domingo

DIEGO ABELENDA

UN CARICATURISTA QUE BUSCA EL CORAZÓN DE CADA OJO

Diego Abelenda nació en Montevideo y fue un precoz autodidacta del dibujo, asistiendo, ya a partir de la adolescencia, a diversas academias y talleres para especializarse en el género humorístico, a través de la historieta y la caricatura.

Ha realizado trabajos para varias instituciones, empresas de diseño y merchandising, revistas, libros y páginas web, exponiendo además colectivamente en la A. C. J. del Uruguay (1998), en el Instituto Cultural Rumano con la Asociación de Caricaturistas de Rumania (Bucarest, 2007) y en “Caragiale, el más retratado escritor del mundo” (Instituto Cultural Rumano de Madrid, 2007).

Es autor de la novela Nada es para siempre, y actualmente realiza la carrera de guionista de la Escuela de Cineastas del Uruguay.

Recomendamos visitar su página web, que incluye una nutrida exposición de su trayectoria plástica.

__________________________________

¿Cómo te iniciaste en el terreno de la caricatura y el comic?

Desde muy chico lo que tuve fue la pasión por el dibujo de autos y lo hice de forma autodidacta hasta entrada la adolescencia cuando surgieron en mí, historias y personajes a los que quería darles vida y verlos en acción. Así que el camino fue la historieta y comencé tratando de “descifrar” a artistas que me gustaban por su estilo y observando detenidamente sus dibujos finales, cómo llegaban a ellos y al mismo tiempo empecé, cosa que no fue fácil encontrar, algunos cursos de dibujo de historietas, caricaturas, humor.

Pero la caricatura en sí vino más tarde, cuando asistí al Taller de Caricaturas e Historietas de Tunda & Ombú, ahí al ver el trabajo en vivo de cada uno de ellos y especialmente de Ombú (Fermín Hontou) le tomé el gustito a la caricatura y sus posibilidades de expresión, de comunicar, de decir cosas también, ilustrando una nota de prensa o aplicadas al humor, a la crítica política, social, al absurdo, al testimonio y actualmente en mi caso es una salida laboral real mucho más que la historieta.

¿El hecho de tener que trabajar generalmente por encargo te incentiva más de lo que te problematiza o viceversa? ¿Cómo es el proceso de elaboración de una caricatura?

Según como uno lo mire. Todo encargo es un desafío, es como una competencia consigo mismo para tratar de vencerlo, de lograrlo, que salga bien, que salga excelente, que uno quede conforme con el resultado. Si uno no está convencido del resultado final, esto se transmite y el otro lo ve, se ve en el trazo, en el detalle, en el cuidado... Ahora, cuando uno hace una caricatura, una ilustración, un comic, por hacerlo, por satisfacción propia, puede ser que uno esté más libre de cierto modo, porque uno elige qué hacer, a quién caricaturizar, qué ilustrar y ahí va a haber cierto grado de afinidad, quizás salga más rápido, más suelto, pero en todos los trabajos uno pone el corazón.

Y el proceso comienza cuando me llega la fotografía por e-mail de la persona a caricaturizar, yo trabajo a partir de ella, primero trato de conocerla, no es algo “frío”, el dibujo deformado de una cara anónima, para mí es algo más, me informo sobre la persona, su profesión, su trabajo, algún detalle de su vida y trato de plasmarlo luego en la caricatura. Las hago con lápices de colores y comienzo por los ojos que para mí es lo más importante y es lo que le da vida a la ilustración, luego las escaneo y generalmente en photoshop les hago algún fondo especial o simplemente los pinto.

Sos el primer alumno de la Escuela de Cineastas del Uruguay que aparece entrevistado en el blog de elMontevideano / Laboratorio de Artes. ¿Cómo valorás la experiencia espiritual que estás viviendo?

Me parece una experiencia muy enriquecedora, me hubiera gustado que existiera unos años antes porque creo que encontré el lugar que estaba buscando hacía tiempo, donde todos hablan mi idioma, me siento cómodo.

Desde el primer día me hizo parecer a esas escuelas de arte que uno veía en otros lados, en las que se aprenden varias disciplinas y todos juntos con un mismo objetivo tiran para el mismo lado, con un cometido común, hacer arte.


¿Te resulta muy diferente el discurso del guionista cinematográfico al del narrador de comics?

Hablando de técnica, lo que vi hasta ahora es como que el guionista cinematográfico no tiene que “preocuparse” por la situación, movimientos, encuadres, iluminación, puntos de vista, planos, y tiene que concentrarse en el guión propiamente dicho y algunas acotaciones para guiar. En cambio como historietista uno tiene que prever ya en su cabeza la situación, los diálogos, el ritmo narrativo, uno es director, guionista, iluminador, director de actores, todo.

Y en cuanto a contenido, quizás en mi caso, la diferencia está en eso, mis guiones podría decirse que son más de entretenimiento y ahora estoy viendo poder sacar otras cosas que tengo dentro de mí.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Google+