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DESDE LA ARGENTINA - JOSÉ GERVASIO ARTIGAS, EL HÉROE INCÓMODO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO


por Eduardo Anguita
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(MIRADAS AL SUR / 19 de mayo de 2013)

La historia popular y federalista rioplatense reconoce en Artigas a un gran revolucionario

El 24 de septiembre de 1850, una necrológica fechada en Asunción del Paraguay decía con tono lacónico: "Sólo cuatro personas acompañaron a la tumba los restos mortales de quien fuera ilustre caudillo en tierras del Plata, José Artigas. No hubo siquiera cortejo fúnebre para ese oriental que muere justo treinta años después de su expatriación, en la más absoluta pobreza y en el mayor de los desamparos. Mientras tanto, sus compatriotas siguen sin encontrar una fórmula que les permita vivir en paz."
Artigas moría en el lugar que había elegido en 1820 para exiliarse. Había batallado una década, convirtiéndose en el Protector de los pueblos libres, en una referencia imprescindible para la idea del federalismo popular. Sin embargo, las diferencias entre Artigas y los caudillos de Entre Ríos, Francisco Ramírez, y de Santa Fe, Estanislao López, habían pasado al enfrentamiento abierto. En ese 1820, López y Ramírez habían derrotado a los unitarios porteños en la batalla de Cepeda. Entraron a la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) y algunos soñaron con que las cosas cambiarían. Pero, de inmediato, los jefes federales firmaron un acuerdo –el Pacto de Pilar– con el gobernador de Buenos Aires Manuel de Sarratea, viejo enemigo de Artigas. El pacto establecía que se le diera "vista" al caudillo de la provincia oriental. Pero no lo habían consultado antes. Y las tensiones aumentaron, al punto tal que las tropas entrerrianas de Ramírez y las orientales de Artigas terminaron chocando en la batalla de Las Tunas. Ramírez triunfaba y Artigas con los suyos fue a Corrientes, donde encontró el apoyo de caciques guaraníes. Artigas, con todo el dolor a cuestas, cruzó el Paraná y se dirigió a Asunción, donde el dictador Gaspar Rodríguez de Francia lo acogería.
A los 86 años, de manera súbita, terminaban los días de Artigas entre los mortales. Apenas habían pasado 48 horas del comienzo de la primavera en Paraguay. Veinte años más tarde, esas tierras eran regadas de sangre por la guerra de la triple alianza. Las provincias unidas del Río de la Plata, el sueño de Artigas y de muchos federales, había dejado paso a la hegemonía liberal porteña, heredera de los unitarios de Buenos Aires, que detestaban al caudillo de la provincia oriental.
¿Quién era Artigas? 
El verdadero Artigas era ocultado por la historiografía liberal creada al compás del genocidio en Paraguay. Bartolomé Mitre, responsable en la Argentina de aquella invasión y pionero del relato liberal porteño de la historia, en carta a Vicente Fidel López, decía: "Los dos, usted y yo, hemos tenido la misma predilección por las grandes figuras y las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente."
El también historiador y político liberal López no se quedaba atrás al referirse al líder federal: "Artigas fue un malvado, un caudillo nómade y sanguinario, señor de horca y cuchillo, de vidas y haciendas, aborrecido por los orientales que un día llegaron hasta resignarse con la dominación portuguesa antes que vivir bajo la ley del aduar de aquel bárbaro."
Por el contrario, la historia popular y federalista rioplatense reconoce en Artigas a un gran revolucionario. Un caudillo de a caballo y de armas llevar que fue, a la vez, un lúcido pionero del voto popular, cuando la democracia directa no se practicaba en ninguna nación europea ni en el norte de América. Artigas llevó a cabo la primera reforma agraria de América latina. Fue un promotor incansable del federalismo y peleó contra las minorías librecambistas aliadas a los intereses británicos que pretendían mantener el monopolio de la renta portuaria. El ideario artiguista no pensaba en el paisito sino en la unión de los pueblos libres que habitan los territorios de las actuales Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay.
