases de danza, o la enfermedad que hizo morir a su madre mientras estaba en Estados Unidos como parte del American Ballet

"Yo creo que el amor y la pasión por lo que hago han sido muy muy fuertes", contó Riccetto. "Y dentro de todas esas cosas que me hicieron dudar, hubo un montón de satisfacciones que me hicieron quedar y seguir con lo que estaba haciendo", agregó. 

Por otra parte, la bailarina se refirió al puesto de privilegio que logró en el Ballet Nacional del SODRE por el que el director artístico Julio Bocca le permite elegir roles y fechas de funciones. 

"También trabajé duro para ganármelo", explicó. "Lo ocupo con propiedad porque la gente también se da cuenta que nadie me regala nada".

La dulzura y delicadeza que despliega en el escenario no le restan fortaleza. Cualidad que la impulsó en los pasos que la llevaron tan lejos pero que también le permite aceptar sus debilidades: "hay momentos donde estoy dolorida y me pregunto para qué sigo adelante, pero la gente te da fuerza".

Sus mejores roles

Tatiana en Onegrin

El Ballet Nacional del Sodre cerró la temporada 2016 con este título en el que Riccetto interpretó el rol principal. Fue la performance con la que Julio Bocca la nominó para el premio Benois de la Danse. 

El papel es el de una joven mujer que sufre un amor no correspondido. 

En una entrevista en TNU, Riccetto dijo es un rol muy importe para ella. "En el American Ballet me dio la plataforma como para seguir creciendo, que me promovieran, empezar a bailar otras cosas", contó en la televisión púbica el año pasado. 

Para la codirectora artística del BNS, Sofía Sajac, es el mejor rol en el que vio a Riccetto.

Por su parte la cronista especializada en danza que siguió la carrera de Riccetto desde sus inicios, Ana Rosa Rodríguez, afirmó que la bailarina se luce sobre todo en las interpretaciones con carga emotiva y exigencias interpretativas como la de Tatiana.

"Tiene la técnica pero a su vez le agrega esa capacidad de despertar emoción en el espectador. Y eso es lo que la hace diferente, mucho más completa", afirmó Rodríguez, conductora de Sin Etiquetas en Radio Clásica. 

Julieta en Romeo y Julieta

Riccetto interpretó a Julieta con el Ballet Nacional del SODRE en 2015 y uno de sus pas de deux fue la pieza elegida para lucir en el Teatro Bolshoi en la gala de Benois de la Danse. 

Habrá oportunidad de verla nuevamente en esta temporada 2017 del 20 de setiembre al 4 de octubre en el Auditorio. 

"La expresividad de María Riccetto hacía creíble el personaje", recordó Rodríguez. 

Por su parte, Sajac contó que es unrol muy querido por la bailarina premiada y lo baila excelentemente.  "Tiene la calidad de poder hacer los movimientos de manera natural. Es un ballet que tiene una dificultad técnica importante que no se nota si está bien bailado", explicó la codirectora del BNS a El Observador.

Blanche en Un tranvía llamado deseo

El BNS lo presentó por muy pocas funciones en 2011 pero eso le fue suficiente a Riccetto para desplegar todo su talento técnico y dramático. 

El personaje de la obra de Tennessee Williams que inspiró a este ballet, es una mujer desequilibrada que termina internada en un psiquiátrico.


"Me sorprendió mucho más de lo que yo esperaba. Porque es lo opuesto a lo que te imaginás de ella", dijo Sofía Sajac quien explicó que Riccetto es generalmente asociada a roles líricos y etéreos del ballet romántico. "Nos encontramos con que en este momento tiene una madurez artística, que ojalá haya otros roles que nos sorprendan como éste", agregó la codirectora del cuerpo estable


(El Observador)

“URUGUAY ES MI CASA” JULIO BOCCCA



por Ana Jerozolimski

La semana pasada fue para nosotros una fiesta, al coincidir en Israel el Ballet Nacional del Sodre bajo la conducción de Julio Bocca, y el director de la Orquesta Juvenil del Sodre maestro Ariel Britos, con su esposa Claudia Rieiro, directora académica de la orquesta.
Los juntamos para una foto el martes por la noche, al finalizar la última función de la exitosa gira del Ballet Nacional, que incluyó también otras cuatro en la ciudad de Hertzlia y una en Haifa, todas recabando cálidos y merecidos aplausos del público.
Hasta Beer Sheba llegamos con el maestro Ariel y Claudia, dado que Ariel está visitando Israel por haber sido galardonado hace dos años por B´nai Brith Uruguay con el premio "Fraternidad".
Su tupida agenda y el intenso trabajo con la orquesta juvenil del Sodre y el Sistema de Orquestas de cuya Fundación es presidente (en cuyo marco hay ya orquestas infantiles y juveniles en las que estudian y tocan unos 1500 niños y jóvenes en el 30 % del territorio nacional) le había impedido hasta ahora concretar este viaje.
La entrevista con el maestro Ariel Britos llegará por separado.

