martes

EL EVANGELIO SEGÚN EL TRAIDOR (LA MALDITA COMEDIA) - HUGO GIOVANETTI VIOLA

primera edición WEB
primera edición 2007: Caracol al Galope / elMontevideano Laboratorio de Artes

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Isabelino Pena le pidió agua por señas al tabernero y demoró en tragar el primer sorbo como si estuviera bridando con un cóctel de barro:
-Pero ahora el asesor del Iscariote se quedó sin socio, porque ayer asesinaron a Barrabás.
Sí -vacía las dos copas Publio. -Lástima haberme roto el lomo tapando las pintadas de los zelotas.
-Estaba disfrazado de llorona -puso cara de detective el gordo. -Lo degollaron igual que a tu hermano.
-Sí. Y le pusieron REY DE LOS JUDÍOS. Lástima que no lo descubrí yo: hubiese sido un placer encajarle la lengua de medallón.
Entonces el ladilludo se digna mirarme:
-Lo puede haber matado cualquier adorador del galileo que no entendió el consejo de ofrecerle el culo al enemigo.
-Morite -le empezó a patinar asqueadamente la lengua al hombre embutido en cuero y bronce: -Si no entendés a Dios, morite.
-Soy judío.
-Ustedes son peores que las putas sin ojos. Mirá lo que le acabo de comprar en el Templo a un mendigo, español. Una talita que fue del maestro.
Y me muestra un pañolón idéntico al que usaba el Iscariote y sonríe como un chiquilín:
-Me hace acordar a España.

SARA 17: Pero antes de comprar el campo de sangre se pasaron tres horas corriendo entre el gentío que acosó el zarandeo de Jesús entre el palacio de Anás y Caifás y la Torre Antonia donde se instaló el pretorio con la silla curul y Pilato recibió la noticia del sueño de su mujer y empezó a sentirse Julio César entelarañado por Calpurnia y terminó de asquearse de Israel y del poder ineludible que tiene la vida para rompernos los ojos a cada rato con el trenzamiento del lobo suelto y el cordero atado: el Iscariote se camuflaban con tus velos de viuda pero a nadie le importaba nada más más que ver chorrear al Cristo con la sobrehumanidad fluvial y montañosamente perruna enfocada en el Templo que había que reconstruir en tres días para que el Hombre Nuevo triunfara en el desierto de Moisés Elías Isaías Jeremías y el Bautista: y cuando Herodes lo mandó travestido de raso y el sol lo trianguló como si concentrara la incandescencia de todas las galaxias Judas empezó a chuparse unas lágrimas verdes y pensaste en la borrachera que hizo entrar a Satanás en su padre aunque lo que ni el peor enemigo del galileo hubiese soñado nunca fue la aparición del famoso Bar-Abba y la chance de elegir un Hijo el Padre mundanal y utopista que Esteban contempló más entusiasmado que el propio Sanedrin porque para el asesor semiótico todavía era posible incluso la bajada de la cruz y el doble triunfo revolucionario: y cuando el pueblo sucio y seducido por el verticalismo ilustrado de sus dueños eligió liberar al asesino el Iscariote vomitó en la calle y le sostuviste la frente aceptando que la chiquilina ciega y borracha de odio que había en tu casa no se llamaba Almá.

Isabelino Pena rozó las borlas púrpuras de la talita con un fervor de seda:
-¿Ya empezaron a vender las cosas del maestro?
-El mendigo me juró que acababa de encontrarla en el basural de los perros, arriba de un cadáver.
-Cuánto te la cobró -se rasca a dos manos y por abajo de  la túnica el gordo, que no cree ni en las ladillas.
-Un denario.
-Te la compro en diez.
-Dios no se vende -empezó a besar el pañolón el legionario.
-Pero te salió barato -se sirve de su poso reservado la bestia con tres barrigas y me concede una guiñada.
-Mi mujer era Dios -sonrió Publio. -Y si la hubieran tirado en un basural no se la habrían comido ni los chacales ni las ratas ni los gusanos.
Y de golpe me erizo y siento el chasquido vertebral del Espíritu:
-¿Dónde estaba el mendigo?
-En la Puerta Dorada. No te vayas, español.
-¿Te acordás como era?
-Tenía ojos de serpiente, pero no parecía un mentiroso. Le tenía miedo a Dios.
-Y eso cómo lo supiste -se le euforizó la diversión al tabernero.
-Ese Templo está muerto -vuelve a besar el trapo inmaculado Publio.

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