domingo

LA CONVERSACIÓN CONSIGO MISMO DEL MARQUÉS CARACCIOLI (8)



por Pedro Gaudiano

(Fragmentos del capítulo VIII de Artigas católico, segunda edición ampliada con prólogo de Arturo Ardao, Universidad Católica, 2004)


La piedad eucarística de Artigas (1)

El domingo 22 de setiembre de 1850 tuvo lugar “una ceremonia religiosa en la cual intervino la esposa del presidente Carlos Antonio López. Artigas mostró una mejoría aparente, que no permitía suponer un rápido desenlace” (12). Aquella ceremonia religiosa seguramente fue la celebración de la eucaristía, a la cual de Prócer solía asistir tanto en Curuguaty como en Ibiray. Falleció al día siguiente, de madrugada, a los 86 años (13). En la correspondiente partida de defunción se lee lo siguiente:

“(Al margen:) José de Artiga, extranjero. Recoleta. (Texto:) En esta parroquia de Recoleta de la Capital a 23 de setiembre de 1850, yo el cura interino de ella, enterré en sepultura ordinaria del cementerio el cadáver de un Adulto llamado (entrelíneas: “Dn.”) José de Artigas extranjero (entrelíneas: que lleva una lápida (14) con este título ‘General Dn. José Artigas. 1850’”) de esta feligresía. Doy fe. (Firmado y rubricado.) Cornelio Contreras” (15).

En el aniversario de la muerte del PrócerLenzina escribió:

“Falleció Artigas… / fui su sombra en vida.
Él era la luz amiga: / alumbraba hasta de día.
Murió en el silencio: / no tenía secreto.
Cuando medito y pienso, / lo recuerdo perfecto.
Amaba la libertad, / odiaba la esclavitud.
Aborrecía la maldad, / admiraba la virtud” (16).

El mismo Lenzina, tiempo después, escribió unos versos de agradecimiento y saludo de despedida a Don Carlos Antonio López:

“Todavía no se había cumplido / de Artigas el primer aniversario,
Cuando el Charrúa ya se había ido, / a morir sobre la tumba, voluntario…
Desde que el Morito se murió, / traspasado por la tristeza,
La soledad mi alma hirió, / de un modo que causa extrañeza,
Al irme con Montevideo / a lo de nuestro amigo Ledesma,
Aunque ya es poco lo que veo, / pienso volver antes de la Cuaresma.
Agradeceré exprese mis saludos / a Doña Juana, su distinguida esposa.
A sus hijas las veo a menudo: / siempre son muy generosas.
La montura de Artigas y los aperos, / quedan para Francisco Solano…
recuerdo de tantos entreveros / en defensa de todo lo humano!
Para “López chico”, dejo un librito. / que es oriental como su dueño.
Lo recomiendo al Infinito, / rogando que Él vele su sueño” (17)

Los restos de Artigas fueron repatriados por el Dr. Estanislao Vega, decano del Tribunal Supremo de Justicia del Uruguay. El presidente Venancio Flores le encomendó esa misión designándole agente confidencial ante el gobierno del presidente paraguayo Carlos Antonio López. Vega viajó a Asunción con su esposa Amalia Lerena y un sirviente de su confianza (18). Llegó a la capital paraguaya el 25 de agosto de 1854. El 26 de agosto del año siguiente, 1855, partió con los restos de Artigas a bordo del vapor “Río Uruguay”. En Buenos Aires trasbordó al vapor de la carrera “Menai”, y arribó a Montevideo el 28 de setiembre de ese año 1855. Cuando llegó, hacía menos de un mes que el presidente Flores había renunciado, y gobernaba el presidente del Senado Manuel B. Bustamante (19). El 17 de diciembre siguiente elevó al gobierno una relación de los gastos realizados durante su misión en el Paraguay (20).

Recién seis años después de su muerte Uruguay rindió a su Prócer el primer gran tributo nacional: Margarita Carámbula de Barreiro realizó una interesante interpretación de los factores que demoraron la repatriación de los restos de Artigas (22). En este documento oficial se dispuso que en la correspondiente lápida debía colocarse la siguiente inscripción: “Artigas fundador de la Nacionalidad oriental”.

Todo se realizó según lo previsto (23). Una procesión encabezada por el clero secular, algunos franciscanos y el vicario apostólico, José Benito Lamas, partió de la capitanía del puerto y llegó hasta la iglesia Matriz, donde se celebraron las exequias funerales a toda orquesta. La urna con los restos del Prócer fue colocada al pie de un elevado túmulo. Después de la misa, y antes del último responso, el cura de la Matriz, presbítero Santiago Estrázulas y Lamas, subió al púlpito y dirigió una breve oración fúnebre a la memoria de Artigas. La urna con los restos fue depositada en el sepulcro de la familia Pereira. En el archivo de la Iglesia Matriz de Montevideo consta la sepultura de los restos de Artigas.

