CREACIÓN HUMORÍSTICA (4)
La incongruencia entre lo
que es sagrado a “los ilustrados”: relaciones lógicas, modo de pensar
razonable, circunstancias reales y el erróneo enlace causal de esos elementos,
nos resulta ridículo. El efecto cómico está dado por la palabrita “pues”, si la
sustituimos por “pero” desaparece la gracia.
…beso
a papá, si lo conoce usted, 1.000 veces las manos… (1)
escribe Mozart a su
propio padre. Aunque la redacción parezca razonable, el sentido no lo es.
Saluda a su propio padre, con la condición de que este lo conozca, es decir se
conozca a sí mismo. Es una variante de Mozart para una fórmula final, que, de
pronto y a pesar de todas las convenciones, se hace tan íntimamente afectuoso,
como si el hijo cambiara una mirada de entendimiento con su padre.
…
¿Qué culpa tengo yo que hayan dado las siete y cuarto? -Mi padre tampoco tiene
la culpa. -La mayor parte lo sabrá mamá por mi hermana. No conviene partir
ahora porque el arzobispo no se quedará mucho tiempo aquí, hasta se asegura que
se quedará hasta que parta. (2)
Mozart se defiende de un
supuesto reproche que a ninguna persona sensata podría ocurrírsele jamás. Al
final y en conexión con la partida del elector se agrega una condición
extraordinaria a otra sobreentendida, subrayada por la palabrita “hasta”.
Mozart se sirve del enlace causal para crear confusión en lugar de claridad.
Esa arma le resulta adecuada para chasquear a los racionalistas. Con implícita
dialéctica, que recuerda la táctica de un Lessing, Mozart induce al lector
mediante aparente lógica a convencerse, para descubrir inmediatamente su credulidad
en algo vacío.
…hablando
de tu felicitación, te diré que pronto malicié que el señor Martinelli te había
escrito la cual felicitación, pero como siempre eres la hermosa inteligente, y
supiste ponerlo con tanta gracia poniendo el saludo del señor Martinelli a continuación
de la cual felicitación, la que estaba redactada en su propia manera, me di
cuenta en seguida y me fue imposible no notarlo, así que le dije a papá: Ah, si
yo pudiera ser tan inteligente y gracioso!... (3)
Tenemos que hacer
abstracción del enlace causal para desentrañar la ironía:
…hoy
ha sido probada Rosamunda en el teatro. Es buena pero nada más, pues di fuera
mala no se la podría representar. Lo mismo que no se podría dormir sin estar acostado
en una cama. Pero no hay regla sin excepción, yo he visto el ejemplo. Por ello,
¡buenas noches! (4)
Las razones aducidas por
el autor obligan en primera instancia al lector a asentir, a pesar de la
evidente falta de lógica, ya que se puede dormir sin estar acostado en una
cama. Si al final el lector se siente sorprendido porque Mozart encuentra
bastante bueno lo que en el fondo le parece lo contrario de “bueno”, pagará
tributo por su pereza de pensar. Lo engaña la diabólica casualidad que duda de
la regla.
Escuchamos
Le
gere generosa; en lo que se refiere a
esta ópera no puedo decir nada decisivo porque estuve charlando. La causa por
la que estuve charlando contra mi costumbre debe ser el quid de la cuestión. Basta.
(5)
Naturalmente que no se
puede juzgar una ópera si se ha estado charlando durante su ejecución afirma
enfáticamente nuestra razón. He aquí que Mozart la saca de su equilibrio y la
hace caer. Lo que nosotros, la gente común deducimos, no vale para el genio. Si
un Mozart charla es porque ha juzgado desfavorablemente. Pero, ¿para qué
formular drásticamente esa desaprobación si se domina el arma afilada de la
ironía, que nos lleva indefectiblemente a reír?
Si Mozart no hubiera
deseado dar un efecto reidero hubiera podido redactar los ejemplos irónicos que
hemos escogido en forma neutra, sin variar el contenido:
“La ópera Rosamunda es
regular, casi mala.”
“He notado, naturalmente,
querida Nannerl, que el señor Martinelli te dictó la carta.”
La redacción mozartiana
no obedece a ninguna necesidad exterior. Lo lleva el impulso de su espíritu
jocoso. Por ello no nos ha de extrañar que disfrute de lo cómico cuando se
brinda espontáneamente. Esta intuición la transporta a sus cartas creando exquisitos
retratos caracteriológicos.
Notas
(1) A su madre y hermana,
Viena, 8-IX-1773, I, 176.
(2) A su padre, Mannheim,
27-XII-1777, I, 352.
(3) A su hermana, Munich,
18-I-1775, I, 197.
(4) A su hermana, Milán,
3-XI-1770, I, 91.
(5) A su padre, Mannheim,
10-I-1778, I, 363.
(6) A Gottfried von Jacquin, Praga, 14-I-1787, II, 415.

























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