domingo

EL HÉROE DE LAS MIL CARAS (26) - JOSEPH CAMPBELL


3 / LA AYUDA SOBRENATURAL (1)


Para aquellos que no han rechazado la llamada, el primer encuentro de la jornada del héroe es con una figura protectora (a menudo una viejecita o un anciano), que proporciona al aventurero amuletos contra las fuerzas del dragón que debe aniquilar.

Una tribu del oriente de África, por ejemplo, los Wachaga de Tanganika, cuentan de un hombre muy pobre llamado Kyazimba que partió desesperado en busca de la tierra donde nace el sol. Caminó mucho, hasta que se encontró cansado y se detuvo a mirar sin esperanza hacia la dirección de lo que buscaba, cuando oyó que alguien se aproximaba por detrás. Se volvió y vio a una mujercita decrépita. Ella se acercó y le preguntó qué le pasaba. Cuando se lo hubo dicho, lo envolvió en sus vestiduras y se elevaron en el aire,hasta que llegaron al cénit, donde el sol se detiene al mediodía. Entonces, con gran estrépito, un gran grupo de hombre vino hasta ese lugar por el lado oriente y en medio de ellos venía un jefe resplandeciente, quien, cuando hubo llegado, mató un buey y se sentó a comer con sus acompañantes. La vieja le pidió ayuda para Kyazimba. El jefe bendijo al hombre y lo envió a su casa, y se cuenta que vivió en la prosperidad desde entonces. (27)

Entre los indios americanos del suroeste el personaje favorito en este bienhechor papel es una Mujer Araña, una pequeña señora, como una abuela, que vive en el subsuelo. Los Dioses gemelos de los Navajo, dioses de la guerra, en su camino a casa de su padre, el Sol, apenas habían dejado su hogar, siguiendo una huella celeste, cuando encontraron esa maravillosa figurita: “Loa muchachos avanzaban rápidamente en la huella celeste, y poco después de la salida del sol, cerca de Desilnaotil, vieron que salía humo del suelo. Fueron al lugar de donde el humo se levantaba, y descubrieron que salía del hoyo de una cámara subterránea. Una escalera, negra a fuerza de humo, se proyectaba dentro del agujero. Se asomaron a la cámara y vieron una vieja, la Mujer Araña, que los miró y dijo: ‘Bienvenidos, niños. Entrad. ¿Quiénes sois y de dónde venís caminando juntos?’ Ellos no respondieron, pero bajaron la escalera. Cuando alcanzaron el suelo, ella habló de nuevo, preguntando: ‘¿Adónde vais caminando juntos?’ ‘A ningún lugar en particular -contestaron-; llegamos aquí, porque no teníamos adónde ir.’ Ella repitió la pregunta cuatro veces y cada vez recibió una respuesta similar. Entonces dijo: ‘¿Tal vez vais en busca de vuestro padre?’ ‘¡Sí! -contestaron ellos-. Si sólo supiéramos el camino de su casa…’ ‘¡Ah! -dijo la mujer-, el camino de la casa de vuestro padre, el Sol, es largo y peligroso. Muchos monstruos habitan entre aquí y allá, y tal vez, cuando lleguéis vuestro padre no os reciba con agrado y quizá os castigará por haber ido. Debéis pasar por cuatro lugares de peligro: las rocas que aplastan al viajero, las cañas que lo cortan en pedazos, los cactos que lo arañan hasta despedazarlo y las arenas hirvientes que lo ahogan. Pero os daré algo para vencer a vuestros enemigos y preservar vuestras vidas.’ Les dio un talismán llamado ‘pluma de los dioses extranjeros’, que consistía en un arco con dos plumas vitales prendidas y otra pluma vital para preservar su existencia. También les enseñó una fórmula mágica, que si era repetida a sus enemigos, aplacaría su cólera: ‘Inclinad vuestros pies con polen. Inclinad vuestras manos con polen. Inclinad la cabeza con polen. Entonces vuestros pies son polen, vuestras manos son polen, vuestro cuerpo es polen, vuestra mente es polen, vuestra voz es polen. La huella es hermosa. Quedaos quietos.’” (28)