En el texto se lee lo siguiente:

Los restos del Gral. Artigas. / En veinte de Noviembre / de mil ochoc(cien)s cincuenta y seis, yo el infras/crito Cura Rector de esta I(glesia) Matriz, di sepultura Eclesiástica a los restos del Señor General Don / José Artigas, que falleció en el Paraguay de muer-/te natural. Por verdad lo firmo. Enm(endad)o - restos. / (Firmado y rubricado) Santiago Estrázulas y Lamas” (24).


Notas

(12) d. HAMMERLY DUPUY, Rasgos biográficos…, p. 297.
(13) Vid. los interesantes artículos de Daniel HAMMERLY DUPUY, Los últimos días de Artigas, en “El Día” (Montevideo) 23 setiembre 1950, p. 6; ID. Ybiray: el árbol que llora la muerte de los patriarcas (Aspectos de la vida de Artigas en el Paraguay), en “Mundo Uruguayo” (Montevideo) 12 octubre 1950, pp. 10-11; vid. también ID., El deceso del peregrino de la democracia en el Paraguay, en ID, Artigas y San Martín…, pp. 347-358.
(14) Vid. una foto de esta lápida de pìedra  en (Telmo MANACORDA) Artigas en el Archivo y Museo Histórico Nacional (Documentación gráfica), en “Revista Histórica” (Montevideo) t. XI, nº 31 (1923) 913-1018, 1009. Se cita: “Sala de la Independencia, Archivo y Museo Histórico Nacional”.
(15) Archivo de la Parroquia de la Santísima Trinidad, Libro de Defunciones, Año 1850; una fotografía de este documento se reproduce en José M. FERNÁNDEZ SALDAÑA, La repatriación de los restos de Artigas, en “El Día. Suplemento Dominical” (Montevideo) 13 octubre 1940, pp. (2-3). Sobre la partida de defunción de Artigas, vid. J. ZORRILLA DE SAN MARTÍN, La epopeya… pp. 325-326.
(16) J. LENZINA, Ahora que falleció Artigas…, en D. HAMMERLY DUPUY – V. HAMMERLY PEVERINI, Artigas…, t. II, p. 470.
(17) ID., Despedida del Ybyray, en: Ibid, pp. 470-471. Quizá el librito “oriental como su dueño” que Lenzina dejó a “López chico”, es decir a Juan león Benítez, haya sido el texto de la Constitución uruguaya que en 1831 Bonpland le regaló a Artigas.
(18) No viajó “con una respetable comisión de ciudadanos”, como afirma J. ZORRILLA DE SAN MARTÍN, La epopeya…, t. V, pp. 324-325.
(19) Vid. Federico G. MERINO, Los restos de Artigas fueron traídos en dos vapores, en: “El Día. Suplemento Dominical” (Montevideo) 16 octubre 1983, pp. (6-7). El autor publica dos dibujos que Alfredo Demersay realizó a mediados del siglo XIX, uno de la iglesia de la Trinidad, y otro en el que se observa el puerto de Asunción, la catedral, el cabildo (entonces en construcción) y también la iglesia de la Trinidad.
(20) Esta relación, junto con otros interesantes documentos, se publicaron por primera vez en: (ANÓNIMO) Los restos de Artigas. Del Paraguay á Montevideo. Documentos desconocidos. Una misión confidencial. Decreto del general Flores, en “Rivera” (Montevideo) 29 setiembre 1907, pp. 1-2.
(21) Margarita CARÁMBULA BARREIRO, Las exequias del general José Artigas en 1856, en: “Revista Histórica” (Montevideo) t. XXVII, nº 79-81 (1957) 230-294; incluye un apéndice con la transcripción de 45 documentos, vid. ibid., 252-294.
(22) Este decreto se reproduce en Ibid., 279-281; se cita como fuente el manuscrito original en el Archivo general de la Nación, Montevideo, Ministerio de Gobierno, caja nº 1066.
(23) Vid. la relación publicada en “La Nación” (Montevideo) 21 noviembre 1855; María J. ARDAO, Las exequias de Artigas en 1856, en “Boletín Histórico” (Estado Mayor del Ejército, Montevideo) nº extraordinario (setiembre 1950) 27-50.
(24) Archivo de la Iglesia Matriz de Montevideo, Libro Catorce de Defunciones, fol. 202.
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