TRIGESIMOQUINTA Y ÚLTIMA ENTREGA
EPÍLOGO
Vengo a ti esta noche
Madre de Dios
que sonriente pendes cobre mi cabecera
Madre del Dios que no he reconocido en la niñez y
ni ahora lo admito, en estos momentos
de horrible humillación
Óyeme, porque la madre que me prohijó
nunca llegó a ser mi madre
Debo tener una madre esta noche
o dejar de ser yo mismo
Aunque la imagen con que se identifica
este lecho andrajoso y maloliente
fuera la de un limpiabotas.
me arrastraría ahora ante ella de rodillas y manos
clamando por la compasión que necesito para
proseguir esta jornada vacilante y perseverante
predestinada
Si compasión alguna queda en el mundo
(y por qué no la habría, si tan poco ha sido ofrecida
desde que por primera vez fue volcada al infinito)
debe estar contenida en alguna imagen
casualmente dejada para que la halle
y la venere yo esta noche
Me he proyectado hacia delante en esta fantástica
red de paz hipotética
he cerrado mis ojos fuertemente a las cosas hechas
para ser vistas y aquellas supuestas de permanecer
invisibles
Mírame cerrar mis ojos
como el infante Samuel frente a la poderosa mano
del Señor al descender sobre su frágil hombro
como el infante Samuel refugiándose tras las
anchas espaldas de Elí, el amo
como el infante Samuel frente a la poderosa
mano del Señor al descender sobre su frágil hombro
Un sonido llegó a mí desde el fondo de la noche
como el ladrido de un perro
Llegóme por segunda
y una tercera vez
cuando por tercera vez llegó supe por su
suavidad que debía ser la voz verdadera
y que me estaba destinada
Me llamaría nuevamente la enronquecida garganta
con los reclamos de las voces sin sonido que
me rodean
y sobre qué camino sin senda deberé recorrer
la larga distancia a ninguna parte
con mi pasaporte escrito en tinta desvanecida y
sellado con la sangre de su patriarca que vivió su vida
entera
de aceitunas negras…
Algo sucedió entonces en la confusión del tiempo
y del espacio en que giré febrilmente
que parecía traslucir el último acto de gracia
Desperté y yacía sobre mi vientre
los ojos forzados hacia tu imagen sobre mi lecho
aliviado del delirio
y elevé mi discurso silencioso a la más
gentil de las deidades
No podría sobrevivir nuevamente a la sensación
de su poderosa mano sobre mi hombro fatigado
¿He hecho algo que el más humilde gitano
no haga cada día y cada noche de la semana?
Comí pan de maíz y mis labios lo gozaron
Observé el césped como si hubiera crecido para mí
único deleite
y fue conmigo como fue con Job
cada dificultad debía ser colmada
las anteriores se mantenían
un viejo dilema siempre me recordaba uno nuevo
He declarado ser un espíritu libre
¿debo por ello ser observado con rigor?
He declarado ser enemigo de todas las iglesias y de
todos los sacerdotes
recordadlo para mi honor
He clamado contra la tendencia democrática de mi
tiempo que transforma a la humanidad en una
menguada Chandala (1)
¿hubieran preferido que callara algo
tan reprensible?
He negado el valor de todos los valores de la humildad
y exigí una nueva tabla de aquellas virtudes naturales
que al hombre mantienen erguido
¿hubiera sido honorable no hacerlo?
He señalado a la Naturaleza como una deidad tan
falsa como Dios, y he demostrado que es más acertado
suponer que el universo sólo es dirigido en sus momentos
más oscuros
todo mi corazón se consagró a esto
He desollado a todos los amantes del statu quo
y ojalá los reclame el diablo, su amigo,
para sí
Con toda la fiereza que poseo me he pronunciado
contra la falacia fundamental del razonamiento, que es la
Negación susceptible de transformarse en la Afirmación,
y la Afirmación en permanente peligro de convertirse
en la Negación
si no es así, ¿para qué tenemos los ojos?
Abrazar cualquier fe, por ello he abogado, pero tan
pronto como podáis tener un respiro, rebelaos, pues es
tan necesario rebelarse como mantenerse vivo
y aun espero de ti que me sonrías
Sólo hay una decadencia, creedlo, la relajación
constante de la voluntad
ya mis rodillas no me sostienen
Notas
(1) Nombre hindú para las castas más bajas de la India.
