miércoles

LEO BROUWER


LA MÚSICA, LO CUBANO Y LA INNOVACIÓN

(Primera edición uruguaya de una colección de ensayos publicados en 1982 por
Editorial Letras Cubanas)

TERCERA ENTREGA

PRIMER ENSAYO: LA MÚSICA, LO CUBANO Y LA INNOVACIÓN (III)

Intento de definición de la cubanía actual en música

Nuestra cultura, en lo que a música se refiere, no es una cultura occidental burguesa. Tuvo el brote de esas raíces en un momento histórico y éste ha pasado. Nuestra fenecida burguesía tuvo su visión económica del mundo, pero no la tradujo en términos de arte. La despreocupación por la cultura -que los caracterizó- es precisamente por causa de la ausencia de la misma en su formación.

La música es un renglón de la cultura que enriquece el complejo político-social de un pueblo, se identifica con éste y lo representa. No concibo la cultura como producto enajenado del hombre y por tanto de la sociedad que lo engendró, sino como una representación más de su poder creador. El músico es un obrero en el sentido específico, semántico de la palabra.

La incorporación de los medios técnicos más avanzados no representa peligro alguno de “deformación” puesto que es línea de la revolución cubana llegar a la más alta tecnificación de la producción.

Hemos visto ya que el instrumento representativo de la música popular -las guitarras y el ritmo, presentes en nuestras raíces- usa de la electrificación como medio de amplificar el radio de audivilidad para una mayor comunicación en términos cuantitativos.

Nuestra música fue autóctona hasta la primera mitad del presente siglo. A partir de los años 50 los medios masivos de comunicación se han ramificado tanto, que la tesis internacionalista de la comunicación indirectamente se ha hecho realidad. Ya no se puede hablar de una música “pura” nacional. La música popular cubana ha influido en el mundo y el mundo ha influido a su vez en ella (no en una medida exageradamente total, pero ha llegado a dominar momentos).

No hacemos mal en recordar el tiempo del “mambo”, del “cha” (años 50, los cuban rythms de Kenton y anteriormente a los años 50 la rumba espantosamente adulterada. (Datos archiconocidos por nosotros.)

Ahora, por suerte también, los elementos básicos del beat, go-go y la música pop en general son de raíz latina -por una parte, mientras que por otra la vuelta al folklore narrativo le da carta de nacionalidad en cada país. Este importante dato escapa a los analistas que sólo observan los elementos técnicos en música. Pudiéramos decir, con riesgo de parecer pedantes, que la base universal de la música beat o pop actual está en estructuras rítmicas afrocubanas, mientras que los elementos o perfiles nacionales de cada país se definen en otros parámetros de música.

a) Los ingleses recurren a las armonías renacentistas, a los recorders (flautas de pico) y ciertos giros de su ornamentación y combinaciones vocales tienen referencias con los madrigales isabelinos.

b) Los norteamericanos, aparte de la emisión vocal “negra” y las guitarras del oeste, sacan la armónica de boca (recordemos a Bob Dylan).

c) Los españoles, además de usar también la guitarra “no electrificada”, dejan oír castañuelas y palmadas sin dejar de mencionar un aire completamente internacional de armonizar con cadencias “andaluzas”…

En resumen, actualmente se observa un conocimiento de las tradiciones por parte de los jóvenes músicos populares más desarrollados en el mundo. La incorporación de esas tradiciones a veces es imposible de definir por cuanto llega quintaesenciada a nuestro oído. Basarnos en aspectos “coloristas” del timbre de algún raro instrumento o en alguna fórmula rítmica “secreta” (o por otro lado nada secreta y sí ramplona), sería pecar de superficiales en la búsqueda de nuestras verdades.

Nuestra cultura se rige por los medios de producción de nuestra sociedad. Nuestra música refleja esa realidad social cubana. Aclaremos que se crea un arte musical que responde a las necesidades de cada medio. Nuestro país necesita:

a) Música aplicada a medios masivos.
b) Música electrónica.
c) Música popular de consumo diario (entre otras, canciones con textos que hagan pensar).
d) Música de concierto con otra perspectiva de desarrollo. En sus medios.
e) Otros tipos de música que surjan por necesidad de la historia en marcha.

No confundir los medios con los fines. Los instrumentos son los medios, los fines son la obra, y comunicarla nuestro destino. Los elementos cubanos se encuentran hoy más que nunca en la música pop universal -repito. No es posible permitir que nos devuelvan lo nuestro como foráneo pues esto traería el natural rechazo inicial -instintivo- hacia lo extraño.

Usemos nuestros elementos musicales transformados en un lenguaje coherente con el momento histórico que nos toca vivir y empleando los medios que más se identifican con el desarrollo que plantea Cuba en su camino hacia la tecnificación de los medios.

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