domingo

LA MIRADA DE GUILLERMO FERNÁNDEZ

H.G.V. (reportajes remodelados)
CUARTA ENTREGA


MANUEL ESPÍNOLA GÓMEZ Y EL BARROCO LATINOAMERICANO
entrevista publicada en el Nro 2-3 de la revista FUNDACIÓN / 1995


El siguiente trabajo fue realizado como un intento de asedio teórico global al entramado lingüístico que nos ofrecen las obras de Manuel Espínola Gómez. Recurrimos para ello a otro maestro de la plástica uruguaya como es Guillermo Fernández, sin que él supiera que al final de este dossier figuraría la primera colección de poemas dada a conocer por Espínola. El lector juzgará si esa vuelta de tuerca contribuyó o no a redondear el enfoque propuesto por nuestro entrevistado.
_______________________________________

¿Cuándo tomaste contacto con la obra de Manuel Espínola Gómez? ¿Cómo se conocieron?

Conocí a Espínola Gómez en los tiempos en que yo estudiaba con Alceu Ribeiro, cuando empecé a pintar. Yo ya había visto los formidables cuadros de la serie titulada Teatro abandonado, y un día que Espínola vino al taller de Alceu, lo conocí personalmente.

Me llamó la atención la expresión precisa, la claridad de ideas que tenía respecto a su pintura. Después fui viendo la evolución de su obra a través de exposiciones y otro tipo de trabajos, hasta que con la lectura de un sorprendente ensayo de Lezama Lima, La expresión americana, se me hizo patente que de alguna manera Espínola recogía naturalmente, en su expresión y en su manera de reflexionar, esa especie de “piso” que subyace en nuestra cultura criolla y que desgraciadamente la evolución de la cultura moderna francesa -que fue la que aquí marcó la enseñanza, la formación de programas y toda una mentalidad, diríamos- desconoció.

No sólo no se interpretó ese mundo que estaba lleno de aportes, sino que, con Sarmiento a la cabeza, se lo tachó de “bárbaro”. Ahora bien, Lezama Lima observa que mientras el barroco portugués y español entró hasta transformarse en arte popular en las cabezas imperiales de América -México, Perú y Brasil- y dio lugar a un barroco recreado con aportes técnicos y gráficos propios, en el sur, o sea en el área del Río de la Plata, donde no había oro y el mundo era más pobre, el ingenio del barroco había pasado al idioma popular. Y observaba los giros que habían quedado en el habla, e inclusive veía al Martín Fierro como una culminación de esa inteligencia y esa fineza del idioma que venían de una gran tradición.

¿Tradición recogida fundamentalmente por vía oral?

Sí, por vía oral y analfabeta en una gran proporción. Quien conoce el interior de nuestro país encuentra en el narrador oral una herencia, en la precisión y en el ingenio, que piensa que también es una de las bases de la gran narrativa criolla, hecha por hombres que frecuentaron las bibliotecas pero que a la vez aprovecharon las corrientes populares.

Quiere decir, que no hace falta encontrarse con las Décimas a lo profundo seleccionadas por Ayestarán, para saber que el mundo que después se tacha de “bárbaro” era un mundo de una gran riqueza espiritual. Y esa es la tradición -de impronta barroca, como señala Lezama Lima- que subyace en el caso de Espínola y de otra gente del interior como Manolo Lima, otro pintor que tenía un don de palabra refinadísimo e ingenioso.

¿Y cuál sería el enlace de ese lenguaje oral con el lenguaje práctico?

Bueno, en primer lugar no olvidemos que esa cultura popular convive con otras tradiciones como la platería criolla, por ejemplo, o el trenzado u otros quehaceres que se vinculan al uso cotidiano. La platería criolla es una mezcla de todo el ornamento barroco español con el oficio que traían los tapes misioneros del Perú. Eso ya es una factura sintética, digamos: hay un proceso de elaboración que genera cuchillos o espuelas distintas a las españolas. Claro que eso no sucederá en lo que tiene que ver con la ornamentación misionera -pintura, tallas y toda una orfebrería fantástica- que queda perdida ya a partir de los comienzos de nuestra institucionalización como país.

