domingo

GUSTAVO RIPA “TOCAR MÚSICA ES ESTAR EN ESTADO PRESENTE”


CalmaMás Calma y Calma 3. Así se llaman los multipremiados discos instrumentales de Gustavo Ripa. Tres trabajos que sintetizan una búsqueda y un aprendizaje de mucho tiempo. Un viaje que empieza desde que vino de Salto siendo adolescente para tocar música clásica, para ser concertista -algo que concretó-, pasando por todas sus experiencias con la música popular como integrante de Canciones para no dormir la siesta y Rumbo, hasta sus vivencias con la terapia del sonido y los cuencos tibetanos, y su retorno a la guitarra. “Fue sin proponérmelo”, comenta, “porque yo no me propuse hacer el disco Calma como finalmente salió, simplemente salió así y cada vez que toco me sale así, por lo cual me veo bastante identificado con eso que hago”. Gustavo ha tenido el privilegio de saber escuchar su voz interior desde muy joven, algo que lo ha guiado en la vida, que le ha impulsado a tomar decisiones arriesgadas, que lo ha llevado a sacrificar lo económico por lo vocacional, pero también a sentir, al pasar raya, que se ha mantenido fiel a su camino y a lo que entiende como su mejor manera de estar en este mundo.
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¿Siempre tuviste claro lo que querías hacer?
Si me remonto mucho tiempo para atrás, me doy cuenta que siempre aposté a hacer lo que me gustaba y lo que me hacía sentir vivo. Decidí dedicarme a la música a los 15 ó 16 años, en un tiempo donde todo el mundo te preguntaba: “¿estudiás música y qué otra cosa más?”. Estamos hablando de 40 años atrás, seguía esa idea de que lo seguro era ser abogado, escribano, contador y médico. En ese momento no le hice caso a esa forma de pensar. A lo largo de todos esos años de carrera musical, que ha tenido diversas facetas, yo siento que siempre hice lo que realmente quería hacer.
También fui dejando de hacer cosas cuando sentía que ya no estaban en un camino que yo quería seguir. Tuve dos instancias muy fuertes en mi vida musical: Canciones para no dormir la siesta y Rumbo, en un momento del Uruguay muy especial. En Canciones tenía 18 cuando entré y fue un período muy rico. Más adelante hice otras cosas, me dediqué a la publicidad, fundé La Mayor, el estudio de audio junto con Gustavo Moreira. Y 15 años después decido dejar eso, a pesar de que mis amigos me decían que yo estaba loco. Suponía un cierto nivel, una cierta seguridad económica, que es a lo cual las personas nos aferramos mucho. Pensamos que podemos alcanzar la felicidad a través de lo económico.

¿Por qué dejaste la productora?
Porque me estaba secando. Había llegado a un punto en que no tenía ganas de escuchar música, no tenía ganas de tocar a pesar de que todo el tiempo estaba haciendo música. Me di cuenta de que, desde hacía algunos años, lo hacía únicamente por el dinero y, bueno, comenzaron otras inquietudes que empezaron a hacer una fuerza internamente. Yo sentía dos fuerzas. Como si hubiera una piola y una parte tuya tira para un lado y otra para el otro.
En realidad, no estaba demasiado contento con todo eso. Y además, como es un ámbito donde el estrés está a la orden del día, en esos años había tenido un par de señales desde el punto de vista físico y, para resolver eso, tenía que bajar el nivel de estrés. Fue como tirarme en ala delta.

Mirando en perspectiva, ¿fue una buena decisión?

Sí, totalmente buena. En ese momento con mucha tensión, porque no sabía mucho lo que iba a pasar. Me fui sin ningún proyecto entre manos. Ahí rondaban temas que tenían más que ver con la musicoterapia, la terapia del sonido, me interesaba mucho todo eso.

Y empezaste con los cuencos.

Sí, empecé con los cuencos. Me interesaba utilizar una herramienta que fuera beneficiosa para otros. Con los cuencos estuve viajando, haciendo bastantes cosas en Brasil y acá en Uruguay. Hasta que llegó un momento en que sentí que tenía que cortar con eso. Lo cual coincidió con mi retorno a la guitarra. Ahí se empieza a gestar mi trabajo hasta hoy, que está materializado en tres discos.

Discos que tienen mucho que ver con la calma.

Claro. En esos discos está plasmada de alguna manera la música que me interesa hacer y una síntesis de lo que he venido haciendo. También me doy cuenta que tiene que ver con un sentir y una visión que va más allá de la música y que tiene que ver con la vida en general.

¿De qué forma conectás contigo mismo? ¿Qué te gusta hacer solo?

La paz interior es un bicho esquivo, no es un lugar donde llegaste y te quedás ahí. Se te va inmediatamente, basta mirar las redes sociales o hacer una cosa que no hago hace tiempo, que es mirar informativos o televisión, para que la calma se te vaya rápidamente. Es una actitud a trabajar y tiene más que ver con un estado mental. La mente es la que domina las demás cosas, las emociones, etc. Si yo entreno mi mente como si fuera a ir a un gimnasio… Por ahí todos gastamos plata en ir a un gimnasio y asociamos eso con un estado de salud, pero hay que entrenar la mente también.

¿Cómo entrenás la mente?
Hago meditación, hago yoga. Y para mí no sólo de esa forma se medita. Lo interesante de ese entrenamiento es estar en un estado de presencia. Nuestra mente siempre está ocupada en lo que sucedió y en lo que suponemos que va a pasar. Y no tenemos entrenamiento de estar en el momento presente, que es lo que hacen los meditadores. Estar en el famoso “aquí y ahora” es difícil. Cuando toco la guitarra tengo que estar necesariamente en ese estado. Tocar música es estar en estado presente. Lo puedo hacer también cuando arreglo el jardín. Otra persona lo puede hacer cuando cocina.
Cualquier tipo de actividad humana si llevás tu mente al estado presente es una práctica de meditación. La gran mayoría de las propuestas del exterior te desconectan, incluso los dispositivos y las redes sociales, te llevan a desconectarte de vos y ahí empezás a perder contacto con tus emociones. La autoestima pasa por quererte más y eso tiene que ver con respetar lo que estás sintiendo y los tiempos que te das. No pasa por estar más flaquito o más lindo, pasa por valorarte más, con tus sombras incluidas, lo cual no es fácil. En la música que hago trato de expresar lo mejor que tengo y trato de no esperar nada.
Hace poco posteé algo del Dalai Lama que dice que el éxito no pasa por esos lugares en los que la sociedad dice que sos exitoso. Para mí el éxito de Calma y los otros dos discos no pasa por la cantidad de discos vendidos, a pesar de que es un dato. Hace poco me encontré con una chica que ahora quiere aprender guitarra, que estuvo en el embarazo y en el parto con el disco, y hoy el bebe reconoce esa música y se queda tranquilo… En realidad el éxito pasa más por estas cosas. Pasa por los mensajes, por los mails, por sentir que lo que hacés sirve en la práctica.
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