domingo

FRAGMENTOS DE UNA PROFECÍA HECHA EN 1946

Detalle de un cuadro del Maestro Torres-García, impreso en un billete de cinco pesos uruguayos, dejados ya fuera de circulación, a inicios del 2008.


A JOAQUÍN TORRES-GARCÍA LO ACUSABAN DE LOCO

Joaquín Torres-García se fue del Uruguay a los 17 años y volvió a los 60, después de integrar las vanguardias plásticas más importantes de Europa. En 1946 -tres años antes de su muerte- publicó La Regla Abstracta. Contribución al arte de las tres Américas.

Uno o dos años después, en el mismísimo diario El Día, un crítico-pintor de cuyo nombre no queremos acordarnos, denunciaba que en el sótano del Ateneo había un viejito loco que corrompía a los jóvenes con teorías delirantes. Entre esos jóvenes “corrompidos” figuraban José Gurvich y Gonzalo Fonseca, para citar nada más que dos nombres de trascendencia mundial que hoy inundan Montevideo.

En La Regla Abstracta Torres-García afirmaba: Cada época tiene lo que suele llamarse “arte moderno”. Es el arte que –abandonando ese falso camino de la imitación de la realidad- llega a la profundidad de lo abstracto. Tal cambio de aspecto en la representación de la obra es lo que -invariablemente- levanta la protesta de los elementos conservadores. No saben ver que lo mismo que admitieron en un dibujo egipcio o griego es lo mismo que después admitieron en la síntesis impresionista o cubista y que ahora -ante una nueva modalidad- RECHAZAN. Lo moderno de cada época no puede consistir que en ese cambio de aspecto. Y tal cambio siempre tiene que producirse. Con lo cual se dice que el artista se pone al diapasón de la marcha de las cosas en el mundo. Y entonces -donde tal cambio no se produce- es porque el arte sufre retraso, está ya viejo o caduco (o bien es incipiente) y tiende a desaparecer. Son las épocas -para cada país- en lo que todo se academiza y estaciona, y en las que ya no hay lucha y todos están en paz en miserable rutina y muerte. La regla abstracta universal -por serlo- no determina ningún género de arte pero -en cambio- a todos puede salvar. (...) El tema importará poco. En cambio, la moda suele adoptar -para dar carácter de modernidad- ciertos elementos contemporáneos creyendo así llegar al cabo de la cuestión.

En 2008 esa moda se llama posmodernismo, lleva por los menos veinte años de esperpéntica decadencia y ya está academizada y todo: copa, conserva, tranca. Recomendamos, entonces, recordar la prospección primordial que Torres-García marcó para la liberación del artista en épocas de sequedad globalizada:

Necesita la intervención de un elemento primordial: su alma. Por ella ha de dar con algo inédito, algo que no conoce el mundo y que será su aporte original -suyo- a las generaciones: algo que podría llamarse divino por surgir de las profundidades del ser. (...) IRRUMPE en medio de lo establecido y tendrá que luchar denodadamente para imponerse. Es el nuevo aspecto de la REGLA INVARIABLE que se presenta. (...) Que piense, por ejemplo, que está en el “NUEVO MUNDO” (...) que piense -en fin- que AMÉRICA TODA ha de LEVANTARSE NUEVAMENTE para dar -en los tiempos modernos- un arte virgen y poderoso. (...) Pues bien: en este minuto del tiempo y este continente -justamente- lejos de la Babel de Europa, si por un lado vemos que allí dejamos una época finida -DECADENTE- (y esto puede impulsarnos a encontrar lo nuevo) por otro lado aquí hallamos que va despertando nuestra consciencia de artistas (...) como si hubiésemos adquirido un nuevo órgano de visión: el mundo contemporáneo nos ofrece un espectáculo que -de la base a la cima- constituye toda una nueva arquitectura maravillosa. Y por esto ya lo caduco (lo que ayer juzgábamos moderno) ya no nos puede satisfacer.

Esto es lo que profetizaba el “viejito loco” que hoy es reconocido unánimemente como uno de los mayores Capitanes del Vuelo de este país condenado a consumar una dura y dulce purificación estrellada y una revolución del corazón en un mundo de palo.
La bandera de elMontevideano / Laboratorio de Artes es celeste y enamorada y rabiosa y que ladren los que ladran porque el cielo se alimenta nada más que con la humareda de la pureza.



HUGO GIOVANETTI VIOLA

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