Este es un resumen de nuestro diálogo con Julio Bocca que ha sido publicado en Semanario Hebreo.
Julio, es un gusto conversar contigo en medio de la gira que el Ballet Nacional del Sodre, bajo tu dirección, está llevando a cabo en Israel. Para vos no es el primer viaje ¿verdad?
Así es. Es ya la tercera vez que vengo a Israel. Cuando vine la otra vez, a bailar, recorrimos varios lugares. Como habíamos trabajado en Tel Aviv, bailamos en Jerusalem, en Haifa, en diferentes zonas, fuimos conociendo un poco más. Esta vez fue más intenso.

Tienen poco tiempo libre...
Así es. Pero como ya había conocido, está bien. La gira incluye cuatro funciones en Hertzlia, una en Haifa y una en Beer Sheba. Y al terminar, al día siguiente ya viajamos. Venimos de Tailandia, y antes estuvimos en México, así que vamos saltando de una punta a la otra.
No sé en qué términos se resume una gira, imagino que la reacción del público es muy importante.
Es la reacción del público y que el armado del escenario sea el que tiene que ser... Lo bueno es poder llegar y saber que en los teatros a los que llegamos la disponibilidad de los técnicos es buena, que no tenés que andar peleándote o pidiendo por favor que muevan o cuelguen algo, sino que todo salga fluido y que las condiciones estén como se ve a veces en la foto, porque a veces la foto es una cosa y cuando llegás no. Por supuesto que después está el tema del público y la respuesta de la gente: qué va a recibir y cómo lo va a recibir.

¿Y cómo fue todo eso en Israel?
La verdad que el público israelí ha sido maravilloso. La respuesta de la gente es muy linda. Las obras que estamos trayendo también son obras que van a gustar o por lo que se ve o por la música, entonces ya sabés que hay una aceptación de eso. Ya hicimos actuaciones ante tres públicos diferentes y la respuesta ha sido muy linda, muy agradable, siempre...

¿Cómo se mide eso?
Con el aplauso, la reacción, el "Bravo". No sé si siempre acostumbran hacerlo, la otra vez no era así, el aplauso de la gente era mucho pero no iba junto, es algo muy ruso eso de empezar a aplaudir todos juntos... Eso es algo que pasa en la primera y la segunda función, eso es algo que a mí me pasaba en Rusia, ponele, entonces me sorprendió. Dicen que es porque gusta. Uno va también viendo eso. 
Después, por supuesto, están las críticas. Hoy salió otra que me mandaron, pero está todo en hebreo y por supuesto no entiendo nada... pero me han dicho que todas son muy buenas. Se ve que también la crítica especializada está conforme. Y eso es una gran cosa acá en Israel, donde tienen una cultura de ballet muy fuerte, vienen siempre grandes compañías, la gente está acostumbrada a ver compañías de diferentes partes del mundo. Eso es bueno porque tienen con qué comparar. Y al tener punto de comparación pueden hacer una crítica mucho más eficiente.
LAS CRÍTICAS

Vos dejaste de bailar hace ya años, en el 2007, cuando sentías que estabas en el punto máximo de tu carrera. Ahora, con una trayectoria de varios años, y tan reconocida, como director, ¿en qué medida todavía importa la crítica?
La crítica que yo siempre incorporaba era la de mi maestro. Después están los amigos, los familiares, el público, la crítica especializada -la "supuesta" especializada y la especializada de verdad- ... tenés un montón. Si uno se agarra de todo lo que le van diciendo llega un momento en el que se puede volver loco, entonces yo cuando bailaba tomé la decisión de tomar la de mi maestro. Ahora no tengo la de mi maestro. Creo que sí importa la buena crítica, pero yo personalmente soy el crítico mío y de la función. Yo sé cuándo una función sale bien, me gusta que los bailarines estén preocupados por la calidad y no por la cantidad.

O sea que a veces, al terminar, tenés críticas para hacerles, constructivas supongo.
Por supuesto. Ponele, en la segunda función los dos principales -que era otro elenco con chicos más jóvenes, no María Noel Riccetto y Gustavo Carvalho- hicieron algo en el final que no estaba propuesto y arruinaron su final. No se cayeron ni nada, pero a mí personalmente, como director artístico, me pareció que arruinaron el final. Entonces después los cité y lo hablé con ellos...

