jueves

OSHO / LA SEMILLA DE MOSTAZA


TERCERA ENTREGA

Capítulo 2 (I)

Jesús es Muy Paradójico

Jesús dijo:
"Los hombres probablemente piensan que he venido
a traer paz al mundo,
y no saben que he venido
a traer divisiones sobre la tierra
fuego, espada, guerra".

"Porque habrán cinco en una casa:
tres estarán contra dos,
y dos contra tres;
el padre contra el hijo
y el hijo contra el padre;
y estarán en soledad".

Jesús dijo:
"Te daré lo que el ojo no ha visto,
y lo que el oído no ha escuchado,
y lo que la mano no ha tocado,
y lo que no ha brotado
en el corazón del hombre".


Jesús es muy paradójico, pero con mucho sentido. Para entender el significado muchas cosas tienen que ser entendidas. Primero, la paz es posible si todo el mundo está casi muerto. No habrá guerra ni conflicto, pero tampoco habrá vida. Ese será el silencio del cementerio. Pero eso no tiene valor, entonces, aun la guerra es mejor porque estás con vida y vitalidad.

Otro tipo de paz -una dimensión de paz totalmente diferente existe cuando tienes vitalidad y estás con vida, pero centrado dentro de tu ser: cuando el auto conocimiento ha sucedido, cuando te has iluminado, cuando la llama se ha prendido, no estás más en la oscuridad. Entonces habrá más vida, más silencio; pero el silencio pertenecerá a la vida, no a la muerte. No será el silencio del cementerio.

Esta es la paradoja que debe ser entendida: la guerra es mala, el odio es malo; son las desgracias de la tierra y deben desaparecer; la enfermedad es mala, la salud es buena, la enfermedad debe desaparecer; pero tienes que recordar que un hombre muerto nunca se enferma; un cuerpo muerto puede deteriorarse pero no puede enfermarse. Así es que si no entiendes, todos tus esfuerzos pueden crear un mundo muerto. No habrá enfermedad, ni guerra, ni odio pero tampoco habrá vida.

A Jesús no le gustará ese tipo de paz. Ese tipo de paz es inútil entonces este mundo, con guerra, es mejor. Pero muchos han estado trabajando para crear la paz y su actitud es simplemente negativa. Piensan: "Que si la guerra termina todo estará bien". No es tan fácil. Y esto no solamente es el concepto común del hombre aun grandes filósofos como Bertrand Russell piensan que si la guerra se acaba todo estará bien. Esto es negativo.

Porque la guerra no es el problema, el problema es el hombre. Y la guerra no está afuera, la guerra está adentro. Y si no has peleado la guerra internamente, la pelearás afuera. Si has peleado la guerra internamente y has salido victorioso, entonces la guerra de afuera cesará. Esa es la única forma.

En la India hemos llamado a Mahavira El Conquistador, El Gran Conquistador, el 'Jain'. La palabra 'Jain' significa El Conquistador, pero nunca peleó con nadie, así que ¿a quién ha conquistado? Él nunca creyó en la violencia, nunca creyó en la guerra, nunca creyó en pelear. ¿Por qué se le llama a este hombre, Mahavira, el Gran Conquistador? Mahavira, éste no es su nombre original; su nombre original era Vardhaman. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué fenómeno ocurrió? Este hombre se ha conquistado a sí mismo y una vez que te conquistas a ti mismo, tu guerra con otros cesa inmediatamente -porque esta pelea con otros es simplemente un truco para evitar la guerra interna.

Si no tienes tranquilidad contigo mismo, entonces sólo hay dos formas: ya sea que sufras esta intranquilidad o que la proyectes en algún otro. Cuando estás internamente tenso, estás listo para pelear. Cualquier excusa será suficiente la excusa es lo de menos. Saltarás sobre cualquiera: sobre el sirviente, sobre la esposa, sobre el niño.

¿Cómo deshacerte de tu conflicto interno e intranquilidad? Lo haces responsable al otro. Entonces pasas a través de una catarsis: puedes encolerizarte ahora, puedes aventar tu cólera y violencia y esto te dará un desahogo, un alivio. Por supuesto temporalmente, porque lo interno no ha cambiado. De nuevo se acumulará, permanece lo antiguo, mañana otra vez se acumulará la cólera, el odio y tendrás que proyectarlo.

Peleas con otros porque vas acumulando basura dentro de ti y tienes que tirarla afuera. Una persona que se haya conquistado a sí misma, se ha convertido en un auto-conquistador, no tiene conflicto interno, la guerra ha cesado. El es uno en su interior no hay dos. Tal hombre nunca proyectará, tal hombre no peleará con nadie más.

