martes

JESÚS DE PUNTA DEL ESTE (¿TE MOLESTA MI AMOR?)


una blognovela de
HUGO GIOVANETTI VIOLA
adaptada para el cine por
ÁLVARO MOURE CLOUZET

VIGESIMOSÉPTIMA ENTREGA

105 / TALLARINES

Franco llegó a El resorte eufórico y pidió un whisky triple.
-Es lo último que te fío -les hizo una seña de truco el bagayero a los patovicas. -Y es porque jedés a almeja.
-¿Por cuánto arregló Leonardo? La yegua apagó el celu.
-Dos canciones en bolas por veinte mil dólares.
Entonces el gnomo se arrodilló levantando las zarpitas como los goleadores:
-Gracias por el milagro, Abba Hugo. Ahora el León no va a dejar de ser nunca lo que tenía que ser.
-Hubo que machucarlo un poco -fingió apiadarse el pato-lobo. -Es medio kamikatze.
-No me digas que lo cascaron.
-Un directo, nomás. Pero se fumó mal y dijo que la putísima madre que nos parió es la Dios.
-Pobre Flaco. ¿Se fue lúcido?
-Lo tiramos en el asiento de atrás, y cantaba nada más que una sola frase: ¿Te molesta mi amor? Sin parar.
-Se venda y chau -se lamió divertídisimamente el nudillo lastimado el pato-perro. -Igual no le van a pagar veinte mil dólares por junarle el hocico.
-¿Cuándo canta?
-Esta noche.
-A la mierda. ¿No tenés algo para morfar, Macaco?
-Calentate unos tallarines en el microondas.
-¿Y a mí qué carajo me puede importar que estén fríos? -tambaleó el gnomo-jockey hasta la mesada y se puso a cortar los pelotones de pasta como si fueran polenta.
-Ahí está -gritó el Negro Piedra desde la vereda.
-Bueno, pero vámonos porque aquí está espesito -se escondió Juana de la babosería taladrante que le llegaba desde el mostrador.
-Tranquila, que estos bombones asesinos usan lápiz de labio para colagenarse el orto -arrastró de la mano el preso a la muchacha. -¿Todo bien, Franco?
-Sí. Le conseguí un bruto contrato al Flaco con la crem de la crem.
-Nos enteramos.
-Lo hice porque lo quiero.
-Seguro. ¿Vas al country?
-A mí no me invitaron.
-Escuchá -sacó una fotocopia el Negro Piedra. -Los del Laboratorio vamos al country a brindar por la definitiva abolición del sistema filosófico de cielorraso que pretende imponernos la esclavatura de una desesperanza inventada por los mediocres y los soberbios que viajan en la bodega del barco creyendo ver el cielo.
-Pidan un whisky triple y brindamos por eso. Serví, Macaco.
-No -le aplastó la cara al hombrecito contra la comida de chiquero Juana. -Vos mejor esnifate una sobredosis y pedile a algún bombón que te grabe reventando.

106 / CHEQUE

El Negro Piedra tuvo que volver a Las Rosas y Ojos de Plata prefirió acompañarlo en lugar de ir al country. Paco aclaró de entrada que esos descueramientos podían pirarlo a los cinco segundos y era capaz de ponerse a mear en el escenario o gargajear a Federica sin saber lo que hacía.
Los muchachos del Laboratorio fueron alojados en uno de los lujosísimos bungalows independientes del edificio central y la productora vino enseguida a buscar a Leonardo para firmar el contrato.
-¿Pero qué le pasó, maestro? -se incorporó de golpe el Rey en el diván cuando vio la cicatriz-boca mantecosa. -¿No le convendrá vendarse?
-Ya se lo dije, pero él es muy porfiado.
-¿Sabés que estuve escuchando el disco que dejaste por la mitad y me dieron ganas de volver a tocar? Podríamos terminarlo de grabar juntos, hacer alguna gira.
-Lo que yo quiero es firmar el contrato -torció la pelambre eléctricamente hacia la fuente de la piscina el Flaco Jefe. -Un cheque por veinte mil dólares a nombre de Mariana Ventura. Dos canciones.
-¿A nombre de quién?
-Ya escuchaste.
-Ese es un problema de ustedes -levantó las bocamangas del quimono el rockero jubilado como un back que se desentiende de un penal. -¿No querés tomar algo? Nos sobra el tiempo.
-Ahora no.
Y después de guardar el cheque en el sobretodo igual que si fuera un salvoconducto el muchacho se agachó y jadeó dylanianamente:

Tengo un espantapájaros colgándome del cráneo, / un no sé qué que balbucea entre la niebla del corazón. / En la punta de la lengua del cerebro está temblando tu amor. / Una pareja de pájaros anida en lo que no fue. / El alma que anda en amor ni cansa ni se cansa. / Creo que la gente y la Señora Gorda de Seymour conspiran para hacerme feliz. / Y estoy solo, contigo y con todos estoy solo. / Que me perdone todo el universo por casi todo.

-¿Eso lo vas a cantar esta noche? -desengarfió las manos orantes el Rey.
-No. La compuse ayer.
-¿Y cuál es el secreto para poder sufrir con tanta fe, maestro?
Leonardo iluminó al hombre con un amor que parecía brotarle desde el pómulo izquierdo pero abandonó la barbacoa sin agregar más nada.
-Lo trajiste todo machucado, Federica. Da vergüenza mirarlo. ¿No se te estará yendo la mano?
-Yo no fui la que le pegué.
-Pero lo de esta noche puede ser mucho peor.
-Sí, capaz que revienta. Pero yo te aseguro que si no toca las dos canciones la Culo de Ballena se queda sin cobrar.

