martes

HEREDAD DE MI PADRE


homenaje al maestro del Taller Torres García
HUGO GIOVANETTI SANNA (1919 / 1979)

Hugo Giovanetti Viola

primera edición web del poemario ganador del Premio Plural
(México, 1982 / jurados: Jorge Boccanera, Alí Chumacero y Mónica Mansour)

en portada: Hugo Giovanetti Sanna retratado por José Gurvich (1953)


PRIMERA ENTREGA

Padre: escribimos juntos estos poemas
desde que me abrigó tu lámpara celeste.
Estás allá y aquí
y estoy aquí y allá
como hermanos que llevan un idéntico nombre.
Que así sea.


1 (Los hijos)

Llega el momento en que además de inmune
uno puede volverse ajeno a los espejos que nos exprimen
rostros mutilados.

Otros ojos te buscan como antes me inundaste:
reclamando un parral donde no haya intemperie
ni racimos pudriéndose como huevos oscuros
ni escobajos humanos.

(Para fundar el único verano de la vida.)

Son los espejos que te otorgan rostros en lugar de arrancártelos.
La retina que juzga: sedosa / o desprendiéndose.

2 (El amor)

En el principio flota y fosforece
como un humeante traje de carne desplegándose
sobre dos esqueletos apagados.

Después pasa la vida.

Y en la red de cloacales trincheras ciudadanas
quedan algunos huesos
solitarios o no / luminosos y fieles / remontando la noche.

3 (La felicidad)

Pasan entre las tardes como aquellas palomas
que trasmutaba el viento en un barco encallado.

Mansas consumaciones de la deflagración trinitaria
del hombre / y la maja / y el hijo
que se festejarán como la transparencia voladora y frutal
de frutas de otro mundo.

4 (La luz)

La luz te acariciaba los huesos de la nuca
como un rayo nocturno proyectado en el mundo
desde las contracciones del útero del tiempo.

La adolescencia muerta te embolsaba los ojos.

Hoy hay que dibujar / con ciencia sobrehumana
cada gesto en el círculo del sol que no se incendia.

Y lo demás / no importa.

5 (La pobreza)

Algunos la elegimos / amándola de a ratos
aunque la odiemos siempre como al himen del valle
que querríamos preñar.

Hijo: no te derrumbes por la sed humillada.
Suficiente será con que ganes tu sesgo de luz para la tribu.

Yo la mastiqué a solas
mientras velaba el brillo de invencible metales
hasta la última paz de mi vida nocturna.

Y cuando la perdí: perdí la vida.

6 (La transfiguración)

Casi al final del día tu corazón emerge
sobre una plataforma silenciosa
y dorada / y te nace otro rostro que ilumina la mesa
como un pan invencible.

La desesperación rueda en el suelo y ladra.

Entonces se imaginan encapuchadamente
los verdaderos versos.
Y el mundo vuelve al cauce.

7 (La fe)

Levantarás tu rostro / sobrepuesto al de Job
bajo el faro mortal del último tabaco. / Ahora la eternidad
asfalta el cielorraso como una lluvia muda.
El cuarto es un taller separado del tiempo: un doblón
en las algas de la desesperanza.

¿La fe te hace velar?

Quienes descansan en tu oscuridad
respirarán un ramo de oraciones filtradas entre murallas físicas
mientras la noche brilla sobre los habitáculos
de las áureas medusas que tañirán mañana.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Google+