En el Uruguay no hay entonces una tradición de pintura barroca como puede encontrarse en el Perú, por ejemplo. Acá la pintura va surgiendo como puede, diríamos, a través de maestros que llegan de España o de Italia -también están los dibujantes que acompañan los viajes- y se produce una especie de pequeña tradición donde Blanes aparecería como el gran maestro. Y lo que viene después está todo enganchado a la tradición de la pintura francesa académica, aunque también con influencias de la pintura española del siglo pasado: no de la gran pintura, sino de la otra. Quiere decir que las influencias pictóricas recibidas por Espínola son las que recibió todo el Río de la Plata. De eso no hay ninguna duda.

Pero él las procesó muy bien y de una manera absolutamente personal, y tal vez importe mucho el hecho de que su formación se haya producido tan cerca de Eduardo Fabini. Porque si bien Espínola no es músico Fabini le da un tono, digamos, de interpretación y de exigencia, que lo vincula a un nivel de calidad. Después él hará un proceso pictórico donde, aun variando los estilos y las formas -como sucedió en la época de las bienales, con la asimilación de toda la pintura abstracta- siempre mantiene una especie de precisión y un don de claridad que le es muy característico. Se planteé lo que planteé, Espínola siempre conserva una claridad de lenguaje pictórico. Pero además posee lo que podría definirse como un particular ingenio ornamental, una capacidad imaginativa barroca que se demuestra en sus trabajos gráficos y especialmente en la decoración del ex-Palacio Estévez. Por supuesto que es su barroco y no el barroco histórico.

¿Pero por qué barroco?

Porque el barroco histórico puede ser definido como un arte donde la inteligencia y el rigor funcional de las piezas que se ponen en juego es muy expreso y muy dialéctico. Es decir, el barroco pictórico de la Contrarreforma es un arte de una enorme ingeniería funcional controlada. Allí se utilizan cánones para ir construyendo una imagen que siempre posee potencia y expansión, y que está siempre vinculada a un contenido religioso. Eso es lo propio del barroco de la Contrarreforma.

Entonces, volviendo a Lezama Lima, ¿dónde detectamos la transformación de ese espíritu barroco -esa reedición, esa vivencia- en este sur pobre y desierto? En el surgimiento de un idioma inteligente y refinadísimo, aun en los analfabetos. Se trata de una hondura espiritual e imaginaria muy especial que va conformando esa tradición de la cultura criolla mencionada al principio, y que Espínola recibió junto con el naturalismo que recibimos todos.

Pero las obras naturalistas de Espínola siempre tienen una unidad y un jeito que las distingue y las aleja del naturalismo ramplón. Claro que podría argumentarse que eso responde a su particular talento, y estoy totalmente de acuerdo: no se pretende que la explicación del origen de su lenguaje sustituya a su aporte personal. Lo que señalamos es una característica: un don para lo imaginario que recoge en su entorno lingüístico verbal y que también proyecta al pintar. Lo importante es que los recursos recibidos -que, insisto, son los que recibimos todos- están siempre al servicio de un carácter de expresión, como cuando realiza aquel retrato tan interesante y tan sólido de Fabini sentado debajo del ombú, a partir de un enfoque de corte impresionista.

Y también hay en él además un talento ornamental, una notable capacidad de inventar en lo abstracto, que es lo que aparece nítidamente en el arreglo del actualmente llamado Edificio Independencia. Se trataba de un edificio que por afuera tenía su interés, pero que por dentro era totalmente desolado y sin carácter. Espínola logró que esa desolación arquitectónica adquiriera distintos momentos espaciales, inflexiones obtenidas con tratamientos que le imprimen caracteres visuales diferenciados. Y esta es una tentativa muy poco frecuente, por cierto.

Normalmente, para desgracia de nuestro país, el ornamento y la caracterización de los espacios siempre es muy standard: se trabaja siguiendo las “ondas” lineales que cambian cada cuatro o cinco años. Lo que Espínola hizo en colaboración con Benech, que es un excelente arquitecto, resulta algo no convencional: allí hay molduras o coloraciones de ambientes que no se ven nunca, pero que además no resultan llamativas por su “extravagancia” sino por la calidad atmosférica que generan. En la parte de arriba, por ejemplo, hay zonas quedan como “envueltas” en una coloración clara que a mí me parecen preciosas. Y en ese mismo piso -en las salas que dan a los balcones de la plaza- se plantean soluciones muy acertadas para conjugar elementos del siglo pasado que estaban allí, y que fueron respetados, con innovaciones agregadas en una relación rítmica para que eso se pudiera ver como un conjunto.