EPÍLOGO
Vengo a ti esta noche
Madre de Dios
que sonriente pendes cobre mi cabecera
Madre del Dios que no he reconocido en la niñez y
ni ahora lo admito, en estos momentos
de horrible humillación
Óyeme, porque la madre que me prohijó
nunca llegó a ser mi madre
Debo tener una madre esta noche
o dejar de ser yo mismo
Aunque la imagen con que se identifica
este lecho andrajoso y maloliente
fuera la de un limpiabotas.
me arrastraría ahora ante ella de rodillas y manos
clamando por la compasión que necesito para
proseguir esta jornada vacilante y perseverante
predestinada
Si compasión alguna queda en el mundo
(y por qué no la habría, si tan poco ha sido ofrecida
desde que por primera vez fue volcada al infinito)
debe estar contenida en alguna imagen
casualmente dejada para que la halle
y la venere yo esta noche
Me he proyectado hacia delante en esta fantástica
red de paz hipotética
he cerrado mis ojos fuertemente a las cosas hechas
para ser vistas y aquellas supuestas de permanecer
invisibles
Mírame cerrar mis ojos
como el infante Samuel frente a la poderosa mano
del Señor al descender sobre su frágil hombro
como el infante Samuel refugiándose tras las
anchas espaldas de Elí, el amo
como el infante Samuel frente a la poderosa
mano del Señor al descender sobre su frágil hombro
Un sonido llegó a mí desde el fondo de la noche
como el ladrido de un perro
Llegóme por segunda
y una tercera vez
cuando por tercera vez llegó supe por su
suavidad que debía ser la voz verdadera
y que me estaba destinada
Me llamaría nuevamente la enronquecida garganta
con los reclamos de las voces sin sonido que
me rodean
y sobre qué camino sin senda deberé recorrer
la larga distancia a ninguna parte
con mi pasaporte escrito en tinta desvanecida y
sellado con la sangre de su patriarca que vivió su vida
entera
de aceitunas negras…
Algo sucedió entonces en la confusión del tiempo
y del espacio en que giré febrilmente
que parecía traslucir el último acto de gracia
Desperté y yacía sobre mi vientre
los ojos forzados hacia tu imagen sobre mi lecho
aliviado del delirio
y elevé mi discurso silencioso a la más
gentil de las deidades
No podría sobrevivir nuevamente a la sensación
de su poderosa mano sobre mi hombro fatigado
¿He hecho algo que el más humilde gitano
no haga cada día y cada noche de la semana?
Comí pan de maíz y mis labios lo gozaron
Observé el césped como si hubiera crecido para mí
único deleite
y fue conmigo como fue con Job
cada dificultad debía ser colmada
las anteriores se mantenían
un viejo dilema siempre me recordaba uno nuevo
He declarado ser un espíritu libre
¿debo por ello ser observado con rigor?
He declarado ser enemigo de todas las iglesias y de
todos los sacerdotes
recordadlo para mi honor
He clamado contra la tendencia democrática de mi
tiempo que transforma a la humanidad en una
menguada Chandala (1)
¿hubieran preferido que callara algo
tan reprensible?
He negado el valor de todos los valores de la humildad
y exigí una nueva tabla de aquellas virtudes naturales
que al hombre mantienen erguido
¿hubiera sido honorable no hacerlo?
He señalado a la Naturaleza como una deidad tan
falsa como Dios, y he demostrado que es más acertado
suponer que el universo sólo es dirigido en sus momentos
más oscuros
todo mi corazón se consagró a esto
He desollado a todos los amantes del statu quo
y ojalá los reclame el diablo, su amigo,
para sí
Con toda la fiereza que poseo me he pronunciado
contra la falacia fundamental del razonamiento, que es la
Negación susceptible de transformarse en la Afirmación,
y la Afirmación en permanente peligro de convertirse
en la Negación
si no es así, ¿para qué tenemos los ojos?
Abrazar cualquier fe, por ello he abogado, pero tan
pronto como podáis tener un respiro, rebelaos, pues es
tan necesario rebelarse como mantenerse vivo
y aun espero de ti que me sonrías
Sólo hay una decadencia, creedlo, la relajación
constante de la voluntad
ya mis rodillas no me sostienen
Notas
(1) Nombre hindú para las castas más bajas de la India.
























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