domingo

LOS SINUOSOS CAMINOS DEL SABER (5) - RICARDO AROCENA


HEREDARÁS EL VIENTO
EL CIUDADANO
Sin pretender ahondar en el tema, nos parece importante cuando hablamos del poder, reflexionar sobre uno de sus pilares como lo son los medios de comunicación y la forma en que inciden en el establecimiento de consensos sociales, todo lo cual ha estado estrechamente ligado al desarrollo tecnológico. Si bien en un principio fue rechazada, a partir del siglo XVI la imprenta se impone convirtiéndose en un instrumento útil para la difusión de los nuevos conocimientos. Con la revolución francesa cobra auge la lectura de periódicos, al establecerse la libertad de prensa y otorgársele un papel político a la opinión pública.
Entre 1830 y 1865 nacen los primeros grandes periódicos modernos, basados en una producción de corte industrial y en la publicidad como fuente financiera, los cuales cobran impulso al inventarse en 1849 la rotativa, cuyo perfeccionamiento permitiría ediciones de cientos de miles de ejemplares. Paralelamente, sucesivos descubrimientos científicos, originarios del siglo XIX crearon las condiciones técnicas para la aparición de la radio, el cine y hacia la década de los '30 del siglo XX la televisión. Los sistemas comunicacionales que se van implementando comienzan a operar en las modernas sociedades desarrolladas por lo menos en tres aspectos: 1) condicionando por diferentes vías la producción social, 2) estableciendo hegemonías ideológicas en el más amplio sentido del término y 3) imponiendo nuevas formas linguísticas y de comunicación.
Les cabe entonces un papel fundamental en la difusión de los valores dominantes. Todos los estudios serios al respecto han subrayado que los contenidos de los medios de comunicación de masas han estado y están encaminados a fomentar el orden existente. El poder de los centros internacionales de información y su influencia es tal a nivel de los países del Tercer Mundo, que según el Centro Internacional de Estudios Superiores de Periodismo para América Latina (CIESPAL), en la prensa de nuestro continente se informa más de lo que acontece en Washington, París o Bonn que de lo que ocurre en un país vecino, que habla la misma lengua y que tiene problemas comunes. El investigador Herbert Schiller no descubre nada cuando afirma que: "los directivos de los medios de comunicación de los países desarrollados, procesan, refinan y gobiernan la circulación de imágenes y la información que determina nuestras convicciones y actitudes y en última instancia nuestra conducta".
Hacia la década del '50, dos renombrados integrantes del "establisment" norteamericano como lo fueron Norman Cousins y Eric Johston, defendían públicamente que las películas exportadas debían "responder a las exigencias propagandísticas del gobierno" y a sus intereses estratégicos. No eran precisamente unos innovadores: de hecho hacía mucho que esto sucedía. Valga como ejemplo la vida de Rudolf Randof Hearth, inmortalizada por Orson Welles en su célebre película y de su poderosa red de medios de comunicación, que tan importante papel jugaron en la política interior y exterior de los EEUU.
Ante la hegemonía informativa, la UNESCO en la década del '80 propuso la conformación de un Nuevo Orden Informativo Internacional. Reunidas en Belgrado una serie de personalidades analizaron la creciente utilización desde las esferas de poder de los medios de comunicación y elaboraron el "Informe Mc Bride", así denominado en honor del premio Nobel de la paz y cuyas ideas centrales eran: democracia informativa, supresión de los monopolios en el área comunicacional, pluralidad de fuentes y canales de información, respeto de la identidad cultural de los pueblos, etc.
Señalaba el organismo internacional que la tecnología moderna de los grandes medios, "los convirtió prácticamente en armas" con las cuales los países desarrollados "ya no necesitan invasiones para ocupar otro país, puesto que el poder se desplazó hacia los medios de comunicación. Ellos son suficientes para dominar una nación a través de la radio, la TV, el cine, discos, vídeos y otros medios que tienen gran impacto sobre todo en la juventud". ¡Y esto se decía hace 30 años, cuando aún no se conocían los actuales adelantos técnico-científicos que han revolucionado la comunicación actual!

HIROSHIMA


Hubo científicos que se opusieron pero la bomba atómica igual fue construida. El 6 de agosto de 1945 los Estados Unidos la deja caer sobre Hiroshima y el 9 de agosto sobre Nagasaki. La potencia del norte enviaba un mensaje por elevación. Muy poco después, el 5 de marzo de 1946, Winston Churchill -ya muerto Roosevelt, que había querido minimizar el "problema soviético"-, con su célebre discurso en Fulton, Missouri sobre el "telón de acero", da inicio al período conocido como "guerra fría", durante el cual la confrontación política y la competencia tecnológica estuvieron estrechamente vinculados. Ejemplo de esto serían los vuelos de Gagarin y de la perra Laika por un lado y el alunizaje de la Apolo 11 por el otro, que conmovería al mundo al ser transmitido por televisión.
La comunidad científica reaccionó ante el peligro de que la humanidad se hundiera en una conflagración atómica a la que inexorablemente parecía llevar la carrera armamentista. Es así que Joliot-Curie, N. Wiener, R. Oppenheimer y otros se apartaron de este tipo de investigaciones al darse cuenta de la enorme responsabilidad moral que sobre ellos recaía. Es más, Albert Einstein, desde antes de que la primera bomba estallara, al frente de un grupo de científicos exigió al gobierno de los EEUU la renuncia a la utilización de armas de destrucción masiva. "De dos cosas estoy seguro, de la teoría de la relatividad y de la estupidez humana y de lo primero aún no estoy convencido", reflexionó.
En el marco de la confrontación mundial se consolida en los EEUU una alianza de hecho entre los altos mandos militares y las grandes empresas fabricantes de equipos de guerra. Se conforma un "complejo militar industrial" de vasto alcance y tanta influencia que podía "poner en peligro la democracia del país" al decir del presidente Dwight Eisenhower. No pocos analistas sostienen que el asesinato de Kennedy tiene como origen su enfrentamiento a ese centro de poder político, militar e industrial, que se beneficia con cada conflicto bélico.
El fin de la guerra fría no significó el fin de la carrera armamentista. En la actualidad según UNICEF, los gastos de armamento alcanzan 680.000 millones de dólares. Una ínfima parte de este dinero alcanzaría para dar agua potable y saneamiento a todo el planeta, según el organismo internacional.
El accidente de Chernobyl puso en evidencia el riesgo que implica el uso de energía atómica, aún con fines pacíficos. Un ejemplo de esto son las pruebas que realizó Francia en Mururoa y que afectaron el sistema ecológico y contaminaron la fauna marina, y que también se hizo sentir en la población isleña, según la organización pacifista Soka Gattai. Hasta el momento no ha sido creado ningún organismo con facultades de controlar la producción de energía nuclear en los países desarrollados y el actual panorama internacional pone en duda que algún día pueda llegar a ser creado.
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