Tras haber sido cuatrero y vivir con los indios y los criollos del campo, Artigas entró a la milicia en el llamado Regimiento de Blandengues. Al poco tiempo, la milicia lo convocaba a filas. Se producían las invasiones inglesas y Artigas participó tanto de la reconquista de Buenos Aires como de la defensa de Montevideo. Artigas peleó nuevamente contra los ingleses.
El grito de libertad 
La creación de la Junta Revolucionaria en mayo de 1810 produjo que la autoridad virreinal recayera sobre las espaldas de Francisco Javier De Elío, hasta entonces gobernador de la corona en Montevideo, quien mandó a Artigas al frente de los blandengues a sofocar los levantamientos patriotas en Entre Ríos. Sin embargo, los patriotas los rechazaron y los enviados por De Elío retrocedieron hasta Colonia. Tras esa primera acción a favor de España, de inmediato Artigas se identificó con la causa y, en febrero de 1811, desertó. No era fácil para un hombre que tenía a toda su familia en Montevideo. Junto a un puñado de blandengues que lo siguieron, cruzó a Buenos Aires y se puso a las órdenes de la Junta Grande. De inmediato, le fue encomendado sumar su prestigio y su experiencia al sitio de Montevideo iniciado por las tropas porteñas. Fue entonces que Artigas lanzó una proclama a los orientales para que se sumaran a la gesta independentista. Esa convocatoria terminaba de modo vibrante: "¡A la empresa compatriotas! Que el triunfo es nuestro. Vencer o morir sea nuestra cifra. Y tiemblen estos tiranos de haber excitado vuestro enojo sin advertir que los americanos del sur están dispuestos a defender su patria y a morir antes con honor que vivir con ignominia en afrentoso cautiverio."
Es preciso advertir que Artigas, cuando hablaba de Patria, se refería a la América del sur y no a la provincia Oriental, que veía como una parte más de ese sueño compartido por otros patriotas latinoamericanos. El llamado de Artigas corrió como reguero de pólvora. Y se lanzó, al frente de una tropa bisoña, a combatir al ejército colonial. El caudillo oriental no tenía formación en la academia militar. Pero eso no le impidió preparar con visión táctica y estratégica el enfrentamiento con un ejército profesional. Artigas venció a las tropas del virrey en el paraje de Las Piedras, al este de Montevideo y cerca del Río de la Plata.
A tal punto esta batalla es parte de la revolución de las provincias unidas que el himno nacional, en su versión completa, reconoce "ambas Piedras, Salta y Tucumán". La otra batalla de Las Piedras fue pocos meses después y correspondió a un combate del Ejército del Norte, en Salta, donde también las armas patriotas se impusieron sobre las fuerzas realistas.
Este himno era un texto escrito por Vicente López y Planes que fue aprobado por la Asamblea del año XIII. Pero la historia de la independencia está poblada de paradojas. En este caso, al menos, dos paradojas. Una es que el autor de estas letras que incluyen el triunfo artiguista es el padre del historiador Vicente Fidel López que detestaba al caudillo oriental. La otra es que aquella asamblea pretendía ser fundacional de las provincias unidas. Sin embargo, los delegados de la Banda Oriental fueron segregados.
El triunfo de Las Piedras no era interpretado de la misma manera por quienes se reivindicaban parte de la Provincia Oriental y quienes tenían una visión porteña y centralista. En apenas dos años, salían a luz las diferencias políticas y también los intereses contradictorios de quienes pugnaban por profundizar una revolución soberana y quienes buscaban privilegiar los intereses del librecambismo británico.
