
ENTRE EL TEMBLOR Y EL RAYO QUE NOS UNE
por Guillermo Wood
(reportaje recuperado de la revista Fango / 3)
Buceo Invisible es un colectivo artístico integrado por Jorge Rodríguez, Diego Presa, Marcos Barcellos, Pablo Costanzo, Santiago Barcellos, Andrés Fernández, Fabián Cota, Antonio de la Peña, Sebastián Vítola, Sebastián Santana, Jimena Romero y Federico Casanova.
Lo presentamos con un texto de Marcos Barcellos: buceo invisible es una rotura por donde pasa otro cielo // gestos del amor encontrados de madrugada / cuando las casas se congelan y en los ojos de los animales llueven signos de otro mundo // luz amarilla caliente sutil en el corazón del parásito // algo que descubrimos mirando despacio / la fuerza silenciosa de las separaciones que nos unen // plantas que nacen en el cuerpo del cemento // sombras que se abrazan frente al derrumbe.
¿Cómo eran aquellos primeros años del invisible buceo? Supongo que de aquel grupo humano donde había poetas, músicos, plásticos, fue que nació la necesidad de hacer espectáculos que mezclaran varias disciplinas. ¿Dónde hacían aquellas primeras “muestras” (como uds. las llaman)?
Fue hace bastante tiempo. Las primeras reuniones de Buceo Invisible fueron en marzo del 97. Éramos muy jóvenes y teníamos muchas ganas de trabajar juntos. Sí, la necesidad de atravesar la poesía, la música y lo plástico se dio de manera muy espontánea y natural: el grupo estaba compuesto justamente por dos poetas, dos músicos y un plástico.
Y la manera que encontramos de compartir nuestra producción fue a través de pequeños espectáculos, a los cuales llamamos “muestras”. Creemos que fue un camino, un proceso hacia la construcción de un lenguaje propio, que realmente tuviera que ver con lo que necesitábamos decir.
Estas “muestras” las fuimos presentando en espacios alejados de los circuitos del rock o de las lecturas de poesía. Nos presentábamos en sótanos, galpones, salones en desuso de las iglesias del barrio, un taller mecánico abandonado, etc. Intentamos generar espacios propios, sin intermediarios y sin ruido, que nos permitieran comunicarnos con esas 80 o 100 personas que nos seguían la corriente.
Buceo Invisible ha mutado mucho en todos estos años. Se consolidó un grupo de trabajo más amplio, las necesidades técnicas y espaciales son otras, pero mantenemos aquel deseo del principio.
Cada vez que recomiendo al Buceo, además de que escuchen los discos, digo que vayan a ver sus muestras. Creo que es la manera más auténtica de conocerlos, ¿no? Pareciera que las armaran a partir de un concepto, ¿es así?
Las muestras son los momentos en los cuales podemos plantear todo el trabajo del grupo. Y la energía cambia.
Creemos que el encuentro con el otro genera cosas que amplifican la potencia poética. Nos consideramos un grupo que, sobre todo, intenta vibrar poéticamente.
A la hora de diseñar las muestras, trabajamos a partir de varios conceptos, de varios disparadores (pueden ser un verso, o una foto, o un acople de guitarra). La idea no es comprimir lo conceptual sino multiplicar contenido y símbolos.
Esto que sigue es una opinión mía: en el género canción, en general, la letra está en un segundo plano por no decir que está de relleno. En Buceo eso no pasa.
Buceo fue en su origen un grupo poético. Y siempre le dimos mucha bola al trabajo lírico.
Hablando de música, siempre nos emocionaron los autores con una impronta letrística fuerte: Darnauchans, Patti Smith, Leonard Cohen, Lou Reed, Zitarrosa y algunos otros.
Y tratamos de viajar por ahí. Necesitamos decir, nos parece esencial ese intento, buscar el temblor y el rayo que nos une.
Con estos referentes que me nombran en la canción, me muero por saber algunos otros referentes que tienen. Por ejemplo en poesía, en cine y en otros palos.
Es que hace bien nombrarlos: Dylan Thomas, César Vallejo, García Lorca, Tarkosvky, Bergman, Salinger, Rohmer, Onetti. Hoy conseguí un precioso libro de Allen Ginsberg. No sé, son como un río subterráneo que nos alivia la sed.
Su primer disco es “Música para niños tristes” (2006), y el segundo “Cierro los ojos y todo respira” (2009). Olfateo que deben estar trabajando para el tercer disco. ¿Es así? ¿Se puede saber algo de lo que se viene o hay que saber esperar?
Olfateás bien. Estamos grabando un disco nuevo, muy entusiasmados y concentrados en eso. Probablemente se edite en los primeros meses del 11.
(Bonus track)
Un poema de Santiago Barcellos
Masticar sin ganas nuestro sueño
de sábanas manchadas
por mujeres que sabían lastimarse con sus propias uñas
(el infierno es este sabor en la boca
y el horizonte
como una araña trepando por la garganta)
y entre la carne caliente y la sangre
nos levantamos mareados por un poco de agua
por alguna estrella que flote en esta sopa congelada
por esos ojos que avisan
que el infinito vive afuera de nuestra cabeza.
por Guillermo Wood
(reportaje recuperado de la revista Fango / 3)
Buceo Invisible es un colectivo artístico integrado por Jorge Rodríguez, Diego Presa, Marcos Barcellos, Pablo Costanzo, Santiago Barcellos, Andrés Fernández, Fabián Cota, Antonio de la Peña, Sebastián Vítola, Sebastián Santana, Jimena Romero y Federico Casanova.
