domingo

LA PEQUEÑA CRÓNICA DE ANA MAGDALENA BACH (16) - ESTHER MEYNEL


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El pastor Stauber, de Dornheim, que ofició en la boda, se casó más tarde con la tía de Bárbara Bach. Entre los papeles de Sebastián encontré una copia del registro civil:

“El 17 de octubre de 1707, el honorable señor Juan Sebastián Bach, soltero y organista en la iglesia de San Blas de Mulhausen, hijo legítimo del honorable señor Ambrosio Bach, célebre organista y músico de Eisenach, ya difunto, contrajo matrimonio con la virtuosa doncella María Bárbara Bach, hija menor del ya difunto, muy honorable y afamado artista musical Juan Miguel Bach, organista de Geheren. Se casaron en esta santa casa de Dios, con la venia graciosa de su señoría y después de haberse publicado las amonestaciones en Arnstadt”.

A pesar de aquellos pequeños desacuerdos, Sebastián se marchó de Arnstadt en buena armonía con sus superiores, que tuvieron la amabilidad de poner a su disposición un carro para que transportase los muebles a través de la llanura, desde Arnstadt a Mulhausen. Así quedó establecido en aquella pequeña ciudad, y su primer alumno fue el bondadoso Martín Shubart, que vivió diez años bajo el mismo techo de su maestro y que, en la vida diaria común, aprendió enormemente y procuró pagárselo con un cariño sin límites. Durante algún tiempo fue para mí un motivo de tristeza el que se muriese antes de que yo hubiese podido conocerle, pues Sebastián siempre hablaba de él con verdadero afecto y, sobre todo, durante su última enfermedad, que es cuando el hombre tiende a refrescar los recuerdos agradables de años pasados. Hasta llegó a creer, dos o tres veces, que Martín se encontraba en su cuarto. El alumno estaba en todo al servicio de su maestro, y le secundaba en la gran empresa que se había propuesto de renovar la música sacra en Mulhausen y hacerla digna del Señor, hasta donde le fuese posible. Como la biblioteca musical era muy inferior a los deseos de Sebastián, compró, de sus ingresos particulares, gran cantidad de partituras. También el órgano, su principal preocupación, estaba bastante necesitado de reparaciones: varios registros se hallaban descompuestos, y completamente inutilizable el fuelle. Preparó con mucha aplicación un plan para reparar el órgano, y su proposición fue aceptada, con el encargo de que vigilase la reparación. Con arreglo a su deseo, se adaptó al órgano un juego de campanillas que se accionaban por medio de un pedal. Fue una invención suya que, entonces, le gustó mucho: años más tarde se reía de su invento y decía que aquel juego de campanillas fue una tontería de niño, pues la principal característica del órgano era la seriedad y la nobleza de sus sonidos.
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