domingo

LECCIONES DE VIDA (117) - ELISABETH KÜBLER-ROSS Y DAVID KESSLER


14 / LA LECCIÓN DE LA FELICIDAD (10)

DK (3)

Un día, durante un viaje a Egipto, me hallaba frente a un antiguo templo dedicado a la sanación. Cuando caí en la cuenta de que todavía faltaba una hora para que llegara mi amigo, me sentí molesto. No tenía adónde ir, de modo que me senté a la entrada del templo y observé a las personas que acudían a visitarlo. Al principio simplemente contemplaba sus rostros mientras leían el rótulo que describía el templo y explicaba sus poderes de sanación. Me pregunté qué tipo de sanación venían a pedir aquellas personas. Entonces pensé: “¿Y si en lugar de sentirme desgraciado por esta hora perdida rezo por cada una de las personas que entra en el templo?” Así lo hice mientras intentaba al mismo tiempo adivinar lo que aquellas personas esperaban sanar. Recé por ellos para que recordaran su plenitud, su fortaleza, su belleza innata y su singularidad, su amor y su sabiduría. Recé para que sanaran de su pasado y para que encararan el futuro con esperanza y sin recelos. Me di cuenta de que deseaba esa sanción para mi vida. Lo siguiente que recuerdo fue la llegada de mi amigo. Aquella hora transcurrió con una rapidez mágica y me sorprendió ya la felicidad que había experimentado.

Todos encontramos la felicidad de formas distintas y a partir de lecciones diferentes, pero las respuestas de la vida son, en general, sencillas. Una mujer de unos ochenta y cinco años, Patricia, lo explicó de una manera muy clara. Se la veía satisfecha de su vida; de hecho, era la personificación de la felicidad. Un día, alguien le preguntó si se sentía tan feliz cómo parecía:

Ella sonrió y respondió:

“He disfrutado de una vida buena, y eso hace que me encuentre feliz. Aprendí hace años a elegir las cosas que me hacen sentir bien y que son duraderas. Sé que suena muy simple, pero la vida es así. Se nos presentan muchas situaciones a lo largo de nuestra existencia. Cuando se producía una situación recordaba cómo me había sentido en ocasiones parecidas, si bien o mal. Aprendí a escoger sentirme bien. Si no había pasado nunca por esa situación, me imaginaba cómo me sentiría después de tomar una decisión al respecto. Muchas veces, cuando me sentía desgraciada, me daba cuenta de que estaba a punto de efectuar una elección que después me haría sentir peor. Al final aprendí a tomar las decisiones que me hacían sentir bien respecto a mi vida. Debemos elegir las alternativas que hacen que nos sintamos bien y orgullosos de quienes somos; las que hacen que los demás también se sientan bien y que, además, sean duraderas. En ese caso habremos elegido el amor, la vida y la felicidad. Es así de sencillo.”

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