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PURO VERSO (18) - HUGO GIOVANETTI VIOLA

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primera edición: 1989 / segunda edición aumentada: 1999 / tercera edición aumentada (WEB): 2015

SEIS: ELLAS (3)

LA GARZA QUE ME HABITA

una historia en 12 poemas

para V. M.


1 / ALAS

En aquel tiempo las garcitas blancas
parecían anunciar milagros del poniente.

Hasta que una muchacha de dieciséis años
se fue de mi taller con los huesos en flor.

Eran alas secretas.

Y aquello sosegó mi soledad de perro.


2 / CHARCO

La muchacha empezó a encampanar rojamente
los adioses de un ángel.

De los ojos le caía
un rosedal nevado.

Pero yo no entendí.

Las hemorragias poéticas jamás parecen tristes.


3 / VER

La garza se transformó en la Venus del pesebre
cuando le abrí un espejo en mi heredad azul.

Si no existiesen ciegos que nacen conociéndose
se caerían las montañas.

Nunca supimos cómo.

Pero quisimos vernos.


4 / TAJOS

Una noche la infanta derramó en el teléfono
un gemir de muñones.

Y a mí no me alcanzó la fe para correr
hacia la verdad rota.

Le ofrecí nada más que una boca de túnel.

Y ella calló su sangre.


5 / MENSAJES

La garza se cosió la luz guillotinada
y volvió a la trinchera.

Estrellaba dulcemente
los mensajes del diablo.

Sus ojos parecían lentejuelas insomnes.

Y el mar se le amansó.


6 / TRAJE

La verdadera piel de la infanta era el aura
del trajecito triste que la plateó en un templo.

Después se arrancó el nácar para hincar su ternura
frente a un príncipe idiota.

Lo había embrujado ella.

Y no hubo magia blanca.


7 / CONFIRMACIÓN

Fui elegido el guardián
de la paz minusválida de Nuestra Señorita.

Y una tarde clavé mi húmero en su clavícula
y ella me atenazó las yemas para siempre.

El altar sonrió.

Ya estábamos cazados.


8 / ESPEJOS

Fue durante un rodaje
que pude atravesar el espejo de la infanta.

Su semidesnudez me activó el bermellón
de una piedad gravísima.

Declaré fluoreciendo que me sentía su padre.

Y ella corrió a besarme como si fuese su Hijo.


9 / FALO

Ella tenía que actuar el vuelo de una puta
que alguien cargaba en brazos como un falo de luz.

Y esta vez su suavísimo antifaz estrellado
pareció coronarse con un hervor de Mendelssohn.

Vi a la dama del reino despeinando al planeta.

Se me doró el dolor.


10 / ELLA

La maja de Jesús
aparecía en la celda lunar del padre Juan.

Pero había que aprender
a chupar la blancura inasible de sus higos.

Soñar con la gran boda.

Y cantarle a la noche.


11 / TRUENOS

La maja de Jesús le hizo entender a Juan
que nunca estaría solo en la celda del trueno.

Fue la esposa final
del perro que cantaba herido entre la nieve.

Porque se habían cazado.

Y parieron blancura.


12 / PULMÓN

Ahora ella era una garza de diecinueve años
que vivía entre caranchos y juntaba cadáveres.

Hasta que un trueno trilce la hizo llegar en oro
a mi pulmón derecho.

Entonces nos abrigó el perfume de María.

Llovía un mar de jazmines.

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