Te referís a un cambio que hicieron de lo que estaba planeado.
Sí, a lo que estaba planeado y con lo que un profesional tiene que hacer. Hicieron algo que no estaba, era más simple lo que tenían que hacer, ellos quisieron hacer más cosas en cantidad, no en calidad, y no les salió. Quizás si les hubiera salido bien, vaya y pase, pero igual los hubiera citado para hablar porque no era lo que estaba propuesto. Entonces, esas son las cositas que uno ve y empieza a controlar, que quizás el público o mismo la crítica no lo ven, pero uno sí. Yo quiero buscar eso: calidad. La cantidad no me interesa. Ahora los bailarines están más preocupados por hacer giros, saltos, cosas, pero lo central debe ser la calidad de la danza y del arte. Eso es lo que yo quiero.

Julio, parto de la base de que no tenés a nadie en la compañía que pienses que no es bueno.
Sí, tenés razón.

Tomando eso como punto de partida, y ahora estás haciendo esa crítica y seguro se lo planteaste a ellos como crítica constructiva, cuando lo ves y te molesta como director, ¿después podés decir: "En algún momento yo también pasé esa etapa"? ¿Es cuestión de jóvenes, de madurez, quizás?
Sí, sí... Es cuestión de buscar cosas. Uno siempre quiere más, quiere ser diferente, que no está mal. Yo no estoy en contra de eso porque justamente en la compañía no son todos iguales. Una de las cosas que tiene la compañía es que cada uno tiene su personalidad y son muy diferentes. Lo que uno trata de hacer cuando bailan en conjunto es que sean todos iguales pero con su personalidad. No nos podemos comparar con la Ópera de París, que vos ves a los bailarines y son todos parecidos, sacados de la misma escuela, pero tienen otra trayectoria. Nosotros nunca vamos a hacer eso porque nuestra contextura, en Sudamérica, en nuestros países, es diferente. Entonces lo que tenemos que buscar es esa personalidad. Yo no tengo problema en que sean diferentes y busquen... pero sí hay momentos en los que tienen que aprender a saber, porque aparte son los principales, la imagen, la máxima responsabilidad. No puedo permitir que hagan eso. En su momento me lo decían a mí, mi trabajo ahora es decírselo a ellos.

Hay chicos realmente muy jovencitos acá.
Sí, la mayoría son de 18 a 25. Y se avanza de acuerdo a la solidez, confianza y seguridad, de saber controlarse. Si no, no pueden dar el siguiente paso.

¿Y eso pasa realmente por una cuestión de edad o de madurez...?
De madurez, no es cuestión de edad. Yo tuve que madurar muy chico, quizás era joven pero tenía una madurez para saber cuáles eran los momentos y cuáles no, me lo decían una vez y ya estaba, era esa vez y nunca más. Creo que también es una cuestión de madurez, de cómo uno absorbe las correcciones y qué es lo que quiere. Hay gente que quizás quiere bailar y estando en una compañía ya está, pero hay otra que quiere bailar y llegar más allá, no sólo estar en una compañía, poder viajar, salir, ser invitados, tener otra mentalidad. Pero eso ya depende de cada uno.

Yo pensaba aparte en que con esto de viajar de Uruguay a Tailandia, a México, acá, tiene que ser muy fuerte la madurez de cada uno de estos chicos para poder concentrarse en forma profesional en el trabajo cuando tienen los reflectores y la fama -no en el sentido de que los conozcan a ellos por nombre sino en cuanto a que son aclamados cuando salen al escenario-. Es todo un desafío saber lidiar bien con eso.
Es un desafío que lo vas aprendiendo con el tiempo, pero también al entrar a una compañía profesional ya sabés para qué te vas a preparar. Creo que el proceso de hacer una cantidad de funciones también te lleva a tener una tranquilidad y una seguridad para cuando salís a los espectáculos. Por eso yo prefiero hacer más funciones que ensayos. Hay muchas compañías de Sudamérica que pasan dos meses ensayando y después tienen cinco funciones, entonces quizás los bailarines principales, como son varios, tienen solo una función, en la que tenés todo el nervio del estreno, y nunca llegás al punto de poder disfrutar. Por eso ahora estamos programando para Montevideo 14 funciones. O sea que los bailarines principales tienen mínimo cuatro o cinco funciones.