107 / VITA NOVA

Federica llamó almibaradamente a J.R. desde el country:
-Tengo el honor de invitarte a la soirée nudista donde escucharemos cantar en bolas a Leonardo Regusci, ilustre. Hoy. Dentro de una hora. Pero no te enloquezcas, que cambiaron los planes. Tenés que venir con Alda y mandarla a Buenos Aires mañana mismo. La prensa no tiene por qué desnudarse, además. Y yo te prometo que voy a filmar al man con el celu como hicieron los yanquis con Hussein y vas a tener el material más top del verano. Sí, esto es un manicomio. Cuando los muchachos del laboratorio probaron el sonido el Flaco Jefe nos pidió el salón principal para un acto íntimo. Y se encerraron con unas cajas de vino berreta y leyeron una proclama como si estuviéramos en mayo del 68 o algo así. Duró quince minutos. Sí. Les sobraron fotocopias y las dejaron tiradas allí. Escuchá, que con esto armamos otro programa de esos que ya no existen:

EMPEZÓ LA VIDA NUEVA: LA SEGUNDA INDEPENDENCIA CULTURAL URUGUAYA

A cuatro años de su fundación, laTorre / Laboratorio de Artes hace un llamado a la declaratoria tácita e inmediata de la Segunda Independencia Cultural Uruguaya sobre la base de un potenciamiento y entramado multigeneracional y muldiscursivo de nuestra riqueza espiritual inspirada en la Purificación que verticalizó para siempre la mejor historia de los orientales.

Vivimos en una época donde el consumismo salvaje es capaz de incendiarnos la fe para vender tristeza, y ese acorralamiento hace imperiosa la definitiva abolición del sistema filosófico de cielorraso que pretende imponernos la esclavatura de una desesperanza inventada por los mediocres y los soberbios que viajan en la bodega del barco creyendo ver el cielo.

Sólo una superación definitiva de las telarañas de la egolatría acomodaticia y el odio minusválido puede juntar el pan que llevamos en los ojos los uruguayos capaces de hipnotizarnos hasta recuperar los tesoros simbólicos universales y ayudarnos a vivir más acá o más allá de los posicionamientos ideológicos que nunca serán capaces de hacernos descoincidir en la certeza de que el universo está bien hecho.

Lo que trascenderá entre el estrellerío es nada más que la pureza desinteresada de cada heroicidad individual o comunitaria que trabaja con la sobrehumana vocación de morir enamorada del atardecer.

Con Dios no ofendo ni temo.

-¿Vos sabés que todo esto me hace cagar de risa pero me pone nerviosísimo, Federica? Y te juro que no puedo entender bien por qué.
-Porque la locura da miedo, nene. Pero no te preocupes que el man piensa cantar nada más que dos temas. Y cobrar veinte mil dólares.
-La concha de Dios. No me vas a negar que el santo terminó cojiéndose salado a la península.
-Todavía no cantó.

108 / ALCANZA

J.R. y la Cadáver fueron recibidos por la productora en el salón principal, donde todavía había muy poca gente.
-No me vas a decir que el show son dos canciones del profeta y listo -recuperó el humor Rigoletto. -¿Estás segura que podés filmarlo con el celu?
-Shhhh.
-¿Es verdad que la gente usa caretas de Bin Laden y de Madonna en las fiestas? Yo pensé que todo el mundo tenía que desnudarse.
-No siempre. Es como en cualquier playa de la Costa Azul.
-Entonces en la primera conferencia de prensa el Rey vendió cualquiera.
-Hoy es un día especial.
-¿Y la gente del Laboratorio?
-Esa merza no entra al room ni desnuda. Que lo esperen aquí, tomando vino de caja. Los alojamos como pasajeros del country y todo. Menos mal que no trajeron al preso sin dientes.
-¿No me podés prestar la proclama que leyeron?
-Tomá. Esto es carnaval, y no las macacadas de la negrada blanca que me hiciste entrevistar en Gorlero.
-Pero esta provocación no se puede leer nunca en el programa, por más delirante que nos parezca a nosotros. Jesús de Punta del Este es un revolucionario como el Indio Solari. No le sirve a nadie.
-¿Me lo prestás? -sonrió Alda. -¿Vos sabés que estas cosas me hacen acordar a los tiempos de la facu?
-Te lo regalo, mijita.
-¿Tengo tiempo de dar una vuelta por el parque?
-Sí. Hasta dentro de media hora no empezamos.
-¿Y a la Barbie qué le bicho le picó? -se le alacranizaron las pecas a Federica. -¿Sabe que vas a echarla?
-Ya la eché.
Alda Mazzuchelli dejó atrás el bungalow donde estaba la gente del Laboratorio y encontró a Juana y al gatito tirados en el pasto.
-No te asustes. ¿Nunca viste a nadie dándose un baño de estrellas?
-Suena bien.
-Vení. Tirate acá. Bueno, se te puede ensuciar el vestido.
-No importa. No me pienso quedar en la fiesta. ¿Sabés que el otro día fui a ver El alma de Alfredo disfrazada? Y al salir sentí que veía cómo pensaba el cielo. Lloviendo y todo.
-Alcanza con creer. Con no creer no alcanza.
-¿Ese verso es de Julio?
-No. De Leonardo. Y tenemos prohibido preguntar creer en qué.

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