domingo

CÉSAR VALLEJO - EL ARTE Y LA REVOLUCIÓN (21)


EL AGRO Y LA URBE Y SU SÍNTESIS SOCIALISTA


Aun son legión los profesores patriarcales -Tolstoi a la cabeza- que levantan entre el burgo y el agro una barrera tremenda, sagrada, infranqueable. Esta misma barrera se apoya, del otro lado, en una doctrina idéntica de los profesores ultra-ciudadanos. Aquellos se han erigido en apóstoles y defensores de la existencia campesina, y los otros, en defensores y apóstoles de la existencia urbana. A lo sumo, ambos bandos llegan a la tímida concesión de un Hyde Park en Londres y de una Jasnaia Poliana en la estepa.

Pero entre unos y otros, se yergue en esta cuestión la doctrina socialista. En Rusia, el campo y la ciudad se mancomunizan más y más, forjando el tipo del hombre nuevo, cuyo género de vida, trabajo y módulos culturales, participarán, por igual, de una y otra atmósfera. ¿Por qué el trabajador del campo le ha de estar prohibido conocer y disfrutar de los intereses, derechos, obligaciones, goces e inquietudes colectivas del trabajador de la ciudad? ¿Y por qué, a su turno, este ha de estar condenado a idéntica privación respecto de la vida campesina?

El socialismo trata de refundir en el hombre futuro al habitante de la urbe y al habitante del agro. La civilización del porvenir debe basarse e inspirarse en ambos, someterlos a unas mismas disciplinas sociales y extraer de los dos el individuo nuevo, del molde sintético de humanidad. Y esto se está ya efectuando en Rusia con los kombinats, tipos originalísimos de convivencia social, especie de grandes núcleos colectivos -mitad agrarios y mitad industriales, mitad bucólicos y mitad ciudadanos (1).


Notas

(1) El agro y la urbe y su síntesis socialista: Hay que conservar este capítulo, redondeándolo. (N. del A.)

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