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MARIEL MELGAR - UNA EVOCACIÓN DESTINADA A PURIFICAR CORAZONES



El 7 de octubre la guitarrista Mariel Melgar presentó su CD Evocación, que está dedicado enteramente a la obra de José Pierri Sapere.

El concierto se realizó en el Museo Torres García, exactamente una semana después que Olga Pierri viajara a juntarse con su padre para escuchar una música más alta, como le gustaba decir a Bach.

Porque sólo la muerte construye / la espesura del amor, rezan los dos mejores versos de Juan Carlos Macedo.

Y las lágrimas finales de la intérprete no parecieron significar en absoluto una lamentación sino un agradecimiento por haber podido cumplir con una misión reafirmadora de la unidad y la completud universalista que su guitarra supo hacer reinar perladamente en la paz del museo.


La aparición de tu CD Evocación dedicado a la obra de José Pierri Sapere, es fruto de sacrificadas décadas de dedicación a la guitarra. ¿Cómo se fue produciendo la consustanciación con estas obras que ejecutás casi con devoción? ¿Qué te trasmiten?

Conocí a Olga Pierri en el año 2005, en la entrada de la Universidad Católica donde Álvaro Pierri daba un concierto una noche de octubre. La vi llegar muy enérgica, saludó amablemente, aun sin conocer a toda la gente del grupo, e insistió en entrar de prisa para no atrasarse. Verla subir ágil y determinada tan solo del brazo de una amiga, a sus 91 años, me hizo admirar su fortaleza y vitalidad. Ya entonces sentí que ella era un ejemplo de vida, además de musical. Yo tenía 33 años y estaba en una búsqueda personal de perfeccionamiento con la guitarra. Al año siguiente comencé a tomar clases con ella.

Así empezó para mí el estudio de la guitarra en la escuela de Olga Pierri, hasta recibirme de profesora de guitarra en el año 2013. Y mientras iba conociendo la obra de su padre, José Pierri Sapere, me fui enamorando de la delicadeza de esa música, y de cómo logró representar nuestra cultura folclórica con elegancia, calidez y una sensibilidad exquisita.

Eso fue calando hondo en mi sentir musical. Fue metiéndose en mis venas cual un flujo vital que nutría mis rincones. En varias oportunidades, estando en casa de Olga, tocando algo de Pierri Sapere, ella me dijo "papá está acá": una imagen fuerte que despertaba en mí ora un honor, ora una responsabilidad. Siempre acepté internamente ese reto.

Conectarme con la obra de José Pierri Sapere me resultó cómodo desde el comienzo. Me pareció comprensible lo que quiso transmitir. Me sentí fácilmente identificada. Soy bastante patriota y me da mucho orgullo el buen arte uruguayo. En este caso, un guitarrista tan sensible, humilde y de constante inspiración como don José llegó a mi corazón por la puerta grande y me acompaña felizmente.

La presentación de tu disco se realizó exactamente una semana después de la desaparición física de Olga Pierri y en el ámbito del Museo Torres García, otra figura angular de nuestra espiritualidad con sed de Hombre Nuevo. ¿Cómo viviste esa conjunción de grandezas referentes en la noche del 7 de octubre?

El proyecto de grabar este disco con obras de José Pierri lo aprobó el Fondo Nacional de Música (FONAM) para que saliera en el primer semestre de este año 2016. En el momento en que recibí la noticia, lo primero que le pedí a Dios fue que Olguita estuviera para cuando saliera en junio. Es un regalo que siempre sentí que le iba a hacer a mi querida maestra y mi mayor deseo fue compartirlo con ella en cuerpo y alma.

Y así fue. A fines de junio la visité para regalarle un ejemplar y compartir la alegría. Fue un encuentro maravilloso. Un regalo de la vida de esos que quedan impresos para siempre.

Que Olga haya partido una semana antes de la presentación fue difícil para mí. No resultó algo inesperado, considerando que ella tenía 102 años y que en los últimos tiempos se nos estaba yendo. Varios de sus alumnos y amigos la estuvimos acompañando en esos momentos.

Sin embargo, a mis emociones no les resultó tan fácil combinar la alegría de presentar el disco a los pocos días la pérdida de la que fue mi referente musical y tan entrañable amiga. Lo que intenté la noche de la presentación del pasado 7 de octubre, dentro de mis posibilidades emocionales y técnicas, fue que la magia de don José y de Olga pudiera purificar a los corazones de los presentes mientras el mío hacía su mayor esfuerzo por no quebrarse, al menos hasta el final.

La sala del Museo Torres García me abrazó con su calidez y no creo que haya sido casual haber tocado en un ámbito que encerraba la energía de otra figura tan importante de nuestra cultura. Creo que hay causalidades muy contundentes que hablan por si solas.

En tus interpretaciones de Pierri Sapere se destacan momentos de una particular virilidad que solía imprimirle Olga a sus ejecuciones. Una vez la escuché insistirle a una alumna -pocos minutos antes de salir a tocar en un concurso- de que no se olvidara de que había un pasaje de las Variaciones de Sor que tenía que tocarlas “a lo macho”. ¿Cómo fuiste asimilando ese sesgo de completud guerrera (e indecentemente antiacademicista) que ella fue proyectando desde siempre al mismísimo Álvaro Pierri?

¡Intenté ser una esponja aprendiendo con Olga Pierri, nada más ni nada menos!

Los que la conocieron saben de su carácter firme y tenacidad para enseñar. Siempre transmitió la idea de interpretar la música con el alma. De no quedarse una cuadrada frente a la partitura. De contagiar emoción al que escucha. De vibrar y hacer vibrar. Era una apasionada. Una hincha fervorosa de interpretar las frases musicales con expresión.

Olga tenía una generosidad como docente que es poco usual. Ella confiaba y se entregaba a la tarea de enseñar diciendo que quería y apostaba a que lo podíamos hacer mejor que ella. Era todo un desafío trabajar para satisfacer a la maestra. Y seguirá siendo un desafío para mí. La música de José Pierri Sapere la toco y la seguiré tocando para ella.

Quizás a la guerrera que habita en mí la alentó otra guerrera experimentada, insistente, paciente, sensible y soñadora.

¿Qué se siente después de haber llegado a parir tan sacrificadamente este hijo de tu madurez espiritual?

Siento que la misión está cumplida. Y cambiaría la expresión sacrificio por esfuerzo y dedicación. Me gustan más. Porque disfruté y disfruto lo que hago. Cada paso desde el comienzo ha sido maravilloso. Aun cuando he dudado o tropezado he sentido que valía mi energía puesta ahí. Cada hora de mi tiempo de estudio me ha regalado paz y ha alimentado mi espíritu.

Olga siempre decía que cuando la guitarra te atrapaba no te soltaba jamás. Me ha resultado muy gratificante caer en sus redes.

Este disco, Evocación, representa mucho para mi. Primero porque como dije antes, siempre sentí que se lo debía a mi maestra y amiga. En segundo lugar, porque la obra de José Pierri Sapere tiene un importante valor cultural y debe conocerse más. Es una oportunidad de acercarse a un excelente autor de la guitarra uruguaya. 
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