Así que este es un truco de la mente para evitar el conflicto interno, porque el conflicto interno es más doloroso por muchas razones. La razón básica es que todos ustedes tienen la imagen de hombres buenos. Y la vida es tal que sin esta imagen sería casi imposible vivir.

Los psiquiatras dicen que las ilusiones son necesarias para vivir. A menos que llegues a iluminarte, las ilusiones son necesarias para vivir. Si piensas que eres tan malo, tan diabólico, tan malvado; si esta imagen ingresa a tu interior lo cual es verdad, lo cual eres entonces no serás capaz de vivir en absoluto. Perderás la confianza en ti mismo y estarás lleno de tal condena a ti mismo, que no serás capaz de amar; no serás capaz de hacer nada, no serás capaz de mirar a otro ser humano, te sentirás tan inferior, tan malo, tan diabólico, que morirás. Este sentimiento llegará a ser un suicidio, y esto es una verdad -entonces ¿qué hacer?

Un camino es cambiar esta verdad: conviértete en un hombre de Dios, no en un hombre del demonio ¡vuélvete divino! Pero eso es difícil, arduo, un camino largo y duro. Mucho tiene que hacerse, sólo entonces el diablo podrá llegar a ser divino. ¡Puede llegar a ser divino! Pueda que no estés consciente de que la raíz de la palabra diablo viene de la misma palabra de la cual viene la palabra divino: ambos 'diablo y divino' provienen de la misma raíz sánscrita 'deva'. El diablo puede llegar a ser divino, porque lo divino ha llegado a ser el diablo. La posibilidad está ahí, ellos son dos polos de una energía. La energía que se ha vuelto amarga puede llegar a ser dulce. Una transformación interna es necesaria, una alquimia interna es necesaria pero eso es largo y arduo.

Y la mente siempre busca el camino corto, donde haya la menor resistencia. Así que la mente dice: "¿Para qué preocuparse de ser un buen hombre? simplemente piensa que eres bueno". Esto es fácil, no es necesario hacer nada. Simplemente piensa que eres bueno, simplemente crea una imagen de que eres bello, celestial, que nadie es como tú, y aun esta ilusión de bondad te da energía para vivir.

Si las ilusiones te pueden dar tanta energía, puedes concebir cuánto más sucederá cuando se realice la verdad. Aun la ilusión de que eres bueno te da vida para seguir, te da piernas para que te sostengas, te da confianza. Llegas a estar casi centrado aun con la ilusión, y este centro que sucede en la ilusión es el ego.

Cuando estás realmente centrado, eso es el ser. Pero eso sucede sólo cuando la verdad es realizada: cuando tus energías internas han sido transformadas, lo más bajo ha sido transformado en lo más alto, lo terrenal en lo celestial; cuando el diablo ha llegado a ser divino, cuando te has vuelto radiante con la gloria que es tuya; cuando la semilla ha salido y germinado, cuando la semilla de mostaza ha llegado a ser un gran árbol.

Pero ese es un proceso largo, uno necesita del coraje para esperar, uno no debe dejarse tentar por seguir el camino corto. Y en la vida no hay caminos cortos, sólo las ilusiones son caminos cortos. La vida es ardua, porque sólo a través de la lucha ardua puede darse el crecimiento en ti nunca llega fácilmente.

No lo puedes conseguir barato, y cualquier cosa que sea barata no podrá ser de ayuda para crecer. El sufrimiento ayuda el mismo esfuerzo, la misma lucha, el camino largo te da agudeza, crecimiento, experiencia, madurez.

¿Cómo puedes conseguir la madurez a través de un camino corto? Hay una posibilidad ahora están trabajando con animales y tarde o temprano trabajarán también con seres humanos hay una posibilidad: puedes ser inyectado con hormonas. Un niño de diez años puede ser inyectado con hormonas y podrá convertirse en un joven de veinte.

Pero, ¿crees que logrará la madurez que debería haber alcanzado si hubiera pasado a través de esos diez años de vida? La lucha, el sexo que emerge, la necesidad de controlar, la necesidad de amar; de ser libre y aun controlado, de ser libre y aun centrado, de salir con otros, de sufrir en el amor, de aprender todo ello no estará ahí. Este hombre que parece tener veinte años realmente tiene una edad de diez años. A través de las hormonas sólo has inflado su cuerpo.

Pero están haciendo esto con animales, con frutas, con árboles. A un árbol se le puede inyectar, y el árbol que naturalmente llega a florecer en tres años, lo hará en un año. Pero a esas flores les faltará algo; es difícil de verlo porque ustedes no son flores, pero a ellas les faltará algo. Han sido forzadas, no han pasado por su período adecuado. Las frutas saldrán más pronto, pero esas frutas no estarán tan maduras: les faltará algo, son artificiales.