Artigas, además de ser un referente para otros caudillos federales, estaba en un territorio en el que a las coronas británica y española se sumaba la del imperio portugués. A tal punto el escenario oriental era complejo, que para desalojar a quienes sitiaban a Montevideo, el virrey De Elío autorizó a los portugueses a que se adentraran en territorio oriental para aniquilar a las tropas patriotas. Pero, a su vez, ante esa decisión, el gobierno porteño decidió pactar con De Elío y levantar el sitio.
La redota 
Artigas quedaba en una situación más que desfavorable: peleaba contra los españoles a los que se sumaban ahora los portugueses y no estaba dispuesto a aceptar ese pacto. En vez de deprimirse, encabezó el éxodo oriental. Esa gesta consistía en partir hasta un lugar seguro como fue Ayuí, en la margen occidental del río Uruguay, en territorio entrerriano, donde luego se fundó la ciudad de Concordia. La Redota, así la bautizaron los paisanos orientales. Era una curiosa acepción popular de derrota. Pero que no puede ser calificada como tal porque dejó a Artigas como el primero de los líderes federales que se plantaban con firmeza ante las decisiones centralistas de Buenos Aires.
Los oficios diplomáticos británicos obligaron al retiro de las tropas portuguesas. Y esa orden se plasmó en un tratado, firmado en mayo de 1812, que aquietó los conflictos entre centralistas porteños y artiguistas. En efecto, el Primer Triunvirato había reemplazado a la Junta Grande. Se trataba de un gobierno centralista porteño. Manuel de Sarratea, uno de los triunviros, fue a controlar la salida de los portugueses y, de paso, intentó poner autoridad sobre Artigas. Autoridad que incluía robarle las armas y las caballadas. Pero los orientales no se dejaron avasallar. En la navidad de 1812, desde su campamento en Costa del Yi, en el centro mismo de las tierras uruguayas, Artigas le envió una carta a Sarratea donde afirmaba que "el pueblo de Buenos Aires es y será siempre nuestro hermano, pero nunca su gobierno actual". De inmediato, invita al representante del gobierno porteño a retirarse. Lejos de aceptar el convite, Sarratea lo declara "traidor a la Patria".
Ese mismo año, el campamento de Artigas fue el lugar donde se eligieron los diputados para la Asamblea General Constituyente del año 1813 a celebrarse en Buenos Aires. Allí, los presentes votaron las instrucciones que, básicamente, reclamaban la independencia del poder español, libertad civil y religiosa y la organización de un gobierno republicano. El gran tema era el federalismo, tema que distanciaba a Artigas del gobierno porteño. Para neutralizar al oriental, el general Rondeau armó un encuentro paralelo que pretendía reemplazar a estos legítimos delegados. La brecha entre la Banda Oriental y Buenos Aires se hacía insalvable. Ante el atropello a la voluntad popular, Artigas abandonó el sitio de Montevideo a mediados de enero de 1814.
El protector de los pueblos 
Los desaires del gobierno centralista con varias provincias llevaron a que Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, las Misiones y parte de Córdoba se unieran a la provincia Oriental con el nombre de Liga Federal. Se constituyeron como "pueblos libres" y nombraron a Artigas su "protector". Se dio una circunstancia que muestra palmariamente la coherencia del caudillo oriental. El general español Joaquín de la Pezuela derrotaba a las tropas del general Rondeau. Conciente de las diferencias entre Artigas y Rondeau, de la Pezuela le ofrece un entendimiento. La respuesta de Artigas al intento de soborno español fue contundente: "Han ofendido mi carácter cuando le informaron que yo defiendo a su rey. Si las desavenencias domésticas han lisonjeado el deseo de quienes claman por el dominio español, sepa que no soy vendible ni quiero más premio que ver libre a mi Nación."
