LOS TEMAS (4)
EL
ACTOR.
El actor es a la vez un
elemento de primordial importancia, pues de su eficaz interpretación depende el
éxito del espectáculo, y una especie de elemento pasivo y neutro, ya que se le
niega rigurosamente toda iniciativa personal. No existe en este dominio, por
otra parte, regla precisa; y entre el actor al que se le pide una simple
cualidad de sollozo y el que debe pronunciar un discurso con todas sus
personales cualidades de persuasión, hay toda la distancia que separa a un
hombre de un instrumento.
LA
INTERPRETACIÓN.
Será un espectáculo
cifrado de un extremo al otro, como un lenguaje. De tal manera, no se perderá
ningún movimiento, y todos los movimientos obedecerán a un ritmo; y como los
personajes serán sólo tipos, los gestos, la fisonomía, el ropaje, aparecerán
como simples trazos de luz.
EL
CINE.
A la cruda visualización
de lo que es, opone el teatro por medio de la poesía imágenes de lo que no es.
Por otra parte, desde el punto de vista de la actuación no es posible comparar
una imagen cinematográfica con una imagen teatral que obedece a todas las
exigencias de la vida.
LA
CRUELDAD.
Sin un elemento de
crueldad en la base de todo espectáculo, no es posible el teatro. En nuestro
presente estado de degeneración, sólo por la piel puede entrarnos otra vez la
metafísica en el espíritu.
EL
PÚBLICO.
Es necesario ante todo
que el teatro exista.

























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