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IRMA HOESLI - MOZART: LAS CARTAS DE UN GENIO DE LA MÚSICA (39)


LAS CARTAS DE MOZART COMO ESPEJO DE SU POSICIÓN FRENTE AL MUNDO (2)

REALISMO (12)

Si evidentemente el pago determina la posición, Mozart debe haber pretendido ser remunerado adecuadamente:

Fiala vale ahora 2.000 veces más en mi concepto por no haber tocado por menos de un ducado. A mi hermana, ¿no la han llamado aun?, espero que pretenda 2. Pues no me agradaría que nosotros, que nos distinguimos tanto en esto de la música de la corte, no nos distinguiéramos también en esto; pues si no quieren, que lo dejen, pero si la quieren, que la paguen, en nombre de Dios. (4)

En este párrafo se ve con claridad qué era lo que realmente le importaba a Mozart. Su autovaloración exigía el correcto reconocimiento de su genio. Él depende, en cierto modo, de su ambiente, al que no puede ni quiere evitar, y busca que se reconozca su personalidad mediante las formas que prescriben las convenciones.

Es obvio destacar que Mozart no fue un materialista, pero el hecho de que no ponga el arte del dinero no lo iguala a Beethoven, quien además aspira a realizaciones ideales. Mozart crea su música, pues un impulso interior lo obliga a ello; no pregunta para qué. Sólo cuando las entrega reclama una remuneración, obligado por las circunstancias apremiantes de cada día. Y, sin embargo, murió olvidado y sin recursos. A menudo regaló y despilfarró; otras, dejó conscientemente que abusaran de su generosidad. En los momentos de su vida más fructíferamente creadores se olvidó hasta de las urgencias prácticas de la vida, a pesar de sus primitivas ambiciones de gloria y dinero.

Fue precisamente su actividad creadora, que tanto lo absorbió, la que pone de relieve nuevamente la estrecha relación de Mozart con lo mundano, pues “las características de Mozart, tanto en la ópera como en la temática instrumental, provienen, en todos los casos, de la realidad. Hasta el más cobarde y miserable personajito en el escenario y la más trivial de las ocurrencias temáticas, exigidas por algún motivo y atraídas por el compositor a su mundo, tienen valor y pueden exigir su lugar en la obra de arte.” (2) Si bien rara vez habla Mozart de su labor creadora, lo que dice es prueba inequívoca de que su creación está inspirada por la vida misma.

Mozart expresa con fuerza sensorial las agitaciones psicológicas, haciéndolas concretamente palpables:

Ahora el aria de Bellmont en la mayor. “O wie ängstlich o wie feurig” sabe usted como está expresado. Aquí está indicado el latido del corazón amante: dos violines en octavas. Esta es el aria que más ha gustado a cuantos la han escuchado y también la que yo prefiero. Ha sido compuesta expresamente para la voz de Adamberger. Uno ve el temblor, la vacilación, ve levantarse el pecho henchido -lo que se expresa mediante un crescendo-, se escucha el susurro y los suspiros, que sugieren los violines con sordina y una flauta al unísono. (3)

Mozart proscribe aquello que pueda impresionar como poco posible o falto de naturalidad:

Veamos ahora aquello que siempre me ha parecido poco natural en un aria, que es el hablar aparte. En el diálogo, estas cosas son naturales. Se dicen rápidamente unas palabras a un costado, pero en un aria, donde hay que repetir las palabras, hace una impresión desagradable. (4)


Notas

(1) A su padre, Viena, 24-III-1781, II, 74.
(2) Beking, pág. 48.
(3) A su padre, Munich,, 8-XI-1780, II, 44.

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