jueves

MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS (164) - CLARISSA PINKOLA ESTÉS



CAPÍTULO 14

La selva subterránea:

La séptima fase: La esposa y el esposo salvajes

Cuando regresa el rey, este y su madre comprenden que el demonio ha saboteado sus mensajes. El rey decide someterse a una purificación: dejar de comer y beber y viajar hasta donde alcanza la vista para encontrar a la doncella y a su hijo. La búsqueda dura siete años. Se le ennegrecen las manos, su barba adquiere un mohoso color pardo como el del musgo, sus ojos están resecos y enrojecidos.

Durante todo este tiempo no come ni bebe, pero una fuerza superior a él lo ayuda a vivir.

Al final, llega a la posada regentada por los habitantes del bosque. Allí lo cubren con un velo, se queda dormido y, al despertar, ve que una bella mujer y un precioso niño lo están mirando.

-Soy tu esposa y este es tu hijo -le dice la joven reina.

El rey está dispuesto a creerla, pero ve que la doncella tiene manos.

-Por mis sufrimientos y mis desvelos, me han vuelto a crecer las manos -añade ella.

Y entonces la mujer vestida de blanco saca las manos de plata del arca donde se conservaban como un tesoro. Se celebra una fiesta espiritual. El rey, la reina y su hijo regresan junto a la madre del rey y celebran una segunda boda.

Aquí, al final del cuento, la mujer que ha efectuado este continuado descenso consigue reunir una sólida cuaternidad de poderes espirituales: el animus del rey, el Yo-hijo, la vieja Madre Salvaje y la doncella iniciada. Se ha lavado y purificado muchas veces. La aspiración de su ego a una vida segura ya no lleva la voz cantante. Ahora la guía de la psique es esta cuaternidad.
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