Ahora es Romeo y Julieta, ¿no?
 Ahora es Romeo y Julieta. Entonces el principal tiene posibilidad de desarrollar el personaje. En la primera función están los nervios y el recordar todo lo que aprendiste, en la segunda ya es poder relajarte y disfrutar, y ya la tercera es esa seguridad con la que podés ir mucho más allá. Eso, por supuesto, te lo dan las funciones.

Me comentabas en otro momento, que te era importante venir a Israel con la compañía. ¿Por qué?
Mi intención con la compañía es poder salir a todas las partes del mundo, que la compañía tenga una posición internacional, que en cada lugar al que vayamos nos vuelvan a pedir y poder, cada dos o tres años, volver a los mismos lugares en los que estuvimos. Todos los años poder tener un lugar internacional a donde ir y que la compañía tenga su posición, su lugar en el mundo dentro de la danza. Hace dos años que venimos hablando y al fin se dio.
Es maravilloso que se vayan dando las cosas. Lo bueno es que de todo esto se pueda después hablar, porque después uno puede exigir más cosas, mismo en caché. Ya vieron la compañía, ya vieron el resultado, entonces uno puede posicionarse de otra manera. Al comienzo se paga en cierta forma derecho de piso, lo cual acá se manifestó en algo que nunca me había pasado, que el productor me pidió obras determinadas, que estaban bien, pero yo habría hecho un programa un poco distinto, con alguna otra cosa. Pero creo que está saliendo muy bien.

Y eso se manifiesta también en cantidad de público...
Claro. Todo lleno. No sé hoy, pero ayer yo pensaba "A la 1 de la tarde, con el feriado que tienen y todo, no sé si va a venir gente", y había solamente dos o tres lugares sueltitos libres.


IMPRESIÓN DE ISRAEL

Yo sé que no es que están de paseo, pero en la medida que uno puede recabar una impresión, viniendo en un momento de tensión, ¿qué palpás vos? Llegaron en días complicados... y no sé si alcanzaron a captarlo.
La verdad es que nosotros nos estamos quedando en una zona que me dijeron que es un poco como la Punta del Este de Israel. Ahí se vive normalmente, no estás nervioso, salís a caminar... Ayer después de la función nos fuimos todos a la playa a hacer un picnic para ver el atardecer, paramos en un supermercado que estaba lleno de gente... Se vive como muy normal todo. Por supuesto que quizás hay zonas, como en cualquier parte del mundo, a las que no podés ir, ¿no? Quizás en otros lados no tendrás bombas pero sí te roban o te pegan un tiro para robarte... Tenés esas cosas.
Sí debo decir que respecto a la otra vez he tenido algún incidente por el cual pensé que quizás la gente está un poco más agresiva. Mismo hoy en el hotel bajé a pedir un abridor para el vino -que la idea era subir, abrir y bajar- y el tipo me dice: "No, sólo tengo uno, no". Me pareció extraño... Antes no recuerdo haberlo pasado, recuerdo haber sentido mayor amabilidad. Pero claro que también puede ser un problema del lugar en el que estábamos, o algo puntual con esa persona. Pero bueno, justo estamos en un período en el que hay una situación algo especial, diferente, entonces quizás puede ser por eso. Pero después bien, acá en el teatro lo más bien. La zona del hotel en el que estamos es lindísima, frente al mar... eso es maravilloso.

¿Había gente en la playa?
Había, no mucha, por suerte. A mí me gusta cada vez menos estar con mucha gente... Igual fuimos con todos los bailarines así que estuvo divertido, paramos y compramos cervezas, jamón, queso, papas fritas, maní, hicimos una gran picada en la playa; nos fuimos a bañar, jugaban a no sé qué juego, de otra época, de otra juventud...


ETAPAS EN LA VIDA

De otra etapa joven, porque me imagino que te sentís joven todavía.
Ah... sí, me siento bien, me siento joven, pero hay una distancia, hay cosas que yo ya no volvería a hacer, entonces hay cosas en las que uno se siente de otra época.


¿Hay veces que te gustaría volver atrás? ¿Subir y bailar sobre el escenario?
No, la verdad que no.

Esa es una gran señal de que estás pleno con lo que hacés, ¿verdad?

Sí, es otra etapa de la vida. No significa que si uno tiene la suerte de volver haría lo mismo. La danza va a seguir en todas mis reencarnaciones -si las hay, no lo sé-, va a estar dentro de mí, eso seguro. Pero estoy en otra etapa y estoy feliz, con lo que estoy haciendo y con lo que estoy viendo que estoy logrando. No es un trabajo solo sino en conjunto, pero esas herramientas que uno les da están dando resultados. Estoy viendo lo que van haciendo, cómo van progresando, veo cómo poco a poco van cambiando la mentalidad de lo importante que es la disciplina en esta carrera, de la concentración, de esa responsabilidad que tienen que tener, y ver cómo van entendiendo eso e incorporándolo.