El gobierno porteño le ofreció una negociación: la independencia de la Banda Oriental a cambio de que Entre Ríos y Corrientes quedaran bajo dominio porteño. Artigas se negó y una nueva expedición porteña va a castigarlo. Artigas llevaba años peleando contra España y Portugal, no quería separarse de Buenos Aires pero peleaba por la igualdad de las provincias desde una visión federal. Los sacrificios del oriental dieron, una vez más, sus frutos. Un tratado de paz y amistad firmado por las autoridades de Buenos Aires y Artigas ratificó el legítimo gobierno de este y afirmaba que tanto Entre Ríos como Corrientes podían ponerse “bajo la protección de quien gusten”.
El congreso de los pueblos libres
Llegó entonces uno de los momentos culminantes de la carrera de Artigas como brillante político de todos los territorios que conformaron ese espacio de federalismo. El oriental convocó al congreso de Oriente o Congreso de los pueblos libres. Se llevó a cabo en el Arroyo de la China, en Concepción del Uruguay, que por entonces era la capital entrerriana. Concurrieron diputados de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Córdoba y de la provincia Oriental. Los de las Misiones (departamentos de Yapeyú y Concepción) no llegaron a tiempo, pero se alineaban con Artigas y tenían como líder a Andrés Guacurarí, el indio guaraní que sumó Artigas como segundo apellido.
Ese congreso, que sesionó en junio de 1815 proclamó la independencia de los territorios de las provincias unidas. Sucedió un año y unos días antes del congreso de Tucumán, manejado por los centralistas porteños. Estas provincias no asistieron al encuentro de Tucumán. La importancia, más allá de los desencuentros entre centralistas y federales, está en la decisión de Artigas de avanzar en profundos cambios sociales. El congreso de Oriente decidió una reforma agraria que incluía tierras para "los negros libres, los zambos de toda clase, los indios y los criollos pobres".
1820
Las desavenencias con otros jefes federales hicieron que Artigas terminara cruzando las armas de sus valientes con otros no menos valientes gauchos federales. Como se decía al principio de esta nota, el caudillo entrerriano Francisco Ramírez venció en Cepeda a los unitarios porteños. Pero de inmediato quiso desplazar a Artigas y formar una república independiente en la Mesopotamia, con epicentro en Entre Ríos y sumando la provincia de Corrientes así como las Misiones. Ramírez tuvo el visto bueno de las autoridades porteñas, que pretendían desterrar definitivamente al caudillo oriental. Entre junio y julio de 1820, las tropas de Artigas y de Ramírez chocaron varias veces. Artigas, en el combate de Las Tunas pudo salvarse gracias a que su hijo primogénito Manuel lo subió en ancas de su propio caballo. El primer revolucionario del Plata, a diez años de haber sumado su capacidad y su entusiasmo a la causa revolucionaria, estaba sin fuerzas militares y con un escenario político desfavorable. Tras los choques con Ramírez estuvo un tiempo en los Esteros del Iberá.
Artigas decidió partir a Paraguay. Los porteños centralistas festejaban, querían sellar de modo definitivo que la provincia Oriental se convirtiera en una república separada, en 1825. Se consumaban los planes británicos para la América del sur. Ramírez logró proclamarse jefe Supremo de esa República de Entre Ríos en noviembre de 1820. Fue una jefatura más que efímera. Las coincidencias entre jefes federales no eran muchas y las intrigas de sus enemigos se colaban en sus propios planes. Ramírez murió en combate en julio de 1821, en Córdoba.
Estos hechos cristalizan una etapa trágica para quienes querían una Patria Grande y Federal sin el tutelaje del patriciado porteño. La historiografía liberal quiso borrar las huellas de identidad popular de aquellos caudillos. Por eso, la conmemoración de la Revolución de Mayo en la Argentina, no puede dejar de recordar a José Artigas como una figura central de la gesta independentista.

