domingo

NOCHE OSCURA (54) - SAN JUAN DE LA CRUZ


LIBRO SEGUNDO

DE LA NOCHE OSCURA, TRÁTASE DE LA MÁS ÍNTIMA PURGACIÓN, QUE ES LA SEGUNDA NOCHE (PASIVA) DEL ESPÍRITU.

CAPÍTULO 17 (2)

Pónese el segundo verso y explícase cómo esa oscura contemplación sea secreta.

5 / De donde podríamos sacar la causa  por qué algunas personas que van por camino, que, por tener almas buenas y temerosas, querían dar cuenta a quien las rige de lo que tienen, no saben ni pueden; y como no saben ni pueden, de aquí tienen en decirla grande repugnancia, mayormente cuando la contemplación es algo más sencilla, que la misma alma apenas la siente; que sólo saben decir que el alma está satisfecha y quieta y contenta, o decir que sienten a Dios y que les va bien, a su parecer; mas no hay que decir lo que el alma tiene ni la sacarán más que términos generales semejantes a esos.


Otra cosa es cuando las cosas que el alma tiene son particulares, como visiones, sentimientos, etc., las cuales, como ordinariamente se reciben debajo de alguna especie en que participa el sentido, que entonces debajo de aquella especie se puede -o de otra semejanza- decir. Pero este poderlo decir ya no es razón pura de contemplación, porque esta es indecible, como habemos dicho, y por ella se llama secreta.

6 / Y no sólo por eso se llama y es secreta, sino porque también esta sabiduría mística tiene propiedad de esconder al alma en sí: porque, demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma echa de ver claro que está puesta alejadísima y remotísima de toda criatura; de suerte que le parece que la colocan en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin, tanto más deleitoso, sabroso y amoroso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta (cuanto) se ve sobre toda temporal criatura levantada.

Y tanto levanta entonces y engrandece este abismo de sabiduría el alma, metiéndola en las venas de la ciencia de amor, que le hace conocer, no solamente que queda muy baja toda condición de criatura acerca de este ser supremo y sentir divino, sino también echarla de ver cuán bajos y cortos y en alguna manera impropios son todos los términos y vocablos con que en esta vida se trata de las cosas divinas, y cómo es imposible por vía y modo natural, aunque más alta y sabiamente se hable de ellas como ellas son, sin la iluminación de esta MÍSTICA TEOLOGÍA. Y así, viendo el alma en la iluminación de ella esta verdad de que no se puede alcanzar ni menos declarar con términos vulgares ni humanos, con razón la llama secreta.

7 / Esta propiedad de ser secreta y (sobre) la capacidad natural esta divina contemplación, tiénela, no sólo por ser cosa sobrenatural, sino también en cuanto es vía que guía y lleva al alma a las perfecciones de la unión con Dios, las cuales, como son cosas no sabidas humanamente, hace de caminar a ella humanamente no sabiendo y divinamente ignorando; porque, hablando místicamente, como aquí vamos hablando, las cosas y perfecciones divinas no se conocen ni entienden como ellas son cuando las van buscando y ejercitando, sino cuando las tiene halladas y ejercitadas. Porque a este propósito dice el profeta Baruc de esta Sabiduría divina: No hay quien pueda saber - dice- sus vías, ni quien pueda pensar sus sendas (3,31). También el profeta real de este camino del alma dice de esta manera, hablando con Dios: Y tus ilustraciones lucieron y asombraron a la redondez de la tierra; conmovióse y contremió la tierra. En el mar está tu vía y tus sendas en muchas aguas, y tus pisadas no serán conocidas (Ps, 76,19,20).

8 / Todo lo cual, hablando espiritualmente, se entiende al propósito que vamos hablando. Porque alumbrar las coruscaciones de Dios a la redondez de la tierra es la ilustración que hace esta divina contemplación en las potencias del alma; y conmoverse y t (r) remer la tierra es la purgación penosa que en ella causa; y decir que la vía y camino de Dios por donde el alma va a Él, es en el mar, y sus pisadas en muchas aguas, y que por eso no serán conocidas, es decir que este camino de ir a Dios es tan secreto y oculto para el sentido del alma como lo es para el del cuerpo el que se lleva por la mar, cuyas sendas y pisadas no se conocen. Que esta propiedad tienen los pasos y pisadas que Dios va dando en las almas que Dios quiere llegar a así, haciéndolas grandes en la unión de la Sabiduría, que no se conocen. Por lo cual, en el libro de Job se dicen, encareciendo este negocio, estas palabras: ¿Por ventura -dice- has tú conocido las sendas de las nubes grandes o las perfectas ciencias? (37,16). Entendiendo por esto las vías y caminos por donde Dios va engrandeciendo a las almas y perfeccionándolas en su sabiduría, las cuales son aquí escondidas por las nubes. Queda, pues, que esta contemplación que va guiando al alma al alma a Dios es sabiduría secreta.
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