¿Cómo encontrás el equilibrio entre poder enseñarles y lograr que lo que quieran no sea imitarte?
No siento que estén buscando imitarme. Por suerte, porque tampoco es lo que quiero. Trato de pasarles la información para que ellos la incorporen, pero desde un lugar en el cual ellos tengan que buscar también. Con los maestros siempre les decimos que es el cuerpo de ellos, son ellos los que tienen que manejarlo. Uno como maestro puede estar, enseñar, indicar, pero después son ellos los que tienen que ir descubriendo lo que les queda mejor y cómo poder desarrollarse mentalmente para trasmitirle a su cuerpo, poder manejar su cuerpo y no que el cuerpo los maneje. Eso lo tienen que hacer ellos, y no imitar, tienen que buscar su propia forma de poder hacer. Después uno está delante para decirle: "No, eso es demasiado exagerado", "No, acá te falta un poco más", "Buscalo por este lado, fíjate...", pero son ellos los que tienen que ir desarrollándose.
Y no, la verdad que no veo que quieran imitar, así que feliz porque no es lo que me interesa.

Claro, sino que aprendan bien.

Sí, sí.

"ME PONGO LA CAMISETA"

Vos me dijiste en aquella otra entrevista que me concediste que Uruguay es el primer país en el que realmente vivís y que elegiste vivir en Uruguay. ¿A esta altura, aunque lo principal sea el desempeño profesional de la compañía, a vos también te da un poco de orgullo "uruguayo", aunque seas argentino, el éxito de una gira con la compañía?

Mirá, me siento orgulloso por la danza, yo estoy acá representando a Uruguay pero también representando, como siempre hice, a América Latina y a los latinos, y sí me siento orgulloso de que otra compañía de América Latina pueda salir. En este caso es Uruguay porque es el país que me dio la posibilidad de demostrar lo que yo aprendí, y y donde me dan y donde estoy me pongo la camiseta, por eso lucho, es lo que estoy haciendo. A veces mucha gente no entiende cuando hablo del Sodre, hago lo que hago y exijo lo que exijo, pero no lo exijo por mí sino por la danza y también por una institución para que pueda seguir creciendo y puedan seguir mejorando. En Uruguay tenés dos grandes teatros, el Sodre y el Solís, pero aunque tengamos que trabajar en conjunto yo voy a defender al Sodre, es mí teatro. Cuando salimos, sí, soy argentino, latino, amo la danza, pero estamos representando a Uruguay.

Lo sentís también en el corazón, no es solamente un trabajo, a esta altura.

Sí, se siente, porque aparte es parte de donde uno está viviendo, es parte de uno. En este período de mi vida, Uruguay es mi casa.

(Montevideo Portal / 26-10-2015)

