domingo

NAFTALINA HEROICA (2) - JUAN DE MARSILIO


(VEINTE POEMAS UN POCO SOCIALES Y OTRO POCO NO SÉ)

Primera edición WEB / elMontevideano Laboratorio de Artes / 2017


TEOREMA DE LA OPORTUNIDAD

Suele decirse que todos tenemos
una oportunidad
y en eso
se fundamentan las mejores
defensas del estado
de cosas vigente.

Pero las cuentas están mal hechas.

Si todos tenemos una oportunidad
y “todos” somos, según
las últimas estadísticas,
unos siete mil millones,
viene a tocarnos per cápita
una
sietemil millonava
parte
de oportunidad,
es decir,
que toca a cada uno casi menos
que una ningunésima
de chance.

Que era lo que queríamos demostrar.


DIETÉTICA

A fin de mes se internan
en el arrozal
hasta que el sueldo los saca
y la dieta varía
un poco más, pero poco,
por unas tres semanas,
más o menos,
y vuelta al arrozal hasta que un día
se jubilan sin júbilo alguno
y lo atroz del arroz con arroz
se les impone en tres de cada cuatro
semanas de su mes.


UN POEMITA HIGIÉNICO

Ellos se manchan las manos lavándoselas
y luego les resulta muy difícil
mirárselas
y la cara también.

Sin embargo, pronto aprenden
a lavarse los dientes y afeitarse
con los ojos cerrados.

Yo, que soy uno de ellos, se lo cuento
para que sepa en qué se metería
si decidiera que no va a meterse.


GENTES Y MASAS

Tiene la gente a veces gentileza.

He huido de las masas porque tienden
a constituir humanos masacotes,
a ponerse camisas, las masas, del mismo color,
a anular sus cabezas de cada uno,
a tomar lo dicte el dictador
por verdad revelada sin que importe
si cada vez que les señala el norte
muestra un punto distinto pero afirma
no haber cambiado nunca de opinión...

Creo en la gente laborando junta
y debatiendo largamente el punto
que tenga en discusión.
Creo en la gente corrigiendo el rumbo
si encuentra que le erró a la dirección.
Creo en la gente porque se equivoca
pero halla algunas veces las palabras
para pedir perdón por el error.

La gente tiene a veces gentileza.

La masa
no.


BAJO BANDERA

Las banderas son trapos de colores.

He sabido servir bajo bandera
a veces por forzada disciplina
y otras por convicción
-fueron las más.

Las banderas son trapos de colores
en los que proyectamos
los colores del alma:
de los miles que miran la bandera
ninguno
ve
lo mismo.

He sabido abjurar de la bandera
cuando supe que había seguido
colores errados.

Las banderas son trapos de colores
que algunas almas negras enarbolan
para encubrir su intención.

He sabido limpiar la bandera
del barro de la derrota
y del excremento
de la traición.

Las banderas son trapos de colores
movidos por el viento y la pasión.

He sabido servir bajo bandera
porque entreví una luz tras el color.
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