
QUINCEAVA ENTREGA
5
Senel entró por el fondo y encontró el Torres al lado del whisky. Y de golpe se escucha la Canción del ladrón y el humo de la cocina se transforma en un polvo dorado.
-Volvimos a casarnos -sonrió el doctor Rabí al salir en traje de baño del dormitorio donde sonaba el casetero.
Y mamá sale de la ducha vestida nada más que con una media túnica de guardia gigante y lo corrige:
-No. Seguimos casados.
6
-Qué alivio -no se animó a sacar la flor seca de la bolsa de nailon el gordo. -Yo sabía que no iba a pasar nada con tus viejos.
-La magnolia es un regalo de Poli.
-¿Ya chateaste?
-No. Pero la conozco y sé que no hay problema en regalártela.
Entonces mira lo alto de la tarde con paz de solterona:
-Se acabó el miedo, Queequeg. Gracias a vos. Y mi padre dejó de morirse. Andá a chatear tranquilo.
-Ni siquiera sé tu apellido, loco.
-Ta. Imaginate que me llamo Glass y soy pariente de Seymour. Mario Glass. Chau, Di Caprio. Voy a ordenar las cosas y ya me quedo sucuchado. Capaz que curto un Bird.
El muchacho le besó una comisura de la trompa y murmuró:
-¿No puedo hacer más nada?
Y él se acomoda la entrepierna manchada por los vómitos y me acuchilla sarrosamente:
-Lo que te pide Mario es que te olvides que existió. ¿Entendiste? Porque nunca existió. Y andate que ya es tarde.
5
Senel entró por el fondo y encontró el Torres al lado del whisky. Y de golpe se escucha la Canción del ladrón y el humo de la cocina se transforma en un polvo dorado.
-Volvimos a casarnos -sonrió el doctor Rabí al salir en traje de baño del dormitorio donde sonaba el casetero.
Y mamá sale de la ducha vestida nada más que con una media túnica de guardia gigante y lo corrige:
-No. Seguimos casados.
6
-Qué alivio -no se animó a sacar la flor seca de la bolsa de nailon el gordo. -Yo sabía que no iba a pasar nada con tus viejos.
-La magnolia es un regalo de Poli.
-¿Ya chateaste?
-No. Pero la conozco y sé que no hay problema en regalártela.
Entonces mira lo alto de la tarde con paz de solterona:
-Se acabó el miedo, Queequeg. Gracias a vos. Y mi padre dejó de morirse. Andá a chatear tranquilo.
-Ni siquiera sé tu apellido, loco.
-Ta. Imaginate que me llamo Glass y soy pariente de Seymour. Mario Glass. Chau, Di Caprio. Voy a ordenar las cosas y ya me quedo sucuchado. Capaz que curto un Bird.
El muchacho le besó una comisura de la trompa y murmuró:
-¿No puedo hacer más nada?
Y él se acomoda la entrepierna manchada por los vómitos y me acuchilla sarrosamente:
-Lo que te pide Mario es que te olvides que existió. ¿Entendiste? Porque nunca existió. Y andate que ya es tarde.

No hay comentarios:
Publicar un comentario