UN PROYECTO DE VIDA: VIRGINIA WOOLF Y EL TERRORISMO MACHISTA


por Amparo Rubiales
En el ensayo de Virginia Woolf Un cuarto propio (traducción de Borges), publicado en 1929, escribe sobre la mujer y la novela: "Para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio, y eso, como ustedes verán deja sin resolver el problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela", pero desde aquellos años, Un cuarto propio se ha convertido en una reivindicación del feminismo que reclama un espacio propio vital para las mujeres. La vigencia del ensayo de Woolf, escrito hace casi un siglo, nos sirve todavía, porque las mujeres, pese a lo mucho conquistado, seguimos sin poder tener un proyecto de vida propio, porque el patriarcado subsiste, y el machismo que genera, se incrementa; la subordinación y el sometimiento siguen considerándose algo normal por demasiadas personas: "Ha ocurrido así siempre, ¿de qué os quejáis?".
Diariamente nos echamos las manos a la cabeza ante la lectura de comentarios, anuncios, chistes, actos o declaraciones, de los que, en muchas ocasiones, sus autores dicen que "no tienen mala intención", pero lo más terrible es el continuo e imparable crecimiento del terrorismo machista. ¿Cómo es posible que la sociedad siga impasible ante los asesinatos machistas que se producen casi a diario? Tres en veinticuatro horas y aquí seguimos, unas notas en prensa y un minuto de silencio, cuando lo hay, minoritario, convocado por alguna asociación de mujeres. No podemos seguir así, hay que hacer algo más contundente y eficaz.
En lo que va de año, que sepamos, casi 30 mujeres han sido asesinadas por la violencia machista, lo que supone un incremento de un 47% respecto al mismo periodo del año pasado, sin contar la vida de seis niños, bebé incluido, también asesinados, que quintuplica a la del año anterior. Miguel Lorente, el que más sabe de violencia de género, escribe que "cuando el corazón ya se ha hecho insensible a los golpes y a la amenaza de cada amanecer, el maltratador utiliza a los hijos e hijas para conseguir su objetivo"; sin mencionar la violencia estructural contra las mujeres que crece de muchas maneras, también entre los jóvenes. Una violencia no sólo física, sino psicológica, de lenguaje, de relaciones de poder, que siempre ha sido masculino.
La solución, se dice, es un pacto de Estado contra la violencia de género, y en tal sentido están trabajando en una Subcomisión, con expertos, en el Congreso de los Diputados (denominación que también excluye a las mujeres) y espero que, más pronto que tarde, facilite un informe que sirva para poner remedio a esta tragedia, casi cotidiana, pero me preocupa que pongamos todas nuestras esperanzas en ese pacto de Estado, como si fuera la panacea que va a acabar con esta plaga. ¿Qué pasará al día siguiente de firmar el pacto si hay otro asesinato, y otro y otro, como puede ocurrir? El pacto de Estado es una condición necesaria, pero no suficiente.
Además, hace falta un pacto social contra el machismo, como ha escrito con reiteración Miguel Lorente, porque la violencia es un producto del machismo y no se puede ser neutral frente al mismo como, dice otro hombre feminista, Octavio Salazar, a quien también me gusta citar, porque los hombres feministas cada vez son más; junto a grandes mujeres, que se ocupan y preocupan del tema, que hay muchas, muchas, que ahora no puedo citar. El feminismo no es algo exclusivo de nosotras, como algún "machito marchito" me ha dicho, sino que es "una ética y una forma de vida" (Octavio Salazar).
Las mujeres quedaron excluidas de lo público basándose en que su naturaleza les impide formar parte de la comunidad civil y política; la médula de la sociedad patriarcal no se ha roto y, o acabamos con ella, o las seguirán asesinando. Pediría, por ejemplo, en la Subcomisión del Congreso, que va a sentar las bases para la aprobación del pacto de Estado, incluir también la derogación del artículo 84 de la Lomce, que tiene visos de inconstitucional, y que va a permitir, según reciente sentencia del TS, que se financie con fondos públicos la educación segregada por sexos. Si no nos educan en igualdad, si nos separan desde la infancia, luego, cuando la vida nos una, seguiremos sin entendernos. ¿Quién arregla después el estropicio? ¡No con mis impuestos! Que se lo paguen ellos, y ya estoy siendo generosa, porque no estoy segura de que la educación segregada no vaya siempre en contra del artículo 14 de la Constitución, que consagra el principio de igualdad entre los sexos. Sin "coeducación no hay igualdad", y sin esta no hay democracia; "la coeducación es parte ineludible del modelo educativo que cabe deducir de la Constitución española", según rezan los tratados internacionales, suscritos por España, el Derecho Comunitario, así como la jurisprudencia del TC, o la ley de protección integral contra la violencia de género que contiene el principio de igualdad en la interpretación de las normas, o la asunción de transversalidad de dicho principio, el cual debe ser asumido por todas las administraciones públicas, así como la ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, como tan bien explica Octavio Salazar en su artículo Faldas a la izquierda, pantalones a la derecha.
Queremos, necesitamos, no sólo un cuarto propio, sino una vida propia, sin temores, ni acosos, ni venganzas, ni celos ni asesinatos. "Un día despertó / Y ya no tenía miedo / La valiente vencía al cobarde / La maltratada vencía al maltratador" (Ana I Bernal). Ese día ya tuvo una vida propia.

(Diario de Sevilla / Tribuna / 12-7-2017)

¿POR QUÉ LA OBRA DE ELADIO DIESTE ES REFERENTE EN EL URUGUAY Y EN EL MUNDO?


por Cecilia Presa

Las pintorescas y llamativas construcciones con paredes y techos curvos hechos de ladrillo, de Eladio Dieste, son la marca registrada de una obra que combinó un sentido estético valorado por arquitectos de todo el mundo, con un método constructivo eficiente y sustentable propio de un ingeniero que rechazaba la noción del arte por el arte en sus obras.

Montevideo, Canelones, Durazno, Salto e incluso Artigas –de donde Dieste era oriundo– tienen impregnado en su paisaje el sello distintivo de este ingeniero civil: la cerámica armada.

En 2017 se celebran 100 años del nacimiento de este hombre que se valió del racionalismo de la forma y los cálculos, del humanismo ético de las construcciones con materiales locales y de un modernismo difícil de encasillar en una corriente, para crear más de 160 edificaciones con una gran variedad de programas.