Lo presentamos con un texto de Marcos Barcellos: buceo invisible es una rotura por donde pasa otro cielo // gestos del amor encontrados de madrugada / cuando las casas se congelan y en los ojos de los animales llueven signos de otro mundo // luz amarilla caliente sutil en el corazón del parásito // algo que descubrimos mirando despacio / la fuerza silenciosa de las separaciones que nos unen // plantas que nacen en el cuerpo del cemento // sombras que se abrazan frente al derrumbe.
¿Cómo eran aquellos primeros años del invisible buceo? Supongo que de aquel grupo humano donde había poetas, músicos, plásticos, fue que nació la necesidad de hacer espectáculos que mezclaran varias disciplinas. ¿Dónde hacían aquellas primeras “muestras” (como uds. las llaman)?
Fue hace bastante tiempo. Las primeras reuniones de Buceo Invisible fueron en marzo del 97. Éramos muy jóvenes y teníamos muchas ganas de trabajar juntos. Sí, la necesidad de atravesar la poesía, la música y lo plástico se dio de manera muy espontánea y natural: el grupo estaba compuesto justamente por dos poetas, dos músicos y un plástico.
Y la manera que encontramos de compartir nuestra producción fue a través de pequeños espectáculos, a los cuales llamamos “muestras”. Creemos que fue un camino, un proceso hacia la construcción de un lenguaje propio, que realmente tuviera que ver con lo que necesitábamos decir.
Estas “muestras” las fuimos presentando en espacios alejados de los circuitos del rock o de las lecturas de poesía. Nos presentábamos en sótanos, galpones, salones en desuso de las iglesias del barrio, un taller mecánico abandonado, etc. Intentamos generar espacios propios, sin intermediarios y sin ruido, que nos permitieran comunicarnos con esas 80 o 100 personas que nos seguían la corriente.
Buceo Invisible ha mutado mucho en todos estos años. Se consolidó un grupo de trabajo más amplio, las necesidades técnicas y espaciales son otras, pero mantenemos aquel deseo del principio.
Cada vez que recomiendo al Buceo, además de que escuchen los discos, digo que vayan a ver sus muestras. Creo que es la manera más auténtica de conocerlos, ¿no? Pareciera que las armaran a partir de un concepto, ¿es así?
Las muestras son los momentos en los cuales podemos plantear todo el trabajo del grupo. Y la energía cambia.
Creemos que el encuentro con el otro genera cosas que amplifican la potencia poética. Nos consideramos un grupo que, sobre todo, intenta vibrar poéticamente.
A la hora de diseñar las muestras, trabajamos a partir de varios conceptos, de varios disparadores (pueden ser un verso, o una foto, o un acople de guitarra). La idea no es comprimir lo conceptual sino multiplicar contenido y símbolos.
Esto que sigue es una opinión mía: en el género canción, en general, la letra está en un segundo plano por no decir que está de relleno. En Buceo eso no pasa.
Buceo fue en su origen un grupo poético. Y siempre le dimos mucha bola al trabajo lírico.
Hablando de música, siempre nos emocionaron los autores con una impronta letrística fuerte: Darnauchans, Patti Smith, Leonard Cohen, Lou Reed, Zitarrosa y algunos otros.
Y tratamos de viajar por ahí. Necesitamos decir, nos parece esencial ese intento, buscar el temblor y el rayo que nos une.
Con estos referentes que me nombran en la canción, me muero por saber algunos otros referentes que tienen. Por ejemplo en poesía, en cine y en otros palos.
Es que hace bien nombrarlos: Dylan Thomas, César Vallejo, García Lorca, Tarkosvky, Bergman, Salinger, Rohmer, Onetti. Hoy conseguí un precioso libro de Allen Ginsberg. No sé, son como un río subterráneo que nos alivia la sed.
Su primer disco es “Música para niños tristes” (2006), y el segundo “Cierro los ojos y todo respira” (2009). Olfateo que deben estar trabajando para el tercer disco. ¿Es así? ¿Se puede saber algo de lo que se viene o hay que saber esperar?
Olfateás bien. Estamos grabando un disco nuevo, muy entusiasmados y concentrados en eso. Probablemente se edite en los primeros meses del 11.
(Bonus track)
Un poema de Santiago Barcellos
Masticar sin ganas nuestro sueño
de sábanas manchadas
por mujeres que sabían lastimarse con sus propias uñas
(el infierno es este sabor en la boca
y el horizonte
como una araña trepando por la garganta)
y entre la carne caliente y la sangre
nos levantamos mareados por un poco de agua
por alguna estrella que flote en esta sopa congelada
por esos ojos que avisan
que el infinito vive afuera de nuestra cabeza.
























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