La TV del futuro por Agustín Ferrando de Tiranos Temblad



(si tiene problemas para visualizar el video, recorte y pegue en el navegador el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=MygDyd7GSOw )

Que buen noticiero, bo

 

Producto del aburrimiento y el calor, una idea fermentó en la mente (y las computadoras) de dos jóvenes uruguayos. Agobiados por las altas temperaturas que cerraban 2012, Agustín Ferrando y Fernanda Montoro se encerraron a disfrutar del aire acondicionado y se pusieron a ver videos de YouTube subidos desde Uruguay. Uno de esos era de un vecino indignado al ver cómo una mujer se robaba flores de un cantero público y ese fue el que encendió la lamparita y provocó el nacimiento de Tiranos temblad: un resumen semanal de aquel país en base a lo que la red social de los videos provee. Así de espontáneo surgió un producto casero hecho por jóvenes expulsados del mundo de la televisión tradicional. “Soy muy defensor de utilizar la espontaneidad y las ideas cuando se cruzan por la mente. No sólo porque siento que eso tiene un valor especial, sino porque en esta época, más que nunca, ese tipo de pensamientos se pueden llevar adelante”, definió Ferrando en diálogo con NaN, Río de la Plata mediante.

A partir de aquella idea inicial, la joven pareja arrancó un año más que movido con Tiranos Temblad, un programa que, a priori, podría parecer pavote: una recopilación de videos. Sin embargo, lejos de ser escenas de bloopers para mofarse de la desgracia ajena, el “resumen semanal de acontecimientos uruguayos” tiene varias aristas que permiten difundir y conjugan valores musicales poco conocidos, grandes proezas cotidianas, videos misteriosos que concluyen en la nada misma, noticiero barrial y un largo etcétera que se amplía semana a semana, de acuerdo a lo que ofrezca la búsqueda en YouTube del algoritmo “Uruguay + This week”.

Realizador audiovisual expulsado de la televisión, Ferrando encontró en Internet tierra fértil para su proyecto, por más que en un principio haya nacido con un objetivo sencillo para un círculo cerrado e íntimo: divertir a familiares y amigos con lo que la comunidad oriental subía a YouTube. “Soy un uruguayo atípico: no me gusta el mate ni soy fanático del fútbol. Por eso me sigue sorprendiendo la repercusión de Tiranos Temblad”, admitió el creador del programa. “El primer público que tuve fue la gente que se quedó trabajando en Uruguay, particularmente en Montevideo, con una computadora adelante. Después fue creciendo y lo notaba cuando en un video de un asado alguien hacía referencia a algo del programa, o cuando gente famosa de acá o de la Argentina hablaba de Tiranos Temblad”, recordó Ferrando, a poco de haber celebrado el primer aniversario de un producto concebido pura y exclusivamente como algo que él vería.

A medida que crecía la cantidad de personas que miraban los primeros e incipientes capítulos, el ideólogo de este proyecto difícil de explicar y definir sin recurrir a la frase “vos miralo y listo” se lanzó de lleno (en tiempos libres) a quemar sus pupilas mirando y descargando videos para contar lo sucedido en Uruguay, o sobre Uruguay, en siete días. “Estamos en una etapa de cambio en el modo de ver, la televisión está perdiendo poder”, diagnosticó Ferrando, con acento uruguayo y en pleno cierre del primer año de su criatura, y aseguró a NaN que la computadora está ganando el terreno que deja la caja boba: “Nos estamos acostumbrando a ver en la compu, a poder ?pausear?, a que no haya tanta propaganda, a ver las cosas a la hora que querés y como querés. Y para eso no hay vuelta atrás”.

“Quiero quedarme en Internet y veo a la televisión como un paso anterior”, contó a esta revista, aunque aclara que “se podría adaptar el formato” y cuenta que “hay programas del interior que pasan Tiranos Temblad”. Y agregó: “No se trata de una cuestión de presupuesto, sino de utilizar los recursos a nuestro favor y el ingenio. Naturalmente, la televisión y la industria convencional se van a nutrir cada vez más de YouTube, aunque me llama la atención que todavía no se dé tanto”. Y, al hablar de industria convencional, como suele ocurrir ante cierta dosis de éxito, las ofertas económicas comienzan a aparecer, pero la pareja de uruguayos no se desespera: “Lo que más me molestaría sería tener la presión de tener que hacerlo todas las semanas, porque ha habido semanas en las que no he podido, por cuestiones personales, y no lo he hecho. Otra cosa que me molestaría sería la duración, que me dijeran que está muy largo o muy corto. Cualquier presión de ese tipo le quitaría gran parte de la gracia”.