"Creo que una de las cosas más originales y que impresionan que hizo papá es la concepción del proyecto en su conjunto, en todos los aspectos: los formales y los estructurales, sin fisuras", explicó a El Observador Esteban Dieste, el único de los 12 hijos de Eladio que es arquitecto y trabajó en la empresa de su padre: Dieste y Montañez.


Sustituir al camino constructivo clásico de una columna, una viga y una losa con un material liviano, resistente y económico –como es el ladrillo– fue el planteo teórico de construcciones que, en palabras del propio Eladio Dieste, tenían un fuerte "sustento ético" por detrás. 

El arquitecto y exintendente de Montevideo Mariano Arana lo citó para explicarlo: "Él decía que las obras se sostienen por la forma; 'el cálculo viene después para verificar'".

De Uruguay al mundo

"La obra de Eladio Dieste tiene una particularidad: es única", definió el arquitecto venezolano Ciro Caraballo, un reconocido experto en patrimonio histórico que encabeza desde su oficina en México la asesoría externa de la Unesco para declarar la obra completa de Dieste como Patrimonio Mundial. 

Desde 2016 forma parte de una lista indicativa de sitios y obras que potencialmente pueden pasar a formar parte de este cuadro de honor.

"Hace un año que se viene trabajando en esto y todavía nos queda año y medio más", explicó Caraballo, quien dijo que este tiempo se debe a que Unesco evalúa obras de Dieste que tengan representatividad de los sistemas estructurales, funcionales, su calidad estética y formal, además de que estén ubicados en distintas localidades de Uruguay.

Gran estudioso y admirador de Eladio Dieste, Caraballo también señaló que el primer paso para que una obra sea declarada Patrimonio Mundial es que se la declare patrimonio nacional por gobiernos o intendencias. Hasta ahora solo cuatro edificios cumplen este requisito: la iglesia de San Pedro en Durazno, la iglesia Cristo Obrero de Atlántida, el depósito del puerto de Montevideo y la Casa Dieste. En este tema trabaja la Comisión de Patrimonio del Ministerio de Educación.

Mantenerlo moderno

La Unesco también exige estudios técnicos de deterioro de las estructuras y un plan de manejo en cada caso, en el que se establezca un ámbito de protección.

"Entre las obras de Dieste la única que se está estudiado con esa profundidad es la iglesia Cristo Obrero de Estación Atlántida", explicó Caraballo. Esto se debe a que en 2016 la imponente iglesia culminada en 1960 recibió fondos del programa Keep it modern de la fundación californiana Getty, para analizar en profundidad la estructura de la obra y detectar patologías en su estructura. Allí trabajaron equipos multidisciplinarios pertenecientes a las facultades de Arquitectura e Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar), miembros de la Universidad Católica y expertos del exterior.

Estudios adicionales

"Increíblemente todavía no podemos precisar exactamente cuántas obras de Dieste hay. Me atrevo a decir que en total tranquilamente son arriba de 160", dijo Pablo Canen, uno de los docentes de la cátedra de Historia de la Arquitectura en Uruguay en la Udelar, que coordinó la primera sistematización de información sobre las obras de Dieste en 2015.

En el marco de esta materia, un grupo de más de 200 estudiantes realizó un inventario de 40 obras de Dieste basándose en planos, memorias y fotografías de la constructora Dieste y Montañez, además de otras fuentes. Tienen identificadas otras 40 sobre las cuales planifican trabajar con un nuevo grupo de alumnos de Arquitectura.

Pero por más extensos que parezcan, estos inventarios son solo una primera aproximación a los requisitos de Unesco. "Serviría para hacer un plan de manejo de la obra de Dieste o para saber dónde están las que requieren de una atención en torno a mantener sus valores", ejemplificó Leonardo Gómez, otro de los docentes de la cátedra, que contó que eso sucedió con el denominado Paisaje cultural industrial de Fray Bentos, donde se encuentra el Frigorífico Anglo, que desde 2015 forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de Unesco.

Muchas de las obras relevadas por el equipo de arquitectos fueron modificadas en función de su uso y varias presentan grandes desgastes. Gómez señaló que aunque esto es una dificultad, porque se pierde parte de la riqueza arquitectónica,"son edificios que están vivos, que se usan, y eso está bueno".

Al respecto, Mariano Arana refexionó: "Tuvimos la suerte de tenerlo acá y la desgracia de que no hiciera más obras inequívocamente arquitectónicas".

