martes

SUPLEMENTO DEL TALLER LITERARIO DE LIVERPOOL F.C. (10)

con el apoyo de S.U.A.T.


José Luis Machado


FEDERICO RODRIGO


PEDACITOS

La mente de los pasajeros ya había llegado a su destino y sólo sus cabezas innecesarias se mecían como bolsas de nylon a placer de los baches. Entre ellos: un borracho hedía a que una vez supo y una prostituta perfumaba a que una vez amó. Él llevaba las estelas de su baba preocupada, ella las arrugas de su sangre precoz.

Ella nunca supo sonreír: el balbuceó un chiste; él nunca supo no pensar: ella le pintó una caricia. Él siempre supo dónde ir y le ordenó sus huellas; ella siempre supo mantenerse en pie y le ofreció su raíz.

El frío unía sus manos. La soledad los miró incrédula descender a la misma nada de siempre pero casi más completos.


GASTÓN RODRÍGUEZ FREITAS


PENSIÓN ALIMENTICIA

No recordarías cual de todos los rostros
era el tuyo,
cual tu verdadero inconfundible rostro.
Pasarías de largo sin siquiera reconocer 
al que de lejos te lleva bajo el nombre,
como si no hubiera quien se te asemeje.

Hoy tarde hubieras visto, en fila, unos ojos
unas manos puntuales, entrecruzadas, la voz distinta a la
que te oyó endurecerte al rogar: cuando sea grande
seré quien le descubra la cara a Dios.

Los agravios de siempre rebotan en la máscara
con la que no te puedes ver, de la que no te puedes salir.
fotomontaje de ausencias y cardenales en la víscera.
Los abogados mismos se persignarían si tuvieran por evidencia la desazón materna.

Y los que fuimos tus hijos, sin saberlo, un día,
Antes de toda desilusión: un pueblo norteño
-vecinamente ajenos- entre ancestrales rutinas.   
Los que pagamos con pensión alimenticia nuestra obligada
asistencia
en el despacho del sicólogo cuando engolabas
Tu patriarcal figura, voz de mando, y deshacías
Con una mano lo que escribías con los codos.

Un fotomontaje de ausencias del tamaño del continente
para que el nuestro dolor no se subvierta en dólares.

Se desentienden en la negativa de entrar en la lista de culpas
El renombre, máscara de humo, reluce bien bajo las lacras del hambre
Conciencia en paz, ya que justos eran todos los muertos.

Estas líneas fueron escritas
Sobre una factura de pensión alimenticia.


JOSÉ LUIS MACHADO

6 POEMAS

1

Gracias quienquiera que haya tendido este lago
Por alguna razón yo miro mientras otros nadan.

Un muchacho se desnuda, arquea su pecho y se lanza.
La niña bien formada se hunde hasta las caderas.

Cuatro pies desnudos palpitantes con fuerza,
Dos pares de brazos enredantes y húmedos.

Juegos de verano.
¿Quién no los ha jugado?

La orilla está vacía.

2

No tengo a dónde ir.

Las lunas suceden fugaces
El péndulo de todo mí ser
Es lento,
Es constante,
Es pesado,
Y golpea con sus ecos
Las frágiles paredes de mi espera.

3

Pido
desde las profundidades de la soledad

desde los abismos de la espera, 
desde los pozos del alma pido.

Si vienes a mi piel,
Amiga, hembra, mujer.
Trae contigo una hoguera
Y una ventana
para que el deseo nos funda
y empañe los cristales.

4

A lomo de mujer
sea dama
o hembra
o puta
o santa
quiero cabalgar
hasta las esquinas más lejanas de la tierra
allá
donde la luz no se cansa
y el amor no se desvanece. 

6

Estás ahí
Desnuda
Frente a mí
Si me miras
Prepárate para la lluvia
Si me hablas
Prepárate para el viento
Eso sí, si me tocas

Prepárate para la tempestad.

EL PRIMER POEMARIO DE SANTIAGO BARCELLOS


4 POEMAS DE SANTIAGO BARCELLOS

FLORECIMIENTO DE UN ÁRBOL CON CIMIENTOS DE HUESO

H. G. V.

La poesía de Santiago Barcellos (Uruguay, 1977) ha sido dada a conocer fragmentariamente a través de publicaciones, espectáculos y canciones del colectivo multimedia Buceo Invisible, que el autor co-fundó en 1997 junto a Diego presa, Marcos Barcellos, Álvaro Bassi Sebastián Vítola.

Y es recién en 2014 que aparecen agrupados con una estructura orgánica libresca 38 poemas que en la contraportada de Los huesos y el aire (Grupo Editor Conjunto / elMontevideano Laboratorio de Artes) son calificados como heroicos sobrevivientes de la censura del autor y testigos parciales del recorrido mágico y tortuoso de estos años.

Según cuenta Daniel Baremboim, el borrador de la séptima sinfonía de Beethoven estaba encabezado por la palabra desesperación, lo que constituye un autodesafío conceptual propuesto por el pater romántico para que su primera obra escrita ya casi desde la plena sordera irradiara una gracia de invencibilidad capaz de transfigurar a su devastación personal en una prospectiva de curación proyectada sobre la historia entera.

Y esta fuerza abismal de parición tan minusválida como milagrosa sería lo que Santiago Barcellos define en el cuarto poema de Los huesos y el aire (titulado precisamente Beethoven) como la música perfecta que llega desde el cielo.