“Nos estamos dando cuenta del abuso que en muchos casos hace la televisión de la publicidad y de vender sus espacios. Así, se le perdió el respeto completamente al televidente. Por eso no sólo es que me gusta tratar de ser puntual (si la conexión a Internet no le falla, los capítulos pasan de privados a públicos en su canal de YouTube la medianoche de cada lunes), trato de que no cambie nada, de que no aparezca un banner, nada raro. Me gustaría tratar de mantenerlo así. Hacer dinero con Tiranos Temblad sin que cambie en nada”, afirmó el uruguayo que, debido al éxito del 2013, incluso llegó a dar una charla TED en Montevideo y logró que su idea fuera un “proyecto seleccionado por el Fondo Concursable para la Cultura” del Ministerio de Educación y Cultura de la República Oriental del Uruguay.

En base a los ofrecimientos que le han hecho, Ferrando consideró que “lamentablemente, los hombres corbata todavía son muy retrógrados”. El nombre del producto remite a una frase del himno nacional uruguayo y, aunque fue elegido espontáneamente y por la sonoridad de las palabras, al creador de Tiranos Temblad le gusta la “interpretación fortuita” que tuvo por parte del público, de pensar que esos tiranos que deben temblar son aquellos que forman parte de la industria clásica, vil y explotadora. “La relación que se hizo del título me identifica, pero no fue a propósito”, recalcó, con tono oriental y cómplice.

A pesar de que fue “expulsado del mundo audiovisual de la televisión”, ve el panorama futuro del contenido audiovisual con esperanza: “Les tengo fe a Internet y a YouTube para que vayan ganando fuerza, a medida que somos cada vez más los que migramos y hacemos cosas ahí. A los tipos les va a interesar cada vez más y lo bueno es que ahora muchas de las reglas las estamos poniendo nosotros, de cero. Tenemos esa posibilidad”.

“En la medida en la que el mundo artístico se asocie más a Internet y a los nuevos medios, los independientes nos vamos a hacer más fuertes como conjunto”, señaló la persona que debe ostentar el récord de haber visto más videos en YouTube en un año y subrayó que a partir de este nuevo escenario tecnológico “se podrá tomar la decisión más humana, responsable, sensata y de sentido común, lo que es una sensación increíble y va a llevar a cosas buenas”.
Y, dentro de esas cosas buenas, a su criterio, Tiranos Temblad podría definirse como “un gran registro documental de Uruguay en este 2013”, lo que se ve potenciado por algunas políticas públicas que permiten que la tecnología e Internet no sean para los privilegiados. “En el interior, hay Internet gratis en todas las plazas y a todos los niños de las escuelas públicas les dan una computadora. Eso ha hecho que pila de padres accedan a tener una cámara, una computadora por sus hijos, quienes les enseñan a usarlas. En ese sentido, creo que es un gran registro de Uruguay, del perfil de gente que está utilizando Internet y, a su vez, toda esa gente está registrando a toda la gente que no lo utiliza”, estimó el realizador que, lejos de las producciones que hizo para importantes bandas o empresas, prefiere la cotidianidad.

Debido a la multiplicidad en el origen de los videos, Ferrando tiene el desafío de “generar una visión equilibrada en cada capítulo, que nunca quede ni muy montevideano, ni muy de cierto nivel social. Ni muy pa? un lado, ni muy pa?l otro. Sino que siempre el capítulo esté lo más parejo y universal dentro de lo que está pasando en Uruguay”. Y, al definirse como “resumen semanal de acontecimiento uruguayos”, Tiranos Temblad pasó a ser un elemento que permite que aquellos orientales que emigraron no pierdan sus lazos: “Hay veces en que de lo particular uno puede llegar mucho más fácil a lo general. Si a un uruguayo que está afuera le decís: ?Che, sabés que allá en Uruguay se está tomando mate, la gente está yendo a la rambla?, si le cuentan lo que es estereotipo del uruguayo, al emigrado no le va a acercar nada. Pero cambia si te referís a las cosas particulares, como que hoy en día le digás: ?Eh, bo, sabés que un tipo hizo un zapallo gigante?, o ?sabés que Steven Tyler revisó la basura y encontró una obra de un uruguayo y se la llevó?. Ese tipo de hechos particulares, originales y subjetivos, te acercan más, porque te recuerdan una faceta de nuestro país, un país con mucha personalidad por ser una mezcla entre ciudad y pueblo”.