Ingeniero humanista

Si bien es cierto que lo funcional, el uso sustentable de los recursos y lo que llamaba “economía cósmica” eran grandes preocupaciones de Eladio Dieste, este ingeniero era por sobre todo un humanista. Consideraba que la funcionalidad de las obras respondía, en sus propias palabras, “a toda la riqueza que tiene lo humano, cuyas completísimas necesidades y apetencias no son fáciles de reducir en palabras”. Esto lo dijo en una entrevista realizada en 1990 por el arquitecto Mariano Arana, quien se sigue emocionando cuando recuerda la personalidad de Eladio Dieste. 

“Era un hombre de una gran sensibilidad respecto a la gente (...) Una vez en México estábamos reunidos con varios arquitectos y dijo que estaba emocionado y quería recitar unos versos. Cuando terminó le preguntamos de quién eran y nos dijo: ‘Son míos’. Era muy bueno. Después investigando lo confirmé y pude leer algunos de sus poemas”, contó Arana y añadió: “Él creía mucho en la armonía del universo como una concepción cristiana muy profunda”.

(El Observador / 11-5-2017)

JULIO HERRERA Y REISSIG y la POLÉMICA CON ROBERTO DE LAS CARRERAS (4)


El atentado contra la ONDA.

¡Reissig marital!


¡Merci Monsieur! Como dice el poeta del PAN contestando a mi reclamo con una caricia aduladora. No agregaré como él: ¡Mille Fois Merci! Porque esa gatería no ha sido nunca francesa. Es una versión mimosa del castellano.

Es increíble que Samain no haya enseñado a Reissig a escribir correctamente el francés, habiéndole regalado todos sus versos.

Nótase que la lengua de la fineza, de la distinción que según Tailhade “posee la última vibración atómica de los cuerpos” no es para ser hablada por el hombre de las patadas augustas. El francés huye por instinto de una musa que come pan con los chiquitos y se solaza con resuellos.

¡Pretende Reissig que yo siga sus huellas espirituales y literarias! Es como si mi espejo me acusara de imitarlo.

Entre los gestos que religiosamente refleja se halla el de mi evocación parisiense.

Reissig no se da cuenta de que yo al nacer di mi primer vagido en griego y el otro en francés, comprendiendo que este último es el griego de la época; en una palabra, hice la traducción del vagido con el espíritu de discernimiento el cual hace que algunos poetas imperfectos de los cuales no gusto declaren “un cometa” desorbitado…

Yo no puedo menos de agradecerles este resentimiento por mi crítica.

Reissig, si bien es cierto es un marido nato, está lejos de ser un parisiense de la misma categoría. Al contrario de mí, pretende hablar francés después de hallarse saturado de un español que en vano, yo, su amparo intelectual, quise extraerle yodurándolo estéticamente, provocando su juicio a los afinamientos; tratando de empavesar su inteligencia, de hacerle posible la originalidad, llevándolo por el camino de la discreción al amor de las cosas bellas, mientras con don galano podaba su estilo de los excesos malignos, de los adjetivos que se parecían, que se parecen aún a cadáveres que lleva una corriente…

Reissig el empollado de mi benevolencia crítica, me da la impresión de una mascarita que delira hacerse pasar por Gautier y a la cual yo, gran conocedor de disfrazados de Literatura contesto: Te conozco, tú eres el canario Reissig, descendiente de una de las siete familias famosas… tus antepasados, en su vida política, distinguiéronse como tú en el rapto. No me extraña pues que robes las piedras preciosas a los sueños de los verdaderos estetas.

Con el mismo candor que lo hace digno de ser comido a besos con que se disfraza de francés, pretendiendo apoderarse de la ciudad que yo luciera en la boutonnière, sueña opíparamente Reissig haber sido consagrado por las burbujas estrepitosas de mi champañe (sic) verbal!

Mi apóstata hace justicia a la importancia que representa mi elogio. Si él llora como dice en la despedida de su artículo. Es porque como lo confiesa, doliente, en otra parte, “las manos que ayer le acariciaban hoy le castigan”.

Yo no tengo ningún motivo para ocultar que mis elogios eran tan poco sinceros como los que él mismo, con coquetería felina, me prodigara.

Cuando yo comprendí que mi discípulo no sería nunca un artista, que mi esfuerzo divagaba en vano frente a sus irreductible metáforas semejantes a ídolos etíopes, desenfrené la ironía del ditirambo, dejé a la admiración con los senos flojos.


Roberto de las Carreras

(La Tribuna Popular, año XXVII, Nº 9231, Montevideo, abril 23 de 1906, pág. 2, cols. 4 y 5).


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