En definitiva: la tentativa fue hacer una ponderación de formas que no dependiera de la moda dominante, como suele suceder en las áridas prácticas de este arrabal del mundo: Por eso no se ha “gastado” y resulta esencialmente valiosa.

sábado

SAN JUAN DE LA CRUZ Y CARLOS SAURA EN NUESTRA NOCHE OSCURA / H.G.V.

SEXTA ENTREGA

ONCE: LA BODA

Pero la verdadera fuga de la dimensión mundanal de la celda ya se había producido en Junio, cuando el santico aparece practicando un rito esotérico -aportado a la ficción por las investigaciones personales del propio protagonista, el extraordinario Juan Diego- donde, después de acariciarle el aura a una vela, el poeta ya completo logra desencadenar una especie de soplo ultraterreno y su corporalidad se transfigura en la de Ana de Jesús, el ánima vencedora, que se escapa de la realidad tridimensional para consumar el desposorio.

En testimonios posteriores al estreno de la película, Saura ha dejado muy claro que, a pesar de haberse documentado perturbadamente durante veinte años para poder narrar con propiedad el trance místico de aquel hombre-símbolo que superó una soledad no querida y logró parir un puente poético entre el cielo y la tierra consagrador del triunfo de la imaginación, se tomó las libertades que le exigía su estética minimalista siempre perseguidora de la unidad de acción, tiempo y espacio.

Es por eso que mientras la transfiguración femenina del poeta huye de su conciencia y corre por un bosque para terminar abrazándose urobóricamente con un Juan fálico que la espera en la todopoderosa espesura del Verbo, una voz en off nos deposita en el escalonamiento del poema de la Noche.

Aquí era imprescindible emitir, a través de una voz-brasa, la composición de este texto en el convento de Toledo, aunque haya sido escrito después de la estadía en la ballena, como se comprueba en Subida del monte Carmelo, I, 15.

Y valdría la pena transcribir un comentario en prosa que hace San Juan de la Cruz a propósito de la unión mística y no agregar más nada:

Y así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí en tu hermosura, y yo me veré en ti en tu hermosura, y tú te verás en mí en tu hermosura, y así, parezca yo tú en tu hermosura, y parezcas tú yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura, y tu hermosura mi hermosura; y así, seré yo tú en tu hermosura, y serás tú yo en tu hermosura, porque tu misma hermosura será mi hermosura.

Aunque no quedaría mal complementar este palomar de arrullos de alas arrebatadas, para hablarlo en Miguel Hernández, con un célebre dicho de los que les regalaba el director de almas a las novicias: A la tarde te examinarán en el amor.

Y después de la escena del bosque onírico Saura hace irrumpir en la celda un ventarrón que reproduce asombrosamente la fluorescencia sobrenatural del Toledo a la luz de un relámpago del Greco y aparece la Virgen, ahora representando al ánima sabia, y le ordena al poeta: Debéis marcharos, Fray Juan. Es inútil que permanezcáis más tiempo aquí. Tenéis otros trabajos y obras que hacer.

Esta contemplación de la Virgen fue verídica, según se lo comentó el prisionero de la ballena a las monjas, lo mismo que otra de Jesús que sucedió al final de su vida y en la que le pidió en qué podía compensarlo por sus servicios. Señor, contestó San Juan de la Cruz: lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por vos y que sea yo menospreciado y tenido en poco. Eso se lo contó a su hermano Francisco.

