Soñaste que hacían
ataúdes
con los troncos
mutilados
de los olivos.
Soñaste que los ahuecaban
con un hacha
una mano de hierro
un edicto
pegado en los muros del silencio.
Soñaste que volabas
por encima del
miedo.
Soñaste que abrias
la puerta de tu
casa
y anunciabas
colgándote la llave
al cuello:
"madre, voy a contar
la historia del
llanto".
2015

























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