domingo

ADRIANA CLOUZET

OVARIOS

Adriana Clouzet (Uruguay, 1970) es egresada de la Escuela de Administración de la Facultad de Ciencias Económicas, y desde 2003 dirige su propia empresa en el rubro veterinario.

Antes de incursionar en el cine se formó como pianista en el Conservatorio Raúl R. Dentone y en 2007 se desempeñó como Productora Ejecutiva televisiva del informativo agropecuario La Hacienda.

En 2010 cursó Guión y Dirección en la Escuela de Cineastas del Uruguay. A principios de diciembre se diplomó en Dirección y Realización con el estreno del cortometraje Desalmados (guión de Matías Durañona). Uno se sus guiones, por otra parte, Un clavel de cementerio fue realizado y estrenado en la misma muestra por Martín "Pitu" Ferreyra.
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El 11 de diciembre presentaste tu primer cortometraje elaborado en la Escuela de Cineastas del Uruguay. Lo curioso es que empezaste el 2010 cursando Guión y terminaste obteniendo un diploma en Dirección. ¿Cómo se produjo ese viraje?

Bueno, antes de comenzar el curso de Guión ya tenía tres proyectos comenzados. O sea que arranqué como autodidacta, pero quería profundizar en el tema. Y después de escuchar comentarios y advertencias de los que saben, me di cuenta de que los directores terminaban por "adueñarse" de los guiones, y que ellos podían modificar a su criterio los textos que se les proporcionaban. Y eso ya no me gustó tanto.

Sé que hay guionistas que escriben por encargo y consideran que su trabajo se agota en esa instancia. Pero mis guiones son escritos con mucha pasión, sueño y vivo con cada línea que escribo, tal vez cada guión tiene un poco de mí, en fin... En mi caso, dárselo a otra persona que no se ajustara plenamente a lo que uno escribió con tanta dedicación sería tirar todo por la borda, por lo que decidí dirigir mis propios guiones.

¿Te imaginabas que resolver la filmación casi meteórica de una película te iba a enloquecer tanto? Contá algunas anécdotas sobre las dificultades que te planteó el rodaje de Desalmados.

En realidad no fue tan enloquecedor, porque me administré bien los tiempos y a medida que filmaba llegaba a mi casa directo a editar. Y si bien fui una de las últimas del grupo en comenzar a filmar (porque fue imposible coordinar horarios de trabajo con algunos actores, teniendo que cambiar a la mayoría y volver a empezar), entregué en la fecha pactada. Y en el rodaje, que se realizó todo en exteriores y en distintas locaciones, fui previsora para conseguir los permisos necesarios y tuve suerte con las condiciones climáticas.

Los problemas fueron de otro tipo. Como vos sabés, Desalmados es la historia de tres amigos que van a apostarle al hipódromo a una yegua y la carrera tiene un desenlace tragédico. Yo podía obtener la verosimilitud esencial de la ficción omitiendo la toma donde cae el animal, pero me empeciné en que podía hacerlo y eso me trajo varias complicaciones.

En primer lugar, aclaremos que lo que me dieron en el establecimiento al que recurrí fue un macho Pura Sangre de color tostado, por lo que tuve que editar “recortándole” partes al caballo para que pareciese una yegua.

Pero encima, para la toma del derribo que me había empecinado en hacer, la veterinaria no me dejó utilizar un caballo tan costoso por miedo a que se lastimase en la caída.

Entonces me di cuenta que nadie me dejaría tirar así como así a un Pura Sangre y se me ocurrió llamar a un veterinario amigo y pedirle permiso para filmar a un caballo que tuviera que operar en las próximas veinticuatro horas (obviamente, pensé, al anestesiarlo tendrían que tirarlo al piso) y al otro día me llamaron desde San José para que fuera esa misma mañana.

Me acuerdo que cuando estábamos llegando al establecimiento le comenté a mi compañero que lo peor que me podía pasar era que después de tanto ir y venir el caballo que tuvieran que operar fuera blanco y dicho y hecho, era blanco. ¡Por lo menos era una yegua!

Y la complicación final fue que no me dejaron filmar la cabeza del animal cayendo brutalmente al piso por miedo a que se zafara y me golpeara. La tenía que filmar ya en el piso y eso me hacía perder el efecto dramático. Tuve que callarme la boca y obedecer, porque podía quedarme sin el pan y sin la torta. (Claro que si yo fuera James Cameron y no Adriana Clouzet el dueño hubiera sido capaz hasta de pegar un par de gritos para que los peones rociaran la cabeza con pintura marrón.) Filmé igual, pensando que el material podía servirme para otra película y asumiendo que la toma iba a quedar inconclusa porque tenía que presentar el corto en dos días y ya no había tiempo de recurrir a otro establecimiento.

La salvación apareció cuando llegué a mi casa y me puse a buscar otras herramientas de edición y encontré lo que quería. Al final me llevó nada más que una hora bajar lo filmado y solucionar el problema del color. El recurso que utilicé no lo voy a contar: tendrán que ver el resultado ustedes.

Y además, me quedó la gratificación de que podré no ser James Cameron, pero terminé por resolver la complejidad de un “punch” narrativo con cero peso.

¿Encarás con paciencia el minuciosísimo trabajo de edición?

Sí. Y hay que tener mucha paciencia. Claro que si yo me dedicara únicamente a la edición, podría pasarme horas seguidas trabajando sin darme cuenta del paso del tiempo, porque me resulta muy entretenido y además soy perfeccionista, nunca estoy conforme y siempre encuentro detalles para arreglar.

Sé que me queda mucho por aprender, todavía, pero me siento satisfecha con lo que logré. Quién iba a decir que con sólo tres meses de aprendizaje de dirección y edición, y manejando una cámara por primera vez en mi vida, pudiera hacer lo que hice.

¿Se puede adelantar algo acerca del proyecto de un largometraje para el que estás realizando casteos en la Escuela?

Solamente te puedo adelantar que es un largometraje inspirado en un hecho real del siglo XIX. Me dirás que es complicado hacerlo y yo asumo que sí y en un doble sentido, porque además de la financiación tenemos que encontrar locaciones adecuadas.

En el Uruguay, lamentablemente (opinión muy personal), se han destruido muchas antiguas construcciones en pos de la modernización. He tenido el gusto de viajar a España y allí es fantástico encontrar pueblos donde está terminantemente prohibido construir edificios modernos y se mantienen intactas desde las calles empedradas hasta las casas antiguas.

Acá es muy diferente. Se ha creado el Día del Patrimonio, ¿pero que nos queda? Fijate que apenas cruzamos la puerta de la Ciudadela hacia la Ciudad Vieja, lo primero que encontramos es un monstruoso de oficinas del siglo XX. Claro que podríamos estar días discutiendo este tema. Lo que te puedo decir es que va a costar mucho esfuerzo realizar la película, pero estoy con todas las pilas puestas para que salga, y va a salir.

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