DOCE: EL ESTABLISHMENT

En 1994, al recibir un doctorado Honoris Causa en España Carlos Saura pronunció un memorable discurso-ensayo -que prometemos publicar completo- donde denunciaba el vaciamiento sufrido por el verdadero cine en un entorno posmoderno que el consumismo salvaje ha seguido manipulando cada vez más olímpicamente hasta consumar la oscurísima cerrazón de nuestra noche actual:

Hoy, decía, a través de las grandes y pequeñas pantallas se nos narran historias y se nos “informa” o “desinforma” de todo lo divino y lo humano: porque, y he aquí el tema de estas líneas, la imagen en manos de mercaderes sin escrúpulos se está pervirtiendo hasta límites increíbles, sembrando en el auditorio una confusión general. (…) Ciencia-ficción, robocops, terminators, aliens, historias que suceden en lejanas galaxias, animales prehistóricos que reviven por y de la ciencia, especulaciones más o menos frívolas sobre cualquier tema: bestias malignas, hombres moscas, hormigas gigantes, tarántulas de mortales picaduras, plagas de ratas como en el flautista de Hamelin, todo vale…Más inquietante es esa aspiración, sueño, de aproximarse a Dios creando homúnculos malignos con apariencia humana, gremlins, tortugas humanizadas, demonios que son vampiros, frankesteins y replicantes creados por el dios-hombre a su imagen y semejanza, golems de la tradición hebraica.

Subrayemos, al pasar, que este realizador que se define como no religioso escribe Dios con mayúscula y fue capaz de construir una insuperable recreación del trance de unión mística de San Juan de la Cruz que nos legó algunos de los poemas más revolucionariamente deslumbrantes que jamás se hayan arcoirisado a propósito de la completud interior del amor cósmico.

Y en el apartado que subtitula Arte le recuerda a los actuales burócratas del templo del establishment:

El temor ancestral, el miedo a la noche y sus fantasmas, tan bien expresado por Stanley Kubrick en Odisea 2001: esos monos que se refugian durante la noche en la caverna no pueden dormir, permanecen alerta y en sus ojillos que brillan en la penumbra, hay miedo, terror a la oscuridad y al desconocido enemigo que agazapado espera el momento para atacar… Esa permanente duermevela en la caverna, último reducto del hombre-mono: casa, único espacio controlado y dominado por él, es también el lugar para inventar el cine (…) Desgraciadamente, el cine no ha caminado por esos derroteros que se presentaban tan fértiles y expresivos adocenándose en caminos más fáciles. El comercio y la aceptación del camino más fácil, degradando un medio de expresión que es capaz de los más altos vuelos.

Poco antes de morir, cuando fue relegado durante un tiempo a La Peñuela, donde uno de los trabajos que cumplía el santico era meter mano en el huerto, le escribió a Ana de Peñalosa: Esta mañana habemos ya venido de coger nuestros garbanzos, y así, las mañanas. Otro día los trillaremos. Es lindo manosear estas criaturas mudas, mejor que no ser manoseado por las vivas.

A los que cosechan la verdad siempre les pasa lo mismo.