La naturaleza no está apurada. Recuerda: la mente siempre está apurada. La naturaleza nunca está apurada la naturaleza espera y espera, es eternal. No hay necesidad de apurarse; la vida continúa y continúa, es una eternidad. Pero para la mente el tiempo es corto, la mente dice: "El tiempo es oro". La vida nunca dice eso. La vida dice: "¡Experimenta!", no el tiempo. La vida espera, puede esperar; la mente no puede esperar la muerte está acercándose. Para la vida no hay muerte, pero para la mente hay muerte.

La mente siempre trata de encontrar el camino más corto. Y para encontrar el camino más corto, la manera más fácil es crear una ilusión: piensas que eres lo que quieres ser entonces te has vuelto neurótico. Eso es lo que le ha sucedido a mucha gente que está en los manicomios: piensan que son Napoleón o Alejandro Magno o algún otro. Ellos creen eso y se comportan en esa forma.

Escuché sobre un hombre quien estaba siendo tratado, psicoanalizado, porque creía que era Napoleón. Después de tres o cuatro años de tratamiento y psicoanálisis, el psiquiatra creía: "Ahora está completamente bien". Así que le dijo: "Ahora estás bien y puedes irte a casa".

El hombre dijo: "¿A casa? ¡querrás decir a mi palacio!". Todavía se sentía Napoleón. Es tan difícil si te has vuelto Napoleón; ser tratado es muy difícil porque ¿qué va a suceder...? Aun si eres tratado y te sanas, vas a perder.

Un General encontró a un Capitán que siempre estaba ebrio, así que lo detuvo. El hombre era muy bueno los ebrios casi siempre son buenos, son gente muy bella, sólo que buscando el camino más corto. Así que el General dijo: "Eres un buen hombre y te aprecio y todo el mundo te ama, pero te estás desperdiciando. Si puedes permanecer sobrio pronto llegarás a ser Coronel".

El hombre se rió y le dijo: "Eso no vale la pena, porque mientras estoy ebrio ya soy un General. Así que eso no vale la pena: si permanezco sobrio sólo voy a llegar a ser Coronel y mientras estoy ebrio ¡siempre soy el General!". Entonces está demasiado envuelto en la ilusión. ¿Cómo puede este hombre dejar la ilusión? ¡En una forma tan fácil se ha convertido en General!

La mente encuentra atajos y las ilusiones son los atajos; el maya es lo más fácil y la cosa más barata de adquirir. La realidad es dura, ardua: uno tiene que sufrir y pasar por el fuego. Cuanto más pasas por el fuego más forjado te vuelves, más templado, más valioso. Tu divinidad no puede ser comprada a tan bajo precio en el mercado, no puedes regatear por ella; tienes que pagar con toda tu vida. Cuando toda tu vida está en juego sólo entonces sucede.

Peleas con otros porque éste es un camino fácil. Piensas que eres bueno, que el otro es malo, y la pelea es externa. Si te miras a ti mismo, entonces la pelea se convierte en interna: tú sabes que eres malo, es difícil encontrar un hombre más diabólico que tú. Si miras adentro, entonces encontrarás que eres absolutamente malo y que algo tiene que hacerse. Una lucha interna, una guerra interna comienza.

Y a través de ese conflicto interno y es una técnica, recuérdalo, es una de las más grandes técnicas que ha sido usada a través de los tiempos si hay conflicto interno, entonces llegarás a integrarte. Si hay conflicto interno, entonces más allá de las partes en conflicto surge un nuevo centro de conciencia. Si hay un conflicto interno, entonces las energías están involucradas, todo tu ser está en turbulencia: se crea un caos y de ese caos nace un nuevo ser.

Todo nuevo nacimiento necesita un caos; todo este universo ha nacido del caos. Antes que tú realmente nazcas será necesario un caos esa es la guerra de Jesús. El dice: "He venido, no a darles paz", no es que él no haya venido a darte paz, pero no la paz barata que te gustaría que se te dé.

Ahora trata de entender sus palabras:

Jesús dijo: "Los hombres probablemente piensan que he venido a traer paz al mundo, y no saben que he venido a traer divisiones sobre la tierra -fuego, espada, guerra".

Cuando llegas a un Maestro como Jesús, llegas en busca de paz. Estás bienaventuradamente inconsciente de que has ido donde la persona que no corresponde. Tal como estás, no puedes conseguir la paz. Y si alguien te da la paz, eso será la muerte para ti. Tal como estás, si llegas a tener paz ¿qué significará eso? Eso significará que la lucha ha cesado antes de que hayas logrado nada. Tal como estás, si alguien te da silencio, ¿que significará eso? No habrás logrado el Ser, y te habrás consolado con tu situación.