La viejecita servicial y el hada madrina son personajes familiares al reino de las hadas europeo; en las leyendas cristianas de los santos ese papel lo representa generalmente la Virgen. La Virgen puede interceder para ganar la merced del Padre. La Mujer Araña con su tela puede dominar los movimientos del Sol. El héroe que llega bajo la protección de la Madre Cósmica no puede ser dañado. El ovillo de Ariadna devolvió a Teseo sano y salvo de la aventura del laberinto. Esta es la fuerza guía que corre por la obra de Dante en las figuras femeninas de Beatriz y la Virgen, y que aparece en el Fausto de Goethe sucesivamente como Gretchen, Helena de Troya y la Virgen. “Eres… vivo manantial de esperanza -reza Dante al final del feliz pasaje a través de los peligros de los Tres Mundos-. Eres tan grande, señora, y tanto vales, que todo el que desea alcanzar alguna gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas. Tu benignidad no sólo socorre al que te implora, sino que muchas veces se anticipa espontáneamente a la súplica. En ti se reúnen la misericordia, la piedad, la magnificiencia, y todo cuanto bueno existe en la criatura.” (29)

Lo que representa esa figura es la fuerza protectora y benigna del destino. La fantasía es la seguridad, la promesa de que la paz del Paraíso, que fue primero conocida dentro del vientre materno, no ha de perderse, que sostiene el presente y está en el futuro tanto como en el pasado (es omega y es alfa), que aunque la omnipotencia parezca amenazada por los pasajes de los umbrales y despertares a la vida, la fuerza protectora está siempre presente dentro del santuario del corazón y existe en forma inmanente dentro o detrás de las extrañas apariencias del mundo. El individuo tiene que saber y confiar, y los guardianes eternos aparecerán. Después de responder a su propia llamada y de seguir valerosamente las consecuencias que resultan, el héroe se encuentra poseedor de todas las fuerzas del inconsciente. La Madre Naturaleza misma apoya a la poderosa empresa. Y en tanto que el acto del héroe coincide con aquello para lo que su sociedad está preparada, se hallará dirigiendo el gran ritmo de los procesos históricos. “Me siento -dijo Napoleón cuando empezó su campaña contra los rusos- empujado hacia un fin que no conozco. Tan pronto como lo alcance, tan pronto como me vuelva innecesario un átomo será suficiente para destruirme. Hasta entonces ninguna fuerza humana puede hacer nada contra mí.” (30)


Notas

(28) Washington Matthews, Navaho Legends (Memoirs of the American Folklore Society, vol. V, Nueva York, 1897), p. 109.
El polen es el símbolo de la energía espiritual entre los indios americanos del Suroeste. Se usa profusamente en todos los ceremoniales, para apartar el mal y como para señalar el camino simbólico de la vida. (Para un estudio del simbolismo navajo en la aventura del héroe ver Jeff King, Maud Oakes y Joseph Campbell. Where the Two came to their Father, a Navaho Ceremony, The Bollingen Series I, Pantheon Books, N. Y., 1943, pp. 53-84.)
(29) Dante, “Paraíso”, XXXIII, 12-21.
(30) Véase Oswald Spengler, La Decadencia de Occidente (traducción de Manuel García Morente; Espasa Calpe, Madrid, 1944,1, pp. 220-1).
“Napoleón -dice Spengler- como persona empírica, hubiera podido caer en Marengo, pero lo que él significaba se hubiera realizado entonces en otra forma.” El héroe, que en este sentido y en este grado se ha despersonalizado, encarna durante el período de su acción trascendental, el dinamismo del proceso cultural; “entre él, como hecho, y los demás hechos, existe una armonía metafísica” (ibid., p. 218). Esto corresponde a la idea del Héroe Rey de Thomas Carlyle, como “Ableman” (On herord, Hero-Workship and The Heroic, Lecture VI).

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