viernes

PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO - PAULO FREIRE (8)



La pedagogía del oprimido, que busca la restauración de la intersubjetividad, aparece como la pedagogía del hombre. Sólo ella, animada por una auténtica generosidad, humanista y no “humanitarista”, puede alcanzar este objetivo. Por el contrario, la pedagogía que, partiendo de los intereses egoístas de los opresores, egoísmo camuflado de falsa generosidad, hace de los oprimidos objeto de humanitarismo, mantiene y encarna la propia opresión. Es el instrumento de la deshumanización.

Esta es la razón por la cual, como ya afirmamos con anterioridad, esta pedagogía no puede ser elaborada ni practicada por los opresores.

Sería una contradicción si los opresores no sólo defendiesen sino practicasen una educación liberadora.

Sin embargo, si la práctica de esta educación implica el poder político y si los oprimidos no lo tienen, ¿cómo realizar, entonces, la pedagogía del oprimido antes de la revolución?

Esta es, sin duda, una indagación altamente importante, cuya respuesta parece encontrarse relativamente clara en el último capítulo de este ensayo.

Aunque no queremos anticiparnos a él, podemos afirmar que un primer aspecto de esta indagación radica en la distinción que debe hacerse entre la educación sistemática, que sólo puede transformarse con el poder, y los trabajos educativos que deben ser realizados con los oprimidos, en el proceso de su organización.

La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora, tendrá, pues, dos momentos distintos aunque interrelacionados. El primero, en el cual los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y, el segundo, en que una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.

En cualquiera de estos momentos, será siempre la acción profunda a través de la cual se enfrentará, culturalmente, la cultura de la dominación. (14) En el primer momento. Mediante el cambio de percepción del mundo opresor por parte de los oprimidos y, en el segundo, por la expulsión de los mitos creados y desarrollados en la estructura opresora, que se mantienen como aspectos míticos, en la nueva estructura que surge de la transformación revolucionaria.

Notas

(14) Nos parece que este es el aspecto fundamental de la “revolución cultural”.

jueves

ALBERTO METHOL FERRÉ - LOS ESTADOS CONTINENTALES Y EL MERCOSUR


DECIMOSEXTA ENTREGA

Antología (8)
24. La necesidad de una ideología contemporánea de la integración. No puede ignorarse que todavía la “mentalidad” de integración no ha logrado vencer la rigidez fundamental de los conceptos de soberanía nacional.
Por eso el obstáculo más grande con que hoy tropieza la integración latinoamericana es la falta de un sustento ideológico contemporáneo del más alto vuelo. No han de bastarnos la técnica o la mecánica de la integración. No son suficientes los progresos que advertimos en cuanto a la formación de una “mentalidad” integracionista que se basa, de un lado, en un sentimiento todavía confuso de que tenemos un común “ser” latinoamericano, y de otro, en el análisis que los economistas y técnicos han venido haciendo sobre la conveniencia de la integración. Nuestros hombres de pensamiento tienen que crear una ideología moderna de la integración. Y nuestros gobernantes y nuestros dirigentes deben estimular ese proceso.
En América Latina necesitamos que los pensadores renueven los estudios de filosofía política, y que eleven el proceso de integración del plano más bien pragmático en que ahora se desenvuelven, al de las grandes ideas rectoras que deben presidir su institucionalización. La integración requiere la formulación de una ideología sustantiva que dé organicidad a las instituciones e instrumentos jurídicos, políticos, económicos y culturales que deben crearse para orientar el proceso de tránsito de la organización de tipo nacional a la de alcance regional. Muy poco —o casi nada— hacemos en esa dirección.
Alguna vez he dicho que la integración de América Latina no la van a hacer los técnicos sino los políticos. Pero éstos necesitan fundar sus decisiones en algo más que intuición o la imaginación.
De otro lado, los hombres de gobierno de América Latina, absorbidos por los complejos problemas inmediatos de carácter nacional, no pueden dedicar a la consideración de los problemas de la integración toda la atención que sería de desear. Y por eso estamos corriendo el riesgo de que así como los esfuerzos integracionistas del siglo xix se frustraron porque los problemas militares y políticos inmediatos absorbieron en sus propios países la atención de los guerreros de la independencia, asimismo en el momento actual las preocupaciones de nuestros gobiernos por los problemas nacionales urgentes, les impiden abarcar la perspectiva ideológica-política integral de América Latina. De allí que los problemas de la integración no se afronten con la visión panorámica del águila, sino con el enfoque limitado de quien avanza paso a paso por una senda estrecha rodeada de montañas (ER, 189).
25. En el mundo de hoy, en que está constituyéndose un nuevo sistema internacional, en que las relaciones serán entre supernaciones, si América Latina quiere preservar su identidad cultural como una región diferenciada, dotada de sentido político-económico propio, tendrá que integrarse.
De esta manera, la integración es la alternativa de hoy para que América Latina pueda seguir manteniendo mañana su propia imagen; para que esa imagen se proyecte con dignidad y con sentido de futuro hacia otras comunidades del mundo (NRI, 107).
26. La tendencia hacia la regionalización no es un fin en sí mismo sino más bien una etapa de transición —en muchos aspectos una medida de autodefensa— dentro del irreversible proceso de internacionalización de la humanidad (NRI, 185).
27. En vuestra mente y en vuestro corazón las palabras de Rodó cuando decía: “Sólo ha sido grande en América Latina quien ha actuado y pensado con acción de pensamiento latinoamericano” (NRI, 108).
Por eso, si hoy tuviéramos que hacer una convocatoria a los países de América Latina para realizar su integración, repetiríamos, como una admonición, esta frase del Libertador contenida en la circular en que invitaba a los gobiernos de nuestras nacientes repúblicas al Congreso de Panamá, hace 140 años: “Si Vuestra Excelencia no se digna adherir a él, preveo retardos y perjuicios inmensos, a tiempo que el movimiento del mundo acelera todo, pudiendo acelerarlo en nuestro daño” (ER, 192).