viernes

NO PUEDO CON TODO / MINISERIE WEB

NADIE PUEDE CON TODO (IV)
CUARTA ENTREGA

SHIRLEY 4

-Se me acaba de ocurrir que todo lo que querría decirte ahora está en una canción de Silvio Rodríguez -se levantó Jean-Paul para buscar un disco en la biblioteca chirriantemente desordenada: -¿Escuchaste Te conozco?
-De Silvio tengo los últimos, nomás.
-Escuchá.
Esta vez el hombrecito se sentó arriba del escritorio y se sacó los lentes para morderles una patilla con una doradísima concentración y enseguida del fraseo guitarrístico más agarrador que uñoso el cubano ronqueó:
-De niño te conocí / entre mis sueños queridos / por eso cuando te vi / reconocí mi destino. / Cuando pensaba que ya no iba a ser / lo que soñara / de pronto vino. / Tanto que yo te soñé / y tanto que no te hallaba / que al cabo me acostumbré / a andar contando de nada / cuánto nos puede curar el amor / cuando renace de tu mirada. / Te conozco / te conozco desde siempre desde lejos / te conozco / te conozco como a un sueño bueno y viejo / es por eso que te toco y te conozco.
Y durante el segundo solo instrumental la muchacha enfocó el jardín y pareció absorber una especie de espesura inasible que le recompuso el esqueleto hasta la saciedad y se clavó una uñaza en el tercer ojo mientras Silvio Rodríguez volvía a jadear:
-El lago parece mar / el viento sirve de abrigo / todo se vuelve a inventar / si lo comparto contigo / la única prisa es la del corazón / la única ofensa es tener testigos. / Te conozco / te conozco desde siempre desde lejos / te conozco / te conozco como a un sueño bueno y viejo / es por eso que te toco y te conozco.
-Entendí -sonrió Shirley: -Aunque da un poco de lástima tener que explicar cosas como los arcoiris. Me imagino que viste Notting hill.
-Hace mucho.
-Y te debe haber parecido una porquería rosa.
-Bueno, por lo menos tiene dos versiones de She. Y la primera la canta Aznavour.
-Esa es impresionante. Y te recomiendo verla subtitulada en el clip de Youtube. Pero me parece que no le diste la menor pelota a la escena donde Julia Roberts se arranca la máscara de la fama y le dice a Hugh Grant que ella es nada más que una flaquita pidiendo que la amen. Eso no es el The End de Hollywood con chupón salvador, sabio junguiano. Y la mujer termina embarazada: la pareja duró.
-Sí. A eso no le di pelota.
-La tendrías que sacar de nuevo y verla con tu ex. Yo ya tengo que irme. Capaz que vuelvo el sábado.
-Okey. Y ahora quiero pedirte un favor especialísimo -se embutió payasescamente la boina Jean-Paul: -¿Puedo acompañarte hasta la puerta de la mano?
-Dale -se le puso la cara del mismo color que la minifalda a la muchacha: -Como si fuésemos novios.
-Hay que desenterrar ese sueño de tu jardín, corazón. Zero killed.
-Me conocés de veras.

CANDELA 4

Shirley usaba un vaquero y un blusón blanco que la hacía avanzar voladoramente por la PAX-LUX del jardín entubado.
-Qué querrá -se tanteó los bolsillos Jean-Paul sin encontrar la pipa.
-Quiere conocerme, estúpido.
-Te agradecería tanto que te calmaras.
-Pa. Es igualita a vos.
-En qué sentido.
-¿No te podrás callar en el momento justo una vez en la vida?
Y Candela casi corrió para abrazar a Shirley entre un estrellerío de jazmines y la cuerda de la ropa murmurando:
-Me moría por conocerte en vivo, pitufa. Sos divina.
Entonces la chiquilina le frotó la espalda como si fueran amigas de años y sonrió sin apuro:
-Bienvenida.
-Sentate con Jean-Paul que voy a hacer un mate.
-Tengo muy poco tiempo, pero te acepto uno.
El hombre de calva púrpura ahora balanceaba las piernas sentado contra la tabla donde quedaban restos de molleja y la caja con moscas ahogadas en el chocolate.
-¿Qué tal la misa?
-Un milagro de amor. Fue lo mismo que si Aznavour estuviera cantándome She en el altar todo el tiempo. Pero vine para saludarlos y contarte que anoche soñé que era la Virgen y vivía en tu pulmón derecho.
-Qué lindo.
-Fue un milagro, Jean-Paul. Porque cuando me desperté ya estaba decidida a meterme en un convento.
-¿Monja? -saltó Candela al rato, alcanzándole el segundo mate: -Bueno, tía: la verdad nos hace libres y te confieso que a los curas no me los trago mucho, pero a ellas siempre las adoré. Parezco Holden Caulfield.
-Vamos a ver qué pasa con mi murga de mujeres -devolvió el porongo Shirley y enseguida de despedirse se dio vuelta para caricaturizar un pase taurino: -Mira que en el Laboratorio no tenemos profesores de flamenco, guapetona.
-¿Escuchaste el sueño que me contó? -señaló el doblón de la luna que se hinchaba entre los pinos Jean-Paul, abrazándose a sí mismo.
-Por supuesto. Y ella te lo contó con un volumen calculado para que yo la escuchara, además.
-Tenías razón, Candela: anoche tuve una fantasía carnal mientras veía el short-cut. Porque cuando el locutor la carga en brazos Shirley se transforma completamente en la Virgen. Y soñé con poder acariciarle el pelo igual que a una esposa.
-Bueno, vamos a arreglar un poco este cuchitril donde recibís a tus pobres pacientes o me voy a un hotel. Quiero sábanas limpias.