domingo

IGGY POP ES UN ESTADO DE LA MENTE


por Leo Silveira
Iggy Pop! Iggy Pop! Iggy Pop! Era el coro de los casi cuatro mil que estábamos en el Teatro de Verano la inolvidable noche del miércoles 12 de octubre. Un instante atrás habíamos pasado por un poderoso electroshock musical de noventa minutos como nunca en Uruguay. No soy un acérrimo fan de la extensa carrera de James Newell Osterberg pero tengo algunos discos, sus canciones han traspasado las barreras del tiempo y forman parte de la historia de lo mejor del punk rock para cualquier amante de la música. Y hasta el más distraído pudo regocijarse con su reaparición a principios de los 90 gracias a Danny Boyle y la banda de sonido de “Trainspotting”.
Su legendaria banda The Stooges fue adelantada en los estilos que vinieron después y forjaron todo lo demás. La leyenda, la bestia, la iguana, el padrino del punk estos eran algunos motes que fueron calentando los días previos, a su visita en el marco del festival Primavera 0 que desde hace un lustro viene levantando cada vez más alto el listón.
Pasados un par de minutos de las 21hs comenzó a sonar Hablan por la Espalda (HPLE) banda local invitada para empezar a poner calor desde el despojado escenario, HPLE logró uno de los shows más redonditos que he visto y en menos de 50 minutos dejaron todo en la cancha, se pasearon principalmente por los discos “Macumba” y “Sangre” se notaba que la estaban pasando bien y su vocalista lo reafirmo diciendo que era su sueño en vida. Cuando todavía los relojes no marcaban las 22:30 (showtime) aparecieron en escena vistiendo elegantes sacos negros Kevin Armstrong, Seamus Beaghen, Mathew James Hector y Benjamin Ellis. Y casi al instante saltó con su mítico look de torso desnudo y cabellos lacio rabioso, justo cuando explotaba la música con “I Wanna Be Your Dog” que siguió con “The Passenger” y “Lust for Life” creando una tríada infernal que puso al show en lo más alto para nunca perder contundencia.
El manejo escénico del espacio (gran espacio del escenario del teatro de verano), los juegos expresivos con sus brazos y todo su cuerpo, los saltos y los quiebres característicos estaban ahí, su voz inmejorable, acomodándose en cada canción, emocionando (“Nightclubbing”, “Mass production”), no pasaba ni medio minuto entre una y otra. Te daba la sensación de que estaba entregando todo y no iba a durar.
A pesar de no ser un lugar donde se pueda acceder fácilmente al púbico (por la fosa), la producción montó una escalerilla para que Iggy bajara a estar en contacto afectuoso con la gente y lo hizo en varias oportunidades, haciendo que los custodios se ganaran con creces su jornal. Fueron 20 gemas con un sonido brillante, inmaculado, una banda de experimentados músicos perfectamente endiablada, amalgamada en extremo que se notaba que disfrutaba a la par de nosotros de tocar una vez más esas canciones inmortales. Algo que cualquiera podía notar al transcurrir el setlist es la influencia que Iggy ha dejado, claramente esa noche se sintió el estilo The Clash, Ramones, abiertamente a David Bowie o Lou Reed y muchos más; por eso haber estado en este show de Primavera 0 respirando esa música y flotando en el derroche de talento de esta leyenda viva será inolvidable. No se necesitan fuegos de artificio, explosiones, ni artilugios, cuando hay verdadera música y actitud como motor. Una vez más quedó demostrado el rock es un estado en la mente que transmuta energía, Iggy lo sabe desde siempre, por eso al retirarse balbució: “Quiero tocarte" mientras bajaba a tirarse entre el público por enésima vez luego del cierre dulcemente pop de “Candy”.
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