domingo

LECCIONES DE VIDA (20) - ELISABETH KÜBLER-ROSS Y DAVID KESSLER


3 / LA LECCIÓN DE LAS RELACIONES (1)

Una mujer de cuarenta y un años rememoró una noche sin incidentes que había pasado con su esposo unos meses antes. Tomaron una cena sencilla que ella había preparado y después vieron la televisión. Cerca de las nueve, su marido le dijo que le dolía el estómago y se tomó un antiácido. Unos minutos más tarde le anunció que se iba a dormir. Ella le dio un beso de buenas noches y le dijo que se quedaría un poco más y que esperaba que se encontrara mejor a la mañana siguiente. Una hora y media más tarde, cuando ella se fue a acostar, su marido dormía profundamente.

Por la mañana, cuando la mujer se levantó, supo que algo no iba bien.

“Simplemente, lo sentí” -nos dijo-. Miré al lado y supe que Kevin había fallecido. Murió mientras dormía, de un ataque al corazón, cuando tenía cuarenta y cuatro años.”

Aquella dolorosa experiencia enseñó a aquella mujer a no dar por seguras las relaciones, las personas y el tiempo.

“Cuando Kevin falleció, repasé nuestras vidas y lo vi todo de un modo distinto. Recordé nuestro último beso, nuestra última comida, nuestras últimas vacaciones, nuestro último abrazo y la última vez que habíamos reído juntos. Me di cuenta de que uno nunca sabe cuál será su última salida nocturna o su último día de Acción de Gracias. Y hay ‘últimos’ en todas las relaciones. Quiero poder pensar en todas esas situaciones y sentir que hice lo que pude para estar totalmente presente y no sólo a medias. Ahora comprendo que Kevin fue un regalo del que podía disfrutar durante un tiempo, pero no para siempre, y esto es así con todas las personas que conocemos. Saberlo hace que valore a esas personas y esos momentos mucho más.”

En el transcurso de nuestra vida tenemos muchas relaciones. Algunas, como las de pareja, las que tenemos con personas importantes para nosotros o con los amigos, las escogemos, pero otras, como las de los padres y los hermanos, nos vienen impuestas.

Las relaciones nos ofrecen las mejores oportunidades para aprender las lecciones de la vida, para descubrir quiénes somos, a qué tememos, de dónde procede nuestro poder y el significado del amor verdadero. La idea de que las relaciones son grandes oportunidades para aprender puede parecer extraña al principio, porque todos sabemos que las relaciones pueden ser experiencias frustrantes, difíciles e incluso rompernos el corazón. Pero también pueden constituir, y a menudo es así, las mejores oportunidades de las que disponemos para aprender, crecer, amar y ser amados.

Muchas veces pensamos que tenemos pocas relaciones, básicamente las que mantenemos con nuestra pareja y otras personas significativas, pero la verdad es que nos relacionamos con todas las personas que nos encontramos, ya sean amigos, familia, compañeros de trabajo, profesores o dependientes. Nos relacionamos con los médicos a los que vemos sólo una vez al año y con los vecinos molestos que intentamos evitar. Todas estas relaciones son diferentes a su manera, pero comparten muchas características porque proceden de nosotros. Nosotros somos el común denominador de todas de todas y cada una de nuestras relaciones, desde la más íntima e intensa a la más distante. Las actitudes que aportamos a una relación, ya sean positivas, negativas, de esperanza u odio, las aportamos a todas nuestras relaciones. Nosotros decidimos si brindaremos poco o mucho amor a cada una de nuestras relaciones.
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