El acueducto subyacente de este poemario (para hablarlo en Vallejo) o lo que hay más abajo de la tierra (para hablarlo en Barcellos) es un cimiento que transcurre invisiblemente entre los últimos cinco versos del primer texto (hagamos un arco de tus huesos / que florezca entre la música y el humo // pongamos telarañas en la herida / hasta que quede la cicatriz / dibujada para siempre) hasta la última estrofa del libro (hasta sentir que tus huesos / son los cimientos de la casa que espera / detrás de los postigos).

Es importantísimo señalar, además, la alternancia entre las resoluciones compactamente barrocas (pero de estructuras redondeadas a nivel semántico) y las desproporciones románticas (abstractizadas en laberintos apenas entreabiertos por la explosión de imágenes incandescentes) que nos ofrece este periplo de superación de un luto o heraldo proveniente como del odio de Dios que nos hace imaginar al poeta tratando de sonreír en el patio de su escuela asimetrizado por una túnica completamente negra.

¿Quién pone un arado sobre el corazón si la tierra se mueve?

Creemos que la síntesis que parece encrestar inderrumbablemente este zigzguear trágico es el gran texto Marcas, una verdadera joya de la poética universal (porque Santiago Barcellos trabaja desde el todo y por eso llega a todos):

Uno lleva a lo largo de los años / ese calor en el pecho / como los yuyos de flores blancas / que se asomaban por las grietas / del hormigón del patio de atrás. // Como una serpiente viajando por la arena / va dejando la marca en el camino / así tus ojos eran la mañana / y la llovizna cayéndose del mundo. // Como la cabeza de ese muñeco / masticada por el perro conserva la sonrisa / así el frío de la noche nos abraza / la luz futura es nuestro abismo. // Llevaré a lo largo del camino / una flor abierta en cada herida / para que el sol no se escape de tus ojos / y el amor que sobra me haga falta.

lunes

ENCUENTRO CON LA SOMBRA (El poder del lado oscuro de la naturaleza humana)

TRIGÉSIMA ENTREGA

SEGUNDA PARTE: EL ORIGEN DE LA SOMBRA: LA FORMACIÓN DEL YO ENAJENADO EN LA FAMILIA

¡
Oscuridad, llámame hermano!
Que jamás llegue a temer
aquello que esté buscando.
ANÓNIMO

La vergüenza, la culpa, el orgullo, el miedo, el odio, la envidia y la avaricia son los subproductos inevitables del proceso de construcción del ego, el aspecto sombrío del proceso de emancipación del ego que termina polarizando a la mente entre el sentimiento de inferioridad y el anhelo de poder.
EDWARD C. WHITMONT

Pasamos los primeros veinte años de nuestra vida decidiendo qué partes de nosotros mismos debemos meter en el saco y ocupamos el resto tratando de vaciarlo.

ROBERT BLY


INTRODUCCIÓN (1)


Cada uno de nosotros hereda un legado psicológico tan real como su misma dotación biológica. El clima psicológico de nuestro entorno familiar nos expone de continuo a los valores, el temperamento, los hábitos y la conducta de nuestros padres y familiares. De este modo, nuestros padres nos transmiten -en forma de pautas disfuncionales de conducta- los problemas que ellos no han logrado resolver en su propia vida.

Según T.S. Eliot “del hogar es de donde partimos”. La familia constituye nuestro centro de gravedad emocional, el escenario en el que madura nuestra identidad, se desarrolla nuestra individualidad y se configura nuestro destino bajo la influencia concreta de las diversas personalidades que nos rodean.

Cada niño emprende el necesario proceso de desarrollo de su ego en la atmósfera psicológica creada por sus padres, parientes, tutores y otras fuentes importantes de amor y aprobación. La adaptación del ser humano a la sociedad requiere la creación de un ego -un “yo”- que sirva como principio organizador del desarrollo de la conciencia. De este modo, la creación de nuestra personalidad tiene lugar gracias a las influencias que recibimos del exterior, influencias que nos permiten identificarnos con lo que nuestro entorno refuerza como “bueno” y reprimir lo que considera equivocado, lo que es “malo”.

El proceso de creación del ego es también, al mismo tiempo, el proceso de creación de la sombra. De este modo, el Yo enajenado es un subproducto natural del proceso de construcción del ego que termina convirtiéndose en una imagen especular opuesta a él ya que enajenamos aquello que no concuerda con la imagen que tenemos de nosotros mismos. La necesaria unilateralidad del proceso de desarrollo de nuestra personalidad va desterrando a nuestro inconsciente aquellas cualidades inaceptables que negamos y rechazamos hasta que estas terminan agrupándose y configurando una especie de personalidad inferior, una subpersonalidad, nuestra sombra personal.

Pero aunque ahora no podamos ver los rasgos enajenados de nuestra visión no por ello han desaparecido de nosotros sino que perviven constituyendo una especie de alter ego oculto bajo el umbral de nuestra conciencia que puede irrumpir violentamente en circunstancias emocionales extremas. En tales casos tratamos de explicar la conducta de nuestro alter ego recurriendo a algún eufemismo del tipo: “¡Fue obra del diablo!”

El tema del antagonismo entre gemelos -uno bueno y otro malo- constituye un antiguo motivo mitológico que simboliza la relación existente entre nuestro ego y nuestro alter ego, entre la persona y su sombra. Pero ambos aspectos constituyen una totalidad completa y, por ello, cualquier movimiento que apunte hacia la integración de los distintos contenidos que pueblan nuestro Yo alienado nos aproximan a la totalidad.
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