[1]Felipe Herrera, Nacionalismo Latinoamericano, Santiago de Chile, editorial Universitaria, 1968.
[2]Felipe Herrera, Nacionalismo, regionalismo, internacionalismo, Buenos Aires, Intal, 1970.
[3]Felipe Herrera, Experiencias y reflexiones, Santiago de Chile, bid, 1988.
[4]Para mayor información, puede consultarse Felipe Herrera, idealista y realizador de Luciano Tomassini, México, FCE, 1997.
[5]Eduardo Arcila Farías: El Siglo Ilustrado de América. Reformas económicas del siglo xviii. Caracas, 1961.
[6]Juan Bautista Alberdi, “Memoria sobre la conveniencia y objeto de un Congreso General Americano”. vv.aa., Ideas en torno de Latinoamérica, vol. I, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986, p. 602.

CÉSAR VALLEJO - AUTÓGRAFOS OLVIDADOS

QUINCUAGÉSIMA ENTREGA

STEPHEN M. HART / ALGUNOS APUNTES SOBRE LOS AUTÓGRAFOS DE POEMAS HUMANOS ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ (2)

España, aparta de mí este cáliz (7)

‘Después, el espectáculo (,,,) de los tórax de Brunete…’ (10 de octubre, 1937) (42)

Este es el único caso que tenemos en la colección de autógrafos de un poema que fue rechazado después de escrito en el primer borrador y que, por eso, no se integró en España, aparta de mí este cáliz. Puesto que Vallejo ha tarjado no solamente el poema sino también la fecha es lícito deducir que la composición y el rechazo ocurrieron en el mismo día (10 de octubre, 1937). Como es el caso con muchos de los autógrafos póstumos de Vallejo, el poema comienza con cierta vacilación; desde el segundo verso, sin embargo, empieza el poema de verdad. El poema tal como se puede descifrar dice así:

Después, el espectáculo (ilegible) de los tórax de Brunete,
(dos versos tachados)
luchando, dulcemente, hermosamente, por la dulzura
hermosa y por el nido de (ilegible)
Hombres que, a los veinte años, nacen piedra a piedra
de su edad, con corona, en sus pies avergonzados!
Hombres por la República,
animales de Dios (?) por la República;
hombres haciendo metros de dolor entre mineros,
locos de polvo, haciendo, moribundos, con los brazos, felices de sus sombras,
cero efímero, al ras moral (ilegible)
(ilegible) de Brunete, cariñoso,
vecino de mi brazo, campesino y obrero,
funcionarios, sencillos, rehusados, (de chaleco)
de horror mortal,
Brunete vive tendido sobre Brunete (ilegible)

Este poema fue inspirado por la batalla de Brunete, la cual ocurrió durante el mes de julio de 1937, es decir, unos tres meses antes de la composición del poema. Fue una batalla indecisa en el sentido de que tanto las fuerzas nacionales como los republicanos la consideraron como una victoria. (142) La alusión a ‘los tórax de Brunete’ (V1, v. 1) es seguramente una referencia a un episodio grotesco de la batalla; se encontró después de la batalla a unos trescientos milicianos republicanos muertos con las piernas cortadas. (143) Tal como los otros poemas inspirados por el espectáculo de la guerra civil española, este poema enfatiza la presencia de la muerte (‘locos de polvo (…) moribundos’; V1, v. 10), y proyecta el dolor sufrido por el miliciano republicano en términos de la Pasión de Cristo, a saber, mediante el contraste paradójico entre la majestad y la humildad (‘con corona, en sus pies avergonzados’; V1, v. 35). (144) También expresa le empatía fundamental que le une a Vallejo con el miliciano, quien se convierte en el ‘vecino de su brazo’ (V1, v. 13). Introduce, además, una nota innovadora: el miliciano republicano se describe no solamente como ‘campesino y obrero’ (V1, v. 13), lo que nos recuerda al obrero prototípico, Pedro Rojas (‘Batallas III’, V3, v. 35; Silva-Santisteban, IV, 53), sino también como ‘funcionario’, empleo que indica una clase social más elevada que el campesino o el obrero: ‘funcionarios, sencillos’ (V1, v. 14). Pero la característica más interesante, quizás, de este poema es el uso de la imagen ‘animales de Dios por la República’ (V1, v. 8), la cual a primera vista choca al lector por su rareza, pero en fin de cuentas encaja muy bien con la visión poética de Vallejo en donde la animalidad y la divinidad del hombre nunca van separadas. (145) A despecho de su alto interés, este poema fue rechazado por su autor, y no se ha publicado hasta ahora.


Notas

(142) Thomas, The Spansh Civil War, 710-17
(143) Thomas, The Spanish Civil War, 717.
(144) Como la crítica ya ha señalado, hay varias alusiones a la agonía de Cristo en el retrato que Vallejo ofrece del pueblo español que sufre durante la guerra civil. Y Vallejo en su poemario proyecta a sí mismo como si sufriera el mismo dolor. Según Enrique Chirinos Soto: ‘Si el drama en España lo hace entrar en agonía, entonces eleva a España la misma plegaria que Cristo elevó al Padre en el huerto de los Olivos: “España, aparta de mí esta cáliz”’: César Vallejo: poeta cristiano y metafísico (Lima, Mejia Baca, 1969), 44.
(145) Véase Noël Salomon, ‘Algunos aspectos de “lo humano” en Poemas humanos’, Aproximaciones a César Vallejo, II, 191-230.
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