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URUGUAY COMO PROBLEMA Y OTROS TRABAJOS - ALBERTO METHOL FERRÉ



CUADRAGESIMOSEGUNDA ENTREGA

3. Alberdi, Perón y la Unidad Sudamericana (3)
Vamos a ubicar las cosas: en el principio, el Portugal era castellano. Que el rey Alfonso VI, en el siglo XI, hace que se lo da a una hija, como dote para que se case con un caballero de Borgoña que lo había ayudado en su lucha contra los moros. Y allí nace el condado del Porto Galo, con este nuevo conde.
Y, como Alfonso VI aspiraba a ser emperador, y para ser emperador en el mundo feudal hacía falta tener a reyes de vasallos -se podía ser rey si no se tenía a otros reyes de vasallos, pero si se tenía a otros reyes como vasallos, uno era emperador- y Alfonso quería ser emperador, le permitió al conde del Porto Galo declararse rey de Portugal. Y así empezó, lentamente, la independencia del país gallego. "Galo" no se refiere sólo al borgoñés, sino a la Galicia como unidad. Los portugueses son gallegos que no siguieron unidos a Castilla, y los gallegos son portugueses que se unieron a Castilla. Bien sencillo. Ese es el origen nuestro. Sin fantasmas.
La separación – primer ciclo
La separación viene desde la Independencia, 1830 digamos. Luego se consolidan como países separados, en el último tercio del siglo XIX. Entre ambas fechas hay toda una serie de líos, guerras civiles, decisiones, etc. Los países se consolidan unos un poco antes y otros un poco después, pero alrededor del último tercio, digamos del 1870 en adelante, ocurre la consolidación del "cada uno en su casa". Y el cada uno en su casa de la separación no solamente está en su casa, en una casa que se encontraba como novedad y se empezaba a construir como nación, porque su verdadera independencia es independencia de ciudades y conflictos de ciudades y localismos sin ninguna idea de nación.
La nación se va inventando en la segunda mitad del siglo XIX, en todos los países. En la Argentina se hacen himnos, próceres, estatuas, todas esas cosas. El repertorio heroico de cada país se hace así; entonces viene, digamos, el apogeo de la separación -o sea, esto no solamente era separación, sino ignorancia mutua.
La vecindad era lo que menos existía. Si yo le pregunto hoy a un uruguayo cómo es la estructura de la provincia de Entre Ríos, no sabe nada. ¿Y de Corrientes? No sabe nada. ¿Y de Río Grande do Sul? No sabe. Todos desconocemos la vecindad radicalmente; somos unos ignorantes perfectos.
No digo que desconozcamos a Venezuela, o a México. Argentina no conoce a fondo a su gente en las estructuras espaciales económicas, sociales, geopolíticas de su vecindad. No las conoce bien el Uruguay tampoco, Brasil tampoco; nadie conoce bien al vecino. ¿Por qué?
Porque la separación fue que todos fuimos balcones al mar, grandes balcones al mar, ligados al centro europeo que era centro en este mismo instante de la independencia. Comenzaba el despliegue extraordinario de las primeras naciones industriales, que eran Inglaterra primero y, luego a partir de los años '820 y '830, Francia. Son los dos primeros países, el inglés y el francés, en iniciar el despegue y comenzar a configurar la sociedad industrial y entonces, digamos, todos los países conocieron el camino oceánico. Aún en el Perú, Chile, todos ellos, primero estuvo el camino oceánico que el de la vecindad. La vecindad estuvo ignorada totalmente.
Cada uno se vinculó al centro metropolitano por separado. Los uruguayos, balcón al mar, que daba a espacio listo, que lo surcaban otros barcos. Nuestros esos barcos no eran, en absoluto; anclados en la orilla hasta el ombligo, pero después eran ingleses o franceses, o yanquis, pero nosotros no. El océano era lo fundamental, y allá en el fondo estaban París y Londres, el imán que nos atraía intelectualmente y no sólo intelectualmente. El Follies Bergère y todas esas cosas también atraían…
Entonces eso era la luminaria de la separación. Eran las rutas oceánicas agroexportadoras o dinero-exportadoras hacia los centros hegemónicos; y eso logra su apogeo en la primera mitad del siglo veinte.
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