Un ejemplo del servicio a los emigrados que presta el producto le llegó a Ferrando hace pocos días, cuando le escribió “un uruguayo que está de viaje por el mundo, se encontró con una uruguaya en el Everest y la tipa le habló de Tiranos Temblad”. “En la base del Everest vio los primeros capítulos y ahora está sumamente fanático. Todo esa historia me la contó él mismo y lo que me hizo gracia no fue sólo lo del Everest sino que esto me lo escribió desde Tanzania”, relató el creador de Tiranos Temblad, sin poder salir del asombro de lo lejos que llegó su producto.

Aunque otro detalle que lo sorprende es la difusión que tuvo en la Argentina: “Jamás imaginé que pudieran disfrutarlo. También por un tema estadístico: en la Argentina no se consumen muchas cosas de acá y también porque la temática de Uruguay es tan redundante, por más que no sea una cosa hecha con nacionalismo, sí tiene un nacionalismo humorístico, se nombra muchas veces a Uruguay y pensé que eso a un extranjero le podía molestar”.

Fuente y más información: www.revistacitrica.com

EUGENIO d’ORS, NODO DE TRADICIÓN ESTÉTICA Y DEBATE CONTEMPORÁNEO


CUARTA ENTREGA

Por Antonio González
PICASSO, TEORIA DE LOS ESTILOS

De entre las obras estéticas de madurez, Picasso (1930) va a suponer, a mi juicio, un hecho singular, pues en él se va a mostrar la oftalmia de Eugenio d'Ors. Para el filósofo, tras la Cuaresma cézanniana Picasso ha de ser el primer autor de la Pascua, si bien en el momento de publicarse el libro no ha mostrado aún toda su clasicidad sino que, veleidosamente, se empeña en esconderla. Pero ese disfraz, esa apariencia de Picasso, que d'Ors considera un mero devaneo, es realmente Picasso. D'Ors se obstina en poner el ángel de Picasso en su constancia y en su valor constructivo, por más que el pintor aún no lo haya mostrado totalmente. Sin embargo, sólo con el tiempo llegará a advertir que Picasso no es clásico y, por tanto, dentro de su propia manera de entender las cosas, Picasso es oftalmópata. Y como él, d'Ors, en su insistencia en adscribir a Picasso en el eón clásico, ha incurrido también en una especie de oftalmia.

Pese a la oftalmia que manifiesta al tratar de Picasso, se debe reseñar lo que a mi juicio es un logro de este libro orsiano. Se trata del problema constructivo de la pintura: la jerarquización entre objeto y espacio. En Picasso, d'Ors va a definir al eón clásico por su metafísica, consistente en jerarquizar las cosas sobre el espacio, en un ejercicio de uso de la inteligencia. Si el impresionismo es el triunfo del espacio sobre el objeto en un difuso todo pseudodivino, en la clasicidad los objetos son particulares y dominan al ambiente. Son, pues, substancias independientes que reflejan la participación en un Ser en Sí trascendente.

En Teoría de los estilos Espejo de la arquitectura (1945) recopila artículos muy distantes entre sí en el tiempo y en ocasiones también en la temática, pero, a pesar de ello, hay que señalar la unidad profunda del libro. Lo que confiere esa unidad es el espíritu orsiano de continuidad, su espíritu de anclaje en la verdad. Pero esta continuidad no es terquedad ni rechazo a otros temas desconocidos sino afán de avance en la verdad, espíritu clásico, porque, según se ha consignado ya, la actitud clásica consiste en continuar una tradición. D'Ors, que es clásico, no abandona nunca definitivamente ningún tema, porque sabe que no ha agotado nunca del todo la verdad que allí palpita.

