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GABRIELA MORGARE - DESTINO: “ESTACIÓN TANGO”


Hace algunos días pasó por la calle Ituzaingó la cantante Gabriela Morgare. En la tarde de un miércoles tuvimos el lujo de recibirla y charlar un momento sobre su carrera y sobre la salida de su primer disco solista, “Estación Tango”.

Gabriela es una de las cantantes jóvenes del fenómeno tanguero que en los últimos años asoma a la calle de la ciudad. Electora de un repertorio “viejo”, como ella misma lo califica, pero que escapa de los clásicos, de las canciones que hasta el cansancio explotan algunos intérpretes. Su voz delicada y decidida suelta al aire una afinación perfecta cada vez que canta, y la verdad es que si hay algo que le sale fácil es cantar. Pareciera que el canto no la suelta ni un segundo. A lo largo de la nota cantará varias veces, la música y la letra la acompañan en la conversación.

La tarde húmeda y calurosa la trae y ni bien llega nos ponemos a conversar acerca de algunas tangueses, empezando por la influencia y el padrinazgo del cantor Aníbal Oberlín, un hombre que fue de los mejores cantores que tuvo Montevideo, fino cantor, delicado y muy acertado en la elección de un repertorio muy uruguayo dentro del género. Dentro de la charla comenzamos con coincidencias respecto al repertorio de Aníbal, sus discípulos, los poetas. Ya acomodados y en el terreno correcto empezamos nuestra charla.

¿Por qué comenzaste a cantar tango?

Yo cantaba otras cosas, y entre esas otras cosas, trabajaba haciendo “covers” en los boliches con Horacio Di Yorio, y entre medio hacíamos algún tango porque a mí me gustaban, se generaba una cosa muy linda entre los dos, y la gente lo recibía muy bien. Te estoy hablando de 1992, cuando cantar tango en un boliche no era lo usual y no era muy bien visto. El dueño, que era un amigo mío, no me dejaba cantar tango porque no era muy de onda. Un día vino una periodista de FM del Sol y él me dijo “no cantes tangos porque van a creer que esto es una tanguería”. Eso me dolió, pero es un amigo. Hacíamos rock argentino, temas de Elvis Presley, cosas brasileras, eran muy buenos músicos. Estaba Horacio Di Yorio, Andrea Viera en el saxo y Adrián de León, que se canta todo. Se generaba algo diferente, y mis compañeros me decían “vos tenés que dedicarte a esto”. Estaba bueno lo que el tango generaba en los demás. En una época en la que era más difícil luchar con el tango.

Entonces hubo un momento en el que dijiste: “bueno, ahora hago tango…”

Sí, porque yo trabajaba y vivía bien de eso. Estaba bueno, pero yo tenía otros proyectos paralelos, por ejemplo “Clemente y la inercia” con Hugo Rocca, eran composiciones de él, con una formación que tenía bajo, percusión, guitarra eléctrica, viola, flauta traversa y hacíamos sus temas. Yo era la parte más pop, o más naif, si se quiere. Era una formación rara, debe haber sido de los precursores. Te puedo cantar algo de lo que cantaba él: “…tus nalgas hacia el cielo, / cómo bailotean, sos tan impresionante / que hasta te diría, que el mismo Padre Nuestro / a vos te violaría…” Hugo era más bien irónico y tenía muy buenos músicos. Una cosa muy jugada para la época.

Decidí hacer tango porque yo quería hacer un combo de varias cosas, pero no me definía mucho, entonces tuve que elegir una de las cosas, porque pensé que no me iba a dar el tiempo. Entonces me definí por aquello que más me conmueve, a pesar de que me gusta otra música también, incluso cantaba en una banda de rock, también con Hugo Rocca que se llamaba “Labios gruesos”. Se sonaba todo. Sin dejar esas cosas me dediqué al tango, en el 98 hubo un concurso en Joven Tango y me presenté, y me fue bastante bien. Entre el jurado estaban Anibal Oberlín, y Fernando Cabrera que me felicitó, y que para mí es uno de mis ídolos. De ahí empecé, y meterme en el mundo del tango me fue abriendo otras rutas.

¿Y cuáles son para vos los códigos del tango?