Esta es la forma por la cual podrás reconocer a un maestro falso de un Maestro verdadero: el maestro falso es un consuelo, te da paz tal como estás, nunca se preocupa de cambiarte él es un tranquilizante. Es tal como las píldoras de dormir: llegas a él y te consuela. Pero si vas a un Maestro verdadero, éste es el criterio: aun si tuvieras algo de paz, eso también será destruido; si tuvieras tranquilidad, eso también se perderá.

Un Maestro verdadero creará más turbulencia, más conflicto. No te va a consolar porque no es tu enemigo. Todos los consuelos son venenos. El te ayudará a crecer. El crecimiento es difícil, tendrás que pasar por muchas dificultades. Muchas veces querrás escapar de este hombre, pero no podrás, porque él te rondará.

El consuelo no es la meta. El no puede darte una paz falsa. Él te dará crecimiento y como resultado de ese crecimiento, algún día, florecerás. Y ese florecimiento será la verdadera paz, el verdadero silencio. El consuelo es falso. La gente llega a mí y yo puedo ver en la forma que viene, los problemas que trae: ellos quieren consuelo. Alguien llega y dice: "Estoy en muchas dificultades, mi mente no está en paz, estoy muy tenso. Dame algo, bendíceme para que llegue a tener paz". Pero, ¿qué querrá decir eso? Si este hombre puede alcanzar la paz ¿qué significará eso? Entonces este hombre nunca va a cambiar. No, esa no es la forma.

Aun si un Maestro verdadero te consuela, ese consuelo es como una red de pescar. Serás cogido en el consuelo y entonces, poco a poco, creará el caos. Tendrás que pasar a través del caos, porque tal como estás, estás absolutamente mal. En ese estado, si alguien te consuela es tu enemigo. Con él perderás tiempo, vida, energía, y al final los consuelos no te ayudarán. Cuando venga la muerte todos los consuelos se evaporarán.

Había un anciano cuyo hijo había muerto. Vino a mí y dijo: "¡Consuélame!".
Le dije: "No puedo hacer eso, eso es pecado".
El dijo: "He venido por eso".
Le dije: "Puedes haber venido por eso, pero no puedo hacerlo".
El dijo: "Pero fui a ese Shankaracharya y me consoló y dijo: No te preocupes, no te apenes, tu hijo ha renacido en un cielo muy elevado".

Conocí a su hijo también, eso es imposible, porque era un político todos ellos van al infierno, nunca van al cielo. Y no sólo era un político, sino un político con éxito -era un Ministro de Estado. Con toda la astucia de un político, con toda la ambición de un político, ¿cómo puede ir al cielo?

Y este anciano también era un político. Básicamente él no estaba apenado porque el hijo haya muerto. El asunto básico era que su ambición había muerto, porque a través de ese hijo él estaba logrando más y más y más. Él mismo se había vuelto anciano, él había trabajado continuamente toda su vida; pero era un poco tonto, no muy astuto, un poco ingenuo. El había trabajado duro, había sacrificado toda su vida pero no logró conseguir ninguna posición. Y eso era un dolor profundo, era una herida. Y entonces, por medio del hijo, ahora él lo estaba intentando, y el hijo lo había logrado. Ahora que su hijo estaba muerto, toda su ambición había muerto.

Cuando le dije: "Esta es la razón por la que estás sufriendo tanto; no es por tu hijo", él se perturbó mucho.
Dijo: "He venido para que me des consuelo y tú me estás perturbando más. Tal vez sea verdad. Todo lo que dices suena verdadero. Puede ser que mi ambición haya sido herida; y que no sea por mi hijo por lo que estoy llorando -puede ser por la ambición. Pero no me digas esas cosas tan duras, estoy en tal dolor en este momento. Mi hijo está muerto y tú estás diciendo esas cosas tan duras. Y fui donde este Mahatma y donde ese Shankaracharya, y donde ese Gurú, y todos ellos me consolaron. Dijeron: 'No te preocupes, el alma es eterna, nadie muere jamás. Y tu hijo no era un alma común y corriente, ¡él ha llegado a los cielos más altos!'".

Estos son consuelos, y si este anciano continúa escuchando estos consuelos, está desperdiciando una gran oportunidad. El está desperdiciando una oportunidad donde podría haber encarado toda su ambición, lo cual es su problema. El podría haber encontrado que toda ambición es inútil, porque trabajas, trabajas y trabajas, y entonces la muerte se lo lleva todo. El podría haber penetrado en esto, pero no; él dejó de venir donde mí. Solía venir, pero desde aquél tiempo nunca más vino. Fue donde otros que lo consolaban.

¿Estás aquí para ser consolado? Entonces, estás en el sitio errado. Eso es lo que Jesús dice.

Él dice: "Los hombres probablemente piensan que he venido a traer paz al mundo, y no saben que he venido a traer divisiones sobre la tierra -fuego, espada, guerra".

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