LA SINTESIS DEL PENSAMIENTO ORSIANO:

EL SECRETO DE LA FILOSOFÍA Y LA CIENCIA DE LA CULTURA

Con El secreto de la filosofía (1947) y La ciencia de la cultura (1964), D'Ors va a poner de manifiesto que es un autor sistemático, en el preciso sentido de que todo su pensamiento es coherente porque se rige por una serie de líneas maestras. Estas dos obras, síntesis de su pensamiento, van a mostrar también, a mi juicio, que es desde el pensamiento estético desde donde hay que entender a Eugenio d'Ors. Las nociones clave sobre las que articula ambas síntesis de su pensamiento son precisamente nociones estéticas o, en todo caso, nociones que deben interpretarse estéticamente. Así, ángel, eón, seny, forma, figura, nimbo, pese a aludir a otras disciplinas, funcionan en el pensamiento orsiano como categorías estéticas.

Por su parte, El secreto de la filosofía pone de relieve que la filosofía orsiana es dialéctica, ironía en la más pura tradición socrática, consciencia del carácter no definitivo del propio pensamiento, exactamente al contrario de lo pretendido por la Modernidad y su afán absolutizador. D'Ors parte de la apertura propia de la existencia, de la oposición radical entre libertad -potencia- y todo lo demás -resistencia-, pero en la medida en que no hay libertad si no hay todo lo demás. Los límites no me son algo extraño, extrínseco, sino que precisamente por ellos me defino. El ser es figura en virtud de los límites. Así, las realidades tienen carácter de nimbo, y sólo viéndolas así se ve bien. Es así cómo se conoce en ideas, que ni son puros conceptos al estilo racionalista, ni son meras percepciones al modo empirista. En las ideas se aprecia lo universal en lo concreto, el ángel, el eón, el germen, realidad y vocación a un mismo tiempo, conceptos todos ellos que -frente a las banderas de la Modernidad- se definen por ser no excluyentes.

El gran mérito de La ciencia de la cultura es, por un lado, la sistematización de la labor de toda una vida, mostrando así que la filosofía orsiana es profundamente unitaria. Por otra parte, se expone patentemente la reacción del pensamiento orsiano contra el historicismo. D'Ors absuelve la historia saliendo de la historia. Al apelar al concepto de eón, constante histórica no mordida por el tiempo, d'Ors muestra la esencia de la cultura, frente a planteamientos como el sostenido por Spengler (1880-1936), por ejemplo, al recordar que si la historia cambia, la cultura permanece. La cultura es una, y donde hay diversidad y multiplicidad es en las civilizaciones. Desde esta concepción de la cultura y los estilos de cultura o eones, y su permanencia, saca a la historia de la aporía historicista por la que la historia o no puede cambiar o no puede permanecer.

Por último, con este libro d'Ors logra iluminar algunos de sus mejores conceptos. Así, en La ciencia de la cultura sienta de modo neto la doble tendencia eónica de fondo, presente en la naturaleza humana: la tendencia a discernir, discriminar, y por medio de la jerarquía ordenar unitariamente cada realidad en conexión con las demás pero sin confundirse con ellas, y, en el otro extremo, la tendencia al desorden y a la anarquía, a la falta de unidad, a la amalgama confusa producida por la continuidad. Así pues, en d'Ors sólo se da un dualismo, que no es el dualismo razón-vida y que más bien debería considerarse una dialéctica entre lo clásico y lo barroco, y que consiste en aunar razón y vida -clasicismo- o divorciar razón y vida -barroco-. No es, pues, el eterno dilema entre Heráclito -vida- y Parménides -razón-, sino entre Heráclito -y Parménides, que es sólo lo mismo dado la vuelta- y el seny. La vida -o la razón abstracta desligada de la vida- frente a la razón integradora de la vida mediante la figuración, el seny.
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