Dentro de la interpretación, me interesan los fraseos, que a mí me cuestan y creo que me faltan, pero eso me alucina, me gustaría meterme más en eso. El “vibrato” tampoco me gusta, trato de evitarlo. Siempre empiezo por ahí. Luego empiezo por la letra, y luego la música. Tiene que emocionarme la letra, pero también es importante la melodía. Trato de buscar, tiene que emocionarme lo que canto y busco que, cuando cante, me dé placer la melodía, sea disfrutable.

Gabriela Morgare ha participado como cantante en diversos proyectos y ha grabado con casi todos ellos; sin embargo su disco solista se había hecho esperar. En el disco “Estación Tango” aparecen los versos de Cátulo Castillo, las melodías inconfundibles de Alberto Mastra, el lirismo de Homero Manzi o Chico Buarque, y la fuerza de Cobián y Cadícamo.

¿Por qué demoró tanto el disco? Porque ya has grabado otras cosas….

Si, grabé con el Cuarteto Ciudad Vieja, con Fugata Tango, una ensalada que hicimos con Tango Vivo. Pero este disco demora porque soy lenta. Lo pensé de tantas formas, pensé en otros proyectos, además de mi otra profesión. Yo en general soy lenta para hacer las cosas, pienso mucho, entonces estuve meditando bastante sobre qué iba a poner y qué iba a saca del repertorio. Me costó decidir, algunas cosas quedaron pendientes. De todos modos estoy muy contenta.

Pensé en las formaciones, a mi me encantan las guitarras. En el medio terminé de formar las Criollas Guitarras, conocí a Andrés “Poly” Rodríguez en el concierto de Lidia Borda, allí canté un vals con ella y él estaba ahí, y me ayudó pasándome la melodía. En medio salió un viaje a Buenos Aires y él fue. Fue muy importante en el proyecto, por el sonido, o por la elección del repertorio; por ejemplo en “La solita” o en “Milonga arrabalera”. Él fue el que vino con esas ideas.

También hay otras formaciones y otros músicos en el disco…

Sí, por ejemplo La Yunta, me encanta tocar con ellos, es otra forma de interpretar. Trabajo hace mucho con ellos, se dio un lindo equipo, además fueron aprendiendo a acompañar cantores, porque ellos al principio hacían música instrumental. Yo soy muy de los amigos, y me pareció fundamental que estuvieran en el disco, porque los adoro. Quería que estuvieran. También está la guitarra de Carlos Gómez, está Juan Rodríguez, Horacio Di Yorio, Julio Cobelli y Guzmán Mendaro y Tabaré Leyton.

Julio Cobelli es otro importante, por las vivencias que tenemos, cada ensayo con él es un aprendizaje. A veces puede ser duro, pero cuando uno se abre a lo que él quiere decir, es un aprendizaje enorme, corrige algunas melodías, se aprende mucho con él. Es lo mismo que me sucedía con Hugo Di Yorio, el padre de Horacio, que siempre estaba atento a lo que yo cantaba, a cómo lo cantaba, al repertorio. Se aprende mucho. Y cuando ven que hay un interés por aprender lo valoran mucho, y ayudan muchísimo.

El disco va a ser presentado el próximo 15 de Agosto a las 20:30 en el Auditorio de la Sala Vaz Ferreira en la Biblioteca Nacional. Cuenta Gabriela que allí van a estar acompañándola las formaciones que aparecen en el disco, los invitados del disco y otros, Mónica Navarro, Colomba Biasco, Gustavo Di Landro, Julio Cobello, Guzmán Mendaro, toda la gente que participa junto a ella en sus diferentes proyectos.
Gabriela nos ha presentado su disco, un trabajo muy cuidado, con una estética y calidad que se agradecen, que valió la espera.
Terminamos nuestra charla definiendo a la artista en su propia mirada.


¿Quién es Gabriela Morgare?

Soy una persona extremadamente sensible que ojalá siempre cantara y siempre tuviera la suerte de estar rodeada de gente tan linda, que me ayuda a construir. Es mucha la gente que me ayuda, como maestros y como amigos. Soy sensible y lenta para cumplir mis metas. No me gusta, pero bueno, es así.
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